LA NUEVA ERA - Capítulo 6
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
6: El Momento Adecuado 6: El Momento Adecuado Después de comer, Marcos, Lara y Silvia decidieron prepararse al ver que los hombres de Juan despertaron, lo que significaba que tenían que seguir caminando.
Juan iba al frente junto a sus hombres y, si veían un zombi, lo mataban.
Marcos pensó que, con el grupo de Juan, estaban seguros y que, gracias a que sabían primeros auxilios, eran útiles, por eso Juan no los mataba.
Pero tenían que pensar en una forma de escapar.
Lara le preguntó a Silvia si conocía alguna hora o algo que les ayudara a escapar.
Silvia explicó: —Juan y algunos de sus hombres, como Carlos y Mateo, dormían en una habitación aparte, y los que dormían con ellos tenían un micrófono en el oído.
Así, cuando Juan se levantaba, solo avisaba a uno de sus hombres para que siguieran caminando.
Juan solo seguía el camino, no tenía rumbo.
Así que la mejor opción era que, cuando se despistara y los hombres estuvieran ocupados, aprovecháramos ese momento para escapar.
Marcos estaba de acuerdo: —Solo habría que esperar el momento adecuado.
No importa cuántos días pasen, pero tenemos que escapar sí o sí para seguir nuestro camino.
Lara asintió con la cabeza: —Sí, hay que encontrar a tus padres y buscar una cura para el virus.
Silvia, al escuchar eso, preguntó a Marcos y a Lara si creían que era posible crear una vacuna contra el virus.
Marcos contestó: —No lo sé, pero es un virus.
Para mí, es como una enfermedad.
Si podemos crear anticuerpos que combatan el virus, sería un avance.
Lara continuó: —Sí, aunque no sabemos nada de cómo crear eso, estamos decididos a lograrlo.
Silvia, al escuchar eso, sonrió y dijo: —Entonces hice bien en unirme a su grupo.
Mi objetivo es crear una vacuna o encontrar una forma de detener este virus.
—Con una mirada decidida, añadió—: Les ayudaré con lo que pueda en su viaje.
Marcos, al ver eso, sonrió y dijo: —Sí.
Lara también sonrió al ver que encontraron a alguien que comparte sus objetivos, pero aún no confiaba del todo en Silvia.
Juan, al notar que Silvia estaba con el grupo de Marcos y Lara, decidió mandar a uno de sus hombres más leales, Carlos, a investigar cuando llegara la noche.
Después de una caminata sin descanso durante todo el día, Juan y sus hombres encontraron un refugio en un edificio abandonado.
Juan mandó a sus hombres, Pedro, Rafael y Miguel, a investigar los alrededores y el edificio.
Después de unos minutos, volvieron los hombres de Juan y dijeron que era seguro.
Uno de los hombres de Juan, Tomás, se lastimó la mano con una rama.
Juan llamó a Marcos y dijo: —Haz tu trabajo rápido.
Necesito a todos mis hombres en perfectas condiciones si aparece un zombi.
Marcos, cansado y enojado por el trato tan desagradable que le daban a él y a su grupo, decidió hacerlo lo más rápido posible.
Mientras el hombre de Juan se quejaba de que no era lo suficientemente rápido, Marcos le dijo: —Lo hago lo más rápido posible.
Después de unos minutos, terminó de vendarle la mano.
Tomás dijo: —Ya era hora, pensé que me quedaría así por la eternidad.
Qué lento eres, maldita basura.
Marcos se mordió los dientes y se fue con su grupo dentro del edificio a descansar.
Silvia preguntó: —¿Qué tal si exploramos un poco el edificio para despejar la mente?
Marcos y Lara estuvieron de acuerdo.
Mientras exploraban, a unos pasos de distancia, Carlos los estaba espiando sin que se dieran cuenta.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com