La Nuera Enérgica y el Montañés - Capítulo 165
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165: 165 Confeccionar ropa a mano 165: 165 Confeccionar ropa a mano —Durmamos igual que anoche —sugirió Su Qingyue antes de subirse a la cama.
Xiao Yuchuan cubrió a su Esposa con su colcha y, de manera oportunista, se inclinó sobre ella, suplicando con lástima: —Esposa…, permíteme compartir una colcha contigo…
Al oír esto, el rostro fuerte y moreno de Xiao Yishan se ensombreció aún más.
Agarrando a Xiao Yuchuan por el brazo, lo levantó de un tirón.
—¡Tercer hermano, deja de hacer tonterías!
¿No ves que estás molestando a nuestra Esposa?
Al estar en la cama, Su Qingyue no pudo ver a Xiao Yishan mientras hablaba, ya que Xiao Yuchuan le bloqueaba la vista.
Por la forma en que apartó a Xiao Yuchuan, se dio cuenta de que su segundo hermano era, en verdad, todo un caballero.
—Gracias, segundo hermano —le agradeció ella sinceramente.
Al principio, le había parecido mal que su segundo hermano se quedara en la misma habitación, pero ahora parecía la decisión correcta.
Tener un mal tercio cerca evitaba que el gato rastrero causara estragos.
El rostro de Xiao Yishan se puso rígido.
Solo había apartado al tercer hermano con la intención de preguntarle a su Esposa si él también podía compartir una colcha con ella.
Sus palabras de agradecimiento lo ponían en una posición incómoda, haciendo parecer que Yuchuan era un lascivo mientras que él era el caballero ideal.
Él solo era un hombre normal que deseaba a su Esposa, en todo el sentido de la palabra…
Recordó la noche en que ella tuvo fiebre, cuando tuvo que darle la medicina, y recordó su sabor: el dulce y embriagador aroma de sus labios, que se sentían tan delicados y húmedos.
El sabor era tan tentador que lo perseguía hasta en sueños.
Xiao Yuchuan fulminó con la mirada a Xiao Yishan.
—¡Segundo hermano, no creas que no sé lo que tramas!
¡Siempre la tomas conmigo!
—¡A la cama!
—ordenó Xiao Yishan con severidad.
Sin ver el intercambio entre los dos hermanos, Su Qingyue cerró los ojos para descansar.
Al ver que su Esposa no rechazaba la colcha de Xiao Yuchuan, Xiao Yishan suspiró para sus adentros, aceptándolo como un consentimiento tácito.
En fin, era solo una colcha, y si eso mantenía cómodo al tercer hermano, pues que así fuera.
Como solo había dos colchas para tres personas, le lanzó la suya a Xiao Yuchuan.
—Usa esta esta noche.
Xiao Yuchuan sacó un abrigo grueso del armario.
—Puedo taparme con este abrigo por la noche, quédate tú la colcha.
—Esta noche no hace tanto frío, y nuestra Esposa es frágil.
Ella necesita una colcha.
No importa si nosotros no usamos una —anunció Xiao Yishan antes de acostarse.
Yuchuan miró de reojo a Su Qingyue, que tenía los ojos cerrados.
Quiso acercarse a ella, pero al ver la mirada de advertencia del segundo hermano, comprendió que no consentiría que compartieran una colcha.
Si seguía insistiendo, ninguno de ellos podría dormir.
Era mejor respetar los deseos de su hermano.
Su Qingyue todavía se estaba recuperando de su herida; no debían forzarla a hacer nada hasta que se recuperara por completo.
Con la lámpara de aceite encendida, Xiao Yuchuan sacó del armario un cesto de costura y un montón de tela.
Cortó la tela en trozos según las proporciones que recordaba del cuerpo de Qingyue cuando dormía ese día.
Añadió un poco de margen extra a cada pieza.
La ropa que le haría le quedaría un poco holgada porque Qingyue estaba demasiado delgada en ese momento.
Planeaba hacer engordar a su Esposa.
Si le hacía la ropa a su medida actual, le quedaría demasiado apretada en cuanto ganara peso.
Un poco de holgura sería perfecto para más tarde.
Su Qingyue entreabrió los ojos y observó a Xiao Yuchuan coser bajo la tenue luz de la lámpara de aceite.
Enhebró la aguja y dio puntadas diestras sobre la tela.
Sus ojos, brillantes como estrellas, reflejaban una intensa concentración.
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