La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 17
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17: El silencio de nuestra unión 17: El silencio de nuestra unión Desde que Ellie apareció en su vida todo se volvió quieto, su vida había cambiado al igual que sus rutinas, dos meses pasaron de prisa, una relación tan pausada que parecía mentira, no ha sabido mas de su ex esposa pero estaba seguro que cumpliría su sueño.
El se sentía mas ligero.
Ellie no hablaba mucho, sus encuentros son frecuentes al igual que sus salidas a lugares sencillos o poco extravagantes, esa mañana Ellie lo cito temprano, era extraño, no suelen frecuentar antes del trabajo pero no le importaba.
Ellie llego puntual, con un abrigo gris y el cabello peinado, sus labios pintado de un rosa pálido y sus ojos resaltaban con el rímel.
A que se debe este encuentro antes del trabajo.
No quiero lidiar con personas molestas tan temprano.
Él sonrió, Ellie había demostrado que odiaba muchas cosas, estaba acostumbrada de cierta parte al lujo pero no le molestaban los lugares sencillos.
Detestaba los ruidos, los afectos en público y que no respetaran sus horarios estrictos entre su vida laboral y la personal.
Caminaron por el parque durante una hora hasta que Ellie lo vio con duda, Leo algo confundido la tomo de las manos y percatándose de que nadie este cerca beso sus labios de forma fugaz.
Leo….
Susurro Ellie No te preocupes tanto por el futuro, quiero estar a tu lado y conocerte a fondo.
Por primera vez en mucho tiempo, Leo sintió que no tenía que fingir nada.
Ni siquiera su mas grande miedo.
La hora de ir al trabajo se acercaba, Leo se despidió de ella con un abrazo, convencido de que finalmente estaba listo para empezar de cero.
El corazón es un arma muy poderosa capaz de cambiar pero jamás imagino que su corazón cambiaría por una mujer que conoció de causalidad en un día de lluvia.
En el conservatorio todo estaba normal y tranquilo, Amelia quien no veía a Ellie se percato de algo importante, salía con mas frecuencia en las tardes y se iba puntual a no se donde.
Estaba segura que había algo, un secreto que deseaba descubrir.
Cuando la vio llegar y dar ordenes como siempre se molesto, cruzo sus brazos y se dirigió a la oficina con un café costoso, sabía que a Marco le gustaba.
El director del conservatorio.
Señor Marco, saludo con cortesía.
Amelia, en que te puedo ayudar.
Sonrió a su presencia, Marco siempre fue un cazatalentos esplendido y en Amelia vio una chispa de ambición.
Estoy agradecida de cuanto me han ayudado, realmente aprecio su consideración.
Amelia le ofreció el café.
No te preocupes querida, se que lograras lo que quieres.
Sabe, pensaba en Ellie, es una mujer indomable pero últimamente sabe a menudo.
Ellie no es alguien que necesita horas de práctica o esfuerzo, es un arte hecho humano, una mujer incapaz de fracasar, estoy seguro que si no ensaya tres años seguirá siendo la mas grande estrella de la música instrumental.
Amelia se obligo a sonreír, no entendía la confianza que le tenían a Ellie a pesar de temerle.
Lo se, estoy consiente de su capacidad.
Querida Amelia, se que tu sueño es llegar a lo mas grande pero acepta un consejo de mi parte, Ellie no es quién crees que es, la ves muy seguido, es la maestra en cada ensayo per eso no es todo…
Ellie no es de temer por su influencia ni apellido, ella realmente puede destruirte, solo ten cuidado, que participes por tu cuenta sin molestarla es suficiente.
Amelia se quedo sin palabras, estaba confundida y su curiosidad aumento, esta vez con decisión estaba mas que lista para saber quien es Ellie, se despidió del director con cortesía.
Al salir de la habitación vio a Ellie, caminaba con elegancia, se dirigió al salón principal empezando el ensayo con precisión y carácter.
Ellie ajena a las intenciones de Amelia continuo como si nada su rutina, una mañana acogedora, las tardes llenas de almuerzos y las cenas tan divertidas y calmadas.
Con cada día que pasaba Leo confiaba mas en ella, pronto compartieron sus anécdotas en la vida.
Una noche mientras caminaban se detuvieron frente a una tienda de porcelana, Ellie miraba con curiosidad cada pieza sin darse cuenta que el dueño del lugar había encendido una vieja radio y pronto se escucho, una vieja música instrumental que a Leo lo dejo inmóvil, se le helo la sangre.
Ellie lo notó, lo vio asustado, nervioso, en pánico.
Lo tomo de la mano con gentileza y lo dirigió a la salida.
Calma…
Ellie yo…
No tienes que explicar nada, todos tenemos un miedo, uno que forma parte de nosotros..
Leo se mareo, esas palabras trajeron consigo un recuerdo que jamás imagino, le recordó a Amelia, ella lo apoyo durante tanto tiempo diciendo aquellas palabras.
Ellie se dio cuenta del cambio pero no dijo nada, su mente estaba ocupada, quiso confesarle que ella tocaba el piano, maestra de la música instrumental, que había tocado la melodía que marcó su vida, que conoció a su padre, que cada nota que componía llevaba su nombre.
Pero no pudo.
No todavía.
Se quedaron quietos hasta que Leo la abrazo, quería volver a confiar en esas palabras, que esta vez lo aceptaran con su miedo mas profundo, no deseaba perder mas.
Y mientras él la abrazaba con torpeza, buscando refugio, Ellie comprendió algo devastador: cuanto más lo amara, más inevitable sería el dolor que estaba por venir.
Porque enamorarse de Leo significaba amar el secreto que los destruiría, la verdad que esta suspendida como una nota en el aire, la que tarde o temprano caería con dolor y sufrimiento.
Aquel silencio tan acogedor envueltos en un abrazo los unió mas, ambos en paz pero con una verdad por detras.
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