La pareja humana, urbana y de talla grande del Alfa - Capítulo 66
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66: Capítulo 66: ¡No volveremos 66: Capítulo 66: ¡No volveremos ¡No vamos a volver!
POV DE JI’LAHNI:
—¡NI DE COÑA, TÍO FELIX!
¡NO VAMOS A VOLVER ALLÍ!
PODEMOS LIBRAR NUESTRAS PROPIAS BATALLAS AQUÍ MISMO.
¡NO HAY NECESIDAD DE VOLVER A LUNA CRISTAL!
—dije enfadada.
El Alfa Felix nos había llamado para informarnos de que Shadow y Montego venían a escoltarnos de vuelta a Cristal por un inminente ataque de renegados orquestado por ese enfermo de mierda del Alfa Zane, que sigue detrás de mí, de mis primas y ahora de mis bebés.
—Vale, calmaos, chicas.
Entiendo que no queráis volver, pero tenéis que pensar en esas niñas.
Necesitan la mejor protección y, aunque lo odiéis, esa protección está en Luna Cristal.
Tenéis que dejar vuestro orgullo a un lado y hacer lo que es mejor para vuestros bebés, y eso es estar en la manada del Alfa Makahi.
Si no pensara que es una gran idea, no os lo estaría diciendo.
No somos tan grandes como esa manada, y ellos han aumentado sus hombres y mejorado su seguridad.
Además, mi beta también os escoltará y se quedará con vosotras mientras estéis allí y, una vez que sea seguro y queráis regresar, os traerá de vuelta.
Ahora, por favor, estarán aquí en una hora más o menos y necesito que os pongáis en camino de vuelta en cuanto lleguen.
Tengo que repasar los planes para proteger a mi gente de estos renegados, así que, por favor, id a vuestra casa y haced las maletas —dijo el Alfa Felix, zanjando la conversación.
Todas parecíamos derrotadas y nerviosas.
Nos levantamos y salimos para ir a hacer las maletas.
—No puedo creer que ese enfermo de mierda siga detrás de nosotras.
Viendo cómo nos acosa, cualquiera diría que alguna se ha acostado con él.
Y ahora también va a por nuestros bebés.
¡Ni muerta dejo que ponga sus manos cerca de Tru o Teri!
—dijo Mina mientras caminábamos de vuelta a nuestra casa.
Llevábamos aquí poco más de un mes y habíamos encajado perfectamente.
No habíamos tenido ningún drama e incluso estábamos sopesando quedarnos aquí hasta que descubriéramos qué serían capaces de hacer las bebés o si eran normales como nosotras, aunque lo dudábamos mucho, porque todo el mundo siempre decía que su aura era más fuerte de lo que jamás habían visto en unas bebés tan pequeñas.
—De verdad que quiero matarlo.
Me siento fatal de que por nuestra culpa los renegados estén a punto de atacar a esta gente.
Han sido muy acogedores y adoran a nuestras niñas.
Espero de verdad que nadie salga herido por nuestra causa.
Si no tuviéramos a las niñas, me quedaría a luchar, pero tenemos que protegerlas, sobre todo si tu sueño fue una advertencia real, que parece que lo es.
Entonces, tenemos que protegerlas —dijo Lynn mientras entrábamos en la casa.
Despedimos a la omega que las vigilaba mientras nos reuníamos con el Tío Felix.
Entramos en la habitación solo para verlas dormir y asegurarnos de que estaban a salvo.
—Creo que tengo que contarle a Makahi lo de mi sueño y lo que me dijo su diosa de la luna.
Bueno, no sobre nosotras, sino sobre las bebés.
Necesita saberlo.
A pesar de la situación en la que estamos, él es su padre y también puede ayudar a protegerlas, quizá mejor que nosotras.
Así que necesitan que todo el mundo las proteja —dije, girándome para coger tres maletas de mi armario y empezar a meter la ropa y los juguetes de las niñas en una de ellas.
—Sí, estoy de acuerdo.
Aunque no tengo ningún plan de reavivar nada con Montego, sé que adora a esas bebés.
Solo le pido a Dios poder contenerme, porque, tía, cuando te digo que echo de menos a ese hombre…
joder, es un dolor físico.
No sé cuánto tiempo más podré soportar este dolor.
Sé que no podemos estar juntos, pero quizá estar cerca el uno del otro alivie el sufrimiento, ¿sabes?
—dijo Lynn, avergonzada.
Sabía exactamente cómo se sentía.
Puede que yo no lo sienta tan fuerte como ella, pero esa conexión con Kahi sigue ahí y no ha disminuido en absoluto; si acaso, es peor.
Pensé que salir con Dom lo cambiaría, pero no ha sido así.
He sido sincera con él, y sigue ahí, todavía me quiere y ha dicho que esperará hasta que la conexión con Kahi desaparezca.
Así que nos lo hemos estado tomando con mucha calma: solo sesiones de besos apasionados y quizá una paja de vez en cuando, pero nada más.
A ver, es que Kahi tiene una esposa pareja y un bebé en camino.
No voy a estar suspirando por un hombre que, para empezar, no es mío, ni por una especie de vínculo de media pareja que ni siquiera sabía que era real hasta que llegué aquí.
Así que es lo que hay.
Me alegro de que Dom venga conmigo, así que quizá eso tranquilice a la loca de mierda de Summer si cree que somos pareja.
—Entonces, ¿vamos a ignorar el hecho de que estamos a punto de huir de un capullo enfermo para ir a una manada donde vive su sobrina loca de mierda, que además es la Luna, y de la que no podemos protegernos ni defendernos por miedo a que los hombres que amamos nos maten para proteger a esa zorra loca?
—dijo Shawna mientras todas bajábamos las maletas.
—Sí, no vamos a ignorar una mierda, pero ella es el menor de dos males y, si se llega a ese punto, me aseguraré de que esté bien muerta antes de que acaben con nosotras —dijo Lynn, arrastrando su bolsa de armas por las escaleras y poniéndola sobre la mesa para que todas pudiéramos armarnos.
Había modificado todas nuestras armas con una cubierta de plata y nuestra sangre mezclada en todo…
Incluso nuestros chalecos y guantes tenían rastros de nuestra sangre infundida en ellos.
También tenía unos bodies para las niñas con rastros de nuestra sangre para emergencias como esta.
Que los llevaran puestos nos daría algo de tiempo para llegar hasta ellas.
Si un lobo lograba alcanzarlas, no podría tocarlas, lo que nos daría al menos unos segundos para detenerlo.
Sí, la cosa era asquerosa, pero teníamos que hacer lo que teníamos que hacer.
Llamaron a la puerta.
Supusimos que era Dom para avisarnos de que Shadow y Montego habían llegado.
Shawna parecía mareada de la emoción, mientras que Lynn parecía que acababan de condenarla a cadena perpetua.
Mina abrió la puerta y vio entrar a Dom, que se dirigió directamente hacia mí, me rodeó con sus brazos y me besó suavemente.
Justo después, oímos un grito y un gruñido.
Al levantar la vista, vimos a Shawna abalanzarse sobre Shadow.
Él la atrapó, la levantó en brazos mientras ella le rodeaba la cintura con las piernas y lo besaba.
Miré a Lynn, que empezó a respirar como si estuviera hiperventilando, y a Montego, que luchaba contra su lobo con todas sus fuerzas para no correr a por ella.
Parecía estar sufriendo muchísimo al intentar respetarla.
Vi el momento exacto en que Lynn cedió.
Respiró hondo, abrió los brazos y eso fue todo lo que Montego necesitó.
Soltó un sonido gutural, como si lo estuvieran torturando, y corrió a sus brazos, la levantó y hundió la cara en su cuello, aspirando su aroma antes de cogerle la cara y besarla con tanta pasión que sentí que hasta yo lo notaba.
Un carraspeo repentino.
—Eh, lo pillo, nos hemos echado de menos.
¿Pero no tenemos que largarnos de aquí antes de que empiece la fiesta de la pelea?
—dijo Mina.
Eso rompió la escenita romántica.
Montego y Shadow bajaron a las dos mujeres y fue entonces cuando levantaron la vista y se fijaron en la mano de Dom alrededor de mi cintura.
Me miraron interrogantes y yo les devolví la mirada en plan «¿qué?».
Se miraron el uno al otro y negaron con la cabeza.
Podría decir que no sabía de qué iba eso, pero no lo haré.
Estoy segura de que estaban pensando en la reacción de su Alfa, la cual, sinceramente, me importa una mierda a estas alturas porque, repito, tiene una esposa pareja.
Justo en ese momento, las niñas decidieron hacer notar su presencia.
Inmediatamente, Shadow y Montego se acercaron y las cogieron en brazos.
Reconocieron claramente su olor incluso después de todo este tiempo, porque al instante empezaron a hacer ruiditos, a balbucear y a patalear emocionadas mientras los chicos las abrazaban y besaban en las mejillas.
Eran unos blandengues y muy tiernos con las niñas.
Tru incluso consiguió agarrar el dedo de Montego y no lo soltó, lo que significaba que él tenía que llevarla a todas partes o, de lo contrario, se pondría a gritar como una descosida.
Apenas se cruzaron palabras mientras hacíamos las maletas y las cargábamos en el coche para dirigirnos a la manada Luna Cristal una vez más.
Esto va a ser un puto desastre, lo sé.
Por favor, que no tenga que matar a ninguna zorra.
Suspiré mientras me acomodaba en los brazos de Dom, viendo la mirada furiosa que nos lanzaba Montego.
Simplemente cerré los ojos, porque iban a tener que superar esa estúpida mierda posesiva en la que ellos pueden hacer lo que quieran y estar con otras zorras, pero se comportan como si la madre de sus hijos no pudiera.
Que se jodan.
—Ya me huelo que se va a liar alguna gilipollez.
Tenemos que dejar de intentar salvar a estas zorras de nosotras, porque cada vez que intentamos ser adultas, vienen a joder la marrana —dijo Mina mientras pasábamos la puerta, dejando atrás la calma de la manada del Tío Felix.
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