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La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 10

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  4. Capítulo 10 - 10 Promesas sin ruido
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10: Promesas sin ruido 10: Promesas sin ruido Ellie convirtió aquel café en su refugio personal, donde las meseras conocían sus gustos por el café Mocca y el secreto que no se atreven a rebelar.

Fue atendida por la misma mesera del error del café, ahora una joven mas relajada ante su presencia le servía con sutileza.

Fue cuando el tintinear de la campanilla de la entrada llamo su atención, Leo ingreso algo empapado, su abrigo mojado mas su cabello era clara nota de que la lluvia lo había sorprendido.

No la vio al inicio, pero ese aroma característico de un café amargo le hizo levantar la vista a su misma mesa de siempre.

Leo tomo asiento en la mesa pidiendo su típico café dulce pero esta vez acompañado con un postre, saludo con cortesía bajo una sonrisa gentil.

Buscando refugio en días nublados.

Tu con ese típico café Mocca.

Se quedaron en silencio, las meseras ya estaban acostumbradas a ver a ese extraña pareja, llegaban, pedían las mismas bebidas, tras un intercambio corto de palabras el silencio daba presencia, Leo sacaba su libreta y empezaba a escribir mientras que Ellie bebía con elegancia, con suavidad.

¿Qué haces en días como este?, rompió el silencio Leo nuevamente.

Beber café, contesto como si fuera lo mas lógico.

Entonces tienes tiempo libre, respondió con afirmación.

Puede ser.

En ese caso Ellie, no te gustaría salir, mas allá de esta cafetería.

Ellie lo miro desconcertada, dudo por un momento pero la oportunidad presentada fue como un flechazo sin rumbo, ella acepto la propuesta.

Hubo otro silencio pero este fue distinto, mas cálido, mas cómodo.

Ellie bajo la mirada bebiendo mas café, intentaba ocultar una sonrisa escapada de sus labios.

Es raro, pero el silencio duele, te arranca la piel, pero sabes últimamente el silencio es reconfortante.

Ellie lo miro a los ojos, se sentía extraña, vulnerable, Leo le transmitía una calma llena de bondad, no había mentiras, engaños, manipulaciones, solo eran ellos dos y tazas de café.

Nunca me has dicho todo sobre ti, ¿A que te dedicas Ellie?

Ellie se quedo en silencio, no tenía excusa, lo vio y la oportunidad se presentó, el no sabe quien soy…

cruzo por su mente.

Trabajo en una disquera, mintió.

Una disquera…

entonces tu…

conoces a mi ex esposa.

No existe nadie que no conozca a Amelia Willow.

Leo suspiro, ya no quería recordar a su ex esposa.

Bueno….

talvez tengas razón.

¿Te puedo mostrar algo?, preguntó Ellie cambiando rumbo de la conversación.

Claro.

Ellie saco de su bolso una libreta pequeña, la abrió y pequeñas letras se asomaron y le enseñó un poema que había escrito hacía años.

No mencionó que era en realidad una composición musical sin notas.

Leo lo leyó en silencio, creyendo que de una poesía se trataba.

Cada palabra le sonaba a algo… familiar.

Tiene algo triste, pero pacífico, es puro.

Ellie lo miró atentamente.

Transmite tristeza, pero a la vez paz.

Ellie solo escuchaba.

Es maravilloso, escribes cosas que reflejan el alma.

En ese instante, sus miradas se cruzaron.

Se miraron fijamente a los ojos, por breves instantes nada existió para ellos, eran ellos y el aroma a café.

Era una conexión sin palabras, pero profunda.

Te gustan mucho los dulces Leo, mencionó Ellie.

Leo sonrió.

Es lo mas delicioso que hay.

Ellie también sonrió, apenas.

Por dentro, algo en ella se movió, un cosquilleo en su estomago.

Un recuerdo, una melodía, una nota perdida en la memoria.

Una promesa silenciosa que nunca hizo ruido, una que recordaba.

No sabía por qué, ni como sucedió, pero ese hombre le despertaba una calma que había olvidado sentir.

Y, sin entenderlo, le recordó al hombre que una vez creyó imposible: el maestro que le enseñó a amar la música, a no sentirla como una reputación obligada, sino un sentimiento de cariño así como el temor de perderlo.

La lluvia ceso, las calles empapadas mas las gotas que resbalaban por la ventana fue un símbolo de tranquilidad.

Te acuerdas cuando te dije si te gustaría ir mas allá de esta cafetería.

Ellie asintió.

Señorita Ellie la invito a cenar.

Propuso Leo a lo que Ellie solo giro su cabeza mostrando una sonrisa afirmativa.

La cuenta del café fue pagada por Leo.

Nervioso y aliviado caminaba junto a ella en silencio, las calles algo vacías fue la combinación perfecta para esa sincronización extraña que ambos sentían.

Leo pensaba para si mismo, a donde llevar a una mujer de su categoría, pudo darse cuenta que Ellie era una mujer muy diferente a Amelia, era mucho mas elegante que ella y su modo de comportarse le hizo ver que no pertenecía a una familia común.

Algo que deseen comer Ellie.

Cualquier cosa esta bien.

Un restaurante elegante…

susurro Leo  ¿Elegante?, dijo Ellie con incredulidad.

Supuse que te gustaría.

Es una opción pero…

me gusta ir a lugares sencillos, dijo Ellie mostrando un puesto ubicado en medio de la vereda, su delicioso aroma llamaba a mucha gente, Ellie fue hasta ahí siendo reconocida por el vendedor del puesto, un hombre algo mayor junto a su esposa.

Pero si es mi señorita, dijo el hombre del puesto.

Me sirves dos platos Señor Hugo.

Claro dijo el hombre sirviendo los platos de papas fritas junto a varios tipos de carnes mezclados por todo lados.

Leo estaba sorprendido, jamás imagino que una figura que mostraba elegancia de la cabeza a los pies conociera muy bien esas calles.

Acaso me ves alguien consentida.

Siempre he querido comer aquí, dijo Leo.

Su comida es deliciosa, no necesitas etiqueta para comer aquí.

Amelia…

cuando su fama creció pronto dejo de interesarse por puestos como estos y exigía restaurantes costosos donde el plato es mucho mas grande.

No importa si tienes dinero o no, el dinero es importante pero eso no cambia el hecho de que hay lugares maravillosos.

Leo la admiro, cada vez lo hacia mas y mas, Ellie a pesar de todo era una mujer realista que no se dejaba llevar por nada, decía las cosas claras y siempre mantenía una serenidad inexplicable.

Entonces cenaras conmigo de vez en cuando, exigió Leo con una sonrisa divertida.

Por supuesto.

Prometió Ellie, la comida fue deliciosa, el aroma aun mas, fue una promesa entre ambos, una promesa sin vueltas, unas palabras cortas confirmaron esa promesa sin ruido, solo una afirmación entre ambos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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