La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 Las seis de la tarde
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13: Las seis de la tarde 13: Las seis de la tarde Era la primera vez que todos notaban a Ellie diferente, ella no era una persona distraída y mucho menos en un ensayo, todos estaban sorprendidos ya que por primera vez habían visto a Ellie bostezar dos veces, su mirada somnolienta los dejo a todos boquiabiertos y cuando ella se retiro a su camerino el tema de conversación fue ese.
¿Qué le ocurría a Ellie Andrews?
Sofia percibió ese cambio tan radical, ese repentino sueño no era solo pro sus problemas comunes de dormir, a pesar de no lograr dormir bien nunca llegaba con ese aspecto tan lamentable.
Se puede saber que te pasa.
Preguntó sin rodeos Ah…
no ocurre nada.
Ellie una mujer tan impenetrable como el acero de pronto llega con una mirada que da pena.
Hace poco me pediste investigar sobre Amelia Willow.
Su expresión cambio mirándola fijamente, todo ese sueño desapareció.
No era mas que una simple oficinista antes de llegar al estrellato gracias a su ex esposo, Leonardo Johnson hijo del director general Enrique Johnson de la galería central Latidos del Alma, el mas grande compositor de música instrumental.
Sofia explico a la brevedad el asunto, Ellie solo escuchó sin decir una sola palabra, eso le dio a entender a Sofia que podía continuar.
Aún es incierto como sucedieron las cosas pero según el encargado de la galería y socio principal de Enrique, su hijo Leo no quiso saber nada de las propiedades de su padre ni hacerse cargo de nada.
Tiene fobia al piano, no soporta la música instrumental de un piano.
Sofia no dijo nada, no se lo esperaba, el retiro de Leonardo Johnson es incierto y privada al punto que ni los medios de comunicación saben algo y lo mas sorprendente aun no se atrevieron a curiosear mas.
He tenido algunos encuentros con Leo.
Lo sospechaba pero aun me resultaba imposible de creer que Leo era el hijo de Enrique.
El mundo es pequeño.
Puede ser.
Sabe que eres Ellie Andrews y compositora de este conservatorio, mismo que fue construido con ayuda de Enrique.
No se acerca a ninguna propiedad de su padre y mucho menos sabe sobre los asuntos privados de los negocios de Enrique, apuesto que ni siquiera esta enterado que es el único que puede estar a cargo de cualquier propiedad de su padre y que nada fue entregado a su esposa.
Enrique especifico muy bien su testamento y ni siquiera esa mujer puede tocar propiedad alguna de su difunto esposo.
Margaret nunca fue de mi agrado.
Hasta la fecha sigue aprovechándose de la influencia de Enrique pero te conoce muy bien, ni siquiera ella se atreve acercarse demás a ciertos lugares.
Ellie sonrió con sutileza, conocía muy bien a esa víbora chupa sangre, no la dejaba vivir en paz, no después de lo que hizo.
Señorita Ellie la esperamos para el ensayo.
La voz de afuera las hizo salir de su conservación, Ellie se preparo para el ensayo, debía dirigir perfectamente a esa banda musical si quería que todo estuviera perfecto.
Aunque a pesar de que todos se dieron cuenta de su repentino cambio mas su cansancio expuesto la que no paraba de pensar en eso era Amelia, ella la observo con atención durante todo el ensayo y no paro de examinar cada uno de sus movimientos.
Todo era sospechoso, Ellie siempre era la última en salir y ahora a las seis de la tarde se retiraba puntualmente, los rumores decían que era un alma fría y sin corazón y repentinamente de la nada ella sonreía con disimulo a la pantalla de su celular, todos esos cambios le resultaron sospechoso, indago por su cuenta, Ellie tenía cambios repentinos, unos muy notorios.
Esta con alguien y mi deber ahora es saber quien.
Durante el ensayo no paro de presionarla, corregía sin descanso hasta que el reloj de las seis de la tarde resonó como un canto lleno de alivio, Ellie se retiro a esa hora muy puntual dejando a todos aliviados aunque para Amelia esa retirada ya era un símbolo de haber algo mas.
La siguió sin ser vista aunque la subestimó, antes de darse cuenta Ellie había desaparecido.
En el restaurante propuesto por Ellie se encontraba Leo esperándola en una mesa en una esquina del local junto a una ventana que daba la calle principal.
El restaurante no era lujoso ni extravagante pero tenía su encanto, se podía percibir un aire de serenidad y calma, una tranquilidad inexplicable.
Ellie llego no mucho tiempo después, portaba un vestido ligero con zapatos de tacón, tenía su cabello recogido y collar que la hizo ver mas elegante aun.
Leo la saludo con una alegría oculta mientras que Ellie respondió con calma.
Este lugar es perfecto, elogió Leo por la propuesta de Ellie al cenar en ese restaurante.
Nada que ver con un restaurante de lujo.
Es perfecto.
Ambos rieron suavemente.
El mesero llego y con cortesía ofreció las cartas explicando brevemente algunos platos nuevos.
Pero ninguno desvió la mirada al menú.
Leo la admiraba, se sentía ruborizado, como un adolescente en pleno amorío.
Puso atención al menú y se dispuso a ojear cada plato.
Pediré pasta.
Ellie lo distrajo hablando de golpe.
Yo creo un filete.
Redacto Leo El mesero quien había llegado pocos minutos después apunto sus ordenes.
Y, sin darse cuenta, comenzaron a hablar de todo a lo que preparaban su comida, Ellie hablaba con fluidez y serenidad, Leo en cambio respondía con expresión divertida, le resultaba muy fácil hablar con Ellie, no era necesario ensayos ni conservaciones formales, todo era normal y con total fluidez, sus temas de conversación conseguían seguir un ritmo.
No se porque pero desde la primera vez que te vi siento que lees mi mente, dijo Leo.
Los ojos son el reflejo del alma y los tuyos no son una excepción.
Eres una adivina.
No del todo, las personas siempre tienen algo que los preocupa o asusta, sus miradas dicen todo y ese día la tuya me lo dijo, temes el silencio, temes el pasado.
Tienes razón pero últimamente…
Algo cambio.
Concluyo Ellie.
Hablaron de cosas triviales, viajes que nunca hicieron, tareas pendientes, lugares que esperan conocer, rieron durante toda la comida, nunca falto tema de conversación.
Cuando terminaron y salieron del restaurante el frío fue notorio y abrupto para Ellie, el vestido de mangas no cubría los hombros.
Debiste venir mas abrigada, dijo Leo colocando su abrigo sobre sus hombros, el gesto fue dulce y ambos sonrieron.
Leo le pidió un taxi y ayudo a Ellie a subir, sus miradas fueron distintas ese día, algo inexplicable, ternura quizá.
Cuando el auto se alejó Leo se quedo observando de pie junto a la calle iluminado por las tenues luces de los faroles, aun desconocía que esa cena fue la primera de tantas, el inicio de un vínculo profundo.
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