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La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 21

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21: Juntando piezas 21: Juntando piezas Ellie despertó con el corazón acelerado, los rayos del sol asomaban por la ventana, miro a su lado y ahí estaba Leo, no tardo en despertar, desde que descubrió sus sentimientos era casi inevitable no pasar ahí las noches, Leo le sonrió, beso su frente y se levanto de la cama saludándola con ternura antes de vestirse.

Leo era amable, siempre provocaba que su corazón de un vuelco, ese departamento pequeño era su refugio, el hogar que dolía y nadie lo sabía.

Leo llego minutos después, con una bandeja del desayuno, la miró en silencio no por sospechar algo sino al sentir una inquietud profunda, un miedo inexplicable.

—Ellie— murmura él, acaricio su mejilla en silencio —¿Estás bien?

Ellie asiente con una sonrisa sutil.

—Claro—responde ella Leo no hizo mas preguntas, solo desayunaron en silencio.

—Yo…

solo me siento inquieto….

No esperaba estar así contigo, no fue hace mucho que me divorcie.

—Eso no importa.

—Por alguna extraña razón siento que algo anda mal  Ellie siente una presión horrible en su pecho, el mal presentimiento la acompañaba día y noche.

Pero Leo no presiono mas, quiso olvidar esos malos pensamientos y abrazo a Ellie con ternura, solo eran los dos, solo era un momento íntimo capaz de hacer que sus problemas se esfumen.

Cuando Ellie llega al conservatorio el silencio se hace presente, sus tacones resuenan al caminar y la saludaban con respeto.

Su carácter siempre fue temerario pero en medio de camino ve a Amelia, tan desafiante como siempre, confiaba en su talento y en sus habilidades.

La ex esposa de Leo.

Se interpone en su camino colocando una mano en su cintura y sonriendo de forma arrogante, su mirada afilada la analizaba con cuidado.

—Llegaste tarde.

—No tengo porque darte explicaciones .

Amelia sonrió, algo que alerto a Ellie, hoy estaba distinta, confiada, como si tuviera un tesoro recién descubierto.

Amelio no solo noto sus salidas extrañas, sus atrasos, su sonrisa y su cambio de humor, sino que ahora su aroma era distinto, su perfume no era el mismo de siempre y por alguna extraña razón ese olor le parecía muy familiar.

—Tu perfume —dice Camila, acercándose—.

Es nuevo…

Ellie se alejo de ella, continuo su marcha sin siquiera responder.

Amelia solo sonrió, arrogancia y duda a la vez, era extraño, ese aroma tan intenso le recordaba a alguien.

Leonardo…

Amelia negó con la cabeza de inmediato, eso no era posible, pero su aroma le recordó a él.

Pensó en él, en los pocos meses que paso luego de su divorcio, debía admitir que lo extrañaba y deseaba volver a verlo.

En ese mismo momento, en la mansión de los Andrews estaba Alfonso en su estudio privado, al fondo se escuchaba el violonchelo de su esposa y a su lado un hombre de traje con una carpeta.

—¿Estás seguro de que mis hijos no sospechan?

—pregunta.

El asistente traga duro, mira a ese hombre capaz de hacer de todo por sus objetivos.

—No, señor.

Pero… su hija ha estado… distraída.

Escuche que se ausenta a menudo del conservatorio.

Alfonso apoya las manos sobre la mesa.

—Quiero vigilancia discreta.

Las veinticuatro horas.

Sobre ambos.

Sus ojos brillan con una determinación que no admite fallas.

El asistente capta el mensaje.

—No permitiré que nada ni nadie amenace lo que construí.

Ni Ellie ni Nicolas  Nicolas entra a su oficina casi sin tocar la puerta, el asistente se disculpo y se fue antes de estar presente en esa batalla sin rumbo.

—Acaso perdiste tus modales Nicolas  —Vine hacerte una petición.

—Suena interesante.

—Dejaste que Ellie toque una melodía que no es suya y ahora la vigilas como si fuera una amenaza.

—Porque lo es —responde Alfonso, sin dudar—.

Todo lo que construí depende de que ese pasado nunca salga a la luz.

—¿Y por qué te importa tanto Ellie?

¿De qué tienes miedo… papá?

Álvaro sonríe… pero no hay nada humano en esa sonrisa.

—No soy yo quien debería tener miedo, hijo.

Son ustedes.

No saben a quien tienen frente.

—Tu tampoco papá, soy Nicolas Andrews y fui enviado a una academia de artes en mi adolescencia, créeme se aprende muchas cosas en el extranjero.

—He vivido muchos años y se como funciona el mundo.

—Deja que Ellie se retire del mundo de la música.

—Acaso perdiste la cabeza.

—Te propongo un trato papa, si dejas que mi hermana se vaya a otro país a rehacer su vida, prometo que te daré lo que mas deseas.

Alfonso lo miró con atención.

—La destrucción total del linaje de los Johnson.

Margaret no será mas que un fantasma del pasado y todo de los Johnson te pertenecerá.

—Acaso piensas que no tengo todo.

—Me crees ingenuo, por supuesto que no, Margaret tiene en su poder la última carta de Enrique…

Alfonso sintió escalofrió pero no lo demostró, simplemente sonrió y Nicolas entendió que se trataba de un acuerdo.

Ellie llego a su departamento y se sobresalto al ver a Martha atendiendo cariñosamente a Nicolas, la cual sonreía como un niño mimado, Martha así mismo consentía a ese chico adulto llamando joven como un crio, Ellie torció los ojos en cuanto su hermano la saludo con una sonrisa.

—Martha me gustaría cenar tu delicioso estofado con papas al vapor.

—Mi niño Nicolas, claro que si.

Cuando Martha se fue Nicolas miró a Ellie con rostro serio.

Ellie solo tomo asiento frente a el.

—Tenemos un problema —dice sin rodeos.

—Papá….

Mando a vigilarnos  Ellie palideció.

—Es un viejo necio que no se rendirá y nos ve como su mayor amenaza, es irónico sabes, nosotros la herencia de los Andrews somos las principal amenaza.

—Si descubre a Leo.

—Terminará muerto o algo peor.

—Nicolas…

—No dejare que nada te pase….

te prometo que voy a protegerte Ellie.

Porque estamos en medio de algo que podría destruirnos.

Pero no estás sola, ¿me oyes?

Ellie lo abraza sin meditarlo, hace mucho que no tenían ese tipo de cercanía, protegió a su hermano y ahora él la protegía.

Pero los ojos de Nicolas no eran determinación, era tristeza, una que ella nunca se dio cuenta, la abrazo con ternura y miedo, estaba dispuesto a todo por su hermana y se dio cuenta de algo importante.

El tiempo para mentir se les está acabando.

Muy pronto, todo se derrumbará.

Muy pronto todo acabará y el imperio Andrews caerá junto con él.

Y Ellie deberá elegir entre el amor o su familia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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