LA NUEVA ERA - Capítulo 14
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14: Zombis Mutantes: Nuevas Amenaza 14: Zombis Mutantes: Nuevas Amenaza Después de dos horas de caminata, Marcos y sus compañeras llegaron al borde de un bosque denso y oscuro.
Marcos sonrió con una mezcla de alivio y determinación.
—Detrás de este bosque está la ciudad —dijo, señalando el bosque oscuro—.
No hay otra ruta más corta que esta.
—Es un alivio —respondió Ana, dejando escapar un suspiro.
—Ya estaba empezando a disfrutar de esta caminata —bromeó Silvia, estirando las piernas cansadas—.
¿Quién necesita un gimnasio con estos caños nuevos, eh?
Todos rieron suavemente, relajando un poco la tensión.
—Sigamos —dijo Lara con seriedad—.
Cuanto más rápido lleguemos, mejor.
El grupo avanzó hacia la zona más húmeda del bosque.
No se escuchaba nada, y el ambiente era tétrico.
Los árboles no producían ningún sonido, y la oscuridad bajo las hojas hacía que fuera más difícil ver con claridad.
—Estén atentos —advirtió Marcos, levantando una mano para señalar que todos debían parar—.
No me gusta nada este lugar.
En ese momento, Lara susurró con urgencia: —¡Escóndanse!
¡Escuché algo!
Marcos y las chicas le hicieron caso de inmediato, escondiéndose detrás de un árbol grande.
Lara señaló hacia una zona oscura del bosque, donde apenas se podía ver algo moviéndose entre las sombras.
Desde esa oscuridad emergieron tres tipos de zombis mutantes.
Silvia, con la voz baja y temblorosa, dijo: —Conozco a esas variantes…
Son letales.
Marcos asintió, susurrando: —Dime lo que sabes.
—El primero, al que llamamos “Umbral”, es increíblemente rápido y puede esconderse en la oscuridad.
Atacan desde las sombras, y son muy difíciles de ver hasta que es demasiado tarde —explicó Silvia, manteniendo la mirada fija en el zombi que se movía furtivamente entre los árboles.
—El segundo es “Demoledor”.
Son más grandes y fuertes, capaces de derribar puertas y muros.
Su resistencia al daño es excepcional, así que enfrentarlos de frente sería un suicidio —continuó, observando al gigante zombi que avanzaba con pasos pesados.
—Y el último es “Corrosivo”.
Atacan con sus manos, pero también pueden lanzar un líquido corrosivo desde la boca como último recurso.
Ese líquido puede quemar a través de materiales y piel, obligándonos a estar en constante movimiento —finalizó Silvia, señalando al zombi que exudaba un líquido brillante y peligroso.
Marcos la miró con asombro.
—¿Cómo sabes tanto sobre ellos?
Silvia suspiró profundamente.
—Lo aprendí del grupo de Juan.
Antes de que tú y Lara se unieran a nosotros, yo viajaba con Juan.
Estas variantes mataron a varias personas de ese grupo.
Juan usó a esas personas como carne de cañón para escapar con un pequeño grupo de seguidores.
Agradezco que Juan esté muerto.
Marcos no dijo una palabra al escuchar eso.
Miró a Lara y dijo: —Estoy sorprendido por tu buen oído, Lara.
Gracias a eso nos salvamos antes de que nos vieran.
Pero tenemos un problema: esos zombis bloquean nuestro camino y no podemos desviarnos.
Tardaríamos más y no sabemos si nos encontraremos con otros peligros.
Además, nuestros suministros de comida no creo que sean suficientes.
Ana asintió, con determinación en sus ojos.
—No queda otra que pelear, pero…
Silvia intervino, mirando a Marcos.
—Hay que pensarlo bien.
Necesitamos una estrategia.
Marcos asintió.
—No puedo obligar a nadie a pelear, así que quiero saber si están de acuerdo en combatir contra esas cosas.
Lara, Ana y Silvia respondieron al unísono: —¡Estamos de acuerdo!
Se produjo un momento de silencio.
Entonces, Silvia rompió la tensión con una sonrisa.
—Si muero, te atormentaré por el resto de tu vida, Marcos.
Marcos frunció el ceño.
—¿Por qué harías eso?
Silvia se rió suavemente.
—Estoy bromeando.
Nunca haría eso a un amigo.
Así que, ¿cuál es el plan?
Marcos esbozó una sonrisa y explicó: —Yo pelearé contra el “Demoledor”, siendo el que más experiencia tiene en combate es mi responsabilidad.
Las chicas intercambiaron miradas de preocupación.
Ana, con voz temblorosa, preguntó: —¿Estás seguro, Marcos?
Es que los “Demoledores” son extremadamente peligrosos.
Marcos asintió con firmeza.
—Sí, estoy seguro.
Tenemos que hacerlo.
Lara, ¿puedes encargarte de los “Umbrales”?
—Sí, puedo hacerlo —respondió Lara con determinación.
Silvia advirtió: —Lara, ten mucho cuidado.
Los “Umbrales” tienen otra habilidad: pueden sacar unas púas muy afiladas en las manos.
Si una de ellas te alcanza, el daño será grave.
—Gracias por el dato, Silvia —dijo Lara agradecida.
Silvia continuó: —Ana y yo nos encargaremos de los “Corrosivos”.
Pero, ¿qué armas usaremos?
Marcos explicó: —Haremos unas lanzas de madera con punta y usaremos el terreno a nuestro favor.
Cualquier cosa que pueda darnos ventaja, úsenla.
He hecho varias lanzas, y en una de ellas he atado el cuchillo que conseguimos en el intercambio con Ricardo.
Marcos entregó la lanza con el cuchillo en la punta a Ana y a Silvia.
Marcos miró a Lara con unos ojos de determinación.
Lara, al darse cuenta de la mirada de Marcos, comprendió el mensaje de inmediato y respondió: —Lara y Marcos estaremos bien, no hace falta el cuchillo.
Ana preguntó: —¿Por qué nos das la única arma real?
Marcos respondió: —Ustedes son científicas y sé que no están acostumbradas al combate.
Es mejor que ataquen al zombi por sorpresa.
Silvia asintió.
—Es cierto, pero eso no será un problema.
Aceptaré el cuchillo ya que sé que tienes razón.
Ana y Silvia le dieron las gracias.
Estrategia de Supervivencia Marcos sacó el mapa rápidamente y dijo: —Debemos pelear separando a los zombis mutantes.
Si peleamos con todos ellos aquí, podrían atacar a la persona equivocada y terminaríamos muertos.
Además, no será fácil pelear todos en el mismo lugar, especialmente con zombis tan fuertes como estos.
Lara le mostró un pequeño lugar en el mapa a Marcos.
—Yo pelearé en este lugar.
Es más abierto y hay más luz, así que no podrá ocultarse en las sombras.
Acabaré rápido con el ‘Umbral’.
Marcos pensó que era una buena idea, teniendo en cuenta que el ‘Umbral’ es un mutante muy veloz y capaz de ocultarse en la oscuridad.
Llevarlo a un lugar con luz sería un excelente plan.
—Bien pensado, Lara.
Ana y Silvia dijeron que pelearían cerca de ahí, ya que podían usar los árboles para esconderse y bloquear los ataques de ácido que esperaban del ‘Corrosivo’.
Marcos miró el mapa y señaló una ubicación.
—En ese caso, yo pelearé en esta zona.
Ana, Lara y Silvia le preguntaron a Marcos si estaba seguro de que podría enfrentarse al ‘Demoledor’ en esa área, ya que no parecía ofrecerle mucha ventaja.
Marcos les pidió que se calmaran y dijo que tenía un plan en mente.
Rápidamente, Marcos miró para confirmar que los zombis mutantes seguían en su misma ubicación.
Lara y las chicas se sentían preocupadas por Marcos, pero sabían que no podían hacer nada, ya que ellas también tenían sus propias peleas.
Con voz baja, Marcos dijo: —Si ya están listas, cada una ya tiene sus armas.
Lara respondió: —Sí, estoy lista.
Ana agregó: —Tengo que hacerlo.
Ahí voy.
Silvia, con emoción, comentó: —Esto será muy difícil, suena emocionante.
Marcos, decidido, dijo que él alejaría al ‘Demoledor’ primero.
Salió del árbol donde estaban escondidos, llamando la atención del ‘Demoledor’ y comenzando a correr hacia la dirección que había elegido.
Rápidamente, Lara salió y lanzó una lanza de madera al ‘Umbral’, evitando que siguiera a Marcos.
—¡Ven por mí!
—gritó, saliendo lo más rápido posible de allí.
Miró hacia atrás para ver si el ‘Umbral’ la seguía, pero se dio cuenta de que el mutante estaba arriba de ella.
Rápidamente, Silvia le pidió a Ana que distrajera al ‘Corrosivo’ para que pudiera lanzar un ataque sorpresa.
Ana asintió con la cabeza y dijo que estaba bien, saliendo rápidamente y llamando la atención del zombi mutante de ácido.
El zombi mutante de ácido, al ver a Ana, comenzó a emitir un sonido escalofriante.
De sus manos, comenzó a brotar un líquido brillante de color verde.
Ana, al notar eso, comenzó a correr y a usar los árboles para bloquear los ataques de ácido del zombi.
Silvia, al ver que Ana lo tenía bien entretenido, observó atentamente al zombi mutante de ácido y rápidamente se preparó para lanzar el primer ataque.
Pensaba en su mente: —El primer ataque será usando nuestra mejor arma, la lanza con el cuchillo que Marcos nos dio.
¿Seré capaz de vencerlo?
No hay tiempo para dudar.
Saliendo rápidamente de detrás del árbol donde estaba escondida y corriendo hacia el mutante, con un fuerte grito, Silvia logró completar el devastador ataque.
La lanza de madera con el cuchillo en la punta logró atravesar el pecho del zombi de ácido.
Silvia, con una sonrisa, dijo: —¡Lo logré!
Pero rápidamente escuchó la voz de Ana que decía que corriera, que el zombi seguía moviéndose.
Silvia miró rápidamente al zombi y vio cómo la lanza de madera con el cuchillo empezaba a derretirse.
Miró fijamente la figura del zombi mutante, que tenía una altura impresionante de 1.77 m.
Su cara estaba llena de sangre y pedazos de piel caída, además de que sus ojos se estaban derritiendo poco a poco.
—¿Qué demonios es eso?
—pensó Silvia, impactada, cayendo de espaldas al suelo.
Ana, rápidamente, agarró un pedazo de madera y golpeó al zombi, diciéndole a Silvia que corriera.
Silvia, al escuchar eso, empezó a correr hacia los árboles junto con Ana.
Silvia le agradeció a Ana por haberla salvado.
Ana le preguntó si estaba bien y si tenía una idea para derrotarlo, ya que ella no tenía un plan a menos que corrieran hacia otro lugar, ya que estaban corriendo y escondiéndose entre los árboles.
Silvia le dijo que tenía un plan.
—Al notar bien al zombi mutante de ácido, vi que el ácido que produce su cuerpo también lo lastima.
Su piel y huesos en algunas partes son visibles, lo que significa que el ácido que produce también lo derrite a él.
Hay que hacer que derrita sus manos, y entonces podremos usar nuestras lanzas de madera.
¿Entendido?
Ana asintió.
Las dos corrieron en círculos alrededor del zombi, haciendo que el mutante de ácido las atacara constantemente sin éxito, ya que Ana y Silvia usaban los árboles para cubrirse.
Rápidamente, el zombi de ácido comenzó a perder sus manos.
La primera se desprendió de su cuerpo y, después de un rato, la segunda también cayó.
Ana gritó: —¡Ya cayeron sus manos!
¡Es el momento de atacar!
Silvia le dijo que se cubriera rápidamente.
Ana, al notar el ataque del zombi mutante de ácido, se cubrió rápidamente.
Ana se preguntaba cómo es que estaba atacando si ya le habían tumbado las manos.
Notó que el árbol donde se estaba cubriendo se estaba derritiendo y estaba por caer.
Rápidamente, saltó a un lado para evitar el árbol que cayó.
Al levantar la mirada, vio al zombi mutante.
Su cara estaba más derretida y su mandíbula cayó al suelo.
Ana se dio cuenta de que había atacado vomitando ácido por la boca.
La cantidad de ácido que usó fue mayor, pero ¿por qué no se moría?
Ana se aterró al ver al mutante acercarse demasiado a ella, quedando paralizada de miedo.
Silvia, al ver la escena, no se quedó atrás.
Silvia pensó que usando la lanza de madera no sería suficiente.
Rápidamente vio algo y, en su mente, dijo: —¡Lo tengo!
Silvia corrió rápidamente hacia Ana y el zombi mutante de ácido.
Arrojó su lanza de madera hacia la espalda del zombi, atravesando su estómago, pero el mutante no se inmutó y siguió caminando hacia la indefensa Ana, que estaba paralizada de miedo.
Silvia tomó más velocidad, sacándose su remera, y agarró la parte del cuchillo que había quedado en el suelo.
Con todas sus fuerzas, se lo clavó en la cabeza, gritando: —¡Muere de una vez!
Soltando el cuchillo y la remera que estaba enrollada alrededor del mango para evitar quemarse con el ácido, Silvia vio cómo el zombi mutante de ácido finalmente caía.
Silvia rápidamente abrazó a Ana y le preguntó si estaba bien.
—Ya todo terminó, tranquila Ana, todo estará bien.
Espero que Marcos y Lara estén bien.
Yo ya no tengo fuerzas para ayudarlos.
Además, Ana también está cansada y no está bien.
El impacto fue demasiado para ella.
Lo siento, Marcos y Lara, espero que estén bien.
Nosotras ya cumplimos con nuestra parte.
Lara vs.
el ‘Umbral Lara corrió lo más rápido que pudo.
En su mente, ya había perdido la cuenta de la cantidad de ataques que había esquivado.
“Este mutante es muy rápido, pero ya estoy cerca de la zona,” pensó.
“Solo un poco más.” Rápidamente, su mente se detuvo al ver que había llegado al lugar, pero la celebración duró poco.
Apenas se detuvo de correr, recibió un golpe directo del ‘Umbral’.
Lara se puso de pie rápidamente y miró fijamente al ‘Umbral’, observando su entorno para ver qué podía usar.
El lugar no tenía muchos puntos oscuros por la luz del sol y no había árboles, lo que le daba ventaja contra un mutante que solo podía ocultarse en la oscuridad.
“Esto me da ventaja,” pensó Lara.
Después de analizar al ‘Umbral’, notó que su apariencia era similar a la de un humano mezclado con un camaleón.
Era bastante delgado y su piel no parecía muy dura, pero no veía las púas en las manos que Silvia había mencionado.
“Debería agradecer que el golpe que me dio no fue con esas púas, si no estaría en problemas,” reflexionó.
El ‘Umbral’ se preparó.
De repente, comenzó a sangrar por la boca y por las manos, y de su cuerpo empezaron a salir las púas que Silvia había mencionado.
Lara recordó que Silvia había dicho que las púas estaban en sus manos, pero ahora salían de su cuerpo.
Rápidamente, Lara tomó una de las lanzas que tenía en la espalda y se preparó para el combate.
Lara fue la primera en atacar, lanzando con todas sus fuerzas una de las lanzas y rápidamente tomando distancia, sacando otra lanza de su espalda para el siguiente ataque.
El ‘Umbral’ esquivó la lanza y, con un rápido movimiento, se puso frente a Lara, preparándose para clavarle una de sus púas.
Lara, sorprendida por la velocidad del ‘Umbral’, se dio cuenta de que era más rápido que antes.
Viendo el ataque, se agachó rápidamente y, con un buen juego de pies, se alejó y tomó distancia.
A pesar de que esquivó el ataque, no lo hizo al cien por ciento, ya que tenía un corte en el hombro causado por las púas del ‘Umbral’.
Lara pensó que no era grave y se preparó, diciendo en voz alta: —Si tanto te gusta sorprender a la gente, te enseñaré cómo lo hace un maestro.
Rápidamente se acercó al ‘Umbral’, lanzó la lanza repitiendo el ataque.
El ‘Umbral’ esquivó fácilmente, pero al mirar adelante, se encontró con Lara usando una daga de madera, quien rápidamente procedió a clavársela en el ojo.
Lara se alejó y sacó otra lanza, sonriendo.
—Lo sabía, tu piel es fácil de atravesar —pensó.
Recordó lo que Marcos le había enseñado sobre supervivencia y los zombis que habían matado en todo el camino.
Gracias a ello, había adquirido habilidades de combate útiles en esta lección.
Recordando que Marcos le explicó que, si lanzas el mismo ataque por segunda vez, los zombis lo esquivarán igual que el primero, pero si te adelantas después de lanzar el ataque, logras sorprenderlos con la guardia baja.
Eso puede ayudar en momentos críticos, y es bueno tenerlo en cuenta.
—Gracias, Marcos —pensó Lara.
—Ahora, ‘Umbral’, estás listo para conocerme.
Soy Lara y planeo vencerte.
El ‘Umbral’, a pesar de las púas en partes de su cuerpo, logró dejarlo ciego de un ojo con una estaca.
Enfurecido, comenzó a gritar y a sacar más púas de su cuerpo, escupiendo sangre, y se abalanzó hacia Lara.
Lara, al notar el ataque del ‘Umbral’, comenzó a correr y mirar a su alrededor.
Notó un pequeño pozo y se le ocurrió un plan.
Con una sonrisa, pensó: —Es arriesgado, pero quien no arriesga no gana.
El ‘Umbral’ lanzó un golpe que Lara esquivó y vio que en las piernas del ‘Umbral’ no había púas, así que procedió a patear las piernas del mutante para ver su reacción.
El ‘Umbral’, al sentir el golpe, se enfureció y procedió a patear a Lara, tumbándola en el suelo.
—Eso está bien, sigue así, esto va como lo planeé —pensó Lara en su mente.
Rápidamente, el ‘Umbral’ levantó su pierna.
En ese momento, Lara reaccionó rápido, esquivando el pisotón del mutante.
El ‘Umbral’ gritó y comenzó a sacar púas de sus piernas.
Lara, al ver eso, sonrió y dijo: —Esto se terminó.
Mi plan era que empezaras a usar las piernas y, cuando quisieras aplastar mi cabeza con tu pata, te enfurecieras y sacaras las púas.
Pero el pozo que vi antes lo usé para hacer que las púas de tus piernas quedaran atrapadas.
Pensó en su mente con una sonrisa y se preparó para el ataque.
El ‘Umbral’, al notar que no podía mover una de sus piernas, ya que estaba atrapada en un pozo y las púas en sus piernas atrapaban más su pierna, se vio en problemas.
Lara no desaprovechó la oportunidad y, usando la última lanza de madera, procedió a atravesar el corazón del ‘Umbral’, pero las púas no permitieron que la lanza tuviera suficiente fuerza.
Lara, al ver que no le quedaba otra opción, procedió a patear la lanza de madera, y gracias a eso, la lanza atravesó el cuerpo del ‘Umbral’ junto a su corazón.
Pero la pierna de Lara terminó siendo gravemente dañada por las púas del mutante.
Al recibir el brutal ataque, el ‘Umbral’ lanzó un fuerte golpe con las manos, haciendo que Lara se alejara de él.
El ‘Umbral’ cortó su pierna para escapar del pozo y comenzó a sacarse las púas y la lanza de madera.
Lara estaba sorprendida, pero sabía que no podía desperdiciar esta oportunidad.
Rápidamente, tomó una de las púas del ‘Umbral’ que estaban en el suelo y, apretando los dientes y aguantando el dolor, corrió para darle el último golpe.
Pero se sorprendió al ver que el ‘Umbral’ había desaparecido.
En ese momento, recibió un fuerte golpe en la cara que la lanzó a una buena distancia.
Lara pensó: —¿Cómo pudo volverse invisible?
Se está camuflando con la luz.
Silvia dijo que solo lo hacía en la oscuridad.
¿Será que estas cosas están mejorando?
Pero no importa, su golpe no me mató y, además, perdió todas sus púas.
Se las arrancó para que no las viera flotar.
A pesar de que perdió la pierna, sigue siendo muy rápido.
No tengo tiempo que perder, tengo que matarlo.
Lara se puso de pie, recibiendo una fuerte patada en las costillas, seguida de un puñetazo del ‘Umbral’ en el estómago.
Lara volvió a estar en el suelo.
Lara pensó: —No me está mordiendo, eso significa que solo mata humanos por diversión.
Soy su juguete, pero aunque eso sea así, tengo que vencerte.
Perdiste todas tus púas, eso significa que tu cuerpo está vulnerable a mis golpes.
Rápidamente, Lara se puso en posición de combate y, de repente, recibió un golpe en la cara del ‘Umbral’.
Pero Lara, a pesar del golpe, se sujetó al brazo del mutante y le clavó la púa que tenía en el cuello, diciéndole: —No te puedo ver, pero sé que estás aquí, maldito.
Recibiendo otro golpe en el estómago y otra patada para alejarla, Lara apretó los dientes y rápidamente corrió en una dirección.
El ‘Umbral’, al notar eso, se dirigió hacia Lara.
Cuando estaba detrás de ella, Lara giró, agarrando otra púa del ‘Umbral’ y clavándola en su otro ojo, esquivando el golpe del mutante al mismo tiempo.
Rápidamente, el ‘Umbral’ se volvió visible a los ojos de Lara, y ella aprovechó esa oportunidad para clavar la púa que tenía en el ojo varias veces en la cabeza del mutante, acabando así con él.
Después de ver que el ‘Umbral’ murió, Lara cayó rendida al suelo y susurró: —No tengo más fuerzas.
En ese momento, unos sonidos la asustaron.
Lara quiso moverse, pero ya no podía.
Al ver que eran Ana y Silvia que venían a ayudar, Lara, con una sonrisa de alivio, solo pudo decir: —Es bueno verlas de nuevo.
Espero que Marcos lo haya logrado también.
Marcos vs.
el ‘Demoledor’ Marcos, después de un rato corriendo, se dio cuenta de que estaba cerca.
Rápidamente, comenzó a correr hasta que se dio cuenta de que había llegado.
En ese momento, el ‘Demoledor’, que lo estaba siguiendo, llegó derribando un árbol con su fuerza devastadora.
Marcos, al ver la escena, sabía que si el ‘Demoledor’ le daba un solo golpe, sería muy difícil levantarse.
Y si lo agarraba de una extremidad, ya estaría muerto.
“Tengo que ponerme serio en este momento,” pensó.
Mirando fijamente al ‘Demoledor’, Marcos vio a un mutante con una cantidad de músculos tan grande que la sangre brotaba de su cuerpo, era por su propia musculatura y deformidad.
Su piel se estaba partiendo por la cantidad de musculatura crecida anormalmente.
“No solo eso, sus músculos no serán fáciles de atravesar por lo duros que son,” pensó Marcos.
“Justamente cuando vi este lugar en el mapa, supe que era mi carta de victoria.” Marcos miró su entorno en el bosque.
“Hasta aquí fue una larga distancia, pero en esta parte te derrotaré,” pensó.
El lugar al que Marcos había llevado al ‘Demoledor’ no era otro que un pequeño pantano.
“Las chicas pensaron que en este lugar mi ventaja se iría, pero en lo absoluto.
Mi padre y yo ya vimos muchos pantanos en mi infancia, y algo que suele pasar es que, debido a la humedad y el agua que hay en estos lugares, cuando pisas la tierra, te hundes las piernas,” recordó Marcos.
“Así que comencemos,” pensó.
“Desde que pise la tierra, mis tobillos se enterrarán por completo.
Y alguien tan pesado como un mutante con mucho músculo seguro se enterrará aún más que solo un tobillo.” Marcos rápidamente sacó una estaca e hizo una señal para intentar provocar al ‘Demoledor’, que respondió yendo hacia él con todas sus fuerzas.
Apenas pisó el pantano, su pierna se enterró completamente.
Marcos aprovechó la confusión del ‘Demoledor’ y rápidamente le clavó una estaca en el ojo antes de que pudiera reaccionar.
Luego, para causar todo el daño posible, Marcos golpeó con su rodilla la estaca haciendo que se introdujera lo más posible en el ojo del ‘Demoledor’.
Rápidamente, Marcos se alejó al ver que el ‘Demoledor’ estaba molesto.
El ‘Demoledor’ comenzó a gritar y a lanzar golpes como loco para salir de esa situación.
Marcos, en silencio, aprovechó para moverse rápidamente hacia la espalda del mutante.
“Caminar por el pantano me hace ser muy lento, ya que mis pies también se entierran, pero no importa.
Tengo que encargarme de esto lo más rápido posible para ayudar a mis compañeras,” pensó Marcos.
Estando en la espalda del ‘Demoledor’, Marcos se preparó y sacó otra daga de madera.
El ataque fue directo al cuello del mutante.
El ‘Demoledor’, al notar eso, intentó golpear a Marcos, pero él ya lo tenía planeado.
Al ver el ataque, rápidamente cambió de dirección, esquivando el golpe y posicionándose frente al ‘Demoledor’ para clavar la segunda estaca en su otro ojo.
Con una fuerte patada, terminó haciendo que la estaca se clavara hasta el fondo del ojo del mutante.
Marcos se alejó y pensó: “Bueno, la primera parte está hecha, cegarlo.
Sigue la última, matarlo.” Pero en ese momento, Marcos recibió un fuerte golpe del ‘Demoledor’.
No esperaba que fuera posible golpearlo a esa distancia.
“¿Cómo es posible y por qué no tengo ni un hueso roto?” se preguntó Marcos.
Al mirar bien, resultó que el ‘Demoledor’ lo golpeó con un pedazo de tronco podrido.
“A pesar de que me dolió, no estoy herido.
Puedo seguir,” pensó.
Marcos rápidamente sacó una de las lanzas de madera que tenía en la espalda y la lanzó en la boca del ‘Demoledor’.
Con otra lanza, comenzó a hacer que esta entrara lo más profundo posible en el estómago del mutante.
El ‘Demoledor’, al sentir semejante dolor, golpeó el suelo del pantano mojado, liberando sus piernas por un tiempo.
Marcos, al notar eso, esquivó el primer golpe y el segundo.
Después de eso, procedió a alejarse.
El ‘Demoledor’ volvió a quedar atrapado, pero Marcos ya sabía que tenía que hacer algo para matarlo lo más pronto posible.
“Hasta ahora lo dejé ciego, atacando sin control y al estar atrapado, ¿qué puedo hacer?
¡Ya sé!” pensó Marcos.
Rápidamente, Marcos agarró otra estaca de su espalda y se dirigió a clavársela en la oreja.
En ese momento, Marcos pensó: “Si logro hacer que el mismo golpe de la estaca por error en su oreja, la estaca llegará a su cerebro y lo matará.
Y esto lo sé porque de vez en cuando en sus gritos puedo escuchar palabras humanas, lo que significa que su cerebro todavía no está muerto.
Así que si acabo con eso antes de que el virus siga mutando, morirá.” Marcos pensó que era solo una hipótesis, pero que tomaría el riesgo.
Rápidamente, Marcos clavó la estaca en el oído del ‘Demoledor’ y usó su rodilla para que entrara más profundo, aunque se alejaba cada rato por los golpes del mutante.
Marcos sabía que en un momento el ‘Demoledor’ golpearía esa estaca.
“Hay que ver qué pasa primero, ¿sales del pantano o golpeas esa maldita estaca?” pensó.
El agua del pantano se tiñó de un color rojo por la sangre del ‘Demoledor’.
Cada ataque de Marcos era muy efectivo.
Marcos no pensaba parar.
El pantano era oscuro, húmedo y tenía una niebla espesa que hacía que no pudieras ver sus piernas en el agua.
Pero después de un rato, el ‘Demoledor’ golpeó la estaca y cayó al piso muerto.
Marcos, con una sonrisa, dijo: Por fin terminó,” suspirando del cansancio, ya que le tomó más tiempo de lo esperado.
Pero rápidamente salió del pantano y, mirando bien su entorno, se dio cuenta de que el pantano era asqueroso.
El olor a agua estancada se tenía impregnado en la ropa de Marcos y, después de derrotar al ‘Demoledor’, las ganas de vomitar no se hicieron esperar.
Marcos rápidamente se alejó para tomar un respiro, pero los mosquitos lo seguían por el fuerte olor que molestaba.
Pensó Marcos.
Después de eso, se dirigió hacia las chicas, pensando que no tenía tiempo que perder.
Al llegar al lugar, fue recibido por las chicas que le dijeron: “Bueno, lo lograste, venciste.
Nosotras también.
Marcos, al ver que algunas tenían algunas heridas y que Lara estaba perdiendo mucha sangre por algunos cortes en las piernas, se apresuró a dar primeros auxilios a Lara.
Cuando vio que todas estaban vendadas, se tiró en el suelo agotado.
Las chicas, que también estaban agotadas, dijeron que fue un desafío vencer a estos zombis mutantes.
—Marcos lo confirmó y dijo: “Por ahora, descansemos un rato.” —Ana dijo que estaba bien.
—Silvia dijo: “Suena a la mejor idea que he escuchado en mi vida.” —Lara respondió que ojalá pudiera durar este momento de descanso para siempre.
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