La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 11
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11: De nuevo al café 11: De nuevo al café El reloj marcaba las cinco y treinta cuando Leo algo frustrado por un día pesado en el trabajo decidió cerrar la computadora y alistarse para salir, siempre a las seis de la tarde era su horario de ir al café donde tenía sus encuentros con Ellie.
En medio de tarea de alistarse, Oscar un compañero de trabajo se acerco a el con una sonrisa radiante.
Leo, últimamente estas saliendo muy puntual, no me digas que tienes encuentros casuales con tu ex esposa.
Claro que no, dijo molesto.
Todos en su trabajo conocían su divorcio, Oscar uno de sus amigos en el trabajo lo tomaba todo muy a la ligera, sus comentarios sin maldad a menudo molestaban.
Entonces dime la razón de salir tan apresurado a las seis de la tarde como si estuvieras llegando tarde a una cita.
Solo voy a tomar una taza de café.
Café…
pero desde cuando bebes café.
Leo lo pensó, era cierto que no suele frecuentar ese tipo de lugares pero aun quería continuar con sus encuentros con Ellie.
No sabía mucho de ella.
Solo que tomaba café sin azúcar, pedía lo mismo de siempre…
un Mocca, que solía permanecer en silencio y que, cuando sonreía, parecía contener algo que no quería mostrar.
Es tarde Oscar, debo irme.
Espera amigo mío, debo darte una notica antes.
Leo espero dando una afirmación para que su amigo continuara.
Al parecer abra una reunión importante con un administrador importante, el jefe nos pidió estar preparados todos estos días.
Lo hare.
Oscar lo dejo ir sin hacer mas preguntas, Leo salió a toda prisa, se le hizo algo tarde ante aquella advertencia de Oscar.
En cuanto llego al café ahí esta ella, tan elegante como siempre, con un aura intimidante pero cálida a la vez.
Vestía un vestido ligero y una bufanda que hacia juego con el.
Ellie levantó la vista en cuando escuchó el típico sonido de la campanilla de la entrada, esta vez era Leo quien entraba.
Llegas tarde, dijo en cuanto Leo se sentó.
Cosas de trabajo, papeleo.
Suena aburrido.
Lo es, mas cuando el jefe presiona por la reunión que se llevara a cabo pronto.
Una reunión.
Si, al parecer quieren una colaboración con otra empresa para un proyecto grande.
Eres un administrador, pero a que se dedica la empresa.
Somos de servicios de catering, banquetes o comida saludable.
Trabajamos ofreciendo servicios y atención al cliente.
Y en que negocia quieren colaboración.
Se trata de la familia Andrews.
La palabra dejo sin palabras a Ellie, nerviosa, disimulo y cambio su postura a una mas rígida.
La familia Andrews es muy grande y realiza colaboraciones con muchas empresas a pesar de ser de el campo musical, es un beneficio, queremos ofrecer nuestros servicios a uno de sus eventos, el mas grande de todos, Arpeggio presentara su presentación en su escenario mas la celebración a la que no cualquiera puede asistir.
Los Andrews no son fáciles de convencer.
Claro que no, tengo entendido que es una familia estricta que cuida su imagen frente a la prensa o cualquier otro medio, tienen dos hijos, hombre y mujer, pero su hija nunca ha aparecido en alguna revista o medios de comunicación.
Acaso conoces al hijo menor.
Solo por redes sociales, es un joven atleta prodigio, un deportista de tenis, no solo es eso, también bajo la influencia de su familia continuo con el linaje familiar de la música instrumental, es un joven que toca el violín y da conciertos en cada gira de su carrera como tenista.
Ellie lo miró intrigada.
Conoces a la familia Andrews.
Una vez conocí a la cabeza principal de la familia, un hombre formidable e imponente, me quede paralizado en cuanto vi, director y compositor de música capaz de dirigir las mejores orquestas convirtiéndolas en verdaderas obras de arte, Ricardo Andrews.
El silencio que siguió fue cómodo, cálido incluso.
Ellie bebió un sorbo de café con una expresión tranquila, después de todo era la verdad, su abuelo siempre fue un hombre con carácter mucho mas que su padre.
Tienes razón, los Andrews son una familia de terror.
No quise decir eso pero puede ser.
Ellie soltó una risa corta, quedándose en silencio, Leo no dijo mas, había aprendido de Ellie que el silencio también hablaba, termino su bebida y puso el dinero en la mesa, teniendo que irse.
¿Vendrás mañana?
Solo no llegues tarde.
Y se fue, dejando tras de sí el eco de su perfume y una taza vacía de café Mocca.
Fue entonces cuando Leo se dio cuenta de algo, no tenía ni siquiera su contacto telefónico.
Entonces con una determinación en los ojos y una sonrisa divertida pago su pedido y salió de la cafetería, alcanzado a Ellie en el acto tomándola por la espalda por sorpresa.
¡Leo!, grito asustada por el repentino ataque de Leo.
Tu….
número Ellie lo vio confundida.
¿Me puedes dar tu número telefónico?
Me seguiste solo para pedírmelo.
Yo…
Leo se quedo sin palabras.
Pero de verdad quería su número.
Ellie sonrió con calidez, le pareció gracioso la expresión nerviosa de Leo, extendió su mano como si estuviera pidiendo algo y Leo entendió la indirecta, saco de su bolsillo su libreta pequeña mas un lapicero.
Ellie lo tomo y escribió su número en una de las páginas vacías de la libreta.
Es mi número..
Yo..
espera mi número en un mensaje.
Ellie asintió.
Te llevo, mi auto esta..
Me gustaría, susurro.
Ellie mando un mensaje rápido a Sofía que fuera por su coche estacionado frente a la cafetería.
Sofía aun en el conservatorio no comprendió el mensaje de Ellie, pero no quiso preguntar, solo fue hasta el lugar con intriga ya que Ellie alguien adicta a la perfección había salido puntualmente a las seis de la tarde sin decirle a donde.
Todas esas salidas le parecieron sospechosas pero ahora no estaba enfocada en aquella irregularidad en su comportamiento sino en la fotografía que sostenía en sus manos, un informe completo de Amelia Willow.
Al parecer esta mujer dejo ir a un excelente partido, susurro para si misma mientras veía a Amelia con su ex esposo, un hombre común lejos de los reflectores de las cámaras.
Pero común era solo lo superficial.
Leonardo Jonhson hijo del compositor Enrique Jonhson.
Con un patrimonio que vale millones, su padre fue fundador de la galería musical “Latido del Alma”, y ahora su hijo es el dueño aunque no dirige la galería por su repentino alejamiento con la música afectado por la muerte de su padre.
Sofía guardo con cuidado la fotografía y toda la información recolectada, tomo las llaves de repuesto del auto de Ellie y salió de su oficina cerrándola con llave para finalmente ir al lugar donde Ellie había abandonado su vehículo.
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