La melodía que soltaste en silencio - Capítulo 8
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- Capítulo 8 - 8 Una rutina en el mismo café
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8: Una rutina en el mismo café 8: Una rutina en el mismo café Las semanas siguientes fueron una sucesión de casualidades.
O eso quisieron creer.
Ellie y Leo ya conocían los horarios de sus encuentros casuales en la misma cafetería.
Cuando el reloj marcaba las seis de la tarde y una mesa ubicada en el fondo, fue su costumbre silenciosa creciendo poco a poco.
A veces hablaban de trivialidades sin sentido, un día pesado en la oficina; otras veces, bastaba con compartir el silencio.
Ella bebía su café Mocca mientras que el escribía en su típica libreta de bolsillo.
Dos mundos distintos que aun se desconocían.
A Leo nunca le gustó el silencio… pero la música le aterraba más.
Cada nota, cada melodía, le recordaba a su padre en el piano aquella noche.
El sonido antes del vidrio romperse.
Ellie no sabía eso.
Desconocían su pasado pero los encuentros reconfortaban la pesadez del día.
Ellie en cada encuentro noto mas una marca, la marca de un anillo en su dedo anular, era sutil pero suficiente para ser notada.
Puedo hacerte una pregunta personal, dijo con cautela, aun con medio café por terminar Por supuesto, dijo dejando su libreta y prestándola total atención.
¿Eres casado?
Leo se quedo sin palabras, por instinto cubrió su mano, miro a Ellie a los ojos sin considerar la idea de mentirle.
Soy divorciado aproximadamente una semana.
Estabas casado hace poco tiempo.
Mi matrimonio no fue exitoso.
Pensabas decírmelo Pensaba decírtelo Esquivabas el tema Eres muy observadora Cuéntame mas.
Solicito Ellie Ella era cantante.
Tenía una voz preciosa… y un carácter que llenaba la habitación, amable, servicial y bondadosa.
¿Y?, preguntó Ellie con cuidado.
Él se quedó en silencio un momento, antes de continuar.
Ella quería hacer algo grande, algo que la hiciera sentir viva, que su carrera despegará a un nivel mas alto.
Pero yo no podía… no pude apoyarla.
¿Por qué?
Leo la miró, indeciso.
Lucía sintió un escalofrío.
Su mirada lo dijo todo.
Quería componer una canción con una banda sonora de acompañamiento, el instrumento principal es el piano.
Que tiene eso de malo.
Leo la miro nuevamente con un nudo en la garganta que lo asfixiaba.
Mi padre… empezó, era músico.
Murió cuando yo era joven.
Desde entonces, el piano y la música instrumental… es como un fantasma.
Ella bajó la mirada, ocultando la tormenta en sus ojos.
Aun no revelaba a que se dedica, aun no tuvo la oportunidad de decirle que ella era una pianista y compositora de grandes partituras de música instrumental y peor aun la heredera de una familia llena de músicos exitosos.
Supongo que hay sonidos que nunca dejan de perseguirnos, murmuró ella.
Leo la miró entonces, como si hubiera encontrado en esa frase algo familiar ¿Tú también tienes fantasmas?
Ellie asintió con una sonrisa triste.
Por un instante, el aire volvió a sentirse cálido.
Al salir de cafetería Ellie observó de reojo, y su mirada se detuvo otra vez en ese dedo, en esa cicatriz invisible que aún hablaba de amor y pérdida.
Pensó en cómo el destino unía caminos y los separaba en un instante de maneras crueles.
Y por primera vez, Ellie sintió miedo.
No miedo a él ni a su pasado como hombre casado, sino a lo que podría suceder si algún día la verdad salía a la luz.
Ellie Andrews la genio compositora de la música clásica.
Porque esa marca en el dedo de Leo no era solo símbolo de un amor perdido.
Era el recordatorio de que el pasado nunca te deja avanzar y termina de forma inesperada.
¿Cómo se llamaba tu ex esposa?, pregunto Ellie Eres alguien sin cautela La estoy teniendo Leo sonrió Mi ex esposa se llama Amelia Willow.
Ellie se quedo sin palabras, de todas las personas jamás esperaba aquel nombre.
¿Amelia….
Willow?, repitió, apenas en un hilo de voz.
Sí, dijo él sin notar el cambio en su tono.
Cantante.
Tal vez la conozcas, es bastante reconocida.
Una persona famosa.
Ellie giró la cabeza lentamente, fingiendo calma, pero su pecho ardía.
Reconocida no era la palabra, la conocía muy bien, una mujer ambiciosa que desde la primera vez que la vio tuvo conflictos.
La mujer que intentó destruir su carrera años atrás.
Leo siguió hablando, sin sospechar nada.
Fue una historia complicada.
Ella… amaba la música más que a cualquier persona.
Incluso más que a mí.
Y cuando quise alejarme de ese mundo, ella me dejó.
Fuimos novios desde la universidad y conocía mi pesadilla, fue comprensiva pero siempre quieres alcanzar el éxito cada vez mas.
¿Ellie?, preguntó él al verla callada.
Ella levantó la mirada, obligándose a sonreír.
Sí, claro… la conozco.
¿En serio?
Sí.
El mundo de la música es pequeño.
Su voz sonó serena, pero su mente gritaba.
Ellie, ¿estás bien?, preguntó Leo.
Sí.
Él no insistió.
Continuaron su rutina en el mismo café, Ellie termino su bebida al igual que Leo, se despidieron a la misma hora, ya casi las ocho, Leo la sintió extraña, como si aquella conversación provoco tensión entre ellos, sin embargo, esperaba con ansias el siguiente día a la misma hora y en el mismo café.
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