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La isla de Caterus - Capítulo 57

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Capítulo 57: Capítulo 46: Por respeto a los que se fueron.

“¡Chirli!”, Shana llamó a su amiga, la cual estaba arrojando hilos y hilos para mantener a raya al enemigo; lamentablemente, no era capaz de eso.

Solimán estaba acercándose más a cada centímetro, usando cuchillos para cortar los hilos que Chirli usaba en su contra.

“Si mis hilos no son suficientes…..”, Chirlo arrojó 2 pelotas de hilos que se pegaron al suelo de la distancia, para luego tirarlos hacia ella.

Los hilos agarraron una gran cantidad de piedras y, con el tirón de Chirli, todas las rocas se movieron en dirección a Solimán, quien terminó aplastado por todos los objetos.

“¡Ya para de lanzarme cosas!”, Solimán se molestó para correr en dirección a Chirli y cortarla en pedazos.

Chirli se aleja de él, pero no parece que algo funcione.

“Shana, necesito que me cubras”, Chirli le pidió a su amiga por ayuda, lo que hizo que Shana frunciera el ceño.

“Ya estoy ocupada”. Shana estaba manteniendo a raya a su enemigo arrojando rocas continuamente para mandarlo lejos de ella.

“Por fissssssss, y te compro un helado cuando terminemos”, dijo Chirli tratando de ser amable. Shana asintió y movió material para crear una pared al frente suyo y alejarla del enemigo.

Shana juntó su dedo pulgar e índice para formar un círculo por el cual poder mirar.

Una de las habilidades de Shana le permite crear un lente que le da una visión lejana y poder visualizar al enemigo desde la distancia.

“Te tengo”, Shana apuntó al enemigo que seguía a Chirli y lanzó un montón de rocas que llueven como balas en dirección al enemigo.

Solimán recibe todas las rocas de golpe y es mandado lejos, mientras Chirli se cubre detrás de Shana.

“Qué linda amiga, muchas gracias, ya estoy segura, así que puedes matarlos ahora”.

“¡¿Solo me usaste?!”, Shana se molestó y Chirli sacó la lengua en broma.

Shana mira al frente y puede ver a los 2 hombres caminar hacia ellas.

Si Chirli no hará nada, solo puede enfrentarlos por su cuenta y sin ayuda.

Shana respira profundo y apunta al frente.

“Si no queda de otra, solo debo atacar con todo”. Shana dispara múltiples trozos de roca que los hombres esquivan y se mueven al frente para alcanzarlas.

“¡Solimán, sepárate, atacaremos desde 2 lados!”, Dragut informó su plan y Solimán se movió rápido para rodear todo y llegarles por la espalda a las chicas.

“Eso no funciona”. Shana levantó gigantescos trozos de roca que se elevan en el cielo por encima de todos y dejando a los hombres sudando frío por el ataque. “¡Lluvia de meteoros!”

Los gigantescos trozos de roca cayeron por otros lados y los hombres en pánico trataron de esquivar todo, pero el número de rocas en el cielo era demasiado, al punto en que solo les quedó alejarse y alejarse más entre ellos.

“Esto es una locura”, Solimán se asustó, pues gigantescas rocas estaban en todas partes y perdió de vista el camino; los alrededores eran irreconocibles.

Solimán corrió a la zona centro para intentar llegar a donde estaba el enemigo, pero mientras realizaba este recorrido, su pie se entierra en el suelo y cae en un agujero.

“¡Mierda!”, se golpea contra la zona inferior del agujero y pudo ver que el hoyo era profundo.

“¿Solimán?”, su compañero también estaba en el hoyo y lo reconoció, ambos habían caído.

“¿Dragut?”, sin entender cómo pudieron caer en el agujero, Solimán al fin comprendió que esto era una trampa, pues todas las rosas de arriba fueron formadas al crear estos agujeros. “Debemos escapar”, con rapidez advierte, y pueden notar cómo poco a poco, de las paredes del agujero se forman púas de rocas y estas mismas paredes se cierran con rapidez para aplastarlos.

“Este lugar será su tumba”, Shana desde arriba los miró y apretó el puño. “Doncella de hierro”, con ese movimiento, todo el lugar es aplastado por las rocas y púas que impactan el cuerpo del enemigo.

Shana se puso a mirar el suelo un tiempo mientras usaba su habilidad para compactar más la tierra debajo de ella.

“Necesito asfixiarlos si hace falta”, Shana se esforzó para aplastarlos, pero pudo sentir cómo el suelo a sus pies se trizaba. “¿Cómo pueden ser tan duros de liquidar?”.

El suelo se rompió y una explosión apareció, mandando al cielo a los 2 hombres.

Las piernas de ellos tenían una armadura que generaba un impulso explosivo, así que Shana asume que es un método que tienen para moverse en el aire.

Sin mucho más interés en saber de ellos, Shana les apunta mientras están en el aire para que una lluvia de rocas los golpee y mantenga en ese lugar.

“Quizás ya deberíamos darles un final digno, después de todo, lucharon demasiado”, Shana les apuntó y una gran cantidad de rocas se juntaron al frente de ella para crear una pelota de piedra que toma poco a poco la forma de un misil. “Si concentro todo de mí en este ataque, los mandaré al espacio, dudo que puedan sobrevivir en ese lugar”.

El misil apunta a ellos y este se comprime para estar hecho de roca compactada.

“Adiós y no regresen, mándenme un mensaje desde la luna”. Shana se concentró y apuntó a su objetivo. “¡Apolo 11!”.

Shana disparó la roca en forma de misil a una velocidad difícil de predecir, incluso rompiendo la barrera del sonido.

“¡Solimán!”, Dragut patea a su compañero en el aire para quitarlo de la mira enemiga, pero este termina siendo golpeado por el objetivo que se movía a gran velocidad.

“¡Dragut!”, Solimán llamó a su amigo, pero este se perdió de vista, mientras en el cielo del atardecer solo se puede ver una estrella fugaz cortar el cielo.

El objeto rompió todas las capas de la atmósfera de golpe, una prueba para Solimán de que su compañero ya estaba muy lejos y, no importa la resistencia de la armadura, ellos no pueden sobrevivir en esas condiciones.

“¡Malditas mocosas!”, Solimán se dispara al suelo para llegar a las chicas, pero Shana solo lo mira con asco mientras tenía el brazo levantado.

“Terminemos contigo, pues dudo que puedas aguantar con una armadura trizada”, Shana observó que la armadura de Solimán ya estaba casi destruida, pues todos los ataques fueron para desgastarlo poco a poco. “Eclipse final”.

Shana bajó su mano con rapidez y Solimán al fin notó la gigantesca roca que estaba en el cielo, cayendo encima de él.

La roca lo golpea y lo estrella contra el suelo, causando una destrucción masiva por todos los alrededores.

Shana miró al frente, donde solo abunda el caos, y soltó un suspiro de alivio.

Luego de luchar así, para Shana era imposible no sentir el cuerpo pesado; terminó llevando su habilidad al límite para acabar con sus enemigos.

“No lo negaré, eran formidables y que me llevaran a este extremo es un gran logro para ellos”, Shana sintió el cuerpo pesado, pero algo estaba mal. “¿Eh?”.

Sintió un movimiento raro en la tierra y luego el suelo al frente de ella se rompió en pedazos.

Solimán apareció al frente de Shana y ella no lo podía creer; él debería haber sido derrotado, ¿Cómo la alcanzó tan rápido?

Sin poder entender qué pasaba, Solimán estiró la mano para alcanzar a Shana, quien no podía responder al ataque, y la mano de Solimán llegó a unos centímetros de Shana.

“¡…..!”, sintiendo el miedo al peligro, Shana tembló cuando ve la mano cerca de ella, pero pasan los segundos y no ocurre nada.

Shana miró a Solimán y este parecía estar forcejeando al frente de ella.

“¿Por qué……?, ¡¿Por qué no puedo alcanzarte?!”, el grito en pánico, pues su cuerpo se detuvo a pocos centímetros de Shana.

“Eso es porque ya está enredado completamente por mí”.

Chirli explicó y todos se sorprendieron.

“¡No veo tus hilos!”

“Claro que no, porque los hice más delgados”. Ella mostró los hilos y luego se volvieron casi invisibles. “Los mezclé con la tierra que Shana movía. Cada vez que ustedes eran aplastados, golpeados o desplazados por la tierra, pequeños hilos se pegaban a su cuerpo. En un principio no pueden hacer nada, no tienen la dureza para restringirlos, son delgados, pero sí pudieron entrar en cada pequeña apertura de sus armaduras y perforarles la piel como si fueran agujas. ¿Estás entendiendo lo que te digo?”

Chirli se explicó, dejando claro que ahora mismo el cuerpo de él tiene adentro todos los hilos que ella movió.

“Ahora toda tu musculatura, órganos y tejidos fueron atravesados, todo para ser restringidos y destruidos poco a poco, ¿ya lo puedes imaginar? Tu cuerpo está a pocos minutos de morir, espero que disfrutes del dolor”.

Chirli dijo eso y el hombre desesperadamente se sacudió para ir a donde ellas y matarlas.

“¡Malditas niñas, voy a matarlas…, voy a vengar a Dragut….., Aaahhh!”, el hombre sintió su cuerpo fallar y manchas negras aparecen en todo su cuerpo, pues estaba sufriendo de necrosis en todas sus partes.

Shana y Chirli se alejaron un poco de él, pero Shana estaba fastidiada.

“¿Por qué no me dijiste que tenías ese plan?, me asusté mucho cuando estaba cerca”.

“Era un plan secreto, necesitaba concentración y tiempo, aunque estaba más interesada en escuchar los nombres ridículos que le diste a tus habilidades”.

Shana agachó la cabeza, avergonzada, y negó.

“No son ridículas”.

“¿Eclipse final?, ¿Apolo 11?”.

“¡Aaah!”, Shana gritó desesperada, pues los nombres que le dio a sus habilidades para mentalizarse terminaron con ella diciendo cosas que le hubiera gustado no decir, aunque Chirli solo podía sonreír al ver cómo su amiga se avergonzaba.

————————————————————————————————

Paso y paso por las diferentes fotografías de mi celular en busca de mirar un poco al pasado, volviendo a sentir algo de esas épocas.

Las fotos son de mi viaje por las regiones; en ese momento aprendí sobre diferentes gastronomías y zonas históricas.

Incluso en las fotos, Shadow sale con otras personas en la calle mientras habla, pues era sociable y podía interactuar con personas para llegar a soluciones.

Entre las fotos puedo ver algunas de Sara haciendo caras raras, pues recuerdo que en ese segundo ella ya sabía que era Luciel, pero de igual manera se quedó a mi lado y me llamaba casi todos los días para hacer video llamadas, cuando hacía caras raras, le sacaba un pantallazo al celular.

Es verdad, ella siempre estuvo ahí, no solo cuando quedé en esta habitación.

Miro las otras fotos y son lo típico, fotos de paisajes, regreso a la ciudad, fotos de todos juntos en la oficina, Sara pidiéndome que me disculpe en su nombre con Mía, pues la fastidió en su cumpleaños.

Sara colocando fuegos artificiales en la silla de Mía y luego una foto de esa chica siendo atendida por Daniel.

Sí, todo esto pasó en esos tiempos.

Incluso Sara comenzó a probar sus experimentos de comida, Cristian fue una de sus víctimas.

Todos se juntaron para practicar antes del festival deportivo; aún lo recuerdo.

Fotos con Monika practicando baloncesto, Sara y Elena practicando baile para el día de la fogata, Adriana persiguiéndome con una gran roca para golpearme.

Practico con mi grupo para el juego de conquista la bandera.

Días tranquilos en el festival, saliendo con todos.

“¿Esto se sentía ser un estudiante normal?” Puedo sentir que Shadow vivió esa fantasía que solo podía ver en las historietas que mi madre me traía.

Esos días fueron divertidos, puedo recordarlos un poco, incluso la competición entre Monika y Gladys, la cual no creo que solucionara todos sus problemas, pero fue un pequeño avance.

Un recuerdo de Adriana llorando mientras se disculpaba con sus amigas; quizás en ese segundo se sintió mal por no ser la Adriana que ellas querían, pues era en realidad Shana.

Elena y Sara bailando cerca de la fogata es un recuerdo lindo, al igual que el baile con ellas.

Revisando, encontré una foto de Shadow tocando una canción frente a todos….

“Es verdad, esa canción la solía tocar el padre de Sara y aprendí a tocarla cuando tomé sus recuerdos….”

Luego de eso vino la confesión de Sara, una que, si trato de recordar, daba algo de vergüenza.

Ella hablaba de que era una chica molestosa….., que sí lo es, que le gustaba morder……, que es correcto, que le gustaba hacer bromas de mal gusto.

Una verdad innegable.

Pero también dijo que quería recibir ayuda para ser una mejor persona a futuro…..

Sí recuerdo su confesión, fue algo sosa, pero……, fue algo linda.

Ella tuvo el valor de decir lo que pensaba y nunca se pudo responder correctamente a sus palabras, aun si era una aceptación o rechazo…

“Jaime dijo que no era necesario responder en ese momento, pero ya conseguí salvar a las 20.000 personas y aún no respondo”.

Esto es grosero con ella y ahora mismo todo está llegando a su fin, mientras continúo en cama.

“¿Qué se supone que debo hacer?” Me gustaría que Jaime me apoyara como siempre lo hizo, diciendo lo que necesitaba escuchar en ese segundo; terminó siendo una figura que mantuvo centrado a Shadow y ahora siento que yo soy el perdido, el que necesita un rumbo.

Recuerdo cómo lo mataron y solté mi celular para acostarme en la cama.

Él se había ido y pudo sentir una presión fuerte en el pecho.

“Él quería saber qué haría con mi vida cuando salvara a 20.000 personas….., pero no pude mostrarle nada”.

No importa si era bueno o malo; él, entre todos, merecía ver qué pasaba, pero ahora es imposible.

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“Problemas”, un soldado entró en pánico y Migashi lo observó.

“Ya estamos en el horno, ¿qué pasa ahora?”

“Son misiles hipersónicos”, todos se sorprendieron por lo que dijo y Migashi chasqueó la lengua.

“¡Levanten los láseres de radiación!”, Migashi dio la orden y los soldados se movieron para prepararse. “Esas armas rusas siguen siendo una amenaza, incluso luego de 100 años, solo espero que podamos hacerlo a tiempo”.

Esas armas pueden demorarse de 10 a 15 minutos en llegar a la isla tras ser lanzadas; si ya los detectaron, es porque pasaron la mitad del camino.

“Ajusten coordenadas y la próxima parada, tendremos 0,001 segundos para derribarlas cuando lleguen a rango de nuestra curvatura terrestre”.

Armas particulares salen de la ciudad para apuntar a la distancia.

Estas emiten una luz verde que es parecida a un láser estático en el cielo.

La idea es tratar de calcular correctamente por dónde pasará el misil y de esta manera sea golpeado por el láser, destruyéndolo en un instante.

“10 misiles hipersónicos están llegando”, informaron, y entonces los misiles llegan a rango de las afueras de la isla.

El láser de radiación corta y destruye de manera inmediata los misiles, haciéndolos explotar en el mar.

“¿Eh?”, un soldado se asustó, pues uno de los laceres no impactó.

“¡Pum!”

Toda la ciudad se sacudió, pues uno de los misiles sí impactó en la ciudad, arrastrando de golpe todo a su paso.

“Tasa de éxito del 90%”, Richard informó, y Migashi se molestó.

“Esas cosas son armas de destrucción masiva, la velocidad que alcanzan las hace difíciles de interceptar, incluso con tecnología avanzada de esta época”. La mejor tecnología en contra son los láseres de radiación, porque se mueven a la velocidad de la luz y pueden golpear de manera instantánea un objeto y destruirlo de manera inmediata, pero aun así la tasa de éxito es solo del 90%.

“El daño indica que destruyó el 5% de la ciudad”.

“Y eso solo lo hizo con un misil; no quiero imaginar qué pasaría si nos golpeara con los 10 que mandó”.

“¿Creen que manden más?”, un soldado preguntó, pero Richard negó.

“Por ahora no, quizás se demoren unas horas en un segundo bombardeo, el uso de estos misiles está condenado por todos los países dado lo devastador que es”, Richard explicó, pero Migashi se molestó.

“El asunto ahora es el siguiente, ¿cuántos lanzamisiles fueron destruidos en este ataque?” Impactaron la ciudad, si arrasaron los lanzamisiles, entonces no tendrán más formas de poder defenderse, empeorando más su situación.

Las explosiones continúan, pues los misiles normales del enemigo siguen sin detenerse, lo que hace un daño continuo a la ciudad.

“Parece que Sara está impactando a algunos enemigos en el camino, así que la cantidad de misiles es menor que la lanzada en nuestra contra en un inicio, pasaron de 500 a 200 por minuto”.

“Ese número no importa si nosotros también nos quedamos sin misiles, ¿porcentaje de éxito?”

“El porcentaje defensivo eliminando misiles enemigos es de un 72%…..”, unas sacudidas llegaron y el soldado se ajustó la voz, “Ahora es de un 64% de éxito en la denegación de ataques enemigos”.

Migashi escribe un porcentaje al lado, pues estaba registrándolo en un lugar donde puede ver los cambios en la defensa.

“Entiendo, ya llegó el momento”, Migashi se levantó y caminó para salir de la habitación.

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Elena, Daniel y Blade se quedaron mirando al hombre que tenía el ojo rojo y las líneas moradas en el cuerpo.

Ghazis se inyectó algo y estaba limpiándose el polvo del cuerpo.

Sara, desde la distancia, le lanzó un misil, un daño que él sintió en todo el cuerpo y miró en dirección a la ciudad.

“Imagino que la chica llamada Sara está ahí”. Elena escuchó las palabras del hombre y se movió al frente para golpearlo rápido, pero Ghazis se rio para lanzarle una patada a la chica.

Elena se cubre usando las cachiporras, pero estas se rompen con la patada.

“¿…..?”, sin entender qué pasó, Elena recibe una patada en las costillas y es mandada lejos escupiendo sangre.

Daniel vio esto y se sorprendió, pues la fuerza del enemigo era demasiado alta.

Apuntó su pistola al frente y disparó balas eléctricas, pero estas no le hacían ni siquiera cosquillas a Ghazis.

“Esta droga es increíble, no lo negaré”, Ghazis se rio y apuntó su ametralladora a Daniel, quien esquivó las balas alejándose de Elena y manteniendo la atención enemiga, pues la idea era evitar que el enemigo apuntara a ella, que seguía en el suelo.

“¿Qué diablos te inyectaste?”, Daniel preguntó y Blade aparece cerca de Ghazis, quien usa el arma para evitar la espada de Blade y hace fuerza para alejarlo, apuntando en su dirección con la ametralladora.

Una lluvia de balas llega a Blade, pero él corta y corta todas las balas que llegan una por una. El ataque dura unos segundos, hasta que las balas se acaban y Ghazis mira a Blade, que aún está de pie en ese lugar.

“Qué sorpresa, evitaste todos los ataques, ¿ese es el nivel de los mutantes? En ese caso no me sorprende entonces el nivel que me da inyectarme su sangre”.

“¿De qué hablas?”, Blade preguntó y Ghazis sonrió.

“Lo que me inyecte es la sangre de uno de los suyos, parece que uno tenía un tipo de habilidad particular para sacar a flote las capacidades máximas de la especie, así que nosotros la tomamos para nosotros”.

Daniel lo observó, pero no podía creer esto.

“No existe alguien con una habilidad así, entre los 11 experimentos, ninguno tenía esa capacidad”, Daniel estudió totalmente los informes de los mutantes y ninguno lo tenía.

“¿11?, creo que deberías actualizar los datos, nosotros nos quedamos con el último”.

Blade lo escuchó un momento y miró a Ghazis con tranquilidad, aunque no se puede apreciar una expresión real detrás de esa máscara.

“¿Acaso ustedes atacaron nuestro laboratorio?”

“Sí, yo estaba en el grupo que invadió la ciudad esa noche y Fadi nos propuso un trato que era difícil de rechazar hace unos meses, así que al final nos aliamos con él para tomar la ciudad”.

“Entonces, las personas que atacaron la ciudad hace 12 años, ¿fueron ustedes?”, Daniel conectó los hilos y el hombre solo sonrió.

“¿Estás con los responsables de eso?” Elena se levantó con sangre en la boca y el hombre asintió.

“¿Acaso perdiste a alguien ese día?” La sonrisa del hombre estaba en lo alto y Elena recuerda que sus padres murieron esa noche, durante el caos.

Elena apretó los dientes enojada y Ghazis corrió hacia ella para golpearla.

“Mierda”, Daniel trató de alcanzarlos, pero Ghazis era mucho más rápido; llegaría a Elena sin interrupción.

Ghazis apuntó su ametralladora hacia ella, esperando a destruirla en un instante con su arma.

Elena tomó los trozos de su cachiporra en las manos y esperó al enemigo.

Cuando Ghazis estaba a unos metros de ella, Elena es empujada lejos y un joven de cabello rojo se para en el medio.

“¡Incinerar!”, un gran rayo de energía sale del chico que golpea a Ghazis a quemarropa.

Intento disparar las balas, pero todas estas se evaporaban por el calor del arma que Cristian disparó.

La ametralladora se fundió, junto con una buena parte de la armadura de Ghazis, siendo mandado a la lejanía para impactarse contra una roca del lugar.

“¡Cristian!”, Daniel llamó a su amigo, pues Cristian disparó sin pensar en las consecuencias y el cuerpo de él estaba delgado; incluso usó parte de su propio organismo como combustible para disparar ese ataque, sin mencionar que su brazo metálico estaba casi completamente desfigurado por el calor.

Blade miró a la roca que estaba transformada en lava por el calor y cómo de ese lugar salía Ghazis.

“Mierda, me olvidé de que estaba ese”. El hombre tenía el cuerpo negro, quemado entero, y donde sus dientes blancos sobresalen entre toda la piel quemada y despellejada.

Daniel no entendía cómo podía seguir con vida.

Moverse en ese estado es imposible, pero sigue luchando, ¿qué lo motivaba?

“Yo, Ghazis….., no caeré ante el enemigo, no importa quién sea o lo que intenten, nosotros lucharemos para construir el mundo que queríamos y por eso estoy dispuesto a dar hasta el último movimiento de mi cuerpo en esta lucha”, Ghazis sonrió con su cuerpo todo quemado y los jóvenes entendieron que era alguien demasiado peligroso y que no conocía los límites.

Ghazis caminó y de su cintura comenzó a parpadear una luz roja, pues era un aviso.

“Parece que mis amigos murieron, qué lamentable”.

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Fadi esquiva una cachiporra y retrocede para alejarse de Monika, quien lo sigue continuamente para golpearlo.

Fadi apuntó su arma a la chica, pero ella golpea el arma con la cachiporra para mandarla lejos y gira pateando la pierna de Fadi.

El golpe dejó al hombre mal, así que rueda en el suelo para dar un salto y alejarse, mientras el sonido del caos estalla en todas las direcciones. Los soldados de la ciudad de Caterus invadieron el lugar y estaban matando a todos los soldados de Fadi, sin mencionar que incluso los barcos ya no pueden desembarcar nuevas tropas, manteniéndose al margen del ataque.

“Si esto sigue así, no podremos disparar más misiles”, Fadi estaba en un predicamento y la chica al frente no le daba descanso.

Sacando cuchillos, intenta contrarrestar las cachiporras, pero Monika golpea con fuerza y estos cuchillos se rompen.

“Qué miedo das”, Fadi ya estaba sudando frío y una luz roja aparece en su cintura como un aviso.

“Parece que ellos murieron, qué desastre, es mejor que nos pongamos serios”.

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“¿Murió?”, Shana observó que el hombre dejó de moverse y hablar, pues ya parecía haber sido derrotado por completo.

“Sí, está muerto, su corazón dejó de latir”.

“¿Avanzamos a la zona enemiga?”, Shana preguntó, pero Chirli suspiró.

“Estoy cansada, esto fue agotador; aún nos queda un kilómetro de distancia para llegar, caminar será muy cansador”.

“Sí, pero debemos seguir”.

“Entiendo”, Chirli asintió, pero de la nada su celular sonó.

Chirli tomó el comunicador, pero la voz del otro lado no se escuchaba bien, algo interfería la señal.

“¿Hola?”

“….Evacuar……. Evacu….. zona……. area…… riesgo”, no entendía lo que pasaba, pero no sonaba nada lindo.

Chirli miró su teléfono y luego al cielo.

“Chirli, ¿qué pasa?”, Shana no entendía nada y, ajustando su vista al cielo, Chirli pudo notar un brillo rojo en el oscuro cielo nocturno.

Sintiendo el problema, Chirli creó una lanza de hilos y apuntó a Shana.

“Lo lamento mucho”.

Chirli arrojó con fuerza la lanza y esta agarró a Shana para mandarla a volar lejos del lugar.

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Ghazis miró al cielo un momento y suspiró.

“Mis amigos murieron, lo mejor es alejarme de la zona centro, seguro que ya comenzarán los problemas”.

“¿Problemas?”, Daniel no lo entendió y Ghazis sonrió.

“Rusia no utilizará esa arma hasta que 3 de los 4 soldados principales de nuestro ejército mueran; esa era la condición de uso y la cumplimos, así que no perderé más el tiempo”, Ghazis corrió a la ciudad y Daniel no sabía qué diablos pasaba.

Blade miró a Ghazis y entonces un brillo rojo apareció en su espalda.

Mirando en dirección al frente de guerra, un rayo parece caer en el centro de pelea y luego es acompañado por una explosión masiva que destruye todo a su paso.

Todos miraron lo que pasó y la onda expansiva golpeó los alrededores.

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“¿Qué es eso?” Desde este lugar puedo ver una luz caer a la distancia, causando un gran levantamiento de humo.

La guerra parece estar desarrollándose como se esperaría de una, con cantidades elevadas de lastimados y muertos.

Me pregunto si ellos están bien.

“¿Mirando con interés la luz?”, alguien habló y me di la vuelta para mirar.

La persona era Migashi y estaba sonriendo mientras miraba a la distancia los restos del rayo de luz rojo que cayó.

“¿Qué era esa cosa?”

“Fue un arma rusa; ellos hace unas décadas crearon un arma como un satélite, que reúne energía del sol y la acumula para disparar desde el cielo”.

“¿Nos podemos defender contra eso?”

“No, nada puede hacerlo, las armas normales no pueden llegar a ese satélite, volviéndolo casi inalcanzable, aunque tiene reglas; los países del mundo le prohibieron a Rusia usarlo a no ser que sea una situación de riesgo alto y no se permite que impacte en zona civil. Siguiendo esas normas, no impactará contra la ciudad, aunque no lo necesitan, tienen otras armas”.

Un temblor llegó, pues algunos misiles impactan la ciudad, destruyendo Caterus, la tierra donde llevo viviendo tanto tiempo.

Miro a la distancia y me lo pregunto.

“¿Nuestros amigos van a sobrevivir a esa cosa?”, lo pregunté serio, pero no existió respuesta de ella. “……”

No era necesario; el silencio es suficiente para entender lo que quiere decir.

“Esta es el arma final del enemigo, la pieza reina que se mantuvo en órbita arriba de nosotros sin hacer nada, pero ahora atacará continuamente hasta que no exista vida en el campo de batalla”.

“¿No existe algo que se pueda hacer?”

“Tú dímelo”. Migashi me miró, pero es imposible que yo haga algo.

“¿Quieres que vaya al frente?”, lo pregunté dudoso, pues no tengo mis poderes.

Aun si quisiera ayudar, es imposible para mí hacerlo.

Migashi me miró y suspiró cansada.

“Una vez te dije que mi objetivo era sobrevivir hasta el final, hacer un trabajo importante cuando llegara el momento y por eso no podía morir hasta ese segundo”.

¿Dijo algo así? Es posible que lo dijera, solo que no me acuerdo.

“La verdad es que ese segundo es ahora”. Cuando la escucho, puedo ver que se acerca demasiado, solo para agarrarme de las mejillas y acercar su cara.

¡….!

¡¿Qué mierda hace?!

Me sorprendió, pues se separó para mirarme.

Migashi me besó, ¿por qué?, no lo entiendo.

“¿Y eso?”, lo pregunté dudoso y ella me miró unos segundos para comenzar a llorar.

“No lo digas así”.

“¡¿Qué esperas que te diga?!”.

“Buaaaaaa”, ella comenzó a llorar y yo no entiendo nada, ¿qué tramaba? “Se suponía que debías decir unas cosas y luego ir a luchar por nosotros”.

“¿De dónde viste eso?”

“En mis sueños”

“¡Entonces no tiene base lógica!”, la regañé por eso, pues la última cosa importante para ella que debía hacer era esa tontería, qué locura.

“Mis ojos pueden ver futuros distintos y siempre que te besaba, salías rápido para luchar por nosotros”.

“Esa fantasía es muy fuerte; toma las pastillas para la esquizofrenia”.

“¿Entonces qué hacemos? Necesitamos de tu ayuda al frente”, ella dijo eso y suspiré cansado al ver a la distancia.

No es que no quiera ayudar; tengo sentimientos importantes que aún viven en mí, pero no sé qué debo hacer.

Miro mis dedos cortados, pues las heridas aún no sanan; mi cuerpo es incluso más débil que el de una persona normal.

“Esto es un desastre, ¿qué hacemos ahora?” Migashi miró al techo sin entender qué hacer y yo la observé.

“¿Por qué crees que debería ir al frente?”

“Porque eres el héroe de la ciudad, Shadow, ¿no es así?”

“No soy Shadow”, lo dije molesto y ella inclinó la cabeza.

“¿Eso importa?”. Cuando lo dije, quise reclamarle, pero nada salió de mi boca.

En el fondo quería ayudar, pero sentía que no era realmente yo la persona a quien ellos esperaban.

“Todos quieren a Shadow, pero no lo soy; conozco su vida, pero leer el libro de vida que alguien tiene, conocer lo que él hizo y le gusta, no te vuelve el protagonista de ese libro”.

Exacto, yo era diferente, no soy la persona que ellos esperan y me duele no serlo.

“Eso a mí no me importa”, Migashi fue honesta y la miré. “Al final estoy confiando en ti, porque la persona que al final bese y siempre vi en mis ojos que nos ayudarías eres tú”.

“¿Es así de simple para ti?”.

“¿Shadow no es importante en tu cabeza?”

“Yo……, no dije eso”.

“Entonces puedes ir al frente”. Ella está siendo demasiado simple con sus palabras y, mirando mis manos, me pongo a meditarlo.

En el fondo no deseo que esto termine mal, no quiero que mis compañeros mueran, pero apenas compartí con ellos en realidad…

O tal vez sí.

Sara se quedó conmigo estos días, aun cuando no era Shadow, pero siempre aceptó lo que soy, incluso cuando se enteró de que realmente era un mutante y tenía otra personalidad.

Recordando las fotos, pude ver en ellas a mi grupo, ellos se quedaron con Shadow aun sabiendo cuál era mi origen.

Cierro los ojos un momento, solo para ver la cara de esa chica molestosa que siempre tira los peores comentarios en los peores momentos.

“Yo… no quiero perderla”. Es verdad, ya perdí a mi madre y todo lo que conocía. ¿Voy a dejar que termine igual esta vez?

Miro a Migashi y ella dijo que no le importa quién era y en el fondo espero que Sara piense lo mismo.

“¿Qué harás?”. Migashi me miró un poco tras su pregunta y yo tomé un cuchillo de la cocina.

“No soy Shadow………, ese nombre me queda grande, pero no quiero ver que se destruya todo lo que él se esforzó en construir”. Tomó el cuchillo con fuerza y lo enterró en mi mano para atravesarla de golpe.

Migashi me miró en silencio mientras la sangre escurre con rapidez de mi cuerpo.

“Shadow tenía razón, cuando él estaba luchando contra la criatura gigante dijo que nuestra madre no hubiera querido este final, ella no me cuidó para que las cosas acabaran así, no me intentó sacar de ese laboratorio para que mi destino fuera este; si moriré, lo haré luchando por las cosas que creo y quiero, no por perder mis poderes. Aún tengo mucho que hacer, rendirme así al final……, ¡no tiene sentido!”

Cuando gritó molesto la última frase, la sangre se detuvo y comenzó a ser reabsorbida por mi mano.

Mi regeneración había regresado y Migashi sonrió bastante al ver lo que pasaba.

“Me alegra que estés más centrado, ¿te moverás al frente ya?, te conseguiremos un vehículo con el cual…”. Ella no pudo terminar su frase, pues yo estaba tomando distancia mientras miraba a la ventana.

Imagino que ella no esperó nada de esto, pues comenzó a palidecer al entender lo que estaba haciendo.

Mire al atardecer de la distancia y corrí a la ventana.

Mi cuerpo rompe el cristal y paso de largo.

“¡Tonto, estamos en el piso 18!”, Migashi me gritó desesperada esas palabras y comencé a caer rápidamente.

Si miro a la distancia, el atardecer se veía hermoso y, con el viento en el cuerpo, una libertad única me rodea.

“¡Pum!”, golpeo el cemento del edificio con fuerza y toda la pared se agrieta por mi pie enterrado.

Arrastro el pie en el concreto y freno poco a poco la velocidad de caída para finalmente dar un salto en la pared.

Me preparo para caer y ruedo, llegando al techo de otro edificio.

Mi cuerpo se comienza a regenerar de golpe y algunas marcas perduran en mi cuerpo, pues necesito nutrientes y los almuerzos de Sara no fueron suficientes.

Miro al frente con una sonrisa y en mis brazos se forman bocas con colmillos.

No solo es la regeneración; toda mi habilidad de mutación estaba funcionando.

Delante de mí puedo ver una inmensa jaula llena de aves mensajeras, pues parece que este edificio tenía a todas estas aves guardadas.

“Lo lamento, pero voy a necesitar de su ayuda”. Abro la jaula y las bocas de mis brazos comienzan a devorar a cada ave del interior, mientras mi cuerpo desarrolla plumas.

proximamente:

Capítulo 47: Hacia el frente de guerra.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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