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La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 14

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  4. Capítulo 14 - 14 Punto de quiebre
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14: Punto de quiebre 14: Punto de quiebre Ellie despertó como siempre muy temprano en la mañana, Martha conocía sus horarios así que un café la esperaba en la mesa, Martha siempre estuvo a su cuidado desde que era muy pequeña y aun continuaba su labor al cuidado de su señorita, la quería como una hija y no estaba de acuerdo en la absurda idea de su padre en un matrimonio arreglado.

Ellie miro el gran piano en su sala, ocupaba mucho espacio y a menudo práctica sus composiciones, sobre el estaban sus partituras y notas escritas en papel, ideas incompletas mas melodías a medio terminar.

Miro con determinación una canción especial, una que atesoraba mucho pero que ahora la tenía en la cuerda floja, Enrique no solo fue un compositor digno de admirar sino un maestro lleno de sabiduría que la acompañaba en cada paso de su carrera.

Recordaba con nostalgia como el componía una canción para su hijo, estaba orgulloso de el y deseaba que algún día heredara su legado.

Cuando ceno con Leo la melodía surgió como relámpago en su cabeza y ahora tenía una idea clara de la siguiente nota, se sentó en su piano y sus dedos se movieron ágilmente, cada nota era una daga a punto de ser clavada en su pecho, Martha la miró con un sentimiento que no era tristeza, mas bien el sentimiento del recuerdo y el valor.

Ellie continuo, cada nota era el dolor de sus recuerdos, el valor de ellos y el amor junto al aprecio de su maestro, en ese instante otro sentimiento surgió, el temor a ser descubierta y perderlo.

Ellie golpeo el teclado con fuerza.

Señorita, dijo Martha sorprendida.

Me siento extraña Martha, alguien como yo siente su pecho arder.

Señorita, no debería atormentarse por el sentimiento nuevo que puede llegar a surgir.

Debo estar loca.

Por supuesto que no.

En el mundo del estrellato, las luces, la música y los escenarios era Ellie Andrews, heredera de un imperio musical que dominaba escenarios y grandes teatros.

Pero su vida dio un giro inesperado y sus encuentros casuales en un mismo café se transformo a solamente ser Ellie, no una gran figura dominante en la cima de la fama y medios de comunicación.

Sin embargo, ese equilibrio comenzó a tener grietas.

Su padre, Alonso Andrews una figura talentosa e imponente desde muy joven transformo su patrimonio el mundo musical en un negocio y ya no en una melodía que reflejaba sentimientos.

Para el todo era un negocio.

A menudo recibía mensajes de voz donde su padre mencionaba una y otra vez su deber, su legado, su herencia.

Estaba cansada.

No puedes seguir escondiéndote, los medios ya preguntan por tu ausencia.

Fue uno de los tantos mensajes exigentes de su padre.

Le hablaba diario con una voz gruesa que el teléfono marcaba como llamada perdida.

Martha atendía pero Alonso también le mencionaba lo mismo.

La perfección es el arte de no esperar.

Ellie recordó a alguien.

Amelia Willow.

Ex esposa de Leo.

La persona que la ve como una rival en el mundo e la música.

Una mujer que escalo la cima es ascensor, no se detuvo, aspiro a lo grande, se volvió tendencia.

Ellie la conocía mucho antes que a Leo, llego como pasante con aires de superioridad, pero Ellie la puso en una posición inferior, su mirada siempre fue un desafío discreto, nadie la gana, Ellie la puso en su lugar y desde ahí comenzó una batalla interna entre ambas.

Ellie la ignoraba pero Amelia no quería dar vuelta atrás.

En este mundo el fuerte devora al débil y los Andrews no son presas.

Era lo que su padre siempre repetía.

Ellie nunca estuvo de acuerdo, se revelaba y saltaba sus practicas descaradamente convirtiéndose en la persona que su padre le resultaba difícil dominar.

En medio de sus pensamientos la pantalla de su celular se ilumino, Martha fue testigo de una sonrisa tenue en su rostro y como empezó a escribir rápidamente, perdida en sus pensamientos ya amaneció por completo lo que significa que Leo despertó.

Buenos días Ellie, la comida de ayer fue exquisita.

Sonrió, sin poder evitarlo.

Señorita, no me diga que conoció a alguien.

Pregunto Martha  Yo….

Supongo, contesto Ellie Es por eso que ayer no llegó a la cena.

Ellie tosió con disimulo.

Cuanto me alegra saber eso señorita.

Sus dedos se quedaron quietos en el teclado del celular sin saber que hacer, Martha la descubrió en instantes.

Con Leo todo era diferente, podía ser Ellie pero ¿A que costo?

¿Misma hora?.

Fue lo que pudo escribir.

Claro.

Podríamos aumentar una caminata a la rutina.

Acepto.

Dejo su teléfono en la mesa para desayunar y contestar las preguntas de Martha que le brindo una sonrisa sincera y genuina.

Estaba feliz.

En “Arpeggio” las cosas fueron mucho mas relajadas, Amelia cometió menos errores y Ellie miraba la hora con impaciencia, los comportamientos raros comenzaron a ser mucho mas notorios.

Amelio curveo sus labios fingiendo calma y serenidad.

Ellie, no sabía que ahora te impacienta ver la hora.

Un poco, ya sabes, este escenario esta lleno de errores.

Amelio frunció el cejo.

Supongo que nos veremos en la gala, un escenario, una actuación.

Ellie sonrió encantada y enigmática.

No te preocupes, gracias a mi dirección tu futuro brillara.

Amelia cambio su cara, ya estaba enfada.

Por cierto, ¿Cómo va tu vida fuera del escenario?

¿Algún nuevo amigo que debamos conocer?

Ellie la miro por un segundo antes de lanzar un suspiro.

Nada que valga la pena comentar, contesto Ellie con calma.

Bueno querida, disfruta tu hora de salida.

Ellie no perdería la calma, no ante una sospecha como esa, cuando el reloj marco las seis de la tarde Sofia llego para que leyera los contratos pero eso no era mas que una fachada disfrazada de trabajo, Ellie al descuido de Amelia y no estar bajo su manipuladora mirada se retiro en su auto.

Se dio cuenta que Amelia no era una mujer tonta y Leo tarde o temprano descubriría quien era ella, su secreto.

Y si eso llegara a pasar.

¿Seguiría mirándola con la misma manera que lo hace, como alguien normal, alguien sin un apellido detras de ella, alguien que toca lo que mas teme?

Esa noche, Lucía se sentó frente al piano de su sala antes de ir a dormir.

No encendió la luz, la iluminación nocturna era lo que la acompañaba.

Tomo las partituras de la mesa y leyó el titulo que una vez había escuchado de la boca de su maestro.

La canción dedicada a su hijo.

La melodía de nuestro silencio compartido.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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