La Princesa Olvidada - Capítulo 197
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Capítulo 197: Dentro de la Consciencia Interna de mi Madre Capítulo 197: Dentro de la Consciencia Interna de mi Madre Me levanté con cuidado y llevé mi cuerpo que se sentía pesado a caminar hacia el hoyo. Una vez dentro, miré los alrededores. Al otro lado de la pared era como un mundo nuevo. Había un azul cielo claro, campos verdes e un paisaje colorido, a diferencia del gris mundo borroso en el que estaba hace unos momentos.
Miré a mi alrededor sintiendo una gran familiaridad con este lugar.
—Es como si ya hubiera estado aquí antes —dije.
Camino alrededor y veo casas en el horizonte. Mi mente estaba registrando el lugar y pensé en algo.
—Este lugar… parece la aldea donde mamá y yo vivíamos cuando yo era joven —me di cuenta.
Avancé lentamente hacia la entrada de la aldea, mirando a mi alrededor mientras avanzaba. Al llegar a la entrada, veo a los aldeanos ocupados yendo y viniendo. Era como si este lugar existiera de verdad. Veo caras conocidas aquí y allá. Eso solo validó mi sospecha de antes. Esta realmente es mi aldea pero debería ser de hace años.
Las caras familiares que estoy viendo ahora tienen la misma edad que el día en que aún era joven. Han pasado muchos años y seguramente ahora han envejecido, pero la gente aquí tiene la misma edad de hace años.
Miro una panadería familiar en una esquina de la calle donde solía comprar nuestro pan. El señor allí era viejo y antes de que mi padre me llevara con él, ese señor había fallecido. Pero ahora puedo ver al señor colocando felizmente el pan que ha horneado en el mostrador.
Mientras caminaba por el lugar, la gente se movía con normalidad pero no parecen notarme.
—Um, disculpa —hablé con una joven que pasaba, pero ella no respondió, ni siquiera me miró. —Hola —intenté de nuevo pero en vano.
Entonces un grupo de niños corrió a mi lado y quiero decir que literalmente pasaron a través de mí.
—¿Qué demonios…? —estaba desconcertada. Intenté tocar al niño que estaba corriendo pero mi mano atravesó. —¿Proyecciones o ilusiones?
Las personas aquí son solo ilusiones. Tal vez esto era algún tipo de memoria que se repetía una y otra vez. También intenté tocar las casas, pero como sucedió antes, mi mano simplemente las atravesó.
—Esta aldea es solo un recuerdo de hace mucho tiempo —concluí.
Si las personas y las casas aquí son solo proyecciones, la única tangible aquí podría ser yo y tal vez mi madre.
Traté de recordar dónde estaría ella a esta hora del día. Recordé que mi madre trabajaba como camarera en una taberna ubicada en el centro de la aldea. Apresuré mi paso y caminé en dirección a la taberna.
En poco tiempo, vi una pequeña taberna. A esta hora ella estaría trabajando en la cocina en la parte de atrás. Me dirigí allí cuando escuché las voces de los niños riendo y jugando. Me llamó la atención y rápidamente miré hacia donde estaban los niños.
Y allí vi mi versión más joven, jugando con mis amigos en las calles cerca de la taberna. Mi corazón latía rápido al verme más joven, no puedo explicar lo que estoy sintiendo en este momento.
Mi yo más joven se reía alegremente mientras jugaba. Puedo ver en sus ojos a la despreocupada yo del pasado. Recuerdo que estaba contenta con nuestra simple vida plebeya en ese entonces. Puede que no se compare con el gran estilo de vida de la realeza, pero éramos felices. Mi madre trabajaba diligentemente en la taberna y los aldeanos eran amables con nosotros. El salario de mi madre era suficiente para que comamos tres veces al día y paguemos la renta de nuestra pequeña casa. Si mi madre tiene algo de dinero extra por propinas, solía comprar ropa y accesorios para el cabello para mí. Nuestra vida era simple pero estábamos satisfechas.
Ver a mi versión más joven me hizo recordar mi feliz infancia que fue eclipsada por la vida que viví dentro del palacio. Había olvidado lo feliz que era viviendo con mi madre.
Me acerqué a mi versión más joven e intenté tocarla. Y como con los demás, mi mano la atravesó.
«Así que ella también es solo una ilusión» —pensé.
Mi yo más joven estaba corriendo feliz mientras yo estaba atónita viéndola jugar. Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
«Cómo me gustaría haber vivido así hasta que creciera» —pensé.
Si mi madre no se hubiera enfermado por el veneno, entonces no me hubiera entregado a mi padre. Entonces habría vivido mi vida aquí en esta aldea hasta ahora. Me habría convertido en una chica plebeya normal y no en una princesa.
«Pero, no habría conocido a León.» Pensé con tristeza.
La vida dentro del palacio no fue tan grandiosa y estuvo llena de tristeza, pero cuando llegó Regaleon, todo cambió. Era como si Regaleon hubiera traído color a mi vida, que antes era solo blanco y negro antes de su aparición.
«No me gustaría cambiar nada de mi pasado.» Pensé. «Bueno, tal vez intentar evitar que mi madre fuera envenenada por la reina.»
Estaba tan absorta viendo a mi yo más joven jugando cuando escuché una voz familiar.
—Alicia. —La voz llamó.
Mi corazón latía rápidamente después de escuchar la voz.
—Alicia, es hora del almuerzo. Entra y come primero. —Dijo la voz—. Puedes seguir jugando más tarde.
—Sí, mamá. —Mi yo más joven respondió alegremente y corrió hacia la taberna.
Me di la vuelta lentamente y miré hacia donde mi yo más joven corrió. Y allí, al lado de la taberna, estaba mi madre de pie, vestida con su uniforme de camarera y con el cabello recogido en un moño. Mi versión más joven corrió hacia ella y mi madre la tomó en sus brazos.
—Mamá, tengo hambre. —Dijo mi yo más joven.
—Entonces vayamos a la cocina. Lávate las manos primero, ¿bien? —Mi madre le dijo a mi yo más joven mientras ella se dirigía a la parte trasera de la taberna.
—Sí, mamá. —Contestó mi yo más joven mientras desaparecía de mi vista.
Me acerqué a donde estaba mi madre. Ella estaba de pie con la espalda hacia mí. Al principio estaba indecisa.
«¿Qué pasaría si ella también fuera solo una ilusión?» Mi corazón latía rápido.
Estaba nerviosa pero necesitaba saber si ella era real. Y así, estiré mi brazo hacia ella y agarré su hombro. Sentí el calor irradiando de mis palmas. Su cuerpo era sólido; mi mano no la atravesó.
Mi madre se sorprendió con mi gesto y se dio la vuelta para mirarme. Nuestros ojos se encontraron, sus ojos plateados con los míos. Estaba más sorprendida cuando vio mi rostro. No estoy segura de si ella me reconoció.
—Mamá… —La llamé.
***
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Les01
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