La nieve que cae en el desierto - Capítulo 69
- Inicio
- Todas las novelas
- La nieve que cae en el desierto
- Capítulo 69 - 69 Capítulo 68 Festival
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
69: Capítulo 68: Festival 69: Capítulo 68: Festival Las puertas del palacio se abrieron ante ellos como un portal hacia otro mundo.
La noche había caído por completo, y Ak’tenas, usualmente serena bajo la luna, ahora brillaba con la fuerza de mil faroles colgantes.
Las calles, engalanadas con telas de colores y guirnaldas de luces, vibraban con música y baile.
El aire olía a comida, flores e incienso.
Las voces se entremezclaban en todos los idiomas del desierto.
Era el Mahmud.
Phineas se asomó unos segundos por la ventana del carruaje, dejando que el viento acariciara su rostro y revolviera el cabello.
Sus ojos estaban abiertos como los de una niña.
Kou, a su lado, la observó de reojo.
—¿Estás bien?
Ella asintió con una sonrisa que le iluminó el rostro.
—Nunca vi algo así.
Kou no respondió.
No porque no quisiera, sino porque, a su modo, también lo estaba viendo por primera vez.
El carruaje se detuvo, y juntos descendieron.
Entre murmullos y miradas curiosas, Phineas se mantenía tranquila, sin temor a ser vista, sin esconderse.
Y Kou, como siempre, caminaba un paso detrás, atento a todo y con el rostro cubierto por su capa.
Pero incluso él notó algo distinto esa noche.
No solo los faroles danzando sobre sus cabezas o los músicos tocando el laúd y los tambores.
Era ella.
Su risa, su asombro, su manera de entrecerrar los ojos al probar un pastel dulce que una niña del pueblo le ofreció.
—¿Quieres probar?
—le preguntó Phineas, tendiéndole un pastelito triangular, con almendra en el centro.
Él negó con la cabeza, aunque no por falta de apetito.
—No como nada que no haya cocinado yo mismo.
Phineas suspiró.
—¿Siempre tan desconfiado?
—Siempre tan cauteloso —la corrigió él.
Ella soltó una risa y ambos continuaron caminando por la calle principal, donde la música sonaba más fuerte.
Kou mantenía su ritmo habitual: ni lento ni apurado, siempre un paso por detrás de ella.
Tanto por seguridad, como por costumbre.
Pero Phineas, con una naturalidad que no podía ser casual, redujo su paso.
Y otra vez, como lo había hecho varias veces antes, terminó a su lado.
Kou desviaba la mirada cada tanto hacia otra parte.
No era por incomodidad… o quizás sí.
A su modo, aún no entendía por qué ella se empeñaba en acortar esa distancia.
«¿Por qué busca estar cerca de alguien como yo?», se preguntó un tanto confundido.
Al pasar por una esquina donde el aroma de carne asada flotaba con intensidad, Phineas se detuvo de golpe.
Sus ojos brillaron con un entusiasmo difícil de ocultar.
Un puesto callejero ofrecía brochetas recién cocinadas, humeantes y bañadas en salsa dulce.
El brillo en su rostro era tan evidente que Kou no pudo evitar advertirle: —Ten cuidado —dijo, en tono bajo pero claro—.
Pareciera que se te va a caer la baba.
Ella se giró de inmediato, con las mejillas encendidas como brasas, y le dio la espalda al puesto, claramente avergonzada.
—¡No es cierto!
—protestó, sin atreverse a mirarlo.
Kou la observó por unos segundos, cruzando los brazos.
—¿No vas a comprarte una?
—No tengo dinero —confesó, apenas moviendo los labios.
Hubo un breve silencio.
Kou suspiró con resignación.
No porque estuviera molesto… sino porque, de algún modo, ya se imaginaba que algo así pasaría.
Se acercó al puesto, y le pidió al cocinero una brocheta.
Cuando se la entregaron, se giró sin decir nada y se la tendió a Phineas.
Ella lo miró con sorpresa, luego con felicidad… y finalmente, sonrió.
Una sonrisa tan grande como cálida y sincera.
—Gracias —dijo, recibiendo la brocheta como si fuera un tesoro.
Él se limitó a asentir, mientras desviaba la mirada, fingiendo indiferencia.
Pero entonces escuchó el suspiro que soltó Phineas después del primer bocado.
—Mmmh… ¡Esto es increíble!
Y sin poder evitarlo, Kou sonrió.
Levemente.
Apenas una curva diminuta en los labios.
Pero una sonrisa, al fin y al cabo, una que nadie más notó.
Volvió a mirar al frente, recomponiendo su expresión.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com