Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La novia del rey vampiro - Capítulo 22

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La novia del rey vampiro
  4. Capítulo 22 - Capítulo 22: Embarazada
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 22: Embarazada

Mi estómago se veía más grande. No podía creer que fuera solo por un día de comida; mi cuerpo no podía cambiar así de repente. Ojalá ese sueño fuera falso. ¿Qué haría yo con un bebé? Y peor aún, si era de mi tío… No podría ofrecerle nada a ese niño. Muy dentro de mí sabía que podía quedar embarazada; lo había sabido desde el principio. El sudor me corría por la frente a chorros, empapándome la piel. Tenía que encontrar la manera de huir de este lugar. No podía quedarme aquí ni un día más.

Las semanas pasaron entre abusos disfrazados de silencios y platos llenos. La buena comida no compensaba nada. Mis náuseas matutinas se volvían cada vez más intensas, como un recordatorio cruel de lo que estaba creciendo dentro de mí. No entendía por qué mi tía no se aparecía, y esa ausencia, por primera vez, era un alivio. Mientras tanto, yo ya planeaba mi escape.

Anotaba los horarios en mi mente: a qué hora salía mi tío, cuánto tardaba en regresar, qué puertas dejaba sin seguro. Hace tres noches le saqué dinero de la billetera. Pensé que se daría cuenta, que estallaría, pero para mi suerte no lo hizo. Mi vientre se notaba más. No sabía si él ya lo había notado o qué estaría pasando por la cabeza de ese hombre. Me sentenciaba a su cama, pero de pronto todo comenzó a darme vueltas. El piso parecía moverse bajo mis pies. Para mi mala suerte, los mareos ya habían comenzado.

—Hola, querida, ¿qué pasa? —dijo de pronto—. Te estoy hablando, ¿qué es lo que pasa, eh?

Lo vi sentarse a mi lado. El colchón se hundió con su peso y yo solo quería que todo terminara. Mi corazón latía con fuerza, como si quisiera escapar antes que yo. Entonces escuché una palabra que me devolvió, de golpe, a la realidad.

“Tía”.

—¿Qué pasa con mi tía? —pregunté, con la voz temblorosa.

—Querida, tu tía pronto va a regresar. Al parecer tu prima está embarazada —dijo con una sonrisa torcida—. Así que tendrás que regresar a tu vida antigua. No puedes decir nada de lo que pasó aquí. Ya sabes que tu tía no te creerá nada; solo causarías lástima. Pero aún tenemos tiempo para seguir disfrutando de nuestro amor.

Escucharlo decir esas tonterías hizo que mi mundo girara. Sentí que iba a desmayarme. Las náuseas me subieron de golpe. Salí corriendo al baño y vomité todo mi desayuno. Las lágrimas se mezclaban con el sabor ácido en mi boca. No podía creer que ella estuviera embarazada. Una envidia amarga me atravesó el pecho. Mi prima, Eira, tenía a un hombre que la amaba, una vida feliz. Yo solo tenía vergüenza, miedo y silencio.

Esta noche escaparé. No quiero ver a nadie de esta casa. En mi estado, mi tía notaría mi abdomen; no es tonta, vería la pequeña protuberancia que ya se forma. Tenía dinero guardado y una mochila pequeña donde había reunido algo de ropa. También tomé algunas prendas de Eira que ya no usa. Todo estaba listo. En la siguiente ciudad me moveré rápido; buscaré trabajo, un cuarto pequeño donde vivir y esperar a que nazca mi hijo.

Me cuesta tanto decir “mi hijo”. Pero él no tiene la culpa de todo lo que me pasó. Cuando mi tío se quede dormido, sacaré las llaves de la recámara y saldré de aquí. Mi libertad está tan cerca que casi puedo sentirla. Tengo que actuar normal. Mi tío ya está tocando la puerta del baño.

—¿Qué pasa, niña? ¿Por qué empezaste a vomitar?

—No pasa nada, tío —mentí—. Solo me cayó mal el desayuno.

—Guisell, en estos meses que hemos estado juntos… no te has cuidado, ¿verdad?

Sentí que la sangre se me helaba.

—Espero que no estés embarazada —continuó—, porque sería tu fin. No puedo permitir que la gente hable de mí.

—Tío, no pasa nada. No estoy embarazada, por favor… no te preocupes.

Lo vi salir del baño con el ceño fruncido, dudoso. No sé si me creyó, pero ya no importa. Esta noche me iré.

Antes de cerrar la puerta, se giró y dijo en voz baja, casi como una amenaza:

—Sabes que si estás embarazada, no podría dejar que eso suceda. Y sería una lástima que tuviera que deshacerme de ti.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo