Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La nieve que cae en el desierto - Capítulo 115

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La nieve que cae en el desierto
  4. Capítulo 115 - 115 Capítulo 114 Un año es demasiado tiempo
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

115: Capítulo 114: Un año es demasiado tiempo 115: Capítulo 114: Un año es demasiado tiempo Fang y Aron se inclinaron con respeto inmediato.

Raze no.

Se quedó de pie, observando al sultán con esa ironía y familiaridad que solo él podía permitirse.

—Ha pasado mucho tiempo, Hakeem —respondió, mirándolo detenidamente—.

Veo que dejaste crecer tu cabello.

Hakeem, ahora con mechones más largos recogidos hacia atrás, dio un paso hacia él y colocó una mano firme sobre su hombro.

—Alguien me dijo que el cabello largo me haría ver más intimidante —comentó, reprimiendo una sonrisa.

Raze arqueó una ceja.

—Ese alguien es muy sabio.

El sultán soltó una risa breve.

Luego, sin previo aviso, pasó el brazo alrededor del cuello de Raze, atrayéndolo hacia sí con una familiaridad que hizo que el explorador se tensara de inmediato.

Hakeem era unos centímetros más alto, lo suficiente para que el gesto lo envolviera por completo.

—Veo que sigues siendo el mismo —dijo el sultán, claramente divertido con la expresión incómoda de Raze.

Este carraspeó suavemente, enderezándose apenas, mientras Fang desviaba la mirada con molestia y Aron trataba de no parecer sorprendido ante aquella muestra de cercanía.

Raze se acomodó la capa cuando Hakeem lo soltó, y este se volvió hacia Fang.

—Fang —lo saludó con una sonrisa amplia.

El aludido lo miró con esos ojos fríos que parecían indiferentes.

No inclinó la cabeza.

No sonrió.

No dijo nada.

Apenas dio un leve asentimiento, más por protocolo que por respeto.

Hakeem soltó un resoplido divertido.

—Y veo que tú también sigues siendo igual —comentó, sin molestarse en disimular la burla afectuosa.

Fang desvió la vista, como si aquello no mereciera respuesta.

Luego, los ojos del sultán se posaron en Aron, quien se puso rígido al instante.

Hakeem lo examinó unos segundos.

—Así que tú eres Nora —dijo finalmente.

Aron le dedicó una mirada filosa.

—Aron, mi señor —corrigió con seguridad.

Hakeem sonrió apenas, como alguien que obtiene justo la respuesta que esperaba.

—Bien —murmuró, complacido—.

Eso era lo que quería oír.

El sultán volvió su atención hacia Raze.

—Me gustaría escuchar tus historias de este último año —dijo con tono sincero—.

Cada vez que te vas, el palacio se vuelve demasiado silencioso.

Hizo una pausa.

—Pero ahora necesito hablar con tu nuevo guardaespaldas —añadió, señalando a Aron con un gesto de cabeza.

Raze se cruzó de brazos, satisfecho.

—Mejor para mí —dijo—.

Lo que tenía más ganas de hacer desde que puse un pie en este palacio era ir directamente a la biblioteca.

Hakeem arqueó una ceja, con una sonrisa ladeada.

—¿Prefieres los libros antes que a mí?

Raze lo miró con calma.

—¿De verdad quieres que responda esa pregunta?

La sonrisa de Hakeem se congeló por un instante.

Fang ocultó malamente un movimiento en la comisura de los labios.

Aron miró el piso para no reír.

El sultán acabó negando con la cabeza, divertido.

—Anda, vete —cedió, haciendo un gesto con la mano—.

Antes de que me arrepienta de dejarte suelto en mis pasillos.

Raze inclinó la cabeza en forma de reverencia y dio un par de pasos hacia el interior.

Fang se movió automáticamente detrás de él; después de todo, era como su sombra, mientras que Aron se quedó con Hakeem.

El explorador avanzó por los pasillos con paso tranquilo, dejando que su mirada recorriera cada rincón.

Había detalles nuevos por todas partes: cuadros que antes no había visto, una mesa de bronce que anteriormente no estaba allí, jarrones esmaltados sustituyendo a los antiguos de cerámica.

Eran cambios sutiles, casi insignificantes.

Pero suficientes para recordarle que un año era demasiado tiempo.

Finalmente, llegó a las altas puertas de la biblioteca.

Raze se detuvo, giró ligeramente hacia Fang y le extendió el bolso que llevaba colgado.

—Lleva esto a mis aposentos —pidió con un tono que sonaba más a orden que a petición—.

Y no hace falta que vuelvas luego.

El palacio es un lugar seguro, y no necesito tu mirada fija para pasar las páginas de un libro.

Fang tomó el bolso sin vacilar, pero un leve fruncimiento en la comisura de su ceño —apenas un milímetro de tensión— traicionó su molestia.

La sombra de un desacuerdo, tan sutil que solo alguien como Raze podría notarlo.

—Como desee —respondió Fang con voz baja, inclinando apenas la cabeza.

Raze lo observó marcharse.

Sabía que Fang cumpliría la orden, pero también que no le gustaba en absoluto dejarlo solo.

Cuando el guardaespaldas desapareció en el pasillo, Raze exhaló un suspiro ligero.

«Ya no eres un niño, Fang», pensó para sí.

«¿Cuándo dejarás de estar pegado a mí?» Entonces posó la mano en la puerta de la biblioteca y la empujó con lentitud, dejando que un aroma tan familiar lo envolviera.

Avanzó con paso tranquilo, disfrutando el eco sutil de sus propias pisadas.

Habían pasado demasiados meses lejos de ese santuario, y por primera vez desde su regreso, sentía que todo volvía a su lugar.

Y entonces lo escuchó.

Una voz seca, molesta, claramente frustrada: —No voy a leer algo escrito por un idiota como Raze Darcy.

Raze se detuvo.

Reconoció la voz y ladeó la cabeza con una sonrisa apenas curvada.

«Kou…», pensó con cierta diversión.

«No ha cambiado nada».

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo