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LA NUEVA ERA - Capítulo 32

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  4. Capítulo 32 - Capítulo 32: Un descanso entre sombras
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Capítulo 32: Un descanso entre sombras

Marcos ayudó a Lara a caminar debido a su grave herida en la pierna.

—Esta zona es muy peligrosa, y el sol ya se está ocultando. Hay que avanzar y buscar refugio, si acampamos corremos mucho peligro —dijo Marcos, preocupado.

—Está bien —respondió Ana—. Yo y Silvia nos guiaremos con el mapa.

Silvia, mirando a Marcos, comentó:

—¿Crees que encontraremos un lugar seguro?

—No lo sé —respondió Marcos, con una expresión seria.

Después de unas horas caminando, siguiendo a Ana y Silvia que dirigían el grupo, mientras Marcos ayudaba a Lara a caminar, dijo:

—Ya está quedando oscuro, y después de la intensa batalla contra los zombis mutados que tuvimos, no quiero otra pelea. Hay que buscar algo rápido en el mapa. No muestra una zona más segura, pero al menos hay menos árboles. Aquí, los árboles no nos darán tanta desventaja.

Ana comentó:

—Sí, los árboles no están ayudando. Es difícil ver dónde estamos.

Marcos asintió.

—Sí, pero si nos atacan los zombis en esta zona llena de árboles, corremos el peligro de separarnos o tropezar debido a las raíces. Además, nos tapan la vista. Recuerden que los zombis también tienen buen olfato, y nosotros en la oscuridad no vemos bien, lo que nos da mucha desventaja.

Silvia, algo preocupada, comentó:

—Será muy necesario encontrar algo urgente para usar como refugio. Si no, cuando se oscurezca por completo estaremos en problemas.

Lara asintió con la cabeza.

—Sí.

Marcos miró a Lara. A pesar de que la estaba ayudando a caminar, notó que los vendajes no serían suficientes para mantener los cortes sellados.

—Mierda —pensó Marcos—. Si seguimos así no llegaremos a nada.

De repente, Ana y Silvia gritaron que habían visto algo. Marcos pensó lo peor, pero Ana le dijo rápidamente:

—Es una cabaña.

Marcos y las chicas se dirigieron a ella lo más rápido posible. Al llegar frente a la puerta, se aseguraron de revisar los costados y alrededor para ver si había zombis en la zona.

—Podemos usar este lugar para descansar y curar nuestras heridas —sugirió Ana, mientras Silvia inspeccionaba la casa.

—Parece segura y tiene todo lo que necesitamos para pasar la noche —añadió Silvia.

La cabaña, de estilo rústico, parecía haber sido desocupada apresuradamente. La pintura estaba desgastada y las ventanas cubiertas de polvo, pero aún en buenas condiciones y con las ventanas intactas.

—Es una buena opción para descansar —dijo Lara, observando la cabaña.

—Mejor asegurémonos de que no haya sorpresas —dijo Marcos, abriendo la puerta, encendiendo la luz y avanzando hacia el interior de la casa.

El grupo se dividió para revisar la casa y asegurarse de que no hubiera peligros ocultos. Marcos recorrió la planta baja, encontrando un salón con muebles cubiertos de polvo y una chimenea que aún contenía cenizas recientes. El suelo de madera crujía bajo sus pies, y las paredes estaban adornadas con cuadros descoloridos que reflejaban tiempos más tranquilos.

—Esto me recuerda a la casa de mi abuelo —comentó Marcos, mientras inspeccionaba una vieja fotografía en la pared.

—Es un buen lugar para descansar —añadió Silvia, que estaba inspeccionando la cocina—. Mira, incluso hay algunos alimentos enlatados.

Silvia y Ana subieron al segundo piso, donde encontraron un baño grande con una bañera que aún funcionaba. El grifo, aunque oxidado, todavía podía llenar la bañera con agua caliente.

—Esto es un lujo en estos tiempos —dijo Ana, probando el grifo y viendo cómo el agua caliente comenzaba a llenar la bañera, creando una nube de vapor que subía lentamente.

—Definitivamente necesitamos esto —dijo Silvia con una sonrisa—. Un baño caliente puede hacer maravillas por nuestra moral.

También encontraron un botiquín de primeros auxilios bien surtido y una despensa con alimentos enlatados.

—Esto nos dará un respiro muy necesario —comentó Silvia, revisando los suministros médicos—. Tenemos vendas, desinfectantes, analgésicos… Todo lo que necesitamos.

—¿Qué encontraron allá arriba? —preguntó Marcos desde el primer piso.

—Un baño que funciona y muchos suministros médicos —respondió Ana—. Parece que hemos tenido suerte.

—Perfecto —dijo Marcos—. Vamos a asegurarnos de que todas las entradas estén bien bloqueadas. No queremos sorpresas mientras descansamos.

Marcos, Silvia y Ana aseguraron todas las ventanas y puertas, sin dejar ni un solo lugar por donde pudieran entrar los zombis.

—Este lugar está bien —comentó Marcos—. Apaguen las luces que no son necesarias, si no, llamaremos mucha atención desde afuera. Y pásame los medicamentos para tratar la pierna de Lara.

Ana apagó las luces innecesarias y, al mirar a Marcos y los demás, vio que ya estaban preparándose para atender a Lara.

Marcos y Silvia se encargaron de vendar y darle los medicamentos a Lara para que mejorara de manera adecuada. Después de tratar a Lara, el grupo comenzó a acomodarse un poco y se tomaron un minuto para hablar sobre todo lo que había pasado ese día.

—Demoledor no fue un problema muy serio —comentó Marcos—, pero su resistencia a los golpes y su piel, que era durísima, hizo que el combate se alargara demasiado. Si no hubiera sido por el pantano, habría tenido muchos problemas. Agradezco a Dios por haber salido ileso de esa situación. El punto más débil de Demoledor fueron los ojos.

Ana y Silvia comentaron:

—Tuvimos varios errores que nos pudieron costar la vida, pero gracias a que trabajamos en equipo, salimos ganando. Sin embargo, me sorprende algo. El mutante Corrosivo se lastimaba por su mismo ataque. No sé si era ácido, pero el fluido que producía tiene las mismas propiedades. ¿Cómo puede producir un ácido que también lo deteriora a él? Pero hay partes que, a pesar de estar en contacto, no se deterioran por su ácido. Me pregunto cómo es posible. ¿Será por la mutación del virus o una evolución de este?

—El mutante Umbral fue mucho más fuerte de lo que esperaba, incluso más peligroso de lo que Silvia mencionó —comentó Lara con voz temblorosa—. Pudo sacar púas de varias partes de su cuerpo y volverse invisible bajo la luz. No en la oscuridad, pero sí en la luz. No sé si estos mutantes están evolucionando o mejorando, pero eran muy fuertes. Anuló mi ventaja de la luz por unos momentos. A pesar de que su cuerpo era vil, solo por eso lo derroté. Su forma de pelear era inteligente, mostraba un grado de conocimiento y destreza.

—Lo siento mucho, Lara —se disculpó Silvia, sintiéndose culpable—. Creo que la mutación puede estar evolucionando más rápido. Si sigue así, los mutantes podrían ser aún más peligrosos.

—Tenemos que encontrar una cura o alguna forma de acabar con el virus lo más rápido posible —comentó Ana, preocupada.

—Demoledor también mostraba cierto grado de conocimiento —interrumpió Marcos, mirando a las chicas—. Pero no en combate. A veces gritaba y se podían distinguir algunas frases humanas. Puede ser que el cerebro de la persona que fue infectada todavía esté presente.

Ana se quedó en silencio, reflexionando sobre lo que Marcos dijo, mientras Silvia no tenía palabras. La habitación en la que estaban se quedó en un silencio total. El polvo cubría todo el lugar, las paredes estaban rayadas y había zonas que aún faltaban por pintar.

Lara, con voz temblorosa, comentó:

—¿Y si los zombis mutantes eran las personas que vivían en esta cabaña?

—Es una posibilidad —respondió Marcos, pensativo—. Pero por hoy, ya es suficiente. Mañana revisaremos si la cabaña es segura, ya que estamos lejos de los cuerpos de los mutantes. Voy a revisar todo el lugar: la comida, el agua, para asegurarme de que todo esté bien.

Lara le comentó a Marcos:

—Yo clavé la lanza de madera en el corazón de Umbral, pero no murió. Siguió peleando. Su comportamiento parecía que no quería comer humanos, sino que los mataba por diversión.

Marcos, en silencio, pensó para sí mismo, sin saber qué responder:

—No tengo ni idea de por qué pasa eso, pero necesitamos descansar.

—Ahora no tenemos muchas respuestas sobre por qué esto está ocurriendo —dijo Silvia, suspirando—. Pero lo que necesitamos ahora es descansar, mientras podamos.

—Haré la primera ronda de vigilancia —dijo Marcos—. Luego cambiaré con Silvia, después con Ana, y finalmente con Lara. Así Lara podrá descansar toda la noche, y veremos si su herida mejora rápido. Si el agua está bien, podrán darse un baño.

Las chicas respondieron, aliviadas:

—Eso sería lo mejor del mundo, si llegamos a hacerlo. Pero por ahora, necesitamos descansar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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