La prisionera del Alfa - Capítulo 18
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- Capítulo 18 - 18 Capítulo 18 Puesta a prueba
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18: Capítulo 18: Puesta a prueba 18: Capítulo 18: Puesta a prueba Violeta se despertó al día siguiente sintiéndose muy rara.
Tuvo muchas pesadillas sobre su muerte y también algunos sueños con Jack.
Esos fueron aún peores que las pesadillas.
La conversación que habían tenido la noche anterior le pareció a Violeta muy genuina y sincera.
Se sintió un poco más aliviada después de explicarle algunas cosas.
No sabía cómo serían las cosas a partir de ese momento, pero el hecho de que él pareciera creerle era más que suficiente.
Pero cada vez era más difícil resistirse a él.
Violeta tenía sueños sucios todas las noches con él, e incluso durante el día.
Jack la pilló soñando despierta dos veces durante las primeras horas del día y Violeta agradeció mucho que él no pudiera leer su mente.
Se sentía realmente avergonzada por pensar esas cosas.
Algunas personas de los Rebeldes empezaron a mirarla de forma diferente después del ataque de Kate.
Al parecer, la pelea les había llegado a los oídos.
Pero no era tan terrible como ella esperaba.
Por lo que contó Lucinda cuando le llevó el desayuno a Violeta, Kate no era muy amable con los miembros de los Rebeldes, así que a la mayoría no les caía muy bien.
Dos chicas pasaron junto a Violeta después del almuerzo y le dieron un pulgar hacia arriba, lo que la sorprendió.
El resto del día pasó muy rápido, con Violeta haciendo todo lo posible para mantenerse alejada de Jack.
Lo cual era realmente difícil de hacer, ya que ella era su asistente personal.
Cuando él dijo que tendría una reunión del consejo para discutir algunos asuntos importantes, y que ella no necesitaba estar presente, Violeta salió furiosa de su oficina.
Lucinda había dejado algunos bocadillos en su habitación, y después de la ducha, Violeta lo devoró todo.
Pensando en qué hacer, ya que había salido antes de sus tareas de sirvienta, Violeta recordó las herramientas de pintura que Jack había dejado para ella.
Sacó la caja del armario y comenzó a pintar la vista desde su ventana.
El sol ya se estaba poniendo y el crepúsculo era uno de los más hermosos que había visto.
Violeta no supo cuánto tiempo estuvo ahí, hasta que oyó que llamaban a la puerta.
Supuso que era Lucinda trayendo la cena, pero estaba muy equivocada.
Un hombre que nunca había visto antes estaba de pie al otro lado.
—Hola, ¿puedo ayudarlo?
—preguntó Violeta, tratando de sonar amable y educada.
El hombre parecía muy asustado y miraba de un lado a otro del pasillo, como si le persiguieran o le observaran.
—Necesito hablar contigo.
Es muy importante —dijo en voz baja.
—Claro.
¿De qué se trata?
—inquirió Violeta empezando a preocuparse.
No había visto a ese hombre en su vida y no podía imaginar qué podía querer hablar con ella que fuera tan relevante.
—Arden me ha enviado a hablar contigo —respondió.
Violeta casi se cayó al suelo.
Sus piernas cedieron por un momento, pero se recompuso inmediatamente.
No podía mostrar su lado emocional a nadie de esa manera.
—¿Qué quieres decir?
—preguntó.
Su voz salía con dificultad.
—Me ha pedido que te vigile.
Soy uno de los espías encubiertos de la Manada Diamante.
Te he estado vigilando y Arden ya está al tanto de todo.
Sus ojos temblaron y sintió un dolor en el estómago.
¿Ese hombre iba a rescatarla?
¿Podría volver a casa?
—Ya está trabajando en algo para llevarte a casa —continuó el hombre mientras miraba de izquierda a derecha apresuradamente.
Eso inquietaba aún más a Violeta.
¿Y si alguien los escuchaba?
Le harían aún más difícil escapar.
Pero de repente, algo hizo clic dentro de su mente.
Sabía quiénes eran los espías de Arden.
Ellos le habían facilitado el mapa y alguna información sobre Jack antes de la misión.
Tampoco tenían acceso a la mansión.
No podían estar ahí.
A menos que Arden hiciera algo audaz y fuera capaz de infiltrar a alguien.
El hombre de la puerta la estaba poniendo a prueba.
¿Había sido idea de Jack?
¿O de Arden?
Violeta estaba desconcertada y no sabía qué hacer.
Su cabeza era un caos.
—¿De verdad?
—preguntó Violeta tratando de tener más tiempo para pensar— ¿Qué debo hacer entonces?
El hombre parecía un poco desconcertado.
—Bueno, no hay mucho que puedas hacer por ahora.
Sólo esperar.
Pero necesito transmitirle algo de información, para que entienda contra qué va a luchar cuando venga a sacarte.
—¿Vendrá por sí mismo?
¿No enviará a los guardias?
Eso es demasiado arriesgado, no suena para nada a Arden —afirmó Violeta, tratando de inculpar al hombre.
Ella no le daría ninguna información, aunque realmente fuera de la Manada Diamante.
Estaba más confundida a medida que pasaba el tiempo.
Estar dentro de los Rebeldes hacía que Violeta se replanteara muchas cosas.
No pudo evitar creer en todo lo que Jack le decía.
No parecía el malo de la película en absoluto.
—Mira, no tengo mucho tiempo.
Alguien puede aparecer en cualquier momento.
Sólo dime algo valioso que pueda ayudarle a sacarte.
Tal vez alguna de las debilidades de Jack o cómo podrían sacarte y causar algún lío al mismo tiempo…
El hombre la estaba apurando, pero Violeta no se sentía cómoda.
Sus entrañas le decían que cerrara la puerta y se quedara callada.
Se enfrentaba a preguntas muy extrañas e inesperadas dentro de su mente.
¿Realmente quería irse?
¿Dejar a Jack atrás y volver al palacio?
¿Por qué las cosas tenían que ser tan complicadas?
—¿Sabes qué?
No tengo nada que decirle a Arden.
Si quiere descubrir algo, sus espías pueden hacerlo por él.
No diré nada —dijo cerrando la puerta en su cara y girando la llave.
No quería arriesgarse a tener a un hombre enojado dentro de su habitación.
Violeta se quedó callada dentro, tratando de escuchar algún ruido en el exterior.
Cualquier cosa que pudiera indicarle que el hombre se había ido.
Y de repente sintió el impulso de buscar a Jack.
Él tenía una forma de calmarla, de hacer que no se preocupara por nada, aunque fuera su prisionera.
¿Cómo podía pensar en él de entre todas las personas, cuando estaba en esa situación por su culpa?
¿O era por culpa de Arden?
Si él no la hubiera enviado a esa estúpida misión, nunca la habrían hecho prisionera.
Y pensar en eso, en cómo Arden la había dejado ahí a merced de Jack, la hizo enojar mucho.
Sabía los riesgos que corría al abandonar el palacio, pero Arden no le dio opción.
A pesar de que siempre la había tratado bien y le había dado un hogar y una familia, la forma en que Jack la trataba era mucho más cariñosa y atenta de lo que Arden nunca hizo.
Pero ¿podría Jack amarla por completo algún día?
¿Incluso si ella era de la Manada Diamante?
¿Aunque fuera la hija de su enemigo?
¿Podría ella?
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