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La nieve que cae en el desierto - Capítulo 37

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  4. Capítulo 37 - 37 Capítulo 36 La invitación
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37: Capítulo 36: La invitación 37: Capítulo 36: La invitación El sonido de la puerta al abrirse lo sacó a Hakeem de sus pensamientos.

Bajir, su secretario, entró con un andar diligente.

—Saludos, mi señor —dijo, inclinando ligeramente la cabeza en señal de respeto—.

¿Tuvo oportunidad de revisar los documentos que le dejé en su escritorio?

Hakeem apenas movió la mirada hacia el costado del escritorio, donde una pequeña pila de hojas descansaba intacta.

—No tuve tiempo aún —confesó, quitándose las manos de la frente—.

¿De qué se tratan esos papeles?

—Son informes de Dorean —respondió Bajir—.

Y, según su contenido, involucran a la princesa Phineas.

La mirada de Hakeem se endureció.

—Explícate.

Bajir comenzó a contarle el contenido de los informes.

Él entrecerró los ojos, atento a la información, mientras su expresión se tornaba más seria con cada palabra.

—¡¿Envenenado?!

—repitió con sorpresa.

—Así es, mi señor.

El Emperador Argos Enoch Valentine fue asesinado con veneno, y la principal sospechosa es su propia hija, la princesa Phineas.

—Bajir hizo una pausa, observando la reacción del sultán, pero este permaneció en silencio—.

Según el informe, para el reino de Dorean ella se encuentra aprisionada en el castillo, pero por algún motivo, desean mantener en secreto que se escapó.

Hakeem comenzó a golpetear los dedos sobre el escritorio, pensativo.

Phineas estaba bajo su techo, ¿por qué hacerle creer a su propio reino que ella estaba cautiva?

—¿Quién gobierna actualmente?

—inquirió.

—El regente actual es Caesar Enoch Valentine —respondió Bajir—.

Además, hay una orden de captura contra el príncipe menor, Lars Enoch Valentine.

Se lo acusa de intentar asesinar a su hermano mayor para quedarse con el trono.

Al escuchar ese nombre, Hakeem entrecerró los ojos.

Una imagen olvidada regresó a su memoria: un niño de cabellos cobrizos y ojos vivaces, con una expresión orgullosa, observándolo con atención en aquel baile de compromiso.

“Es un honor estar ante usted, príncipe heredero Hakeem.” Aquellas palabras, dichas con la timidez de un niño que todavía reflejaba inocencia, resonaron en su mente.

Recordaba haberle respondido con una sonrisa fugaz antes de volcar su atención a los asuntos diplomáticos.

¿Podría ese mismo niño haber intentado asesinar a su propio hermano?

—Eso no es todo, mi señor —continuó Bajir—.

También hay un caballero buscado por ayudarlo en su crimen.

Se llama Nora Raydor.

Ese nombre…

Phineas lo había susurrado en sueños, recordó.

—Nora…

—repitió en voz baja.

Hakeem apartó la vista del informe y fijó su mirada en Bajir.

—¿Eso es todo?

¿No hay más información?

—No, mi señor —respondió el secretario—.

Sin embargo…

llegó algo más junto con el informe.

—¿Qué cosa?

—Una invitación.

De Dorean.

El sultán abrió los ojos con sorpresa.

—¿Invitación?

—A la ceremonia de coronación de Caesar Enoch Valentine.

Se llevará a cabo dentro de dos meses.

El silencio se instaló en la oficina.

Hakeem tomó el papel que Bajir le extendía y recorrió el contenido con la vista.

—Es extraño —dijo finalmente—.

Ak’tenas sigue siendo un reino pequeño, sin demasiado peso en los asuntos internacionales.

¿Por qué invitarme a un evento de tal magnitud?

Bajir esbozó una leve sonrisa.

—Con el debido respeto, mi señor, eso ya no es del todo cierto.

Hakeem lo miró con curiosidad.

—Ak’tenas, aunque incipiente, ganó notoriedad tras su intervención para evitar la subyugación del reino de Guiying por parte del Imperio Katsuhito.

El sultán dejó la invitación sobre la mesa y apoyó el mentón sobre una mano.

—Sí…

—murmuró—, pero aquello no salió como queríamos.

—Tal vez no como lo planeamos —concedió Bajir—, pero el resultado final fue claro: Guiying sigue siendo un reino independiente.

Y eso es algo que, nos guste o no, ha sido visto como un logro.

Hakeem guardó silencio, mientras su mente analizaba la situación.

¿Dorean realmente lo consideraba un invitado…

o había algo más detrás de esa invitación?

Dio un suspiro breve y se enderezó en su asiento.

—Envía una respuesta a Dorean —dijo, con tono decidido—.

Agradece la invitación y aclara que no asistiré…

pero que enviaré a un representante en mi lugar.

Bajir asintió, tomando nota rápidamente sobre una tablilla.

—¿A quién enviará, mi señor?

—Elegiré a una de las concubinas —respondió con simpleza—.

Aún no decido quién, pero que comiencen los preparativos.

El secretario no ocultó su sorpresa, aunque tampoco objetó la decisión.

—¿Quiere que prepare un informe sobre las candidatas más adecuadas para representar al reino?

—Hazlo —ordenó—.

Que sea alguien perspicaz, diplomática…

y con buena memoria.

Dorean no nos habría enviado esta invitación sin un segundo propósito.

Bajir asintió, entendiendo que aquella misión no era simplemente ceremonial.

Mientras se retiraba de la oficina para cumplir con la orden, Hakeem se recostó en el respaldo de su silla.

«Caesar Enoch Valentine…

Lars…

y Phineas.» Algo estaba en movimiento, y él lo presentía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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