Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La novia del rey vampiro - Capítulo 12

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La novia del rey vampiro
  4. Capítulo 12 - 12 La cena
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

12: La cena 12: La cena Punto de vista de Emmet ¿Guisell, por qué no quisiste cenar con nosotros?

La pregunta ronda en mi mente, creando un nudo de inquietud.

Eira se da cuenta de que estoy demasiado distraído y no tarda en deslizar su mano sobre la mía, llevándola hacia esos pechos enormes que siempre exhibe con descaro.

La verdad es que sus acciones me producen un asco instantáneo, una repulsión que nace de lo forzado de sus gestos.

—Eira, por favor, no hagas eso.

No es comportamiento propio de una señorita como tú —digo, intentando retirar mi mano con suavidad pero con firmeza.

—Oh, vamos, Emmet.

Tú y yo somos novios.

Vamos a cenar, mis padres nos esperan —insiste, enlazando su brazo al mío con una posesividad que me sofoca.

—Espera, Eira.

Deberíamos ir a buscar a tu prima, ¿no crees?

—sugiero, esperando una razón para escapar de su asfixiante compañía.

Al decir eso, observa cómo su rostro se distorsiona por una mueca de molestia que apenas logra disimular.

Sin embargo, pronto adopta una expresión de tristeza artificial y me dice: —Guisell siente que no somos dignos de ella.

Solo le interesan las fortunas y los hombres adinerados, así que no te deberías preocupar por ella Aunque mi instinto me dice que no es cierto, sus palabras logran plantar una duda en mí, una semilla de inquietud que no logro ignorar.

Así que, con resignación, accedo a acompañarla, vamos a cenar con sus padres, y Eira se emociona como una niña, arrastrándome hacia el comedor con una alegría que me parece fingida.

Sus padres no dejan de hablar de dinero, negocios y los favores que quisieran obtener de mi abuelo.

Vaya, lo bueno es que ellos no son interesados… pero en fin, así son todos.

Parece que lo único que les importa es el dinero.

Durante toda la cena, no logro ver a Guisell.

Su ausencia se siente como un vacío en la sala, y me es difícil no pensar en ella, en su mirada serena y su actitud reservada, su miedo y en esa profunda tristeza que transmite su mirada, si tan solo fueras la elegida te sacaría de aquí en este instante sin pensar lo.

—Emmet, vamos, estás muy callado.

Quisiera enseñarte mi alcoba tan pronto termines —dice Eira, interrumpiendo mis pensamientos con una sonrisa pícara.

—Oh, querida Eira, eso no es propio.

No quiero faltarle el respeto a tus padres —respondo, intentando evadir la situación.

Pero en eso, su madre alza la voz desde el otro extremo de la mesa: —¡Es perfecto!

—exclama, y ​​su padre asiente con entusiasmo—.

Ve a la habitación de Eira, no hay problema, son novios necesitan conocerse y pasar tiempo a solas.

Ante la presión, me dispongo a seguirla.

Tan pronto como cerramos la puerta, Eira se abalanza sobre mí.

Sus labios buscan los míos con urgencia, y me susurra: —Hazme tuya, Emmet.

—Vamos, Eira, ¿qué te pasa?

No podemos hacer esto aquí —protesto, intentando apartarme.

Pero ella no me escucha.

Sus manos buscan el cierre de mis pantalones, y en un acto desesperado, la aparto con firmeza y la hago caer sobre la cama.

Ella se emociona, interpretando mal mi reacción, pero yo salgo de su habitación con rapidez, sintiendo una mezcla de furia y alivio.

—fue suficiente me tengo que retirar —les digo a sus padres, que corren hacia mí con preocupación.

Logro ver a Eira llorando y gritando que la perdone y sus padres están confundidos no saben que pasa.

“Ojalá mi abuelo se haya equivocado de reina”, pienso, pero lo dudo.

Mi abuelo siempre ha sido uno de los mejores rastreadores de vampiros, y su elección no suele fallar.

Para no empeorar las cosas, me acerco a Eira y le digo con calma: —Debo irme.

Hay problemas en los negocios.

Besó su frente, y ella se tranquiliza, sellando mis labios con los suyos en un beso que siento voraz, como el de un buitre carroñero.

Mientras me alejo, a lo lejos logro ver a Guisell observando la escena.

Su mirada me paraliza, y la sangre se me hiela en las venas, esa expresión… siento que la he visto en otro lado, en un pasado que no logro recordar, pero que me inquieta profundamente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo