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La Linea Entre La Vida y La Muerte - Capítulo 26

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  4. Capítulo 26 - 26 Capitulo 26El Despertar de la Anomalía
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26: Capitulo 26:El Despertar de la Anomalía 26: Capitulo 26:El Despertar de la Anomalía El Devorador rugió con una furia ilimitada mientras corría a través del páramo helado, desgarrando la realidad misma en su carrera hacia Azrael, quien había sido lanzado a miles de millones de kilómetros de distancia.

Nevaeh, temblando, ya no podía soportar la desesperación ni los gritos que resonaban a través del abismo congelado.

Su hacha divina, Rita, comenzó a arder más brillante que los mismos infiernos de la creación cuando su aura se encendió en un sol de furia divina.

Nevaeh: ¡No puedo soportarlo más!

—alzando su hacha, su voz rompiendo la tormenta— ¡Esa cosa tiene que estar ya debilitada!

Con un rugido de desafío, se lanzó hacia adelante, su arma dorada brillando como el nacimiento de una nueva estrella.

Justo cuando el Devorador saltó al aire, listo para aplastar al enterrado Azrael bajo su forma masiva, Nevaeh desató un sol ardiente — una esfera de energía divina tan brillante y caliente que rivalizaba con un multiverso de supernovas.

La explosión golpeó directamente al monstruo.

Nevaeh: ¡No dejaré que los lastimes más!

Los ojos de Azrael se abrieron de par en par cuando el cielo congelado estalló en luz.

Levantándose del hielo destrozado, regeneró sus brazos rotos y las heridas que cubrían su cuerpo.

Azrael: Eso fue… increíble.

Lo sabía, tienes el potencial para superarme incluso en mi mejor momento.

Nevaeh: (sonrojada) N-no… eso es imposible.

Eres demasiado poderoso en tu punto máximo.

Azrael: (ríe suavemente) Quizás… pero algún día lo harás.

—Su mirada se volvió afilada mientras observaba la espesa niebla que dejó atrás el sol de Nevaeh.— Eso debió dolerle, aunque dudo que lo haya matado.

Nevaeh: Sí, yo también lo siento… todavía está vivo.

La niebla se volvió tan espesa que incluso el sonido parecía apagado.

Azrael cerró los ojos, usando su percepción avanzada, y entonces lo sintió.

La energía del Devorador se había debilitado… pero su presencia ahora era mucho más aterradora.

Un rugido rompió el silencio.

La niebla estalló mientras el suelo se abría, y del cráter emergió una nueva forma del Devorador—ya no tan gigantesco, sino condensado en un titán de cuatro metros, su aura una tormenta de poder imparable.

Su cuerpo estaba cubierto de hielo reforzado, picos de escarcha cristalina sobresalían de sus brazos, y sus ojos brillaban con pura y asesina rabia.

Azrael: Esto es malo… ¡su energía acaba de dispararse!

Nevaeh: No puede ser— En un abrir y cerrar de ojos, el Devorador estaba frente a ella.

Un solo movimiento, más rápido que el pensamiento, desgarró el aire mientras lanzaba un golpe lo suficientemente poderoso como para romper el espacio-tiempo.

Azrael se lanzó hacia adelante, empujando a Nevaeh a un lado y recibiendo el golpe de lleno.

El impacto destruyó sus brazos y destrozó la mitad de su torso.

Azrael: Grrh… más rápido… y más fuerte que antes!

Se estrelló contra el suelo helado, suavizando la caída con la gravedad.

Nevaeh corrió hacia él, blandiendo su hacha ardiente, pero el Devorador atrapó el arma sin esfuerzo.

Nevaeh: No puede ser—!

La criatura la lanzó hacia el cielo, abriendo su enorme boca mientras el hielo se condensaba dentro.

El mismo aire se volvió sólido a su alrededor.

Azrael: ¡Nevaeh!

¡NO!

Ignorando su agonía, Azrael obligó a su cuerpo a moverse, inundándose con energía gravitatoria.

Sus músculos se desgarraron, sus heridas sangraron luz, pero se negó a detenerse.

Azrael: ¡Maldito seas!

¡No dejaré que la lastimes!

Con sus últimas reservas, desató su poder.

La realidad misma tembló.

El espacio se dobló sobre sí mismo.

La gravedad se retorció.

La nieve comenzó a elevarse hacia los cielos, y las montañas y mares congelados levitaron mientras el mundo se agrietaba bajo su energía.

El Devorador rugió y se lanzó hacia él, agarrando a Azrael por el cuello.

Azrael: Te tengo… justo donde quería, monstruo.

Sujetando su brazo con la mano izquierda, alzó su espada sombría con la derecha.

Azrael: ¡ESTO… SE ACABA YA!

Gritó mientras su espada descendía, el tiempo reduciéndose a un suspiro.

El Devorador luchó por escapar, su fuerza titánica, pero Azrael multiplicó su gravedad infinitamente, inmovilizándolo.

Nevaeh: (gritando entre lágrimas) ¡Azrael, no!

¡Eso es un suicidio!

¡Esa cosa te matará primero!

Azrael: ¡NO MORIRÉ!

Nevaeh se congeló,su voz era firme, resuelta, ardiendo con propósito.

Quiso detenerlo… pero en cambio, se resigno entre lágrimas.

Azrael le sonrisa, y luego atacó.

El tajo conectó.

Una ola cegadora de destrucción se extendió por todo el infierno congelado, desgarrando dimensiones, distorsionando el espacio y el tiempo mismo.

Cuando la luz se disipó… Azrael aún estaba de pie.

Apenas.

Pero el Devorador no había muerto.

Cuando el polvo se aclaró, la monstruosa mano del Devorador sujetaba la muñeca de Azrael,la misma que sostenía su cuello.

Había detenido el golpe.

Las fuerzas de Azrael se desvanecieron.

El Devorador lo arrojó lejos como una muñeca rota y conjuró una gigantesca espina de hielo, atravesando su estómago y clavándolo en una montaña congelada.

Nevaeh: (gritando entre lágrimas) ¡¡CÓMO TE ATREVES!!

Canalizó cada gota de energía en su arma y cargó.

El Devorador percibió su intención antes de que se moviera.

Ella atacó con furia divina,él esquivó y la contraatacó con una rodilla en el pecho.

Aun así, ella no cayó.

Invocó un sol en miniatura dentro de la boca del monstruo.

Nevaeh: ¡Si esto no te mata… al menos te reducirá a cenizas por siglos!

Pero el Devorador, astuto y cruel, lanzó un aliento ártico que congeló el sol antes de que estallara, arrojándolo lejos.

Nevaeh: No… no puede ser- Su garra se abalanzó directamente hacia su cabeza, lista para borrarla de la existencia.

Y entonces.

Un destello.

Null apareció.

Más rápido que la vista, más allá de la lógica.

Empujó a Nevaeh a un lado justo cuando el golpe desgarró el aire donde ella estaba.

Nevaeh: (ojos muy abiertos) ¿Estoy… viva?

Miró a Null, pero ya no era el mismo.

Su cuerpo parpadeaba, fallando como un código roto.

Su rostro se distorsionaba, oscuro como el vacío, y sus ojos ahora mostraban texto brillante: [ERROR],luego [ANOMALÍA] ,y luego de nuevo, alternando cada pocos segundos (2 segundos específicamente).

Nevaeh: ¿Null?

¿Eres tú… o qué eres?

Mientras tanto, muy lejos, en el Bosque del Creador, Alcanor abrió los ojos bajo un antiguo árbol.

Alcanor: ¿Hm?

¿Qué es esta perturbación?

¿Azrael?

No… él está casi muerto.

¿Nevaeh?…

¿Entonces quién?

¿Por qué mi omnisciencia no puede verlo?

¿Podría ser… Null?

Se puso de pie, sonriendo levemente.

Alcanor: Así que tenía razón… una anomalía más allá de la existencia misma.

Un ser que ni mi ojo omnisciente puede percibir.

(río) Null, si tu poder ahora sacude las infinitas capas de existencia de la Luna Roja, solo puedo imaginar lo que sucederá cuando llegues a mí.

En un destello, Alcanor desapareció.

Apareció en el infierno congelado, sin ser afectado por el apocalíptico frío.

Alcanor: Y no hay forma de que me pierda esto.

Null —ya no mortal, sino pura anomalía—miró al Devorador.

En un instante, desapareció de la vista, reapareciendo justo frente al monstruo.

El Devorador lanzó un golpe con todas sus fuerzas,pero Null detuvo el ataque con una sola mano.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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