La Novia del Príncipe Oscuro - Capítulo 12
- Inicio
- Todas las novelas
- La Novia del Príncipe Oscuro
- Capítulo 12 - 12 12 El refugio de las sombras
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
12: 12 | El refugio de las sombras 12: 12 | El refugio de las sombras Elsa El regreso al castillo fue un borrón de dolor y seda.
No recordaba el trayecto, solo la sensación de la mano de Kaelen apretando la mía y el calor constante de su cuerpo contra el mío mientras el carruaje atravesaba la noche.
Cuando finalmente desperté, no estaba en el Gran Salón ni en el observatorio, sino en la bañera de mármol negro de nuestra alcoba privada.
El agua estaba tibia y perfumada con esencias de sándalo y rosas.
Mis músculos, que antes se sentían como si hubieran sido pasados por una prensa, empezaban a relajarse.
—Quédate quieta, Elsa.
Todavía estás débil.
—La voz de Kaelen era un murmullo bajo a mi espalda.
Él estaba allí, arrodillado junto a la bañera.
Se había quitado la armadura y la camisa, dejando al descubierto los vendajes que cubrían su pecho, resultado de la explosión en la catedral.
Con una esponja de seda, empezó a limpiar con cuidado los restos de ceniza y sangre de mis hombros.
Sus manos, que habían destrozado a un Alto Custodio horas antes, eran ahora el epítome de la ternura.
—Lo logramos, Kaelen —susurré, cerrando los ojos bajo su toque—.
Mi hermana está a salvo.
—A salvo, pero a un precio —respondió él, su mano deteniéndose en la marca plateada de mi cuello—.
El Consejo está furioso.
Dicen que has expuesto nuestra existencia al mundo humano y que el Origen ahora nos tiene en su punto de mira.
Hay una facción que pide que seas entregada para “estudiar” cómo cerraste la grieta.
Me giré en el agua, enfrentándolo.
El vapor nublaba nuestra vista, pero la chispa de deseo que siempre nos unía estaba allí, más brillante que nunca tras haber rozado la muerte.
—¿Y qué les has dicho tú?
—pregunté, mi mano subiendo para acariciar la cicatriz en su mandíbula.
—Les he dicho que la próxima cabeza que ruede no será la tuya, sino la de cualquiera que se atreva a pronunciar tu nombre sin mi permiso.
—Sus ojos dorados se oscurecieron—.
Pero no puedo pelear esta guerra solo en el salón del trono, Elsa.
Necesito que te recuperes.
Necesito que tu Éter vuelva a brillar.
Kaelen dejó la esponja y me tomó del rostro.
Su pulgar delineó mi labio inferior antes de inclinarse para besarme.
Fue un beso lento, cargado de una gratitud silenciosa y una posesividad feroz.
El “Spicy” de nuestra conexión no era una ráfaga violenta esta vez, sino un fuego lento que consumía mis dudas.
Me sacó de la bañera y me envolvió en una toalla de lino fino, cargándome hacia la cama.
Allí, bajo la luz de las velas que parpadeaban, el tiempo pareció detenerse.
Kaelen se deshizo de sus propias prendas y se deslizó a mi lado.
No hubo urgencia, solo una necesidad profunda de reafirmar que ambos seguíamos respirando.
—Eres mía, Elsa Croft —susurró contra mi piel mientras sus manos exploraban mi cuerpo con una adoración que me dejaba sin aliento—.
En esta vida y en la que venga después del Vacío.
—Y tú eres mío, Príncipe Thorne —respondí, mi cuerpo respondiendo a su calor—.
Ni el Origen ni el Consejo nos separarán.
Nuestra unión esa noche fue un bálsamo.
Cada caricia era una promesa de lealtad y cada gemido una declaración de guerra contra el mundo que quería vernos divididos.
El Factor Éter en mi interior, que se había agotado en la batalla, empezó a recargarse, alimentándose de la oscuridad de Kaelen, creando ese equilibrio perfecto que nos hacía invencibles.
A la mañana siguiente, la realidad volvió a golpear la puerta de roble de la habitación.
Esta vez no era un mensajero, sino Lady Valerius en persona.
Kaelen me permitió estar presente durante la audiencia, sentada a su lado en el trono de su estudio.
Yo vestía un traje de seda carmesí que ocultaba mis vendajes pero resaltaba mi nueva autoridad.
—Príncipe, Reina —dijo Lady Valerius, inclinándose rígidamente—.
El Consejo ha tomado una decisión.
Dado que el Origen ha sido alertado, las fronteras de nuestro reino ya no son seguras.
Los otros clanes, los de las Tierras Sombrías y los del Mar de Sangre, exigen una Gran Cumbre.
—¿Una Cumbre?
—Kaelen entornó los ojos—.
Quieren ver si la Novia de Sangre es real o una invención de los Thorne para reclamar el poder absoluto.
—Exactamente.
Y han enviado un emisario especial para escoltarlos.
Alguien que Elsa conoce muy bien.
Las puertas se abrieron y un hombre de porte aristocrático, con el cabello rubio ceniza y una sonrisa que me hizo helar la sangre, entró en la sala.
—¿Julian?
—mi voz fue un susurro de incredulidad.
No podía ser.
Lo habíamos visto desvanecerse en el patio del palacio.
Pero este Julian se veía diferente.
Sus ojos ya no eran negros por el Vacío, sino de un azul gélido, y vestía el uniforme de los Altos Jueces de la Cumbre.
—No exactamente, querida prima —dijo con una voz que sonaba como cristales rompiéndose—.
Julian Thorne murió.
Lo que ves ante ti es la voluntad del Origen personificada.
He sido enviado para asegurar que la “Ladrona” asista a su juicio…
o que el mundo vampírico sea erradicado por su desobediencia.
Kaelen se puso en pie, su mano yendo directamente a su espada, pero Julian solo levantó una mano y una barrera de luz blanca, similar a la mía pero mucho más antigua, lo mantuvo a raya.
—No soy vuestro enemigo hoy, Kaelen.
Soy vuestro carcelero.
Tienen tres días para prepararse.
La Cumbre de Sangre decidirá si Elsa Croft vive como reina…
o muere como el sacrificio que siempre estuvo destinada a ser.
Julian salió de la habitación con una elegancia inhumana, dejándonos en un silencio sepulcral.
Me giré hacia Kaelen.
Sus ojos estaban llenos de una furia que prometía incendiar el mundo, pero también de un miedo que nunca antes le había visto.
—La guerra no ha terminado, Elsa —dijo, tomándome de las manos—.
Acaba de cambiar de escenario.
—Entonces que cambie —respondí, mi Éter brillando con una intensidad renovada—.
Si quieren una Cumbre de Sangre, les daremos un océano.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Gianna_Viteri_2804 “¡La verdadera guerra por el corazón de Kaelen comienza ahora!
No se pierdan la aparición de la mujer que casi destruye a los Thorne en el siguiente capítulo.
¡Gracias por apoyar esta historia premium!”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com