LA NUEVA ERA - Capítulo 5
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5: La Propuesta de Silvia 5: La Propuesta de Silvia Marcos y Lara no sabían qué hacer, si empezar a correr o hacer algo más.
Silvia les dijo que no se asustaran, con una voz suave y una sonrisa: —No le diré nada a nadie a cambio de que me ayuden con una cosa.
Marcos y Lara pensaron por un minuto, cuidando lo que podrían hacer, pero al final aceptaron la condición de Silvia.
Marcos preguntó: —¿Qué necesitas?
Haremos lo que podamos con tal de que no le digas a nadie.
Lara dijo: —Sí, lo que mi compañero dijo.
¿Qué necesitas?
Silvia respondió: —Quiero ser parte de su grupo, ya que me caen bien.
Marcos y Lara se quedaron atónitos por lo que dijo Silvia.
No se lo esperaban.
Lara preguntó: —¿Qué hacemos, Marcos?
Marcos respondió: —No sé, pero no tenemos opción.
Pero si quieres ser parte del grupo, tienes que demostrar que podemos confiar en ti, Silvia.
Silvia, que ya se lo esperaba, dijo: —¿Qué tal esto?
Les diré todo sobre mí y por qué quiero formar parte de su grupo, así me dejarán entrar.
Si no confían en mí, está bien.
Me ganaré su confianza con el tiempo.
Marcos y Lara se miraron con algo de desconfianza, pero Marcos dijo: —Entonces, empieza.
Silvia dijo: —Aquí no, se están acercando los hombres de Juan.
En otra parada, ¿les parece bien?
Silvia entonces empezó a revisar la computadora, y en ese momento, uno de los hombres de Juan, llamado Carlos, llegó preguntando qué estaban haciendo.
Marcos y Lara solo podían mirar a Silvia en ese momento.
Silvia dijo: —¿No ves?
Estoy arreglando una computadora vieja.
Si no necesitas nada más, vete.
Carlos, el hombre que Juan había mandado a vigilar, contestó: —Eso me importa una mierda.
Mientras disparaba unos tiros hacia la pared, dijo: —No me importa lo que hagan, pero vuelvan rápido abajo.
Juan tiene algo que decir.
En menos de 30 minutos los quiero abajo.
Silvia dijo: —Qué lástima, pensé que la computadora iba a funcionar ya que no estaba dañada, pero bueno…
Sacando un destornillador, empezó a sacar partes de la computadora.
Marcos preguntó: —¿Por qué haces eso?
Silvia respondió: —Quiero el disco duro del laboratorio para ver si no tiene nada de información adentro.
Lara dijo: —¿Pero necesitas otra computadora para eso?
Silvia se rió y dijo: —Seguro encontraremos más en el camino.
Bueno, ya conseguí el disco duro.
¿Qué tal si bajamos?
Creo que eso será más conveniente si no queremos enojar a Juan.
Marcos y Lara solo asintieron con la cabeza, sabiendo que tenía razón.
Marcos, Lara y Silvia se dirigieron donde estaba Juan, quien solo quería avisar que mañana la caminata sería más rápida y que quien no pudiera seguir el paso sería eliminado.
—¿Quedó claro?
—preguntó Juan.
Uno de los supervivientes dijo: —Sí, al menos dennos más comida y agua para aguantar todo el camino.
Juan, con una sonrisa, dijo: —¿Qué piensas?
Jajajaja.
Todos los que estén en desacuerdo conmigo son bienvenidos a quejarse.
Yo y mis hombres los ayudaremos a descansar.
Marcos, Lara y Silvia decidieron descansar y discutir sobre Silvia mañana.
Marcos dijo: —Tengo muchas preguntas.
Silvia respondió: —Se las responderé todas.
Lara la miró con desconfianza.
La Revelación de Silvia Cuando el sol se asomó, Marcos despertó a Lara.
Lara se despertó y le dio los buenos días: —Vamos a comer antes de que los demás se despierten, así conseguimos más energía.
Marcos, con una sonrisa, dijo: —Está bien, todavía tengo latas de comida, pero antes hay que despertar a Silvia para conseguir respuestas.
Marcos, al tratar de despertar a Silvia, sin querer le tocó uno de sus pechos, y en ese momento, Silvia se despertó preguntándole a Marcos por qué su mano estaba en su pecho.
Marcos sacó la mano y, sonrojado, le dijo: —Lo siento mucho, no era mi intención.
Traté de despertarte, pero te movías mucho y sin querer te toqué uno de tus pechos.
En ese momento, Lara se acercó a Marcos por la espalda con una intención asesina.
Marcos, sintiéndola, empezó a temblar.
Lara le dijo: —Es malo tocar a una mujer sin su permiso y si lo vuelves a hacer, te castigaré.
Marcos asintió con la cabeza.
Silvia, al ver esa escena, se rió demasiado y les dijo: —Hacen una bonita pareja.
Lara se avergonzó y le dijo: —No somos pareja, somos amigos, nada más —respondió de forma muy nerviosa.
Marcos, cambiando de tema, invitó a Silvia a comer para hablar.
Silvia, contenta por la invitación, se acercó a Marcos de manera coqueta.
Marcos se puso nervioso, pero Lara se enojó y los apartó, diciendo: —Vamos a comer antes de que despierte Juan y su grupo, sino no podremos comer.
Mientras comían, Silvia les dijo que les contaría un poco de ella: —Mi nombre es Silvia, es un placer.
Yo nací como huérfana, me criaron en un orfanato.
A mis 28 años me transformé en científica y empecé a trabajar.
Un día, cuando estaba por ascender de puesto, uno de mis compañeros de laboratorio empezó a actuar de manera rara.
Le dije que fuera al hospital, me hizo caso y se fue.
Ese día me ascendieron en la empresa.
Pero al otro día todo se fue a la mierda.
Mientras trabajaba en mi nuevo puesto, uno de mis compañeros empezó a vomitar sangre y a actuar de manera violenta.
Después de una revisión rápida, tenía muertos sus órganos, no estaban funcionando, pero dentro de unos minutos su cuerpo empezó a moverse y atacar a todos los que estábamos en el laboratorio.
Por desgracia, consiguió escapar y atacar a algunos de mis compañeros.
No sabía qué pasó ni por qué.
Uno de mis compañeros se sentía mal, fue al hospital, pero le dijeron que no pasaba nada.
Cuando el laboratorio quedó hecho un desastre, yo y un grupo muy pequeño escapamos por la salida de emergencia.
Corrí lo más rápido que pude, llegué a mi casa y me encerré.
A los pocos minutos vi las noticias: este virus había transformado a mi compañero del laboratorio en un zombi.
Después de eso investigué un poco, no encontré nada de información.
Al pasar los días, el internet y los servicios en línea cayeron.
Agarré y preparé una mochila con lo básico y algunas cosas para analizar el virus.
Después de unas horas, empezaron a golpear mi puerta.
Me asomé a ver, era una cantidad de zombis.
Agarré mis cosas y salí por la ventana.
Después de eso, me encontré con Juan y su grupo.
A mí también me sacaron suministros.
Al ver que era una científica, no me hicieron nada y me obligaron a quedarme.
Bueno, y eso los lleva a este momento.
Marcos y Lara, después de escuchar la historia, todavía no entendían por qué quería unirse a su grupo.
Marcos preguntó: —¿Por qué te quieres unir a nuestro grupo?
Silvia contestó: —Simple, ustedes trabajan en equipo, son capaces de defenderse por sí mismos.
Yo quizás no sea muy buena peleando, pero puedo ayudar con mis conocimientos como científica.
Lara preguntó: —Sí, entiendo eso, pero ¿no estás más segura en el grupo de Juan?
Silvia dijo: —En el grupo de Juan muchas veces trataron de tocarme, pero no los dejé.
Solo me usan por mi conocimiento científico.
Tengo mucha información sobre los zombis, se los diré todo, pero a cambio seré parte de su grupo.
Marcos y Lara aceptaron la propuesta.
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