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La pareja no deseada: La Luna invaluable del Alfa - Capítulo 131

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131: Capítulo 131 131: Capítulo 131 Capítulo 131
POV de Sera
Me quedé allí, sin palabras.

Las palabras de Jace resonaban en mi mente, cada una como un cuchillo que se hundía más y más.

«Su pareja eligió abandonarlo cuando más la necesitaba».

Una parte de mí quería gritar.

Decirles a todos que era injusto.

Que yo era la víctima, no la villana.

Me habían asfixiado, amenazado, humillado.

¿Y ahora me culpaban por haberme marchado?

Pero, racionalmente, me obligué a calmarme.

El silencio se alargó entre nosotros.

Giselle seguía fulminando a Jace con la mirada, lista para hacerlo pedazos.

Holly permanecía paralizada detrás de mí, sin saber qué hacer.

—Está bien —dije finalmente, con la voz apenas por encima de un susurro—.

Lo investigaré.

La expresión de Jace se suavizó ligeramente.

—Es todo lo que pido.

—Pero no prometo nada —añadí bruscamente—.

Si descubro que esto es solo Damon poniendo excusas por haberla elegido a ella en lugar de a mí, se acabó.

Para siempre.

Él asintió.

—Me parece justo.

Giselle dio un paso al frente, con los ojos encendidos.

—Si vas a investigar, deberías contarle a Damon lo que pasó en el instituto.

Que Elena se burló de ti.

Que llevaba tu ropa.

Que actuaba como si ya hubiera ganado.

Reí con amargura.

—¿Crees que eso cambiaría algo?

—Le mostraría su verdadera cara.

—No me creería.

—La certeza en mi voz me sorprendió incluso a mí—.

Encontraría alguna excusa para ella.

Diría que no lo dijo con esa intención.

Que lo malinterpreté.

—No lo sabes.

—¿Ah, no?

—Me giré para encarar a Giselle por completo—.

Cada vez que he expresado mi preocupación por Elena, Damon le ha restado importancia.

Cada vez que he manifestado mi malestar, me ha hecho sentir como si estuviera siendo irracional.

Incluso cuando su lobo me atacó, su primer instinto fue comprobar si Elena estaba bien.

Giselle no supo qué responder.

—Si le digo que Elena se burló de mí, o no me creerá o encontrará una manera de justificarlo.

—Se me quebró la voz—.

Y no puedo soportar eso.

No otra vez.

El camino de vuelta al apartamento de Giselle fue silencioso.

Podía sentir los ojos de todo el mundo sobre mí.

Miradas de lástima de desconocidos.

Miradas compasivas de gente que había oído los rumores.

La compañera del Alfa, abandonada por otra mujer.

Pobrecita.

De alguna manera, la lástima lo empeoraba todo.

Como si fuera un personaje en una historia trágica, sin poder para cambiar mi propio destino.

Esa noche, yacía en la cama de la habitación de invitados, mirando al techo, incapaz de dormir.

Mi loba se agitó en mi interior, percibiendo mi agitación.

«¿Qué hacemos ahora?», preguntó en voz baja.

«No lo sé».

«Si investigamos y descubrimos que de verdad está bajo algún hechizo o maldición, ¿lo perdonarás?».

Consideré la pregunta con cuidado.

«Quizás.

Si no fue culpa suya».

«¿Y si descubrimos que simplemente se ha enamorado de ella?

¿Que no hay magia de por medio, solo un hombre que elige a otra mujer?».

Un dolor agudo me atravesó el pecho.

«Entonces nos vamos.

Dejamos la manada y nunca miramos atrás».

«¿Estás segura?

Este lugar se ha convertido en nuestro hogar».

«Lo sé».

Las lágrimas se escaparon de las comisuras de mis ojos.

«Pero no puedo quedarme aquí y verlo con ella.

No puedo fingir que soy feliz mientras mi corazón se rompe cada día».

Mi loba guardó silencio durante un largo momento.

«La gente de aquí se preocupa por ti», dijo finalmente.

«Giselle.

Holly.

Son tus amigas».

«¿Lo son?».

La amargura se deslizó en mis pensamientos.

«¿O son solo gente de Damon, que me tolera porque soy su pareja?».

«Eso no es justo».

«¿No lo es?».

Me senté, abrazándome las rodillas contra el pecho.

«Mira lo que ha pasado hoy.

Jace me ha culpado de los problemas de Damon.

Ha dicho que fue culpa mía por abandonarlo.

A pesar de que Damon casi me mata».

«Estaba preocupado por su Alfa».

«Exacto.

Su Alfa.

No yo».

Cayeron más lágrimas.

«A la hora de la verdad, todos elegirán a Damon.

Siempre lo elegirán a él.

Y yo seré la forastera que causó problemas y luego huyó».

Mi loba no tenía consuelo que ofrecer.

Porque en el fondo, temía que yo tuviera razón.

*****
A la mañana siguiente, fui a buscar a Holly.

Necesitaba hablar con alguien que no estuviera enredado en la política de la manada.

Alguien que escuchara sin juzgar.

Estaba en su apartamento, jugando con Lily en la pequeña sala de estar.

Cuando vio mi cara, enseguida envió a su hija con su abuela y me hizo entrar.

—¿Qué ha pasado?

—preguntó, sentándome en el sofá—.

Tienes una pinta horrible.

—Puede que me vaya de la manada.

Los ojos de Holly se abrieron como platos.

—¿Qué?

Sera, no puedes…
—No sé si puedo quedarme.

—Me miré las manos, incapaz de encontrar su mirada—.

Cada vez que pienso que las cosas podrían mejorar, ocurre algo peor.

Y todo el mundo sigue poniéndose del lado de Damon, sin importar lo que me haga.

—Eso no es verdad.

—Jace me culpó ayer.

Dijo que estaba abandonando a Damon cuando más me necesitaba.

—Reí sin rastro de humor—.

Como si se me fuera a olvidar que intentó matarme.

Holly se quedó callada, procesando mis palabras.

—Te entiendo —dijo finalmente—.

Más de lo que crees.

Levanté la vista, sorprendida por el dolor en su voz.

—Cuando me quedé embarazada de Lily, toda la manada se enteró.

—Se quedó mirando un punto en la pared, perdida en sus recuerdos—.

Mis vecinos cotilleaban constantemente.

Dondequiera que iba, la gente susurraba.

Quería huir.

Escapar a algún lugar donde nadie me conociera.

—Pero no lo hiciste.

—No.

Me quedé.

—Esbozó una pequeña sonrisa—.

Fue duro.

Algunos días quería desaparecer.

Pero huir no habría solucionado nada.

Solo habría trasladado mis problemas a un nuevo lugar.

—Eso es diferente.

Tenías una razón para quedarte.

Lily necesitaba un hogar.

—Y tú también tienes razones.

—Holly se estiró y me tomó la mano—.

Tienes amigas aquí, Sera.

Amigas de verdad.

No solo gente que te tolera por Damon.

—¿Las tengo?

—Se me quebró la voz—.

Porque ahora mismo, no lo parece.

Holly suspiró.

—¿Puedo contarte algo?

¿Algo que nunca le he contado a nadie más?

Asentí.

—En el instituto, tenía una mejor amiga.

Alguien en quien confiaba para todo.

—Su expresión se ensombreció—.

Cuando descubrí que estaba embarazada, se lo conté.

Pensé que me apoyaría.

—¿Qué pasó?

—Se lo contó a todo el mundo.

No a gente al azar, sino específicamente a las chicas que estaban coladas por Ryan.

Querían humillarme.

—Las manos de Holly temblaban—.

El acoso fue implacable.

Me hicieron la vida tan miserable que tuve que dejar los estudios.

No volví al instituto hasta después de que naciera Lily.

—Holly, lo siento mucho.

No tenía ni idea.

—No quería contártelo al principio.

—Me miró a los ojos—.

No quería contárselo a nadie.

Esa traición destruyó mi capacidad para confiar.

Durante años, mantuve a todo el mundo a distancia.

—¿Qué cambió?

—Me di cuenta de que una mala persona no representa a todo el mundo.

—Me apretó la mano—.

Todavía vale la pena creer en la amistad, Sera.

Solo tienes que encontrar a las personas adecuadas.

Se me llenaron los ojos de lágrimas.

—¿Cómo sabes quiénes son las personas adecuadas?

—No lo sabes.

No al principio.

—Holly sonrió con dulzura—.

Pero las personas adecuadas lo demuestran con el tiempo.

Te apoyan cuando las cosas se ponen difíciles.

No te culpan por los errores de otros.

Pensé en Giselle, que me había acogido sin dudarlo.

En Holly, que había compartido su secreto más profundo para ayudarme a sentirme menos sola.

Quizá no estaba tan sola como pensaba.

Le eché los brazos al cuello a Holly y la abracé con fuerza.

Ella me devolvió el abrazo, y ambas lloramos en silencio.

—Gracias —susurré—.

Por confiar en mí para contarme tu historia.

—Gracias a ti por ser digna de confianza.

Nos quedamos así un buen rato, dos mujeres rotas sosteniéndose mutuamente.

Todavía no sabía qué me deparaba el futuro.

No sabía si me quedaría o me iría.

No sabía si Damon y yo podríamos encontrar el camino de vuelta el uno al otro.

Pero por primera vez en días, no me sentí completamente sola.

Y eso ya era algo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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