Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

LA NUEVA ERA - Capítulo 8

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. LA NUEVA ERA
  4. Capítulo 8 - 8 El Refugio Roto
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

8: El Refugio Roto 8: El Refugio Roto Marcos mira fijamente para ver quién es.

Se da cuenta de que es una mujer rubia, que parece estar asustada y nerviosa.

Lara le pide que suelte a su compañera y que no haga nada estúpido, porque si lo hace, en ese instante ella caerá.

Marcos le pregunta: —¿Quién eres y por qué nos atacas de la nada?

La mujer se presenta como Ana y dice: —Este edificio es mi lugar seguro.

No quiero lastimar a nadie, solo les pido que se vayan.

Marcos le responde: —No podemos.

Vinimos con otro grupo y, si te descuidas, serás asesinada por Juan.

Ana no dice nada, temblando.

Luego, añade: —No quiero lastimar a nadie.

Estoy tratando de encontrar una cura.

Por favor, déjenme en paz y váyanse.

En ese momento, Silvia logra escapar de Ana por un descuido de ella.

Silvia se aleja un poco y Marcos la sujeta, reteniéndola contra una pared para que no lastime a sus compañeras.

Ana, muy asustada, empieza a derramar lágrimas.

Marcos, Lara y Silvia, al darse cuenta de eso, deciden alejarse un poco de ella, diciendo que no la lastimarán.

—Solo estábamos explorando el edificio, solo eso.

Por favor, si comprendes a qué me refiero, asiente con la cabeza —dice Marcos.

Ana, muy aterrada, asiente y dice: —Lo siento.

Pensé que eran unos ladrones o personas con malas intenciones.

Marcos responde: —Está bien, no tienes que preocuparte.

En estas condiciones, con zombis y el mundo en caos, es más que entendible tu reacción.

Después de unos minutos, Ana se calma y les pregunta: —¿No vienen a robar nada?

Marcos y Lara responden: —No, solo estábamos buscando cosas útiles en el edificio.

Silvia agrega: —No me gusta tomar lo que no me pertenece, pero si vuelves a intentar lastimarme, yo misma seré quien termine con todo esto.

Ana empieza a sudar frío y dice: —Solo lo hice por precaución.

En ese momento, Silvia se percata de que Carlos, uno de los hombres de Juan, los estaba siguiendo.

Silvia le avisa a Marcos y Lara: —Carlos, uno de los hombres de Juan, nos está siguiendo.

Si nos ve con Ana, será un problema.

Es mejor salir de aquí lo más rápido posible.

Marcos le comunica a Ana: —Hay alguien espiándonos.

Si te ven, será muy difícil para ti quedarte en este edificio.

A diferencia de nosotros, Juan, desde lo poco que lo conozco, ha demostrado ser una mierda en todos los aspectos.

Silvia corrige a Marcos: —Es una mierda en todos los aspectos y muy sádico.

No dudará en matarte si no le sirves de nada.

En ese entonces, escuchan un ruido.

Al levantar la vista, ven a Carlos mirando fijamente a Ana y preguntando: —¿Quién es ella y por qué está con ustedes?

Bajo la Amenaza de Juan Carlos, el hombre que Juan había enviado a espiar, encontró a Marcos y las chicas.

“¿Qué hago?”, pensaba Marcos.

“¿Y si escuchó lo que dijimos?” Carlos, al ver que no había respuesta, dijo: —Bueno, tú vienes conmigo.

Agarró fuertemente a Ana de la mano, luego del cuello.

Marcos, al ver eso, no pudo quedarse con los brazos cruzados y le dijo a Carlos que la soltara: —La encontré yo, Ana es mi responsabilidad —dijo, con una mirada que reflejaba la ira de Marcos.

Lara se preparó por si tenía que intervenir para ayudar a Marcos.

Silvia pensaba qué podría hacer en esa situación.

Carlos dijo: —Solo se lo diré a Juan y él te castigará por tal insolencia.

Prepárate para lo que Juan te hará.

Marcos lo miró mientras Carlos soltaba a Ana y se marchaba del lugar.

Marcos se acercó a Ana y le preguntó si estaba bien.

Le dijo que desde ahora podría acompañarlos para sobrevivir, ya que si no, Juan la convertiría en un juguete.

—Lo siento mucho, pero es tu única opción.

Después, si logramos escapar de Juan y encontrar un lugar seguro, podrás irte si quieres.

Eso va para todo mi grupo, no les obligaré a quedarse conmigo y les prometo que las protegeré como pueda.

Son libres de irse cuando quieran —dijo Marcos con firmeza.

Ana miró en silencio, sabiendo que era su mejor opción.

Lara y Silvia asintieron con la cabeza, sonriendo, pensando que todavía hay gente humana en este mundo.

Ana dijo: —Está bien, iré con ustedes.

Agarró sus cosas y algunos frascos.

Silvia le preguntó para qué eran esos frascos.

Ana respondió: —Para recoger muestras de zombis.

Como dije antes, quiero desarrollar una vacuna o algo para terminar con el virus.

Lara dijo: —Entonces te quedarás con nosotros.

Nosotros también buscamos una cura para el virus.

Ana sonrió al escuchar eso.

Marcos les pidió que se dieran prisa y volvieran rápido con el grupo de Juan, porque seguro ya estaban en problemas.

—Espero que Carlos solo haya visto a Ana —añadió Marcos, con preocupación.

Después de un rato, Marcos, Lara, Silvia y Ana llegaron con los demás.

En ese momento, Juan apareció llamando a Marcos y preguntándole si sabía por qué se mantenía con vida hasta ahora.

Marcos le respondió: —Por mis habilidades de primeros auxilios.

Juan, sonriendo de forma perturbadora, dijo: —Es correcto, pero eso no te da derecho a querer mandar aquí.

El único que da órdenes aquí soy yo.

Marcos solo asintió con la cabeza.

Juan, al ver la cara de Marcos, lo agarró del cuello y comenzó a golpearlo una y otra vez, diciendo: —¿Entendiste?

Si vuelves a pasarte de confianza, te mataré y me quedaré con tus compañeras.

¿Entendiste, Marcos, o mejor dicho, mierda?

Marcos, escupiendo sangre, dijo que sí.

Juan, acercándose a Ana, le dijo: —Yo mando aquí.

Si te metes conmigo, morirás.

¿Entendido?

Al tratar de tocar a Ana, Lara y Silvia le agarraron la mano y le dijeron: —¿Qué crees que estás haciendo?

Ana es parte de nuestro grupo.

Nosotros obedecemos tus órdenes, pero ¿no te basta con golpear a Marcos y ahora quieres tocar a Ana?

Eso es despreciable.

Juan, muy enojado, dijo: —Tienen cinco segundos, o mandaré a mis hombres que las maten, y ya pasaron cuatro.

Lara y Silvia soltaron la mano de Ana y se pararon frente a ella para protegerla.

Marcos, que estaba viendo la situación, llamó a Juan y le dijo: —Tengo información para ti sobre algo que encontré explorando el edificio.

Juan se dio la vuelta lentamente y, de espaldas, les dijo a las chicas que tuvieron mucha suerte.

Cuando llegó cerca de Marcos, le preguntó: —¿Qué información tienes?

Marcos le dijo: —En los pisos superiores vi algunas latas de comida.

Puede ser que algunas de ellas estén en buen estado y sean consumibles.

Acepta esta información, pero deja a mi grupo en paz, ya que mañana será una caminata larga.

Juan sonrió de forma perturbadora.

—Está bien, por esta vez te las dejaré pasar, pero la próxima vez me divertiré con ella —dijo, apuntando con el dedo a Lara—.

Así que ya lo saben, no quiero más problemas.

Marcos vio cómo Juan se iba del lugar.

Sangrando todavía, les preguntó a Lara, Silvia y Ana si estaban bien, ya que Ana estaba aterrada de Juan.

Lara trató de calmar a Ana, mientras Silvia dijo que estaba bien y que tenía algunas vendas en su mochila.

Lara dijo que ella le haría los primeros auxilios a Marcos, ya que él fue el más lastimado.

Tomando las vendas de Silvia y cambiando de lugar, Lara se encargó de ayudar a Marcos con sus heridas, mientras Silvia calmaba a Ana, que seguía aterrada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo