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La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 23

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Capítulo 23: El pasado que nadie recuerda

Antes de todo Leonardo estaba con Amelia, la mujer que miraba desde lejos y jamás imagino que años después la vida las encontraría frente a frente.

Un joven ruidoso y extrovertido en la academia más prestigiosa de la ciudad, la academia de bellas artes, un lugar únicamente para la música, no entra nada más que las melodías extravagantes, un lugar particionado por la familia Andrews.

—Escucharon… la familia Andrews arraso como un tornado en Europa.

—Seguramente la joven prodigio de la música clásica.

Leonardo lejos de los rumores no se quedaba atrás con el talento que poseía y el renombre de su padre, Enrique Jonhson. A pesar del escandalo de su padre al ser abandonado por su esposa Leonardo ignoraba los malos comentarios y continuaba alegremente en su vida de estudiante para continuar el legado de su padre.

—Leo—escuchó una voz femenina, una que conocía muy bien y que en secreto su corazón palpitaba nada mas verla llegar.

—Amelia

—Vamos a casa

—No puedo, tengo una reunión con el club, tengo entendido que Ellie Andrews competirá en la batalla regional de música y escogerán los que irán con ella.

—Ni siquiera viene a clases y es elegida

—Es la hija del mayor patrocinador de esta academia, aquí el apellido y el prestigio lo es todo —Dijo uno de sus amigos que estaban con ellos, Ellie no era un personaje muy amigable y los pocos que han interactuado con ella la caracterizan por ser una mujer arrogante y cero amable.

—No digan esas cosas, ella carga con un fuerte peso de ser Andrews, además tiene talento.

Amelia torció la boca mientras que su amigo se encogió de hombros, Leo se despidió de ambos sin notar como una joven lo miraba alejarse, Leo llego al salón de la reunión pero no había nadie por lo que decidió esperar, en eso una melodía hermosa se escuchó por todo el salón, encantado por aquella música.

Una habitación que nunca antes era abierta, ahí dentro se escuchaba la música, preso del encanto y curiosidad se adentro al salón, ahí vio una joven frente al piano tocando una música nunca antes escuchada, su cabello cubría una parte de su rostro y sus ojos cerrados no le permitieron verla, solo sus facciones delicadas, una piel blanca y pestañas largas, se nota a simple vista que no era una joven común.

La música continuo parecía que ninguno de los dos se dio cuenta de la presencia del otro, solo estaban ahí, cada uno en su propia acción, la pianista tampoco se dio cuenta de que alguien entro a su salón privado sin permiso y que la miraba con admiración.

La melodía continuaba con tanta ferocidad, Leo entro en sí dándose cuenta que no debía estar en ese lugar, por lo que sigilosamente salió de la sala, nada mas irse la mujer que se encontraba en el fondo del salón la que no fue vista por el joven importunista camino hacia adelante.

—Se que se dio cuenta señorita.

Dejo de entonar y abrió los ojos, un azul intenso se dio a notar y una pulsera en su brazo izquierdo no fue vista.

—Si hubiera visto ese emblema ese chico ahorita estuviera disculpándose por atrevido.

—Déjalo Sofía, no se quien es después de todo.

—Lo vi hace un rato pero no se quien es, ese joven no se atreve hablar mal de las personas.

—Me da igual quien sea, asegúrate de que los miembros elegidos para el patrocinio sean bien elegidos. No quiero inútiles.

—Tan estricta como siempre por eso es conocida como un ogro.

—Date prisa.

—Por cierto que le parece el hijo de Enrique, tiene talento y renombre.

—Por mi esta bien, es hora de darle la oportunidad al legado de mi maestro.

—Claro, será elegido de inmediato.

—Prueba su capacidad, si no es altamente calificado no tiene caso darle la oportunidad.

Sofía asintió sin decir mas. Fue directamente al salón del frente y hí estaban todos esperando, Sofía ingreso con aire de superioridad, nadie estaba feliz de que sea ella la que eligiera, mas que todo cuando Ellie la tienen al frente en vez de aparecer ella misma en persona.

—El examen es una canción en cada elemento musical, la partitura consiste en un piano, un violín, violonchelo, flauta y arco.

—Señorita Sofía no viene la misma Ellie.

—Se ahorra el disgusto de los ensayos.

A nadie le gusto su comentario pero a regañadientes no les toco de otra mas que aceptar.

—Leonardo Johnson, demuestra tu talento, escoge un instrumento

Leonardo no había dicho nada, obedeció escogiendo un instrumento, su fuerte, el piano, toco sin reparos y equivocaciones, estaba tocando la bella música que su padre le enseño, una canción que dejo a todos en descontento, solo se necesitaba un pianista y el salón había como siete con ese talento, Sofía sonrió ya sabiendo a cual elegiría, pero las audiciones son equitativas por lo que tardo demasiado en escuchar a todos, al finalizar Sofía nombre a cinco miembros cada uno en un instrumento para la audición de un espectáculo de música clásica, eran los únicos miembros elegidos en la academia lo que llevaba a una gran oportunidad de participar en una composición acústica mas grande la ciudad dirigida por un director. Una oportunidad única que uno no estuvo feliz por el resultado y decidió reclamar.

—Como te atreves a rechazarme un puesto, no te das cuenta que mi padre es el director de la orquesta.

—Y la señorita Ellie la principal patrocinadora, acaso no te das cuenta que si Ellie no formara parte de la orquesta tu padre ni siquiera la dirigiría.

—Como te atreves, exijo el puesto del pianista.

—Las audiciones terminaron.

Leo estaba confundido, pensaba que aquella audición fue justa que Sofía eligió de acuerdo a los estándares de la señorita Ellie, pero una vez mas se da cuenta cuan abuso existe en sus posiciones sociales.

—Felicidades Leo, de donde conoces a la señorita Ellie para ser elegido, o quieres restablecer la reputación de cayente de tu padre.

Sofía lo miro con recelo, no digo nada, solo observo.

—De que hablas…

—Todos sabemos la falta de respeto que tiene tu padre por eso es un viejo fracasado, si tu asistes a esa audición la reputación de todo se vendrá abajo.

Leo estaba furioso, miro al sujeto con odio apretando los puños con furia, quería golpearlo pero no fue necesario, ya que un golpe en la pantorrilla del sujeto lo obligo a caerse al piso frente a el.

Fue Sofía quien lo hizo pero no con la intención de ayudarlo, lo supo cuando vio a una joven parada frente a el con una mirada inexpresiva y unos lentes que cubrían sus ojos.

—Señorita Ellie, dijo Sofía—Retírate antes de que la señorita te destroce — dijo Sofía a quien había hecho caer con intención.

Ellie no solo había aparecido sino que Sofía nombro nuevamente a los elegidos e hizo que los demás se fuera. Leo miraba a esa presencia tan dominante, una joven que no le gustaba los errores y la perfección estaba unida a ella. Se le hizo familiar pero no dijo nada, fue la primera vez que tenía frente a el a la reconocida Ellie Andrews, formo parte de aquella orquesta tan esperada, su talento fue reconocido y lo que es mejor, su futuro con la música era brillante.

Fue un gran paso para Leo.

Ellie por su parte solo miraba los ensayos, los corregía con fuertes palabras y sin pudor alguno, Leo se acostumbro al carácter de Ellie pero fue el único que no se quejo.

—Señorita Ellie—saludo Leo al verla sentada en una esquina con los mismos lentes de sol que cubrían sus ojos, llego al ensayo siendo el primero en llegar y ahí estaba Ellie con el mismo rostro serio de siempre.

—Que quieres.

—Le traje una bebida.

Ellie miro el café, era un Mocca.

Lo tomo agradeciendo el gesto y Leo sonrió pensando que su amabilidad iba a ser rechazada.

—Como sabías

—Siempre la veo beber en un termo pero mi olfato no me engaña, usted despeja un aroma dulce y amargo del café, pude deducir que es Mocca.

Ellie lo bebió sin decir nada mas, estaba algo sorprendida por la deducción de Leo, el aroma que siempre percibía de si misma era el aroma a incensio de los múltiples ensayos de su padre, olor a humedad por pasar horas encerrada ensayando.

—Señorita Ellie

—Llámame Ellie

—De verdad, puedo llamarte Ellie, la verdad es que el termino señorita me parecía muy formal.

Ellie no dijo nada y Leo sonrió, en silencio sus rutinas se convirtieron en llevar café a Ellie mientras se sentaba a conversar de cosas triviales del ensayo, siempre a la misma hora donde el salón estaba vació por su hora de descanso Leo se acostumbro a su aura y el aroma a café.

Pero Ellie se dio cuenta que no era la única mujer para Leo, Amelia Willow, una joven becada en la academia por su talento entonces algo surgió, algo que jamás imagino… los celos.

Amelia era una joven extrovertida, ella cantaba con una seguridad feroz, convencida de que el mundo le debía un escenario. Convencida de que el talento era ella. Él la escuchaba desde las sombras, con una admiración casi devota, sin saber que estaba entregando partes de sí mismo que jamás recuperaría. A cada ensayo, concierto o presentación estaba Leo, admirándola y deseando su felicidad.

—Quieres saltarte el ensayo—dijo Ellie

—Si… Amelia da una presentación hoy y…

—Te saltas tus responsabilidades a cada oportunidad que quieres.

—No es eso… solo quiero verla, hicimos una promesa.

—Entre una promesa y tus responsabilidades que eliges, yo escojo un equipo comprometido y no uno sentimental.

Aquellas palabras lastimaron a Leo, creía que Ellie era así por su estatus pero no todo es lo que parece, al fin de cuentas todo se basa de acuerdo al poder.

—Lo siento, renuncio al equipo, escoge a alguien mas pero no puedo… Amelia es muy importante para mi.

—No olvides nunca la desición que tomaste Leonardo..

Leo se dio media vuelta y se fue desapareciendo de la vista de Ellie, Leo no se dio cuenta que el futuro de Amelia dependía de ella y que el ensayo de ese día fue cancelado por su compromiso, pero de lejos miro su silueta alejarse, su espalda desapareciendo de las puertas de la academia, la desición de Leo la quebró y sus sentimientos se desbordaron creándose un rencor dentro de ella.

En el auditoria Amelia estaba nerviosa y feliz, Leo su amigo de la infancia estaba ahí, con ella, apoyando su mas grande sueño, si cantaba con su corazón sería elegida por una disquera o mejor aun formar parte de un grupo musical.

—Amelia tenemos problemas—Dijo su compañera

—Que pasa..

—Ellie Andrews es una de las que te calificarán, si ella no esta conforme con tu actuación todo se viene abajo.

Leo se sorprendió con lo que escuchó, la misma Ellie que momentos atrás ofendió, ahora Amelia tenía su destino atado a ella.

Leo abrazo a Amelia diciéndole que todo estará bien.

Corrió hacia la parte trasera del escenario y ahí estaba ella con esos lentes de sol, parada en una postura dominante.

—Señorita Ellie… yo.. lo siento no quise ofenderla antes, pero la desición que tome hoy no quisiera que la tome personal.

—Acaso eres imbécil, la desición que tome hoy será únicamente porque lo deseo, no mezclo los sentimientos ni problemas personales con lo profesional, el que merece estar al otro lado estará.

Leo no dijo nada mas y la vio desaparecer, ese día no solo se salió del grupo sino que Amelia no llego a finales en la competición siendo humillada públicamente por la terrible Ellie, la que solo con tres palabras la dejo derrotada.

—No tienes talento.

Amelia la odio desde ese día, no la olvidaría, no olvidaría a su mas grande rival en todo, la que con solo una palabra es capaz de cambiar la desición de un jurado, lloro bajo el consuelo de Leo pero las sorpresas ahí no acaban, Ellie desapareció como si la tierra se la hubiera comido, no se escucharon noticias de ella, Leo sufrió otro golpe cuando su padre decidió suicidarse frente a el tocando una melodía triste y Amelia se quedo a su lado haciendo que sus sentimientos y desición de esa noche de no dejarla fuera lo correcto.

Pronto las noticas fueron tendencia, la muerte de Enrique Johnson y el prestigio del grupo escogido por Ellie pero el ya no era el mismo, desarrolló una fobia irremediable, un miedo terrible al piano, su carrera se desmorono en ese momento abandonando por completo la música.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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