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La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 7

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  4. Capítulo 7 - 7 Notas que torturan
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7: Notas que torturan 7: Notas que torturan Ellie despertó temprano, el reloj marcaba las cinco de la madrugada, sus noches nunca fueron un consuelo, casi no conseguía dormir plácidamente e inesperadamente se levantaba muy temprano, aunque ya era costumbre aprovechaba para hacer ejercicio, se ejercitaba a diario todas las madrugadas hasta el cansancio.

A las siete de la mañana ya se encontraba lista tomando un desayuno preparado por Martha, la ama de llaves que desde que salió de su casa decidió continuar atendiéndola.

Señorita Ellie, su madre ha llamado por teléfono y solicita su presencia en la casa.

Dijo Martha sirviendo mas café.

Ellie suspiro, no dijo nada y termino su desayuno, su silencio era mas que respuesta para Martha, ella iría.

Una mansión de mármol con grandes jardines, una pileta, estatuas decorativas y ruido, era normal escuchar algún tipo de sonido dentro de casa.

El sonido del violonchelo de su madre se filtraba desde el salón principal, hasta la entrada, la melodía le trajo gratos recuerdos, aquella música le encantaba de niña, para ella la música era arte.

La servidumbre le dio la bienvenida, Ellie camino hasta la sala observando a su padre con expresión serena repasar las partituras de una sinfonía nueva.

Sabía que pronto se desataría una guerra.

Siéntate, hija, dijo él con voz serena.

Lo que provoco sospecha en Ellie, su padre nunca mostraba calma y cuando la mostraba eran malas noticias.

Ellie obedeció, aunque ya intuía que nada bueno vendría de esa conversación.

Anoche estuve hablando con el maestro Claude, continuó su padre.

Están interesados en una colaboración musical, una obra maestra.

¿Una colaboración?, preguntó ella, desconfiada.

No era una palabra muy utilizada por su padre.

Sí.

Su hijo, Julian, también es pianista.

Un joven brillante, educado, y… hizo una pausa, de una familia honorable, exitosa.

Ellie miro a su padre sabiendo muy bien a donde quería llegar.

¿Y qué tiene que ver conmigo?

Su madre intervino, con ese tono dulce que usaba solo cuando quería suavizar una imposición, cuando las cosas estaban a punto de salirse de control.

Tu padre y yo pensamos que sería bueno que trabajaran juntos.

Una gira.

Un álbum conjunto.

¿Una colaboración profesional?, repitió ella con cuidado, eso no era común en los Andrews.

Una colaboración profesional cuando los Andrews siempre dicen que el éxito se consigo solo.

Su padre la miró con una sonrisa ensayada.

Digamos que sería algo más… estable.

Dos honorables familias colaborando atraerán mas poder.

Ellie frunció el ceño.

¿Estable?…

poder susurro  Julian es un buen hombre, Ellie.

Dijo su madre.

No solo en lo musical.

Es un caballero de buenos modales…Ellie apretó los puños, por fin capto la indirecta.

¿Están hablando de compromiso?.

Soltó con voz  El silencio fue su respuesta.

Adivino a donde querían llegar con esa conversación tan absurda.

Sonrió con incredulidad.

¿Un matrimonio arreglado?

En pleno siglo XXI, ¿de verdad creen que pueden decidir eso por mí?….

Acaso la vejez les hizo perder la cabeza.

No es una decisión, hija.

Replicó su padre con firmeza.

Es tu deber llevar a un paso mas al apellido Andrews.

¿Mi deber?, repitió, herida.

¿Cómo cuando era niña y me hacían practicar hasta sangrar los dedos solo para no avergonzarlos?…

Donde me repetían hasta el cansancio mi deber y compromiso con los Andrews  El rostro del padre se endureció.

No confundas sacrificio con abuso, Ellie.

Naciste para triunfar, para ser grande, para ser el orgullo de los Andrews.

Todo lo que tienes, lo tienes por nosotros.

Ella se levantó de golpe, con los ojos llenos de rabia, tan decepcionada como siempre de sus padres.

No tengo nada, papá.

Todo lo que toco suena a ustedes.

Todo de mi es para mantener ese ridículo apellido a flote.

Todo lo que escribo lleva su firma.

Yo solo soy la heredera del grupo Andrews, la sombra de dos genios sin alma.

¡Ellie!.

Gritó su madre.

¡Pide disculpas ahora mismo!

No, dijo ella, respirando hondo.

No pienso casarme con un desconocido para mantener el apellido Andrews como el top numero uno de París.

Y sin mirar atrás, salió.

Se fue dejando a sus padres con la palabra en la boca.

La lluvia pronto comenzó a caer.

Ellie caminó sin rumbo, mojándose con la lluvia empapándose hasta los huesos.

Su corazón latía con fuerza, sentía un nudo en la garganta.

Su cuerpo entero temblaba no por el frío, mas bien por las palabras de su padre retinando en su cabeza.

Parece que el destino insistió demasiado pronto no crees.

Escucho Ellie detrás de ella sintiendo como algo la cubría, sintió algo en sus hombros y giro lentamente viendo al hombre tras de ella.

Leo, susurro con voz quebrada.

Leo sin pensarlo mucho la abrazo, en su mirada no solo noto dolor, temía que algo malo cruzaba su cabeza, su mirada no era la misma.

Ellie no intentó fingir fuerza.

Sus ojos estaban húmedos, su voz quebrada.

Se sintió débil ante ese abrazo inesperado.

No esperaba verte tan pronto, soltó ella apoyando su cabeza en el.

No tienes que hablar si no quieres.

Dijo con tono sereno.

Pero ella sí quiso hablar.

Me prisionera en mi propio talento.

Dijo soltando un sollozo.

Tal vez lo que necesitas no es romper tus cadenas, ni tus protocolos, sino dirigir algo tan tuyo, algo que nadie ni que ellos puedan tocarlo.

Solo necesitas ser tu.

Ellie se alejo y lo miró, sorprendida.

Nadie nunca le había dicho eso.

Por primera vez, alguien no intentaba corregirla, ni dirigirla, ni moldearla.

Ni siquiera era un consuelo.

Era Leo, solo el.

Y fue en ese instante que algo cambió, el aire se volvió más denso, más cálido.

Ellie en mucho tiempo sonrió con sinceridad.

No sueles hablar mucho, ¿verdad?

Solo cuando vale la pena.

La lluvia ceso y ambos se miraron con calidez, ya no eran dos simples desconocidos ni casualidades en una cafetería, mas bien en cada encuentro se conocían mas y mas.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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