Resumen
—Guisell —jadeó él, alzándose un poco—. He soñado con esto todos los días. Hoy serás mía, toda mía. Estos senos son el cielo. Ya quiero penetrarte y sentirte toda, Guisell.Sus palabras me taladraban los oídos, más violentas que sus golpes. Luché con la poca fuerza que me quedaba, pero vi, con horror creciente, cómo con su mano libre empezaba a bajarse los pantalones y los calzoncillos. Un grito de pánico absoluto se congeló en mi garganta.Y entonces, llegó el dolor. Un dolor tan intenso, tan desgarrador y profundo en mi vientre, que creí que mi cuerpo se partía en dos. Él gimió arriba de mí, un sonido animal de placer, y comenzó a moverse con ritmo salvaje. Yo dejé de luchar; el dolor era un muro infranqueable que consumía toda mi conciencia. Mordía mis labios hasta sacarme sangre para no seguir gritando, mientras él me mordía el cuello y los hombros, marcándome como si fuera su propiedad.De pronto, me tiró al suelo de madera. El impacto me sacudió los huesos. Con manos rudas, me puso de espaldas y volvió a montarme, con más fuerza, si era posible.—Tío, por favor, suéltame ya —lloré, mi voz era un hilo quebrado de desesperación—. No me hagas más daño, soy tu sobrina.Su respuesta fue otra bofetada brutal que hizo eco en la habitación. Siguió moviéndose con una furia creciente, hasta que, con un gruñido ronco y final, sentí un fluir cálido y repulsivo dentro de mí. En ese instante, todo se detuvo.Me soltó como si de repente me hubiera contaminado.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com