La Pequeña Esposa Secreta del Multimillonario - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 CAPÍTULO 22 Emma interrumpe la cena
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22: CAPÍTULO 22 Emma interrumpe la cena 22: CAPÍTULO 22 Emma interrumpe la cena —Cierto, en francés…
El restaurante se inauguró en honor a la abuela del dueño; es francesa y lo abrieron el día de su cumpleaños —le explico.
Mi abuela materna.
La familia de Lana Jacobs es de Francia; la suya se mudó y su padre se alistó en la marina.
Ahora está envejeciendo y, para honrar su legado, Nick mandó a construir este lugar para ella.
—Qué tierno —dice Aurora con corazones en los ojos.
Asiento en señal de acuerdo.
Nick siempre ha sido el más detallista de todos nosotros; es el mayor de todos los nietos, se convirtió en el líder y cuidaba de cada uno de nosotros.
Poco después llegó la comida y su sabor me resultó extremadamente familiar, pero no le di importancia en ese momento.
En cuanto terminamos de comer, la puerta se abrió.
Ambos miramos hacia la puerta.
Oh, mierda, es Emma.
—¿Niki?
¿Ya has vuelto…?
¿Stevie?
¿Qué demonios haces aquí?
—pregunta, sorprendida.
Emma es mi muy irritante prima.
—Debería preguntarte lo mismo, Emma —digo, entrecerrando los ojos.
—Soy la dueña de este garito —sonríe.
Gimo.
—Emma, Nick es el dueño de este sitio…
Por favor, no le faltes el respeto a la abuela llamándolo garito.
—En realidad, Nick me regaló este GARITO por mi cumpleaños el año pasado, ya que soy chef…
Stevie, lo sabrías si te dignaras a volver a casa de vez en cuando, joder…
—dice, con veneno en la última parte.
Suspiro.
—Emma, por favor…
—prácticamente le suplico—.
Emma, ella es Aurora, una compañera de trabajo…
—Señalo a Rory para que se calle…
pero eso solo empeora las cosas.
—Espera, Stevie, ¿estás en una cita con una compañera?
¿Acaso eso está permitido?
Y la traes aquí para comer gratis, qué vergüenza, Stevie, eres un tacaño —sigue y sigue.
—Emma, cállate —la corto.
—Nuestro pequeño Stevie se está haciendo mayor y tiene citas —se burla.
Y justo entonces, siento que me empieza un dolor de cabeza terrible.
Esto es lo que no echo de menos de la familia: que los asuntos de todos tengan que tratarse en familia.
Solo crea dramas.
—Te saco dos años, Emma —le recuerdo.
—Yo terminé los estudios antes que tú —presume ella.
—Porque yo estudié más de una carrera, Emma —le recuerdo una vez más.
—Estudié para ser chef y también empresariales…
—Deja de presumir.
Yo estudié Psicología, Magisterio y Empresariales a la vez, y eso no te hace mayor que yo.
—Y, en realidad, hice mucho más que eso al mismo tiempo, pero nunca podría contárselo a mi familia o a mis amigos.
—¿Y quién presume ahora?
—espeta ella.
—¿Ustedes dos están saliendo?
—pregunta Rory…
Giro la cabeza hacia Rory, atónito.
A Emma y a mí casi nos da algo.
—No, este inútil es mi primo —escupió Emma.
—¿Inútil?
¿En serio, Emma?
—la fulmino con la mirada.
—Mira, la Abuela llora todos los días porque no te ve, el abuelo se puso enfermo y no apareciste.
Tu hermana se casó y no apareciste.
Nick se casó y no apareciste.
Secuestraron a Taylor y no apareciste.
A Raven le robaron el esperma y no apareciste.
—¿Qué?
¿Emma Catherine está casada?
¿Nick se casó?
¿No había puesto a buen recaudo la abuela el esperma de todos?
—pregunto, atónito.
¿Cómo han podido pasar tantas cosas mientras he estado fuera?
—¿Te preocupa que te robaran el tuyo?
—se burla.
—¿Podemos no hablar de cómo la abuela violó mi intimidad?
—Me estremezco al pensar en lo que mi abuela nos hizo a mí y a mis primos.
Esa mujer estaba desquiciada la mitad del tiempo.
Era imposible parar a Lana Jacobs cuando se descontrolaba, lo que ocurría más del noventa por ciento de las veces.
Emma se ríe.
—¿Stevie, sabes que fingió aquel ataque al corazón, verdad?
—pregunta.
Abro los ojos como platos.
—¿Qué?
—La Abuela lleva años haciéndolo.
Tu madre me contó que así fue como se casaron la tía Car y el tío Ky; fingió un ataque al corazón para obligarlos —me cuenta.
—Podría haber sido actriz…
Aunque, en realidad, no me sorprende —suspiro.
Mi abuela era una de las mejores actrices del mundo.
—Aurora, ¿a ti te gusta mi primo?
¿Puedes convencer a este cacho de madera para que me visite más?
Lo echo de menos —pregunta Emma.
Siento que el dolor de cabeza se ha multiplicado por cien.
—Yo…
yo, este…
Sí —tartamudea Rory.
—¿De verdad te gusta este zoquete?
—pregunta Emma, atónita.
Suspiro, agarrándome la cabeza dolorida.
—Déjate de insultos, Emma.
—Vale…
Vale…
Empiezo a entender por qué te gusta el rollo este de ser profesor, te rodeas de muchas bellezas —dice Emma, haciéndome soltar una risita.
—¿Bellezas?
¿Sabes a quién te pareces al hablar?
—le pregunto.
Ella ahoga un grito y emite un sonido parecido al de un gato moribundo.
—¡Oh, Dios mío, necesito lavarme el cerebro!
Es la última persona en este mundo que necesito tener en la cabeza…
Podría darme un herpes solo de pensar en él.
Me echo a reír mientras sale corriendo…
—Siento lo de Emma, a veces es un poco…
peculiar —me disculpo por el comportamiento de mi prima.
Rory sonríe.
—No pasa nada, creo que es divertida.
La verdad es que me cae bien.
—En el fondo es muy buena persona, aunque sea impredecible.
—Entonces, ¿tu primo es el dueño de este sitio?
—pregunta, mirando alrededor del reservado en el que estamos.
Asiento.
—Sí, o lo era.
—Tenía que estar loco o algo para regalar este sitio así como si nada —dice, asombrada por todo.
—Sí, tiene éxito —confirmo.
—Ah —dice, mirándome.
—Entonces, ¿te gusto?
—sonrío con aire de suficiencia.
Me mira, sorprendida.
—¿Eh?
Este…
Sí…
No…
—Se pone roja como un tomate y baja la mirada.
—¿Sí o no?
—pregunto, divertido por su reacción.
Es tan mona.
—Este…
algo así como un sí —dice.
—Tú también me gustas…
No te habría traído aquí si no fuera así.
Sabía que me encontraría con alguien de la familia, solo que esperaba que fuera mi prima Lexi o Nick, no la más loca de todos —suspiro.
Mi dolor de cabeza no hacía más que empeorar y la cabeza me martilleaba.
—Emma no está loca, puede que sea un poco peculiar, pero no loca…
—dice Rory en voz baja.
—¿Estás lista para irnos?
Por si nos cruzamos con mi primo Raven…
no deberías conocerlo —le digo.
Ella asiente.
—Ah, vale…
Sí, estoy lista para irnos…
La dejo en su casa y vuelvo a mi apartamento, y no puedo dejar de pensar en lo que ha dicho Emma.
Ni siquiera sabía que mi propia hermana se había casado, no sabía que mi abuelo había enfermado, ni que habíamos tenido una crisis tan grande en casa con el secuestro de Taylor, ni que Raven podría tener un hijo por ahí.
Me siento como una mierda ahora mismo, y eso que no suelo decir palabrotas.
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