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La isla de Caterus - Capítulo 56

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Capítulo 56: Capítulo 45: Una lucha sin retirada.

Los soldados se mueven de un lado a otro para cargar misiles en la zona de muralla y luego dispararlos al cielo para derribar otros misiles ofensivos.

Sara en la muralla miró al cielo para absorber decenas de misiles y redirigirlos a otros o pasarlos de largo a la zona enemiga.

“¿Por qué el número no baja?”. Sara se estaba molestando por todo esto y los soldados informan la situación.

“Parece que muchos barcos están llegando a la zona enemiga y todos están cargados con cientos de misiles”.

“¿Cuántos años se prepararon para usar toda esa cantidad contra nuestra ciudad? Además, ¿cómo está el tema de Rusia?”

“El ejército ruso está en una guerra total contra el ejército chino en el mar; no se cree que puedan participar directamente en esta isla, pero los altos mandos están mirando al cielo, esperando no ser víctimas de un ataque lanzado por el Destructor”.

“¿Destructor?”, Sara no entendía ese punto, pero su atención debía estar en detener los misiles que estaban llegando en grandes cantidades a la ciudad.

Rusia era un problema, pero China estaba en ese lugar, ninguno quiere extender mucho la lucha, causar daños que los lleven a una guerra larga, por lo que es posiblemente solo una lucha territorial. Venderán a unos pocos soldados y luego cada uno se retirará, diciendo ser el ganador, de esa manera evitan extender la pelea a algo más serio.

En otras palabras, solo deben encargarse del ejército de Fari y el apoyo que recibieron de Rusia, no tener una guerra directa contra esa superpotencia.

“¡Bum!”, un misil cayó al interior de la zona civil a las espaldas de Sara y era claro para ella que el trabajo los estaba desgastando.

————————————————————————————————

El cielo era un caos en todas las proporciones.

¿Cómo se llegó a esto? ¿Simplemente la gente en esta ciudad merece morir de esta manera?

Doy un suspiro cansado por la situación y decido sentarme en la cama a esperar.

No podía hacer nada más y, al final, de manera muy irónica, terminaré muriendo cuando la vida no se sentía tan mala.

“Estos son los giros de la vida para mí, es lo más normal del mundo”.

Sin más que hacer, me senté para esperar mi muerte, algo que siempre debí hacer.

Las explosiones continúan de manera consecutiva, algo inevitable dado el tamaño del conflicto, pero causa una gran incomodidad en mi cuerpo.

¿Será que le temo a la muerte? Ya estoy muy cerca del final y no sería raro que este lado egoísta de mí resurja….

“No, no es eso”, no puedo sentir que sea miedo a la muerte lo que siento, nunca debí sentirlo, pero este dolor es nostalgia. “Se siente igual que esa noche……., cuando mi madre estaba siendo apuntada por esa arma”.

No es el miedo a la muerte, este miedo surge de no saber qué pasará después.

¿Qué pasa si aguanto esto?, ¿si quedo nuevamente solo?

Trato de regular mi respiración y me percato de algo que ignoré hasta ahora.

En la mesita al lado de mi cama se encuentra mi celular.

“Si no mal lo recuerdo, este celular era indestructible”, eso dijeron hace tiempo; aún conservo algunos recuerdos de Shadow.

Miro el teléfono y tiene una clave, intento rememorar un poco y aprieto unos números.

El teléfono se desbloquea y sonrío, pues la clave era el día en que llegué a la ciudad.

Reviso un poco las aplicaciones y parece lo normal, aunque tengo muchos avisos de emergencia que ignoré.

Entre todo lo que está en el teléfono, me topo con una aplicación de almacén para fotos.

Entrando en la aplicación, puedo ver que mi teléfono se tarda en cargar.

“¿Cuántas fotos tomaste?”, lo pregunté rápido mientras pasaba por todas las fotos y llegaba a las primeras.

Parece que la historia de Shadow se esconde aquí.

Abro las primeras imágenes y lo primero que puedo ver son selfies de Sara con traje navideño.

Cerré la aplicación rápido y trato de no perder los estribos al ver eso.

“¿Por qué esa tonta se vistió de esa manera?”, no puedo negar que le queda bien, pero debo volver a respirar. “Otro vistazo no lastima”, mire las fotos una vez más y todas las primeras fotos son de Sara vestida así, para luego pasar a fotos grupales.

Al ver las fotos, me percato de algo y fijo mi mirada en ese lugar.

“Se ve demasiado feliz”; en las fotos no solo era Sara, todos estaban felices; es una felicidad que raramente muestran conmigo.

Viendo al joven de la foto, entiendo lo que pasa, pues yo no era Shadow.

“Quizás Sara espera que Shadow regrese y por eso se quedó cerca… qué lamentable es entonces”. No puedo ser quien ella quiere y miré las fotos un poco más.

Adriana tiene la cara de enojada que tiene siempre, Sara y Elena parecen muy cercanas y Monika se come todo mientras viste un traje de ciervo.

“……”, mi mirada se ajusta para ver a alguien, pues un hombre adulto estaba ahí. “Ese era……, sí, es Jaime”. Él estaba bebiendo vino y parece que estaba compartiendo conmigo.

Cerré los ojos al recordarlo, pues él siempre estuvo ahí para escuchar y apoyarnos.

“Jaime…..”, el recuerdo de él muerto en el suelo regresa y no sé por qué me lastima tanto, yo no era Shadow, pero creo que en el fondo….., algo de él aún existe dentro de mí.

————————————————————————————————

“¡Vehículos se acercan!”. En la zona media de la guerra, los soldados advirtieron sobre la presencia de vehículos enemigos que estaban yendo a la ciudad.

La zona media tenía a Elena, Cristian y Daniel, ellos estaban en fortalezas gigantescas que funcionaban como bases de operaciones.

“Parece que muchos pasaron a la línea frontal conformados por Chirli, Shana y Blade”, Daniel analizó la situación y Cristian preparó su brazo junto a una modificación para que parezca un rifle.

“Solo nos queda eliminar a los enemigos por nuestra cuenta, después de todo, somos el grupo más grande en la zona delantera”. Cristian trató de ajustar la mira y disparó un rayo, destruyendo un carro en el proceso.

“Si lucharemos aquí, entonces voy a las posiciones, las trincheras mantendrán a los enemigos a raya”.

Elena corre a su puesto y toca con sus guantes las computadoras del lugar.

“¡El enemigo está entrando en el campo minado!”, Daniel avisó y Elena usa los controles para conectarse a las cámaras de seguridad, vigilando directamente dónde están y hacer estallar los autos con las minas que tienen abajo.

Los enemigos ponen los autos en línea y conducen recto al objetivo.

“Parece que intentan usar los autos como cobertura, mandan a uno a morir para que libere el espacio a los demás”, Daniel avisó, pero Elena sonrió.

“Eso sirve solo en los campos minados normales, pero este es uno manejado directamente por mí”. Elena configuró el campo para estallar un auto y luego mover una mina explosiva para que se coloque donde el auto estalló.

Un nuevo vehículo pasa y explota en el mismo lugar, causando pánico y que todos los autos se detengan.

Entendieron rápidamente que avanzar era imposible, el campo de minas se movía continuamente, desplazarse era un resultado imposible.

Cuando los vehículos entendieron que moverse al frente era imposible, trataron de retroceder y rodear el campo minado.

“Grave error”, Daniel sonrió, pues su vehículo volador estaba arriba de ellos y lanzó un montón de clavos en forma de estrella que, no importa cómo caigan, una punta queda levantada y, cuando los vehículos lo pisan, se rompen los neumáticos.

Sin escapatoria hacia el frente y sin capacidad para retroceder, todos los vehículos del lugar estaban acorralados.

Cristian dispara y muchos autos explotan por los rayos de energía disparados a esa velocidad.

Las explosiones en la zona trasera mueven los autos al frente y estos tocan las minas explosivas, destruyendo en el proceso a muchos más vehículos.

Los soldados entraron en pánico y trataron de correr lejos, pero los clavos en el suelo no solo eran un peligro para los vehículos, pues ellos terminaron con los pies perforados.

“Esto parece fácil”, Cristian sonrió mientras apunta a un auto y dispara.

El rayo está por impactar, pero un escudo aparece y el rayo es destruido.

“¿Qué?”, Cristian no se lo esperó, pues un hombre con capucha y cargando un gran escudo bajó del carro para detener el ataque.

“Parece que tenemos a un sujeto problemático, sugiero acabarlo rápidamente”. Daniel desde arriba lo pudo ver y entendió que no era alguien normal.

Elena observó al objetivo en una cámara y asintió.

“Se está moviendo, voy a desplazar las minas”, ella avisó y todos miraron al sujeto que se movió un poco de su lugar, explotando por una secuencia continua de minas explosivas.

La verdad es que todos los vehículos ya estaban en la zona de minas, pero los hicieron avanzar y engañaron para acabarlos en un solo ataque.

Toda la zona explotó en fuego continuo, el área se volvió un cráter con cuerpos carbonizados y vehículos destruidos.

Parecía que el resultado ya era una victoria, pero Daniel se percata de alguien que se estaba moviendo abajo.

“¡Está vivo!”, todos miraron lo que pasó, pues un solo hombre estaba de pie en todo el caos.

Él ya no tenía la capucha; toda la tela se le quemó por la explosión, mostrando a un hombre calvo, grande y lleno de cicatrices que mantiene una armadura negra de cuerpo completo en su lugar.

Ninguna abolladura se podía ver, lo que significa que aguantó la explosión sin problemas.

“¡Cambiamos de estrategia, Cristian, apunta!”, Daniel rápidamente cambió el enfoque, pues las explosiones no eran una solución si las aguanta. “Vamos a ver si puedes neutralizar el calor”. Daniel, en su vehículo, lanzó una pelota que, al abrirse en el aire, lanza petróleo al suelo y todo cayó encima del hombre.

Cristian entendió el plan y disparó directamente al hombre.

El rayo de energía fue nuevamente detenido por el escudo, pero el calor emanado de ella prendió el petróleo en llamas, haciendo que todo el cuerpo del hombre se queme.

Daniel miró continuamente qué pasaba mientras sobrevolaba el lugar con su vehículo; él estaba manteniendo a todos informados y quedándose a una distancia prudente para asistir el ataque.

El hombre en llamas se quedó quieto un poco, lo que claramente era preocupante. ¿Cómo alguien se mantiene tranquilo en esas condiciones?

El hombre corrió y entonces entró en el campo minado, explotando continuamente.

“¿Está loco?” Daniel no se lo creía, pues él estaba usando las explosiones para quitarse con el empuje el petróleo y fuego, esto era como apagar un incendio a bombazos.

Cuando el fuego se acabó, Daniel pudo ver que el hombre tenía el cuerpo quemado, pero la armadura se mantenía en su lugar.

“¿Es un jodido monstruo?”, Daniel lo preguntó y vio que en el brazo derecho el hombre tenía un gran escudo, mientras que en el izquierdo cargaba un gran brazo metálico, pero al ajustar la vista, se percata de que ese brazo es realmente una ametralladora gigante.

El hombre apuntó a la fortaleza y todos entraron en pánico.

“¡Evacuen la zona!”, Daniel da el aviso y los disparos continuos llegaron a la fortaleza, forzando a Cristian y a Elena a correr lejos del lugar.

Daniel lanza una nueva granada al suelo y el hombre se percata del objeto color azul que cayó a sus pies.

“¡Pum!”, una explosión celeste apareció y el cuerpo entero del hombre se entumeció.

“¿Una bomba de criogenia comprimida?”, el hombre entendió que su cuerpo entero se congeló de golpe con la granada y Daniel desde arriba le disparó un arpón desde su vehículo.

El hombre usa su escudo, pero el golpe no solo fisura el arma, lo despedaza.

“Mira, qué interesante, calentaste el metal y lo congelaste para romperlo de un golpe”. El hombre se sorprendió, pues su escudo se despedazó, pero con su brazo derecho libre, agarra el arpón encadenado al vehículo de Daniel.

“¡….!”, el miedo llegó cuando Daniel sintió el tirón, pues el hombre lo tenía agarrado y sin soltarlo. “¿Cómo puede tener tanta fuerza para jalarme?”

Él estaba en contra del vehículo de Daniel; era imposible en la cabeza del joven que alguien pueda tener la fuerza suficiente para agarrarlo así.

Daniel trató de jalarlo, pero estaba quieto en el aire, mientras el hombre apuntaba a Daniel con su arma.

“¿Te mueres?”, el hombre dijo eso y una lluvia de balas cae en el vehículo.

Daniel vio todo y saltó de su vehículo volador mientras del bolso de su cintura sacaba una mochila; para colocársela en la espalda, al abrirla, soltó un paracaídas que detuvo su caída.

Daniel llegó seguro al suelo y se quitó la mochila para correr lejos, aun así, quedó en la mira del hombre, quien no jaló el gatillo, pero miró a Daniel directamente.

“Eres inteligente, tienes muchas herramientas útiles y puedes cambiar de estrategia rápido dependiendo del enemigo, no tardaste nada en cambiar los enfoques, incluso rompiste mi escudo, ¿eres consciente del tipo de amenaza que eres? Me hubiera gustado tenerte en mis filas, pero eso es imposible, Fadi dijo que los matáramos sin dudar y puedo entender su advertencia, ustedes son muy peligrosos”, el hombre apuntó a Daniel, pero él se mantuvo tranquilo.

Una granada sale de la mano de Daniel y explota entre los 2, creando un velo de niebla espesa.

Las balas del hombre son disparadas a la niebla, pero Daniel esquiva todo patinando por la zona, pues ahora sus zapatos tienen ruedas y se mueve rápidamente esquivando a Ghazis.

El hombre trató de disparar y disparar, pero sus balas se acaban, así que de su cintura saca otro cartucho para colocarlo en su ametralladora, pero esos segundos fueron suficientes para que Daniel apuntara a él con una pistola.

“¡¿Crees que esa mierda de arma me puede lastimar?!”.

“Claro que sí”, Daniel disparó y la bala impacta la armadura, generando un pulso eléctrico.

Ghazis, chillo de dolor por la electricidad, pues no esperaba algo así.

Con el cuerpo entumecido, Daniel se acerca lo suficiente sacando un nuevo objeto de su bolso.

Este objeto era rectangular y parecía que estaba cubierto con papel aluminio.

“¿Qué pretendes?”, el hombre intentó esquivar esta vez, pues ya no quiere confiarse con este joven.

El objeto queda cerca del brazo derecho de Ghazis y Daniel sonríe.

“¡Cristian!”, con ese grito, un rayo aparece e impacta el paquete que estaba en el aire cerca de Ghazis.

El objeto se prendió en llamas y cayó encima de su brazo.

“¡Mierda!”, el grito de dolor llegó y el hombre retrocede mientras se arranca la armadura rápidamente, pues se estaba derritiendo en el suelo. “¡¿Utilizaste un compuesto de termita?!”

“Exacto, es totalmente útil para derretir metal, parece que tú no eres inmune incluso a ese nivel de calor”. Daniel sonrió al decirlo y el hombre se miró el brazo derecho, pues perdura una gran quemadura en el lugar.

Se alcanzó a deshacer de la armadura en fundición, pero un segundo más y el problema escalaba a peor.

Ghazis respiró profundamente en busca de calmarse, pero entendía lo compleja que era la situación.

“Tenía razón, eres un peligro”, el hombre lo dijo y Daniel asintió.

“Me alegra que al menos tú reconozcas eso con claridad”. Daniel sacó un rectángulo más de aluminio y el hombre sudó frío.

“¿Cuántas de esas tienes?”

“Las suficientes para no dejar rastro de ti”.

“Entiendo”, Ghazis asintió a sus palabras y apuntó a Daniel mientras trata de mantener una vigilancia continua a lo lejos, pues Cristian les estaba apuntando. “En ese caso, quiero saber el nombre que tienes, joven, quiero saber con quién estoy luchando a muerte”.

“Me llamo Daniel y no necesitas presentarte, le sacaremos los dientes a tu cadáver derretido para reconocerte”.

“Qué gracioso eres, pero no es necesario, soy Ghazis, el discípulo a futuro jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas; puede que aún me falte conocimiento y la inteligencia para el cargo, pero no puedes dudar de mis capacidades”.

Daniel guardó silencio, pero se preparó para continuar luchando.

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Chirli arroja una lanza de hilos y su enemigo esquiva.

“Fallaste, niña”. Él trató de alcanzarla cuando el ataque de Chirli falló, pero la lanza de hilos se rompe y regresa a ella, agarrando en el camino a su enemigo.

El hombre sintió el tirón, pues los hilos se enrollaron en su brazo y Chirli tiró con fuerza para llevarlo al suelo.

Los hilos no pudieron cortar la armadura que el hombre tenía, pero estos hilos podían dejarlo inmóvil en el lugar.

El hombre se desesperó y Chirli le arrojó una lanza de hilos al pecho, pero aun si el golpe lo mandó lejos, no pudo atravesar la armadura.

“Esa cosa es muy dura, ¿por qué no te mueres?, quiero ir a casa para ver mi novela”. Ella lo rodeó con hilos y trató de apretarlo todo lo que pudo para cortar su cuerpo en rodajas.

“¡Solimán, necesito ayuda!”, el hombre gritó por ayuda, y su amigo esquivaba escombro tras escombro, pues Shana estaba arrobando todo lo que podía usar para lastimarlo.

“Estamos en lo mismo, Dragut”, el hombre llamado Solimán esquiva otro escombro y le lanza una granada a su amigo.

La granada llega a sus pies y explota, dejando sorprendida a Chirli, quien vio esto como si se hubieran matado entre ellos.

Los hilos de ella se quemaron con la explosión y luego ve al hombre que estaba atado correr en dirección a Shana.

“¡Cuidado!”, Chirli le gritó a su amiga para que esquivara y Shana se alejó del agresor.

Solimán regresó y ahora los 2 estaban atacando a Shana.

Chirli comprendió que ambos estaban luchando en conjunto para ganar, un trabajo en equipo que las superaba.

Shana vio cómo todos la rodeaban y Chirli corrió lejos del lugar.

Chirli abandonó a Shana y los hombres por un segundo dudaron al ver esto, pues las chicas que parecían amigas se abandonaban entre ellas.

Shana miró todo y sonrió, pues entendió lo que pasaba.

“Entonces, que todo se rompa”.

Shana tocó el suelo y todo el lugar se rompió en pedazos, no solo creando grietas por todos lados, sino que el suelo se levantó como si fuera un tsunami de piedras.

Los hombres se detuvieron al ver esto y entraron en pánico.

Corrieron lejos, pero fueron rápidamente aplastados por la gran masa de piedras.

Shana observó todo con tranquilidad, pues al final del día, solo eran humanos con trajes avanzados.

“Imagino que se asfixiarán en poco tiempo, ¿puedo asumir esto como una victoria?”.

Chirli caminó y regresó con Shana luego de un rato, solo para ver todo el desastre que quedó.

“Bien hecho, Shana, buen trabajo en equipo”. Ella se rio, pero Shana frunció el ceño.

“Me abandonaste”.

“Sí, lo lamento, pero sabía que podrías con ellos”. Chirli se rio un poco, pero entonces algo parecía raro.

Las chicas miraron alrededor y una explosión apareció en la cercanía.

Era raro que esto pasara, ellas no entendían qué podía ser y ven a la zona donde ocurrió la explosión.

Una mano sale de la tierra y luego ambos hombres de antes aparecen.

“Son duros de matar”. Chirli se sorprendió y luego puede ver algo raro en ellos, pues venas moradas aparecieron y sus ojos eran rojos. “Qué asco, creo que los rompiste mucho, Shana”.

Su amiga observó con rareza a los 2, pues sus armaduras están enteras y no parece que realmente su cuerpo cambiara por el daño.

Los hombres tiran al suelo una jeringa y Shana comprende que algo malo pasaba.

“Solo debemos matarlos por segunda vez, es fácil”. Chirli prepara una lanza y la arroja en dirección a ello, solo para que sea agarrada con las manos del enemigo y rota solo al ser apretada. “¿Y esa fuerza?”

Sin entender qué pasaba, se notaba que la lucha estaba solo comenzando.

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Muchos más vehículos eran mandados hacia el frente, esperando a poder llegar al lugar que ellos querían.

“Parece que al frente tienen una pelea”. Un soldado miró adelante, pues era la zona media; aún faltaba para llegar a la muralla y luego a la ciudad.

“¿Qué hacemos?”

“Atravesaremos todo rápidamente”, el conductor dijo eso y entonces una espada le perfora la cabeza desde arriba.

El copiloto se aterrorizó y vio cómo el cuerpo de su compañero se infla como un globo para explotar.

Blade estaba subido arriba del vehículo y este estaba perdiendo el control.

“¡Apunten al enemigo!”, los autos de los alrededores por fin se percataron de la amenaza y apuntaron sus armas a él, pero desapareció.

“¡¿Dónde está?!”. Perdieron de vista al joven que estaba arriba del auto, antes de que el vehículo perdiera el control y se estrellara contra una roca.

“¡Está arriba!”, encima de otro auto, Blade corta a un enemigo y se desplaza a otro auto para matarlos poco a poco.

Ellos no lo entendían, pero Blade, al detener el tiempo, puede moverse de auto en auto mientras avanza con ellos.

Cada corte era letal, el aire entra en su sistema y los rompe por dentro.

Un corte tras otro y todos en los autos comienzan a morir sin oponer resistencia.

“¿Ya se rinden?”, Blade estaba sentado al lado de un conductor, siendo este el último de los autos que conduce al frente.

Blade estaba de brazos cruzados mientras se mantenía calmadamente a su lado.

El hombre apretó los dientes de enojo y aceleró para girar el manubrio.

El movimiento hizo que el auto perdiera el control y rodara mientras se rompía en pedazos.

“Qué idiota”. Blade estaba caminando en el páramo desolado, viendo los restos del hombre que quedó aplastado en el auto. “Si puedo entrar en el auto rápidamente, puedo salir, este fue un sacrificio en vano”.

Blade caminó al frente, llegando a la zona central y luego corrió sin detenerse.

“Ya te encontré”. Blade corrió mientras ve la lucha algo lejana.

Para este momento, Daniel esquivaba los disparos de Ghazis mientras él realizaba sus propios disparos.

Para este punto, Ghazis no se estaba confiando, cuando un rayo disparado por Cristian llegaba, se cubría con la ametralladora que funciona de escudo.

Ghazis se movía continuamente para llegar a esquivar los disparos de Daniel y tratar de matarlo con su ametralladora.

Para este punto era un hecho lo agotador que se volvía para él mantener ese combate contra los 2.

Ghazis se acerca a Daniel para agarrarlo con su mano derecha, pero esta no tenía armadura y es perforada por 2 cuchillos.

Sin entender qué pasó, retrocede, solo para recibir un golpe en la cara por una cachiporra.

“¡Elena, mantén la distancia!”, Elena retrocede por la advertencia de Daniel y esquiva las balas que Ghazis disparó en su dirección.

“Maldita mocosa, nadie te invitó, ¿qué haces aquí?”.

Disparo hacia Elena, pero ella da una voltereta hacia atrás y derrapa en el suelo esquivando las balas.

Con un ángulo para acercarse, Elena se lanzó al frente para darle otro golpe en la cabeza usando la cachiporra.

La sangre salpicó de la boca de Ghazis por el golpe y un disparo de Daniel le llegó en la espalda, dando un pulso eléctrico que lo aturde.

Nuevamente, Daniel le lanza una barra de compuesto de termita, la cual calentó Cristian con un rayo.

Sin mirar lo que pasaba, Ghazis se aleja, evitando que el compuesto caliente cayera encima de él.

Ghazis entendía lo peligroso que era quedarse quieto, así que retrocede sin dudar un solo segundo, pero cuando apuntó con su ametralladora, una de las cachiporras de Elena lo desvió.

El golpe de Elena neutralizó el arma enemiga y luego ella lanzó una patada para impactar los cuchillos que ella enterró en el brazo derecho del enemigo, haciendo que se entierren más profundo.

Con esto él quedó restringido de las manos y Elena levantó su cachiporra sobrante para lanzar continuos golpes a la cabeza del enemigo.

Sin dudar y sin contención, Elena lo golpeó hasta que la cachiporra se rompió en la cabeza de Ghazis.

Cuando esto pasa, ella retrocede al quedarse sin arma.

Ghazis respiró con dificultad, su cuerpo fue quemado, congelado, electrocutado, golpeado y perforado. Era un bendito milagro que aún estuviera vivo.

Una de sus rodillas toca el suelo y el hombre frunce el ceño; con todo su entrenamiento en el frente de guerra, sintió absurdo cómo unos jóvenes lo tenían en este estado.

“Carajo….., me confié demasiado…..”, Ghazis estaba sintiendo el peso de su decisión, esta no era una lucha ganada como todo en Medio Oriente, esto era muy diferente, no solo son las armas; los jóvenes tienen toda la experiencia para llevarlo al límite. De saber que este era el nivel enemigo, hubiera pensado una estrategia mejor que solo un ataque frontal, pero cayó en la trampa de los jóvenes al luchar sin cuidado.

Este no era su hogar, era el patio trasero de ellos.

Daniel y Elena tomaron distancia mientras se preparan.

Daniel carga de nuevas balas su arma, mientras Elena arroja lejos una cachiporra rota para que Daniel le dé una nueva de reemplazo.

Una vez están listos, Ghazis los mira unos segundos para observar que alguien más estaba llegando.

“….. “Tú…”, Ghazis se sorprendió al ver que Blade estaba llegando a donde ellos estaban.

“Me sorprende que ya estés de rodilla; pensé que estarías entero para que te matara, pero veo que eso será imposible”, Blade se burlo del mientras se acercaba a Ghazis.

Daniel y Elena no intervinieron, pues parecía que Blade se encargaría.

Blade se acerca rápidamente a Ghazis, haciendo que él usara su ametralladora para detener la espada.

El arma en el brazo de Ghazis sufrió un pequeño corte, una alerta de que la espada de Blade podría atravesar su armadura, pues la resistencia del arma y la armadura son parecidas.

Ghazis intenta retroceder, pero Blade realiza un ataque y un pequeño corte llega a la mejilla de Ghazis, algo insignificante, pero no era de esa manera.

El corte fue pequeño, pero causó una entrada de aire que causa un estallido.

El lado derecho de la cara de Ghazis explota en sangre y su mejilla desaparece, junto con parte de la oreja y su ojo.

Daniel y Elena se asquean un poco, pues la persona terminó con el ojo rodando por el suelo y con la sangre chorreando en grandes cantidades de su cara.

“Mierda”, Ghazis maldijo cuando entendió que estaba jodido. “Esto no debía ser así……, era solo una ciudad de niños”.

“Pues qué mala elección, aquí nacen monstruos”, Blade se burló de él y Ghazis abrió el ojo que le quedaba en asombro, pues parece que se dio cuenta de algo.

“Sí, es verdad, son monstruos…… jajajajajja, debí esperar algo así de unos monstruos”.

Ghazis se rio feliz por lo que pasaba, para luego sacar una jeringa de sus prendas e inyectarse la sustancia en el cuello.

Todo fue tan rápido y de la nada, que Blade se sorprendió un poco y luego retrocede.

“Sabia decisión, ¿acaso notaste lo que hace esto?”

“No, solo no quiero estar en el rango de fuego de esa cosa”.

“¿…..?”, Ghazis no lo entendió y luego el lugar donde está explota en pedazos.

Una gran explosión llega y es secundada por otras 4, pues misiles cayeron directamente a donde él estaba.

Todos se sorprendieron por el ataque repentino, pero Elena se comenzó a reír.

“Parece que Sara al final pudo conseguir un ángulo”.

Al final, Sara redirigió a la zona media unos misiles para ayudar, pues estaban en una situación compleja entre todos.

Daniel y Elena sonrieron, pues era difícil que aguantara eso, pero Blade miraba al frente con molestia.

“¿De qué se ríen?”, una voz amarga apareció y todos se quedaron en silencio, pues Ghazis estaba ahí aun con una sonrisa.

El cuerpo de él estaba lleno de líneas moradas como venas y su ojo se volvió rojo.

Las heridas en él dejaron de sangrar y Daniel disparó su arma, pero las balas de pulso eléctrico ya no parecen lastimarlo.

“¿Qué demonios se inyectó?”

“¿Qué les parece si terminamos los juegos? Necesito hacer una cacería de monstruos”.

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Miro mi celular para revisar algunas fotografías más.

Shadow pasó un tiempo construyendo una vida y ahora me siento triste al darme cuenta de cómo él tuvo que desaparecer sin más.

Miro las fotos y me fastidia que me rayaran todo el cuerpo mientras estaba alcoholizado, apuesto a que esto es culpa de Sara.

Fotos de caminos, comida y salidas con amigos, esos eran Heracles y Henrry, sí, lo puedo reconocer.

“Estas son fotos de nuestro regreso a clases….., es verdad, Sara estaba muy deprimida por todas las nuevas materias que tenían en el segundo año”, sonrió al recordarlo, incluso puedo ver unas fotos donde Elena y su hermano están saliendo del hospital.

Lo recuerdo.

“Ese día le dieron de alta, Elena estaba muy feliz y celebramos por su recuperación”.

Pasó por más fotos mientras los recuerdos de esos momentos estaban.

“¿Ese no es el día que Sara conoció a Mía?, verdad, ellas se conocieron los primeros días de clases para nuestro segundo año… Oh, verdad, ahora sale Elena con Monika todo el tiempo, recuerdo que luego de la discusión con Gladys, yo la junté con Elena para que estuviera más con nuestro grupo y que no la golpearan”.

Monika no se defendía para nada y dejaba que Gladys la molestara, así que tuvimos que refugiarla cerca de nosotros.

Monika no es mala, pero a ella le cuesta expresarse y entender lo que hace mal. Hace casi 2 años intentó salvar a Gladys de un secuestrador, pero de paso le lastimó el brazo, haciendo que la chica se sintiera mal por no volver a jugar basquetbol.

Miro las imágenes y puedo recordar algo más.

“Esta foto la tomaron en una de las tiendas de comida de Fadi”. Recuerdo que en ese segundo él nos dio descuentos para las tiendas de comida árabe; en la foto Sara tiene una cara de disgusto, porque no le gustó, pero todos los demás estábamos disfrutando la comida.

En otra foto sale Sara dándole toda su comida a Monika, pues la usaba de basurero.

Mire las imágenes un momento y, aun con una cara de disgusto, puedo darme cuenta de que Sara disfruta mucho el momento, esto vuelve lamentable nuestras interacciones estos últimos días, dudo que disfrutara tanto como en esos momentos.

Fotos de comida diferente, personas felices luego de su tratamiento en el hospital y paisajes divertidos, Shadow tomó fotografía de todo lo que parecía para él divertido.

“Creo que para este tiempo estaba despedido”, no salen muchas fotos de amigos, pues estaba de baja por intentar golpear a Richard.

Miro las imágenes y noto una foto de la casa de Monika.

“Es verdad, esa casa era como una casa de perros”. En otras fotos salimos yo y Monika limpiando el lugar, parece que Sara tomó mi celular para fotografiar estos momentos tan comunes que teníamos.

Puedo recordarlo, todos son momentos que vivió Shadow y puedo decir que, aun si eran simples, él las fotografió porque tenían un significado para él.

Incluso le sacó algunas fotos a Adriana, la chica que siempre lo trató mal, porque en el fondo no la odiaba.

Miro una foto más y puedo ver que son 5 jóvenes en ella.

Cristian, Daniel, Henrry, Heracles y Shadow.

Todos juntos disfrutando de un día de compras.

“Heracles….”, es verdad, él también murió y creo que esa es la última foto que nos tomamos juntos, antes de que fuera asesinado por Akus.

Él le enseñó a Shadow a pelear y se volvió capaz de salvar a muchos gracias a él…..

“Qué tonto….”, Shadow siempre ayudó a otros, pero mucha de la gente que salvó fue también gracias a otras personas. “Quizás no cumpliste el objetivo por ti solo”, ¿eso cuenta?

De ser así, Shadow aparecería para luchar y salvar a sus amigos, pero no lo hace, sigo estando aquí, mientras él sigue perdido en algún lado.

“La gente te necesita a ti”, ahora yo era una carga para todos, aun cuando Shadow, luchando contra esa enorme criatura, me pedía ayuda a mí. “No importa el poder que tienes, sino cómo lo usas…..”

Shadow tenía un poder inferior al mío, pero era más fuerte de corazón y eso era lo que hacía a alguien como él un héroe.

Por que el incluso sin sus poderes, estaria al frente ayudando a todos, ese era Shadow.

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“Parece que esto es un desastre”. Fadi miraba al cielo, pues un montón de misiles caían de un lado a otro para destruir la base de él. “A este paso perderemos; esa chica nos acabó”.

Los barcos eran destruidos en mil pedazos, las posibilidades de ganar con los misiles ya eran difíciles.

Fadi suspiró y una llamada le llegó al celular.

“¿Hola?…… ¿Los usarán? Qué oportuno, muchas gracias”.

Fadi agradeció la ayuda que le estaban brindando y sonrió feliz.

“Creo que al final la vida me sonríe”.

“¡Enemigos en el área!”. Los soldados del alrededor entraron en pánico, pues soldados de la ciudad estaban entrando en su área.

“No me espere esto, ¿realmente llegaron tan lejos?”, Fadi se sorprendió y escuchó pasos a su lado, mirando en esa dirección, esquivó un objeto, pues alguien había llegado. “Qué sorpresa, ¿no eres esa joven que estaba llorando frente al cadáver de Jaime?”, Fadi se burló y Monika apretó los dientes mientras lo miraba con enojo, pues preparando sus cachiporras, ella pensaba romperle la cabeza a este hombre.

Proximamente:

Capítulo 46: Por respeto a los que se fueron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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