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La Linea Entre La Vida y La Muerte - Capítulo 34

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  4. Capítulo 34 - 34 Capitulo 6El Trio vs Purgatorio
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34: Capitulo 6:El Trio vs Purgatorio 34: Capitulo 6:El Trio vs Purgatorio El trío caía… si es que en aquella dimensión paralela existían conceptos como arriba o abajo.

Terminaban “tocando” un suelo que no era suelo, sino una abstracción fracturada del concepto de suelo, inestable, corroído por la distorsión de dolor, sufrimiento y agonía.

Era como caminar sobre una idea moribunda.

Azrael: Creo que llegamos a un lugar más peligroso que el anterior.

—Observa el entorno con cautela—.

Esto tiene que ser el núcleo.

Null: Estás en lo cierto.

—Flexiona las articulaciones como si acabaran de regresar de un sueño demasiado largo—.

Por fin podremos salir de este infierno.

Nevaeh: Ya es hora.

—Una aura ardiente se eleva alrededor de su cuerpo y el hacha divina Rita aparece en su mano como respuesta a su voluntad—.

Lucharé con vosotros.

Los tres asienten y avanzan con determinación a través de la dimensión, que parecía retorcerse a cada paso, reaccionando a su mera presencia.

⸻ Mientras tanto, fuera de los dominios, no había vacío… había la Nada Absoluta: ausencia total, un lugar donde nada existe ni puede existir.

Incluso el propio vacío era devorado hasta dejar de ser.

Sin embargo, allí, en medio de esa nada perfecta, permanecía alguien a quien ni siquiera la ausencia podía tocar, como si la Nada temiera molestarle.

Alcanor: Ya sé que hablas de mí, Narrador.

—Suspira con fastidio—.

Otra vez tardando eones.

Perdone, señor Alcanor… Alcanor: Dale, continúa de una vez.

Lo siento… —tose—.

Alcanor meditaba en aquella ausencia sin sufrir alteración alguna.

Su cuerpo físico permanecía intacto; no es que la Nada no lo afectara, es que Alcanor le era incomprensible.

Entonces la ausencia… tembló.

Se agrietó como si una idea imposible la golpeara, permitiendo la llegada de alguien.

Alanai: ¡ALCANOOOR!

—Grita con una alegría tan pura que deshace la coherencia del lugar—.

¡POR FIN TE ENCONTRÉ!

Alcanor: Rayos… tanto que me costó mantener mi paz.

—Toma al Narrador y lo pone entre él y Alanai—.

¿Qué hiciste ahora?

Alanai: Nada, solo te estaba buscando.

—Patea al Narrador al olvido sin pensarlo—.

¡Te extrañaba!

—Lo abraza tan fuerte que los conceptos de abrazar, efecto y distancia colapsan y se reconstruyen en un instante—.

Alcanor: —Inmutable ante el abrazo—.

Bueno… ya.

No me “morí”, si es que pensabas eso.

Alanai: —Ríe tan fuerte que toda la ausencia se resquebraja—.

¡Qué gran chiste, Alcanor!

Pensar en tu “muerte”… es algo primordialmente imposible.

Y decir “primordialmente imposible” todavía se queda corto.

Alcanor: ¿Era necesaria tanta explicación?

Alanai: ¿Querías que fuera más larga?

Alcanor: No.

Así está bien.

—Suspira—.

Alanai: Sabes… entiendo por qué suspiras tanto.

Alcanor: —Alza una ceja— ¿Ah, sí?

Alanai: —Ríe— Por tu pasado como humano, ¿cierto?

Alcanor se detuvo.

No por emoción, sino por memoria.

Un reflejo antiguo.

Alcanor: Ya veo… así que ya lo sabías.

—Sonríe levemente—.

Sigo suspirando por costumbre.

Alanai: Cuando eras humano suspirabas igual.

Fue tu decisión vivir como uno.

Alcanor: Exacto.

—Mira la ausencia aún intentando regenerarse—.

Elegí tener una vida humana, y la viví.

De pronto, un temblor sacudió todo.

No solo la ausencia: también los conceptos, las ontologías, y lo que se encontraba por encima de ellas.

Alanai: —Entusiasmada— ¿Quién podría ser!?

Alcanor: Solo existen tres seres capaces de causar tal impacto desde semejante “distancia”: Zareth-Kai… tú, Alanai… y… —suspira hondo— no me digas que ese tipo volvió.

Alanai: —Ríe— ¿Hablas de Aeter?

¿El dios que desterramos fuera de las leyes de la Alianza?

Si quieres voy a destruirlo yo misma.

Alcanor: Está bien.

Te doy permiso esta vez… pero no destruyas el dominio de Zareth.

Alanai: —Rueda los ojos— Sí, sí, no destruiré su casa.

Alcanor: —Se cubre la cara— Si no destruyes su dominio… te daré un abrazo.

—Lo dice como si le costara horrores—.

¿Entendido?

Alanai: —De repente motivadísima— ¡Ahora sí hablas mi idioma!

En un movimiento que quebró lógica, ideas, arquetipos y ontologias, Alanai desapareció, como si nunca hubiera estado ahí.

Alcanor: —Suspira otra vez— Bueno.

Continúa la historia.

⸻ En la dimensión paralela del purgatorio, el trío seguía avanzando entre distorsiones crecientes.

Azrael: Este lugar me da mala espina… siento que podríamos ser atacados desde cualquier punto.

Nevaeh: Siento una intención.

Algo nos observa.

La realidad se deformó sin aviso.

El espacio-tiempo se dobló sobre sí mismo y una de las infinitas capas del purgatorio se estiró y comprimió, transformándose en una lanza colosal que se lanzó hacia Null.

Él consiguió bloquearla con su espada imbuida en fuego y luz divina.

Null: ¡¿Qué demonios…?!

La lanza dimensional atravesó sus defensas; buscaba borrarlo, no herirlo.

Null se retiró en el último segundo, pero la lanza rozó su brazo y este comenzó a desaparecer desde el concepto mismo de su existencia.

Null: ¡No, no, no… NO!

De un tajo preciso, se amputó el brazo antes de que el borrado consumiera todo su ser.

Azrael: No nos enfrentamos a un enemigo.

Nos enfrentamos al purgatorio personificado… y al mismo tiempo, al controlador del purgatorio.

Nevaeh: Entonces… tendremos que luchar con todo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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