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La isla de Caterus - Capítulo 54

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Capítulo 54: Capítulo 43: Antes de la guerra.

Los países del exterior estaban discutiendo lo peligroso que era el discurso de guerra que se estaba desarrollando.

En la ONU, todos los países se reunieron para discutir esta emergencia, pues Fadi le hizo una declaración de guerra a la isla de Caterus, algo que estaba fuera de lugar para todo esto.

Muchos de los países guardaron silencio, en el fondo sabían que esta discusión no tenía sentido. Aun si todos los otros países estaban en contra de este conflicto, mientras Irán siguiera diciendo que quiere pelear, entonces no se podía detener la guerra.

Es por esa razón que, por muy inútil que sea discutir, los países necesitaban expresar su opinión referente a este problema que afectaba a muchos.

En una esquina del lugar, mirando directamente a todos, estaban 2 mujeres, una de ellas era Mirta, la madre de Sara, mientras que a su lado se paró una mujer de cabello rojo y largo.

“Oye, Mirta, ¿cómo ves todo esto?”. La mujer miró a su amiga, quien suspiró tras ver a todos reunidos, hasta ahora solo era palabrería continua explicando lo que pasaba, algo que ya era redundante, pues resultaba imposible no saber ya sobre el problema que era.

“Mimi, debes entender una cosa, todos los países ya decidieron su bando, no importa lo que digamos, todo se desarrollará como ellos quieren. Mirta estaba resignada, pues no podía ver nada bueno en esta reunión.

“¿Es así?”

“La región de la Unión Europea ya evacuó a todos sus ciudadanos de la isla; está claro que todos los países tomaron la decisión de no detener lo que pasará, los vuelos para ir a la isla fueron cancelados, ahora solo se permite el escape”.

“¿Abandonarán todo lo que construyeron en ese lugar?”, Mimi se sorprendió y Mirta asintió.

“No me sorprendería que desde el principio estuvieran listos para esto, no dejaron ni siquiera soldados o algo, vaciaron toda su zona y parece que la están entregando para que el ejército de invasión la use como base de operaciones en su avanzada hacia la ciudad”.

“¿Crees que ellos están aliados con Irán?”

“Es posible que fueran ellos quienes planearon esto desde un principio, no me sorprende que algunos líderes estén moviendo los hilos para conseguir los recursos de la isla”.

“¿Cómo los países de Europa coordinan para hacer esto?”

“No necesitas coordinar con los líderes de cada país, solo con una organización como tal, las personas que dirigen la Unión Europea, con suerte, necesitas coordinar con un país para que libere a los candidatos. Después de todo, la presencia islámica lleva más de 100 años aumentando en Europa, no me sorprendería que actualmente los líderes actuales sean afines a estas ideas”.

“¿Qué piensan los otros países?”

“Escuchemoslos”, Mirta le pidió esperar y pudieron ver cómo ahora los países estaban a punto de mostrar su opinión.

Entre todos los que están reunidos, el primero en levantar la mano fue el representante de Rusia.

“Primero que nada, se entiende la complejidad de la situación, la discusión sigue siendo grande en nuestra mesa y, aun cuando Irán es un aliado de muchos años para nosotros, no estamos contentos con la muerte indiscriminada de jóvenes”, todos escucharon sus palabras y muchos asintieron, pues era claro que un ataque a una ciudad donde la mayoría son jóvenes terminará claramente con su muerte.

Al final del día, la mayoría tenía la suficiente moral para entender que un ataque directamente a la isla no era un movimiento correcto.

“Pero por otro lado”, el representante de Rusia continuó. “Voy a decir aquí y ahora una verdad que muchos sabían y se ignoró durante demasiado tiempo”. La seriedad de su voz era clara y todos miraron en su dirección con atención. “Esos niños son nuestros, son de todos los países y por eso es macabro lo que se hizo, todos estamos informados de que las actitudes de la isla fueron incorrectas, muchos de los niños de nuestras tierras fueron arrancados de las manos de sus padres, siendo la isla la principal compradora y causante del tráfico de niños en gran escala que tienen todos nuestros países”.

Mirta frunció el ceño, pues era una verdad ya sabida: la elevada cantidad de jóvenes que viven en esa ciudad fueron traídos por medio del tráfico infantil para usarlos en experimentos. Muchos niños fueron reconocidos y las investigaciones siempre apuntaron a la isla.

Caterus no era un paraíso en ningún sentido, para muchos era un desastre disfrazado de ciudad tecnológica.

“Peor aún, superaron todos los límites permitidos, al realizar un acto tan macabro como la creación de nueva vida. Irán nos mandó directamente los informes y podemos corroborar que esa información es cierta; el arma que están creando en esa isla ya no es un daño a nuestras familias, lo es para el equilibrio de los países. Es por esta razón que Rusia exige la evacuación total de los niños, nos ofrecemos incluso a realizar de forma pacífica el traslado, pero es hora de que la ciudad de Caterus y sus líderes paguen por sus crímenes. Además, eliminaremos a todos los mutantes que tenga Caterus, pediremos un examen de ADN a cada ciudadano de esa ciudad, si ellos no responden a nuestras demandas, no nos queda de otra que pasar a la ofensiva”.

Mirta miró esto y luego al techo con cansancio, pues de ser así, el escape de Shadow era imposible.

Todos guardaron silencio un momento para escuchar y, una vez todo se dijo, una segunda mano se levantó, pues era el representante de China.

“Nosotros entendemos que la isla cometió errores graves, pero es nuestro deber asumir parte de la responsabilidad, la isla está rodeada por nosotros, el tráfico también se hizo pasando por nuestras tierras. Culpar de todo a la ciudad de Caterus no arreglará nada y nosotros no podemos estar a favor de un ataque directo a una isla que incluso tiene parte de la zona gobernada por nosotros, esto supera todos los límites territoriales que construyen nuestra paz. Si Irán entra en la isla con sus fuerzas, China no se quedará de brazos cruzados, vamos a ponernos en contra, usando a nuestro propio ejército si hace falta”.

La declaración de China mantuvo a todos en silencio.

Hasta ahora las cosas no se movían de buena manera, Rusia apoyaba el ataque y China no solo lo condenaba, sino que se ponía del lado de la ciudad, forzando a 2 superpotencias militares a ponerse como bandos contrarios.

Esta reunión era supuestamente para detener el conflicto, pero en cambio estaba escalando a peor, acercando a todos a una guerra futura entre potencias militares.

Todos miraron lo que pasaba y la reunión se siguió desarrollando como debería.

————————————————————————————————

Me paro en el balcón de mi habitación, para poder ver todo a la distancia.

“Es muy relajado”, recuerdo que en un principio se escuchaban mucho los autos, incluso se veían demasiados, pero ahora apenas puedo ver movimiento en la ciudad.

“Es muy obvio, mucha gente se va de la ciudad”. Sara se paró a mi lado para mirar lo que pasaba.

“¿Por qué?”, pensé que era un lugar increíble, pero estoy escuchando continuamente de gente que se va de la isla.

Sara frunció el ceño y trató de pensar en una respuesta.

“Quizás ya no les gusta la ciudad, no te preocupes, seguro que luego de que se arreglen los problemas, prontamente regresarán todos a casa. Sara se alejó del balcón y fue a la cocina.

Miro hacia abajo y puedo ver vehículos militares llevando cosas a diferentes lados de la ciudad.

“¿Se preparan para algo?”.

Trato de pensar en eso y escucho unos pasos detrás de mí.

“Luciel, vamos a desayunar”, Sara me llamó y me moví sin rechistar.

No sé por qué, pero estoy aceptando sus conductas sin mucha actitud en contra, ella comenzó a venir todos los días para estar conmigo, prepara sus cosas raras para comer y me hace compañía.

Algunas veces me cuesta entender la razón por la cual decidió esto, pero estoy seguro de que solo es temporal, pronto a comprender que yo no soy a quien busca.

Sara perdió a su padre, a Jaime y luego al chico que le gustaba, no puedo imaginar lo que siente ahora mismo.

Recuerdo un poco a mi madre y me doy cuenta de que quizás sí lo hago, sí puedo entender lo que ella debe sentir, quizás está sola, quizás lo extraña, pero la realidad es que no puedo reemplazar a estas personas que son importantes para ella, no sería correcto.

“¿Luciel?”, Sara me habló y la miré un poco cansado.

“Lo lamento, no escuché, ¿dijiste algo?”

“Yo….., en realidad te preguntaba cómo te estaba yendo en el día”.

“Para ser honesto, no salgo de aquí, ya debes saberlo”, le dije la verdad y ella asintió.

“Cierto, no sales…., podríamos salir si gustas…., aunque con tan poca gente, las tiendas están cerradas, no creo que podamos ver algo interesante”. Ella se dio cuenta de que el plan tenía muchas fallas y trató de pensar en algo nuevo. “¿Qué te parece si salimos cuando todo se arregle?”.

Ella propuso algo nuevo y asentí, aunque no la miré directamente, se notaba que solo estaba siendo amable con ella.

“Quizás”, le respondí sin energía y su teléfono sonó.

Esa llamada la reconoció, ocurre cuando llaman a las fuerzas de justicia para resolver un problema.

“Luciel, con permiso, debo partir”.

“¿Y tus esferas?”, le pregunté de golpe, pues sus herramientas fueron destruidas durante la crisis anterior.

“No te preocupes, ahora solo estoy ayudando en las evacuaciones, Elena, Monika, Daniel y Cristian siguen trabajando cerca de nosotros”.

Ella respondió y no podía detenerla en realidad, así que simplemente decidí no decir nada más.

“Entiendo, no te detendré”, le dije eso y partió para salir por la puerta.

Ahora mismo, no puedo decirle nada más ni puedo ayudarlos.

Miro mi mano y tomo un cuchillo para apuntar el filo en dirección a la punta de mis dedos.

La punta del cuchillo entra y lo saco, haciendo que una gota de sangre salga.

Me concentro demasiado en la herida, dándole una orden para que regenere el sangrado, me esfuerzo un poco en este trabajo, pero poco a poco la sangre escurre con más fuerza.

No solo era incapaz de curarme, mi herida no parece tener la capacidad de sanarse.

“Realmente….., soy un inútil en este estado”.

————————————————————————————————

Los soldados terminaron de abatir al enemigo y todos trataron de respirar con un poco más de tranquilidad cuando todo se arregló.

Resultó ser que un grupo de jóvenes intentó robar el banco para escapar de la ciudad con todo el dinero posible, pero al final no pudieron, fueron detenidos por las fuerzas de justicia.

“Al menos se solucionó”, Sara suspiró de alivio y Elena se acercó a ella.

“Oye, Sara, ¿fuiste lastimada?”, Elena apuntó, pues el brazo de Sara sangraba, uno de los agresores disparó un arma y esta la rozó.

“Sí, pero no es para mucho”. Elena se acercó y la vendó, algo que a Sara la hizo sonreír. “No puedo recordar la última vez que necesitamos vendarnos mutuamente tras un incidente”. Esto parecía una pequeña tontería, pero ambas se rieron.

“Antes te lastimabas todo el tiempo, yo tenía que curarte, pero desde que Shadow se unió, nunca más tuvimos un problema en esa área”.

Él siempre priorizaba la seguridad del equipo, recibiendo la peor parte de los golpes y curando las heridas de todos.

“Él siempre era muy exagerado, se lanzaba al frente sin dudar y luchaba aun sabiendo que se lastimaría, muchas veces pensé que las heridas lo iban a superar y entonces él sería derrotado, pero no fue así, siempre se curaba al final”, Sara dijo eso recordando todos los momentos en que pudo ver el daño que recibía por ellos.

Aun así, eso nunca hizo que se rindiera.

El momento de felicidad duró poco, pues Sara recordó todo lo que estaba en los informes de los experimentos.

Luciel siempre estuvo así, recibiendo heridas continuas por los objetivos de otras personas, al final, esa actitud siempre estuvo en ambos, pero Shadow tenía un objetivo que fue cumplido; Luciel, por otro lado, fue torturado sin una razón real, solo para las fantasías de unos lunáticos que solo querían usarlo.

Perder a su madre fue más que solo perder una persona, fue perder todo lo que le permitía vivir su vida, cuando ella se fue, ya no quedó nada y las heridas realmente lo superaron.

Luciel era en realidad el resultado de todas las heridas que recibió por otros, perdiendo en el proceso no solo su propósito, sino su esperanza en el exterior.

Ahora estaba solo y sin una razón real para seguir, todo el daño en su cuerpo pasó la cuenta y su poder desapareció. ¿Qué hace alguien como él ahora?

“Elena…., ¿no has ido a ver a Luciel?”, Sara se lo preguntó y ella se rascó la cabeza.

“Fui algunas veces, pero no responde a lo que le digo, simplemente está ahí, sentado sin hacer mucho, en general, solo me responde de manera evasiva”.

“¿También a ti?” Sara se sorprendió de que esta actitud también la tuviera con Elena, pero al final demuestra que aún son incapaces de ganarse su confianza.

Sara lo pensó, pues sentía que aún le debía mucho a Shadow y quería pagárselo a Luciel.

Al final de todo, el padre de Sara murió confiándole a él su seguridad, era obvio que no puede abandonarlo tan fácilmente.

“¿Qué vas a hacer, Elena?”, Sara le preguntó, pero la chica no sabía qué decir.

“Quiero ayudarlo, pero quizás no puedo hacer nada ahora, quiero darle algo de espacio para pensar por su cuenta, quizás esperar hasta que se arregle este desastre”. Toda la ciudad estaba en pánico, todos quieren escapar, pero existe un límite en cuanto a lo que se puede hacer.

Si todos quieren irse, el sistema colapsa con rapidez; muchas personas se van y, mientras menos personas quedan en la ciudad, peor funciona esta misma ciudad. Actualmente, muchos trabajos se terminaron, la gente trabajadora escapó, todos los sistemas dejaron de funcionar correctamente y ahora la gente que queda debe pedir alimento a las fundaciones de la ciudad.

Esto significa que la gente debe hacer colas interminables para recibir alimentos.

Este continuo fallo en el sistema solo hace que la gente quiera escapar más rápido de este lugar.

“No puedo ver nada bueno para el futuro”.

————————————————————————————————

La habitación es aburrida, es agotador estar aquí.

Miro al cielo y estaba comenzando a oscurecer.

“¿No se está tardando mucho?” No quiero que ella esté obligada a venir, pero me gustaría saber si está bien, solo con eso es suficiente.

Miro mi mano y está vendada, pues no pude detener el sangrado de otra manera, mi cuerpo sigue débil.

Suspiro cansado y escucho la puerta abrirse.

Observo quién es y noto que Sara entró.

“Hola, Luciel, lamento la demora, me demoré mucho en conseguir los alimentos, agradezco que Migashi sea amable con nosotros entregándonos una bolsa de suministros”. Sara entró y caminó en dirección a la cocina. “¿Almorzaste algo? Voy a preparar la cena”.

Ella lo preguntó con algo de preocupación, pero en verdad no almorcé, con suerte me comí el desayuno.

“No tenía hambre”.

“Bien, entonces voy a preparar algo ahora”. Ella dijo eso y puedo notar que su hombro estaba vendado.

“Estás herida”.

“¿Eh?”, ella miró a su brazo y asintió. “Sí, las personas se pusieron agresivas, pero solo fue un pequeño corte.

“…….”, creo que en situaciones normales podría sanarla, pero si no puedo curarme yo mismo, esperar a hacer algo más es imposible.

Cerré los ojos para pensar y me moví donde ella.

“¿Qué quieres comer?, puedo hacer fideos…., ¿quizás carne mongoliana?”. Sara lo preguntó con la cuchara de madera en la mano, pero se lo quité. “¿Eh?”, ella se sorprendió y me miró.

“Estás herida, yo prepararé algo”, lo dije mientras veía la cocina, pero algo surgió en mi mente y Sara seguro que lo pensó.

“¿Sabes cocinar?”.

“Yo…..”, traté de pensarlo, pero no lo recuerdo. “Se preparan medicamentos y barras nutritivas”, lo dije con algo de seguridad, pero su cara se frunció.

“¿Cómo vivías siendo Shadow?”

“Si no lo recuerdo mal, compraba las cenas o pedía a domicilio, comúnmente solo asaba grandes cantidades de carne con huevo frito, no tenía muchas estrategias”. Puedo recordar algunos días como Shadow y solo recuerdo pedir comida y preparar carne, aunque siempre quedaba dura.

No tenía problemas, podía despilfarrar dinero a lo loco.

Sara me miró un poco y notó mi mano.

“Estás herido”.

“Me corté después de que te fuiste”.

“Eres un desastre”, Sara lo dijo algo fastidiada, pero luego sonrió. “¿Qué te parece si preparamos algo juntos?”

“Creo…., que es una solución aceptable”, es difícil encontrar una falla ante su lógica.

“En ese caso, sigamos la receta y trabajemos juntos”. Sara tomó el libro y lo puso en la página que ella quería. “Veamos, primero, debemos hacer el arroz, cortaremos las zanahorias”.

“Bien….., pero ¿cómo lo corto?”

“Aquí dice que solo cortemos”, ya estoy viendo el patrón de error en ese horrible libro, si seguimos sus pasos, estamos destinados al fracaso.

Suspiro cansado y comienzo a cortarlos en cubos diminutos.

“Creo que era mejor en láminas”, Sara me lo dice tarde y la miro fastidiado. “Pero creo que así también sirve”. Sintiendo mi molestia, ella asiente presurosa y todo se echa en la olla, pero ya empieza a oler a quemado. “Nos falta el aceite”.

Le echo un poco de aceite y ella me quita la botella.

“Sin miedo, esto de la cocina es arte, no le temas al aceite”. Ella le agregó más aceite y observó cómo se fríe todo, pero el fuego está muy alto.

“¿No es mucho?”

“Solo un poco más de aceite”, ella ignora mi advertencia y le echo un poco más. “Listo, está bien de aceite”.

Ella sonríe y trata de echarle muchos más condimentos rápidamente.

“¿…..?”, me doy cuenta de que una chispa se levanta y cae en la olla. “¡…..!”, la llama se enciende y todo el aceite se prendió de manera inmediata.

Nosotros vimos la llama subir y no puedo evitar sentir que era algo peligroso.

“¡Nos vamos a quemar, necesitamos agua!”, Sara se desesperó, pero yo la miré asustado.

“No lo hagas, el agua y el aceite no se mezclan, va a saltar si le hechas…”. Veo que Sara le tira agua y todo el fuego se levanta más que antes, esto era una locura.

————————————————————————————————

Sara y yo teníamos un poco del pelo y las cejas quemadas, sin mencionar que el arroz nos quedó crudo, algo increíble, nos quemamos nosotros mucho más que el arroz.

Suspiró y Sara miró el plato con algo de decepción, pero luego de unos segundos, ella sonrió.

“Je je”, una risita salió y no sabía qué pensar.

“Casi nos quemas, ¿te das cuenta de lo peligroso que fue?”

“Sí, somos un desastre….. ja ja ja ja”, ella se rio por la tontería y, en realidad, no puedo evitar pensar que es verdad, ambos éramos un desastre en la cocina.

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“¿Terminaste de leer?”, lo pregunté y ella asintió, pues ahora mismo estábamos leyendo uno de los mangas que ella trajo, parece que este estaba en la oficina. Puedo recordar un poco el hecho de que lo leímos en ese lugar cuando era Shadow, pero apenas lo recuerdo.

Paso la página y me mantengo acostado mientras ella estaba a mi lado mirando las páginas.

Muevo un poco el libro y este se resbala.

“Ja ja ja ja”, ella se rió de mí, pues el libro me golpeó en la cara, estaba algo incómodo y con el libro mucho tiempo levantado era un resultado inevitable.

Ignoró la vergüenza del golpe y continuó leyendo en silencio la historia, una simple historia de venganza en un mundo medieval y espadas, un protagonista que tuvo la necesidad de escapar de su ciudad natal tras ser atacada por fuerzas enemigas en una guerra.

Ahora el joven debe reconstruir sus tierras una vez elimine a sus enemigos, al menos esa es la meta, así que se convirtió en un soldado para acabar con los 9 soldados más fuertes de los reinos enemigos… Espera, ¿acaso la caída de su ciudad fue causada por un complot del propio reino que él defiende? Parece que la cantidad de enemigos para su venganza aumentó; ahora está matando a gente que se supone que son aliados, pero lo hace en secreto y sin ser descubierto por sus amigos.

“Oye, Luciel, ¿qué crees que esa chica diga cuando se entere de la verdad?” Sara miró la historia, hablando principalmente de una chica que parece confiar mucho en el protagonista, sin saber que algunos aliados de ella fueron asesinados por él en secreto.

“No creo que se entere, dudo que el protagonista dejara pistas”.

“Yo no creo eso, pienso que al final lo sabrá, la verdad sale a la luz siempre y creo que él va a decírselo en algún momento”.

“¿Por qué?”

“Porque él dijo que no le gusta mentirle a ella, creo que este secreto es mucho para él y en algún segundo le dirá la verdad, pero no puedo pensar en qué debería decir ella cuando se entere”.

“Quizás ser honesta”, lo dije con simpleza. “Si al final es una realidad que él no quiere mentirle, es porque no quiere que le mientan, uno quiere recibir lo que da, así que lo mejor para ella es decirle la verdad, si lo odia, es mejor que lo mencione rápido y sin dudar, seguro eso espera él, que ella sea honesta al final con lo que siente y, si lo odia, que se lo diga”.

Trate de ponerme en su lugar, luego de todo esto, es claro que si dices una verdad así, es porque tienes confianza en esa persona o esperas recibir algo confiable de ella, iniciando con la verdad.

Sara me miró un poco y asintió.

“¿Quieres que sean honestos contigo?”

“La mayoría quiere que sean honestos con ellos….., pero todo se diferencia en si lo mereces”, es la verdad absoluta. Puede que él quiera honestidad, pero recibes lo que das; él le miente al no decirle sobre los asesinatos que comete. Al final del día, ¿realmente merece una respuesta honesta?

Creo que eso es lo que más afecta al protagonista.

Puede que quieras una mentira y digas eso, pero al final es falso; tú quieres que esas palabras que sabes que son una mentira sean reales, en otras palabras, quieres recibir una respuesta honesta, pero siendo también la respuesta que tú esperas. Lamentablemente, no siempre puedes tener todo en la vida.

Leímos un rato más y pude ver que Sara estaba durmiendo a mi lado.

Ella está trabajando y luego viene a pasar el tiempo aquí.

Cerré el libro y lo dejé en la mesita que tengo al lado de la cama.

Con esto me pongo a descansar un poco y a pensar en lo que esa historia decía.

Es un hecho que quiero una honesta respuesta de otros, pero me duele no saber si realmente es así.

Sara es alguien muy agradable de tener cerca, pero sigo pensando que me miente y se miente a sí misma al estar aquí, al menos eso siento, pero no puedo negar que, al final, me gustaría que ella realmente se quede a mi lado hasta el final.

————————————————————————————————

“¿Entonces?”, Sara preguntó, pues se decidió hacer una reunión de emergencia en la habitación de Migashi y los únicos que estaban presentes eran Sara, Elena, Monika, Daniel, Cristian, Blade, Shana y Chirli.

Todos los demás escaparon, solo quedan 5 de la fuerza de justicia especial y los otros 3 eran mutantes que serían asesinados si se pierde la guerra, así que estaban obligados a luchar.

Migashi miró a todos y asintió.

“Escuchen, el ejército de Irán se está desplazando poco a poco en esta dirección, es posible que lleguen mañana en la tarde”, Migashi explicó y todos tragaron saliva. “Lo diré sin rodeos, en las últimas semanas se fueron muchos, la lucha se considera perdida, los soldados también hubieran abandonado, pero todos los adultos que escapan están siendo revisados por Rusia y siendo tomados como rehenes, es posible que todos mueran si tratan de escapar, así que están luchando porque no tienen de otra”.

Migashi lo dijo y miró a los 5 que forman parte del grupo de justicia especial.

“Ustedes son los únicos que aún están sin ninguna obligación, no importa lo asustada que esté, no puedo simplemente forzarlos a luchar, es un hecho, así que son libres de escoger si irse o no”. Migashi los miró y Cristian avanzó.

Todos miraron su actitud y miró a Sara.

“Sara, ¿es verdad que tienes boletos de escape?”

“Sí, aún tengo para todos”. Sara asintió y le estiró un boleto a Cristian.

“No, en realidad serían 2”, él dijo eso y Sara miró a Daniel, pero Cristian negó. “Son para Gabriel y Oliver, ambos están dudosos si irse o no, pero esos chicos no están hechos para la guerra”. Cristian recibió los 2 boletos y Elena lo miró.

“¿Qué harás tú?”

“No me puedo ir, no tengo lugar al exterior, este es mi hogar y no quiero arrepentirme, si voy a morir, será luchando”.

Todos entendieron y Cristian miró a Sara con respeto.

“Muchas gracias, Sara”. A diferencia de siempre, la actitud del joven hacia ella fue más respetuosa, algo raro si lo comparas con que siempre la ve como una pequeña plaga.

Daniel miró todo y se acercó a Sara.

“¿Aún te queda un boleto?”, lo pregunto y Sara mostró otro.

“¿Te vas?”

“No, pero Mia debe partir pronto al exterior, no quiero que esté en la ciudad si algo malo pasa”.

“Podrías irte con ella, es tu novia”.

“No, no me perdonaría, pienso lo mismo que Cristian, pero no tengo pensado morir en pelea o perder, voy a ganar y crear un hogar aquí con ella”. Él sonrió explicando eso y Cristian se quejó.

“Oye, no estoy pensando morir, ¿qué parte de mi discurso te dijo eso?, ¡yo estaré al frente pateando traseros!, de eso puedes estar seguro”, el Cristian de siempre volvió a los gritos y todos se rieron.

Elena miró a Monika y apuntó a Sara.

“¿No quieres un boleto para tu amiga?”, Elena lo preguntó y Monika inclinó la cabeza.

“Ella me abandonó el primer día en que se mencionó la guerra, dijo: “Tranquila, yo seguiré tu sueño y llegaré al mundial de basquetbol por las 2 y le pondré a mi hija tu nombre”….. eso dijo”.

“Entiendo”, sonaba triste, pues la abandonaron rápido.

“Oye, Elena, ¿qué pasa con tu hermano?”, Sara le preguntó y Elena sonrió.

“Le dije que se adelantara a salir de la ciudad y consiguiera un trabajo y lugar para vivir, me hizo caso y se fue, ahora está atrapado porque no puede regresar. Se molestó conmigo por mentirle al decir que lo seguiría después, pero no queda de otra”. Sara se entristeció al escucharla, pero Elena negó. “No pongas esa cara, es lo mejor, estoy feliz de que al final despertara, siento que estoy completa, tampoco es que piense en morir como Cristian, pero no quiero arrepentirme de abandonarlos”.

“Que no moriré”. Cristian se molestó por esto y todos rieron.

“Tranquilo”, Daniel le tocó el hombro y levantó el pulgar. “Le pondré a mi hijo tu nombre”.

“¡Ya paren con eso!”

Era claro que solo eran amigos riéndose de tonterías, quizás sería el último momento para reír juntos, pero todos ignoraron eso y bromearon un poco, mientras esperaban que esta no fuera la última vez para verse.

————————————————————————————————

Sara camina por una calle vacía, era entendible para ella sentir nostalgia, quizás nunca más vería estas tiendas.

“Qué solitario se siente”, ella avanzó, mientras pensaba en qué hacer. “A diferencia de todos, no tengo un arma, soy la más débil….., si no fuera porque mataran a Luciel si lo saco, ya hubiera escapado….”

No existía una respuesta correcta, estaba cerca de la muerte, más que nunca, pues las armas ahora mismo eran limitadas.

La idea de escapar sola estaba, pero no sabía qué hacer.

Camino y llego al edificio donde estaba Luciel, ella subió las escaleras y llegó a la habitación esperada.

En el lugar, Luciel estaba tratando de preparar un pan con mermelada y miró directamente a Sara cuando ella entró.

“Hola, Sara, ¿cómo te fue?”, él preguntó con total honestidad y se veía relajado, pero era lo normal, nadie le estaba diciendo lo que realmente pasaba, pronto una guerra llegará y él aún no lo sabe.

“Hola…..”, sin saber qué decir, ella caminó un poco para sentarse y prepararse un pan.

Mirando a Luciel, se percata de que estaba mejor, ya no estaba postrado en cama y parece que ya está comiendo por su cuenta.

Sara se preparó un pan con mermelada y miró a Luciel un poco, aun así, no existió una respuesta muy acogedora, las palabras se terminaron, ya no hablaban y Sara se siente agotada.

En el último mes estuvo continuamente acompañando a esta persona y cocinando para él, pero no parece que nada cambiara.

Quizás era todo, ya no sabía qué hacer y una lucha estaba a la vuelta de la esquina.

Ella miró el pan en sus manos y suspiró, se levantó y se alejó.

Ya era suficiente.

Camino a la puerta para irse y Luciel la miró.

Con una mano en la perilla, Sara escucha que Luciel camina en su dirección.

Él se quedó ahí, mirándola mientras ella estaba por irse rápidamente, aunque se quedó unos segundos para observarlo.

“¿Ocurre algo?”, Sara preguntó y él levantó la mano para despedirse.

“Adiós, Sara, nos vemos mañana”. Esas palabras hicieron un clip en la cabeza de Sara, pues se sorprendió.

“¿Quieres que venga mañana?” Ella no se esperaba esto, pues siempre se despidió, pero nunca le dijo que volvieran a verse, solo la veía marcharse sin más.

Fue en ese segundo que Sara pudo sentir que quizás Luciel sí había cambiado un poco.

“¿No puedes venir mañana?”, Luciel lo preguntó y Sara negó.

“No es eso, vendré y……, Ah, verdad, no puedo”, mañana era la lucha, no podía ir, necesitaba estar lista.

“¿De verdad?”, Luciel se sorprendió y Sara asintió.

“Sí, pero……, voy a regresar, puedes estar seguro”.

“Entonces te espero”. Él dijo eso y Sara asintió con el pan en la boca y corriendo lejos, pues estaba feliz de recibir una ligera respuesta positiva de su parte, algo que significaba algo para todo su esfuerzo.

Sara miró su celular, donde su madre le pedía abandonar la isla rápido, pero ella solo se disculpó con un mensaje.

“No puedo abandonarlo, no de esta manera”.

————————————————————————————————

Sara terminó de ordenar todo en su cuarto de departamento, con todo listo para la lucha final en la mañana siguiente.

Sara se preparó ajustando su traje y con su brazalete metálico y grande en el brazo derecho, una prueba de que era parte del juicio especial.

Con todo listo, salió de su habitación del departamento, para luego percatarse de una caja que estaba en la entrada, pues la caja la acababa de dejar un dron mensajero.

En una nota estaba la letra de su madre diciendo que ella era una niña tonta, pero le dejó la caja.

Sara abrió la caja para ver el contenido y se alegró.

“Al final ella sabía que tomaría esta decisión, me alegra saber que confía en mí”.

Con esto ella estaba lista para dar inicio a una guerra.

Proximamente: “Capítulo 44: Iniciemos el conflicto”

Volumen 5 y final

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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