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LA NUEVA ERA - Capítulo 29

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  4. Capítulo 29 - Capítulo 29: Estrategia de Supervivencia
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Capítulo 29: Estrategia de Supervivencia

Marcos sacó el mapa rápidamente y dijo:

—Debemos pelear separando a los zombis mutantes. Si peleamos con todos ellos aquí, podrían atacar a la persona equivocada y terminaríamos muertos. Además, no será fácil pelear todos en el mismo lugar, especialmente con zombis tan fuertes como estos.

Lara le mostró un pequeño lugar en el mapa a Marcos.

—Yo pelearé en este lugar. Es más abierto y hay más luz, así que no podrá ocultarse en las sombras. Acabaré rápido con el ‘Umbral’.

Marcos pensó que era una buena idea, teniendo en cuenta que el ‘Umbral’ es un mutante muy veloz y capaz de ocultarse en la oscuridad. Llevarlo a un lugar con luz sería un excelente plan.

—Bien pensado, Lara.

Ana y Silvia dijeron que pelearían cerca de ahí, ya que podían usar los árboles para esconderse y bloquear los ataques de ácido que esperaban del ‘Corrosivo’.

Marcos miró el mapa y señaló una ubicación.

—En ese caso, yo pelearé en esta zona.

Ana, Lara y Silvia le preguntaron a Marcos si estaba seguro de que podría enfrentarse al ‘Demoledor’ en esa área, ya que no parecía ofrecerle mucha ventaja.

Marcos les pidió que se calmaran y dijo que tenía un plan en mente.

Rápidamente, Marcos miró para confirmar que los zombis mutantes seguían en su misma ubicación.

Lara y las chicas se sentían preocupadas por Marcos, pero sabían que no podían hacer nada, ya que ellas también tenían sus propias peleas.

Con voz baja, Marcos dijo:

—Si ya están listas, cada una ya tiene sus armas.

Lara respondió:

—Sí, estoy lista.

Ana agregó:

—Tengo que hacerlo. Ahí voy.

Silvia, con emoción, comentó:

—Esto será muy difícil, suena emocionante.

Marcos, decidido, dijo que él alejaría al ‘Demoledor’ primero. Salió del árbol donde estaban escondidos, llamando la atención del ‘Demoledor’ y comenzando a correr hacia la dirección que había elegido.

Rápidamente, Lara salió y lanzó una lanza de madera al ‘Umbral’, evitando que siguiera a Marcos.

—¡Ven por mí! —gritó, saliendo lo más rápido posible de allí. Miró hacia atrás para ver si el ‘Umbral’ la seguía, pero se dio cuenta de que el mutante estaba arriba de ella. Rápidamente, Silvia le pidió a Ana que distrajera al ‘Corrosivo’ para que pudiera lanzar un ataque sorpresa.

Ana asintió con la cabeza y dijo que estaba bien, saliendo rápidamente y llamando la atención del zombi mutante de ácido.

El zombi mutante de ácido, al ver a Ana, comenzó a emitir un sonido escalofriante. De sus manos, comenzó a brotar un líquido brillante de color verde.

Ana, al notar eso, comenzó a correr y a usar los árboles para bloquear los ataques de ácido del zombi.

Silvia, al ver que Ana lo tenía bien entretenido, observó atentamente al zombi mutante de ácido y rápidamente se preparó para lanzar el primer ataque. Pensaba en su mente:

—El primer ataque será usando nuestra mejor arma, la lanza con el cuchillo que Marcos nos dio. ¿Seré capaz de vencerlo? No hay tiempo para dudar.

Saliendo rápidamente de detrás del árbol donde estaba escondida y corriendo hacia el mutante, con un fuerte grito, Silvia logró completar el devastador ataque. La lanza de madera con el cuchillo en la punta logró atravesar el pecho del zombi de ácido. Silvia, con una sonrisa, dijo:

—¡Lo logré!

Pero rápidamente escuchó la voz de Ana que decía que corriera, que el zombi seguía moviéndose.

Silvia miró rápidamente al zombi y vio cómo la lanza de madera con el cuchillo empezaba a derretirse. Miró fijamente la figura del zombi mutante, que tenía una altura impresionante de 1.77 m. Su cara estaba llena de sangre y pedazos de piel caída, además de que sus ojos se estaban derritiendo poco a poco.

—¿Qué demonios es eso? —pensó Silvia, impactada, cayendo de espaldas al suelo.

Ana, rápidamente, agarró un pedazo de madera y golpeó al zombi, diciéndole a Silvia que corriera. Silvia, al escuchar eso, empezó a correr hacia los árboles junto con Ana. Silvia le agradeció a Ana por haberla salvado.

Ana le preguntó si estaba bien y si tenía una idea para derrotarlo, ya que ella no tenía un plan a menos que corrieran hacia otro lugar, ya que estaban corriendo y escondiéndose entre los árboles.

Silvia le dijo que tenía un plan.

—Al notar bien al zombi mutante de ácido, vi que el ácido que produce su cuerpo también lo lastima. Su piel y huesos en algunas partes son visibles, lo que significa que el ácido que produce también lo derrite a él. Hay que hacer que derrita sus manos, y entonces podremos usar nuestras lanzas de madera. ¿Entendido?

Ana asintió. Las dos corrieron en círculos alrededor del zombi, haciendo que el mutante de ácido las atacara constantemente sin éxito, ya que Ana y Silvia usaban los árboles para cubrirse. Rápidamente, el zombi de ácido comenzó a perder sus manos. La primera se desprendió de su cuerpo y, después de un rato, la segunda también cayó.

Ana gritó:

—¡Ya cayeron sus manos! ¡Es el momento de atacar!

Silvia le dijo que se cubriera rápidamente. Ana, al notar el ataque del zombi mutante de ácido, se cubrió rápidamente. Ana se preguntaba cómo es que estaba atacando si ya le habían tumbado las manos. Notó que el árbol donde se estaba cubriendo se estaba derritiendo y estaba por caer. Rápidamente, saltó a un lado para evitar el árbol que cayó. Al levantar la mirada, vio al zombi mutante. Su cara estaba más derretida y su mandíbula cayó al suelo. Ana se dio cuenta de que había atacado vomitando ácido por la boca. La cantidad de ácido que usó fue mayor, pero ¿por qué no se moría? Ana se aterró al ver al mutante acercarse demasiado a ella, quedando paralizada de miedo.

Silvia, al ver la escena, no se quedó atrás. Silvia pensó que usando la lanza de madera no sería suficiente. Rápidamente vio algo y, en su mente, dijo:

—¡Lo tengo!

Silvia corrió rápidamente hacia Ana y el zombi mutante de ácido. Arrojó su lanza de madera hacia la espalda del zombi, atravesando su estómago, pero el mutante no se inmutó y siguió caminando hacia la indefensa Ana, que estaba paralizada de miedo.

Silvia tomó más velocidad, sacándose su remera, y agarró la parte del cuchillo que había quedado en el suelo. Con todas sus fuerzas, se lo clavó en la cabeza, gritando:

—¡Muere de una vez!

Soltando el cuchillo y la remera que estaba enrollada alrededor del mango para evitar quemarse con el ácido, Silvia vio cómo el zombi mutante de ácido finalmente caía.

Silvia rápidamente abrazó a Ana y le preguntó si estaba bien.

—Ya todo terminó, tranquila Ana, todo estará bien. Espero que Marcos y Lara estén bien. Yo ya no tengo fuerzas para ayudarlos. Además, Ana también está cansada y no está bien. El impacto fue demasiado para ella. Lo siento, Marcos y Lara, espero que estén bien. Nosotras ya cumplimos con nuestra parte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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