La prisionera del Alfa - Capítulo 32
- Inicio
- Todas las novelas
- La prisionera del Alfa
- Capítulo 32 - 32 Capítulo 32 Una visita inesperada
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
32: Capítulo 32: Una visita inesperada 32: Capítulo 32: Una visita inesperada —¡Espera!
¿Qué?
—preguntó Violeta, pero Morgana ya se había ido.
¿Qué demonios había sido eso?
Violeta se quedó sola en el exterior por primera vez desde que la capturaron y la hicieron prisionera.
¿Qué significaba eso?
¿Estaba Morgana poniéndola a prueba de alguna manera?
¿Qué debía hacer?
Miles de pensamientos se agolparon en su mente.
Violeta se puso en cuclillas y se agarró la cabeza, tratando de calmarse.
Tenía una crisis de ansiedad.
No sabía qué hacer.
¿Debía aprovechar la oportunidad de escapar y volver a casa?
¿Quería volver?
¿Qué pasaba con Jack?
No podía dejarlo ahora, ¿verdad?
¿Podría ser feliz sin él?
Habían acordado confiar el uno en el otro.
Si ella intentaba escapar y era atrapada en el proceso, Jack nunca volvería a confiar en ella.
Nunca.
¿Quería ella arriesgarse a eso?
¿Podría ser libre en casa?
¿Podría ser feliz ahí, bajo la supervisión de Arden?
Repentinamente, un ruido de algo rompiéndose devolvió a Violeta a la realidad.
Abrió los ojos, alarmada, tratando de comprender lo que estaba sucediendo.
¿Había vuelto Morgana?
Se levantó y miró a su alrededor, tratando de ver detrás de los espesos árboles.
—¿Morgana?
—preguntó dudosa.
—Violeta, soy yo —dijo una voz masculina llegando detrás de ella y se giró bruscamente, con el corazón latiendo como loco.
Y lo que vio la dejó helada de sorpresa.
—¿Lance?
—preguntó.
Su voz apenas salía.
No podía creer lo que sus ojos estaban viendo.
¿Estaba imaginando cosas?
—Por fin te he encontrado.
Violeta miró a su alrededor, aterrada.
Morgana iba a volver en cualquier momento.
¿Y si veía a Lance ahí?
No dudaría en matarlo.
—Lance, ¿qué estás haciendo aquí?
¡Tienes que irte!
—exclamó mientras lo empujaba.
El hombre se había acercado a ella y la había agarrado de los brazos.
—¿Qué quieres decir?
He venido a rescatarte.
Violeta recordó al instante lo que le había dicho Jack.
Alguien estaba cerca, tratando de sacarla.
¿Había sido Lance todo el tiempo?
Gente iría detrás de él.
Jack había salido todo el día a hacer patrullas con los demás miembros.
¿Cómo había sido capaz de pasar desapercibido?
Violeta no podía concentrarse en Lance.
Tenía demasiado miedo de que Morgana la pillara hablando con él.
—Lance, ¿qué estás diciendo?
Te van a matar.
No puedo ir ahora…
—¿Cómo estás?
¿Te han hecho daño?
—preguntó escudriñando su cuerpo.
—No, estoy bien.
Por favor…
—¿Lo has matado?
Violeta se confundió por un momento.
Por un momento, olvidó de qué estaba hablando.
Tosió para recomponerse.
—No, yo…
Me hicieron prisionera.
No pude…
—Está bien —interrumpió Lance, agarrando sus mejillas—.
Tenemos un plan.
Lo mataremos y te sacaremos —afirmó con seguridad.
—¿Qué quieres decir?
—preguntó Violeta que no podía pensar bien.
—Estamos trabajando en un plan para matar a Jack.
Arden sabía que no habías tenido éxito en tu misión —explicó Lance.
Violeta sintió un sarcasmo oculto bajo su voz, pero prefirió ignorarlo.
Había cosas más importantes que pasaban por su mente en ese momento.
—Lance, tienes que irte.
No estoy aquí sola.
Ella llegará pronto.
Violeta le empujó de nuevo.
Lance no parecía querer irse.
—¿Por qué no vienes conmigo?
Ya no hay nadie aquí.
Volvamos a casa —repitió.
Violeta tragó saliva.
—No puedo.
Sabrán que me he escapado y tomarán represalias contra la Manada Diamante.
No quiero arriesgarme a eso.
—¿Estás dispuesta a arriesgar tu vida?
—preguntó Lance levantando la ceja.
—Estoy bien.
No me harán daño —respondió.
—¿Cómo puedes saber eso?
Ellos son el enemigo, Violeta.
No serán tan tolerantes contigo —replicó furioso.
—Estoy aquí, ¿no?
No estoy herida, ¿verdad?
Si ese fuera el caso, ya estaría muerta.
Confía en mí, estaré bien.
Por favor, tienes que irte.
En ese momento, oyó un fuerte ruido que venía de detrás de los árboles.
Sonaba como unos pesados troncos cayendo al suelo.
¿Era Morgana?
—¡Lance!
¡Ahora!
— susurró Violeta asustada.
Tenía que irse.
Morgana podría matarlo con solo un movimiento de sus manos.
Y Violeta no sería capaz de protegerlo, porque aún no sabía cómo usar sus poderes.
Ni siquiera sabía de qué era capaz todavía.
Lance miró en dirección al ruido y pareció darse cuenta de que realmente podía ser peligroso quedarse ahí.
—Volveré a por ti —susurró y se dio vuelta para marcharse.
Violeta solamente pudo volver a respirar cuando estuvo segura de que Lance se había ido de verdad.
Pero Morgana no apareció.
¿Qué había sido ese ruido entonces?
El tiempo pasaba, Violeta no podía entender dónde podía estar Morgana.
Habían pasado horas y no había vuelto por ella.
¿Había vuelto a la mansión y dejado a Violeta sola en medio del bosque?
¿Qué estaba planeando entonces?
¿Realmente estaba probando si Violeta escaparía?
Tras horas de espera, empezó a sentir hambre y decidió volver a la mansión sola.
Incluso intentó llamar a la mujer y buscó en algunos lugares cercanos, sin suerte.
Si Morgana volvía y no veía a Violeta, podría explicar más tarde que se había cansado de esperar y que no la había encontrado.
El hecho de que volviera sería suficiente, ¿no?
En cuanto entró en la casa de Jack, algo le llamó la atención.
Mientras caminaba por los pasillos, vislumbró a alguien que salía del despacho de Jack.
Y su corazón dejó de latir cuando vio de quién se trataba.
Era Morgana.
Y parecía muy satisfecha de sí misma.
No vio a Violeta ahí, porque tomó el camino contrario.
Pero Violeta casi se cayó al suelo cuando vio quién salía del despacho tras Morgana.
Era Jack.
Y parecía estar a punto de asesinar a alguien.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com