La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 19
- Inicio
- Todas las novelas
- La melodía que soltaste en silencio
- Capítulo 19 - 19 El regreso del sonido
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
19: El regreso del sonido 19: El regreso del sonido Nicolas revisaba cada libro, leía despacio para no perder detalle de los libros musicales que su padre guardo en ese lugar oscuro y húmedo, hace tiempo que no pisaba la biblioteca familiar.
Revisaba uno a uno hasta que un libro captó su atención, uno de pasta azul algo peculiar, no era común ver ese color, abrió con cuidado y sus sospechas lo golpearon como una ola inmensa que arrasaba con todo a su paso, se mareo por un instante sosteniéndose de la estantería de los libros.
Su rabia era evidente y no podía seguir callando.
Rápidamente salió hecho una furia de la biblioteca buscando a su padre desesperadamente, lo encontró bebiendo una wiski costoso que siempre le fascino.
Sin previo aviso agarro el libro y lo golpeo contra mesa sobresaltando a su padre.
—Alonso Andrews, puedes explicarme esto — su voz llena de odio y rabia pusieron a Alonso en alerta y nada mas ver el libro una expresión dura se reflejo en su rostro.
Ellie sentía un mal presentimiento, el aire se volvió tenso y no le quedo mas que regresar a casa, entró con sigilo y de pronto un grito sobresaltado de Nicolas capto su atención, el nunca alzaba la voz de esa manera por lo que sigilosamente camino por el pasillo que conducía a la oficina de su padre.
Eran su padre y Nicolas.
—¿Cómo pudiste ocultármelo?
¡El gran Alonso Andrews no es mas que un fraude!—la voz de Nicolas estaba cargada de furia y rabia, se sentía asqueado—.
¡Usaste mis conciertos, mis competencias, mi fama para encubrir tu basura, era mi vida maldita escoria!
Ellie se sorprendió por tales palabras, Nicolas nunca antes se había atrevido hablar de esa manera.
—¡Baja la voz, como siquiera te atreves hablarme de esa manera!
—gruñó Alonso—.
No sabes con quién te estás metiendo.
—¡Me estoy metiendo contigo, papá!
Con el gran Alonso Andrews, una estrella, un compositor famoso—gritó Nicolas—.
¡Robaste composiciones!
¡Le robaste a gente que confió en ti!
¡Y yo toqué esas piezas en competencias internacionales sin saber que estaban manchadas!
Tienes idea de cuan asqueado me siento.
Ellie se quedo sin palabras.
Nicolas no vino a una cena familiar, el vino a enfrentar la verdad, una verdad que no tenía idea.
Robos.
Fraude musical.
Un imperio construido sobre cadáveres artísticos.
Un imperio que terminó siendo una farsa.
Entonces su abuelo…
—¿Y esta pieza inacabada?
—exigió Nicolas—.
¿De quién es?
¿A quién se la robaste?.
Mi abuelo o tú…
Ellie dejo de respirar y recordó esa melodía inconclusa que una vez su padre le obligo a tocar.
Alonso dejo de callar y lanzo el vaso directo a la pared rompiéndolo en el acto.
—De un compositor que se suicidó.
Un hombre débil.
Un fracasado.
Uno que entregó su alma a una mujer que terminó siendo una escoria, una ladrona.
Ellie cayo al suelo, todo era una red de mentiras que finalmente salió a la luz.
—Maldito….
Ni se te ocurra obligar a mi hermana a tocar esa basura.
—Ellie conoce su lugar y tu también deberías.
—Ni se te ocurra, deja en paz a Ellie…
—Nos quedamos con lo que dejó —continuó Alonso—.
No afectaba a nadie.
—¡¿No afectaba a nadie?!
—Nicolas estaba al borde de romper algo, tenía tantos deseos de golpear a su padre en ese momento y desahogar su frustración, le llevo años pero sus sospechas terminaron siendo una verdad dolorosa—.
¡Tiene un hijo!
¡Un hijo vivo!, Enrique Jonhson tiene un hijo…
ese maldito libro es prueba de tu fraude, encontré registros, pagos, las canciones mas famosas de tu ridículo circo de mentiras, todo ese pertenece a Leonardo Johnson.
Ellie tapó su boca con ambas manos, le costaba respirar.
Ahogaba sus lagrimas y sollozos.
Leo —Ellie nunca debe enterarse —dijo Alonso—.
Y mucho menos ese chico que dejo la música en cuanto su padre se disparo.
El día que descubran lo que hicimos, todo se va a la mierda y el imperio de tu abuelo caerá.
—Me importa una mierda—respondió Nicolas —No me retes Nicolas.
—Deja en paz a mi hermana, quiero que deje de tocar a tu costa, déjala vivir.
—Tanto tu como Ellie tienen una misión, ser grandes ante el prestigioso apellido Andrews.
—Vete al carajo, Ellie no será tu marioneta como yo lo fui, no dejare que ella pase el mismo dolor que yo.
Ellie retrocedió temblando, su corazón hecho trizas, lagrimas recorriendo sus mejillas, estaba furiosa al igual que Nicolas y ahí comprendió algo, Nicolas la amaba tanto como ella a él.
Se protegían sin darse cuenta.
—Que curioso, Ellie me dijo exactamente lo mismo.
Ellie se tapo la boca con la intención de no gritar, su apellido le daba asco, su familia había destruido en silencio la vida de Leo, manchado tantos años de carrera musical.
Y ahora… Ella comprendió algo que le dolía mas que las fechorías de su padre.
Ella lo amaba.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com