La novia del rey vampiro - Capítulo 5
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- Capítulo 5 - 5 La vara del castigo
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5: La vara del castigo 5: La vara del castigo punto de vista de Guisell.
Ese caballero… tan hermoso que parecía surgido de un sueño, de otro mundo.
Su cuerpo musculoso y noble, sus ojos tan negros y profundos como la noche estrellada.
Nadie me había tratado con tanta dulzura desde que mis padres murieron.
Su voz, su mirada… me hicieron sentir viva otra vez, aunque fuera por un instante.
Pero ahora estoy en problemas.
Mi tía me vio con él y se que me castigará… otra vez.
Un frío recorre mi espalda, anticipando el dolor.
A veces pienso en huir, pero ¿adónde iría?
No tengo a nadie.
Las palabras crueles de mis tíos resuenan en mi cabeza: inútil, estorbo, mala sangre.
De repente, unos pasos ásperos y conocidos rompen el silencio.
Se acercan a la lavandería.
¡No, por favor, que no sea ella!
La puerta cruje al abrirse.
—Pero mira lo que tenemos aquí… Si no es la mosca muerta de Guisell.
¿Crees que no te vi con el nieto del ministro?
¿Estás loca?
¿Quieres espantarlo?
¡Dime qué estabas haciendo con él!
—Nada, tía —logré articular con la voz temblorosa.
—¡No te creo!
Seguramente te le estabas ofreciendo como la zorra de tu madre.
¡Verdad!
—¡No, tía!
¿Cómo puedes decir eso de mi madre?
Antes de que pudiera reaccionar, su mano se estrelló contra mi mejilla.
El impacto me hizo tambalear.
La piel me ardía como si me hubieran clavado un hierro al rojo vivo.
Una lágrima solitaria rodó por el lugar de la bofetada, y el ardor se intensificó de manera insoportable.
Sin piedad, agarró una vara de madera que siempre tiene a la mano y comenzó a golpear mi espalda como todos los días cuando algo no le parece.
Cada golpe era un relámpago cegador de dolor.
—¡Por favor, tía, ya no!
¡Se lo juro!
No le dije nada… Él solo me pidió direcciones para no perderse en el bosque… ¡Por favor!
—Muy bien, Guisell —resopló, bajando la vara, si tu dices te creeré y sabes porque lo hare, porque confiare en ti, pero si te veo cercas de el de nuevo no tendré piedad como hoy —.
Espero que no me desobedezcas y te acerques a él, o las consecuencias serán fatales.
¿Entendido?
—Sí, mi señora —murmuré, con la vista clavada en el suelo de piedra.
Charlotte sonriendo con triunfo se marchó , arreglándose los pliegues impecables de su vestido.
La puerta se cerró y me dejó en la penumbra, rota y temblorosa.
No entiendo… ¿Qué hice mal?
Un dolor punzante me recorre la espalda, al tocar el lugar con la yema de los dedos, note la tela húmeda y rasgada.
Al mirar, veo manchas de sangre en mi delantal.
La vara y el suelo también tienen salpicaduras rojas.
¿Cómo me pondré el vestido mañana?
Lo bueno es que tengo un poco de pomada de árnica que preparé la última vez… Tendré que lavarme con agua fría, aplicármela esta noche y mañana otra vez, tantos golpes que me dan siento que mi espalda ya se acostumbro a ellos, ya no duelen como la primera vez cuando era una niña.
Mañana tendré que cuidarme más y luego, iré al bosque a buscar más hierbas.
Tendré que tener cuidado para que no me vean.
Sin duda, debo evitar a ese caballero.
Huiré cada vez que lo vea.
Solo me traerá problemas con mi tía y mi tío… últimamente su mirada se ha vuelto asquerosa.
No ve mi rostro, solo mis senos, tengo miedo de que un día intente algo.
Tengo que huir de este lugar o no saldré viva de aquí.
No me importa dejar atrás la ciudad donde nací, esta casa que alguna vez fue mi hogar, donde fui feliz, mis ojos están hinchados de tanto llorar, tengo que ser más fuerte.
Si quiero vivir, debo encontrar la manera de escapar lo antes posible, sin que nadie se de cuenta, porque si mi tia se da cuenta no dudo que me venda como esclava en la ciudad
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