La prisionera del Alfa - Capítulo 33
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33: Capítulo 33: Confrontación 33: Capítulo 33: Confrontación Violeta no sabía qué hacer.
¿Por qué Morgana había vuelto sin ella?
¿Por qué la había dejado sola en el bosque y estaba hablando con Jack?
¿Le dijo que había escapado?
¿Qué estaba pasando?
Jack parecía enfurecido.
—¿Jack?
—susurró Violeta, apareciendo al final del pasillo.
El hombre miraba hacia arriba, tratando de mantener la calma y miró en su dirección inmediatamente después de escuchar su llamado.
Sus ojos se abrieron de par en par como si ella fuera un fantasma o algo así.
—¿Qué…?
—intentó decir, pero ni siquiera pudo pronunciar las palabras.
Él estaba sorprendido.
¿Por qué?
—¿Qué está pasando?
—preguntó Violeta acercándose a él con cautela.
Entonces, algo pareció golpearlo y los ojos furiosos volvieron a aparecer.
Frunció el ceño y se dirigió hacia Violeta.
La agarró del brazo y empezó a tirar de ella, usando una fuerza innecesaria.
—Jack, ¿qué estás haciendo?
—preguntó mientras intentaba apartar el brazo, sin suerte.
Jack parecía ciego de rabia.
Violeta se dio cuenta de a dónde la llevaba por los trayectos que recorrían.
¿Iba a atraparla de nuevo en su habitación?
Sin embargo, pasó por delante de su puerta y siguió caminando.
Hacia su dormitorio.
Abrió la puerta de golpe y entró en la habitación con ella todavía de la mano.
—¡Jack!
Me estás haciendo daño —gritó confundida.
¿Por qué estaba actuando así?
Él la soltó inmediatamente, mirando su brazo justo después, examinándolo para ver si realmente la había herido.
—Creí que habíamos acordado confiar el uno en el otro —dijo en voz baja.
Parecía estar sufriendo.
Violeta pudo ver lo difícil que le resultaba mantener el control.
—No sé de qué estás hablando —respondió Violeta, aún sin tener idea de lo que pasaba.
Por supuesto que sabía que Morgana era la responsable de que él actuara de esa forma, pero no sabía qué había dicho la mujer.
Claramente, había sido un truco lo de llevarla a practicar.
Violeta se sintió frustrada por haber caído en la trampa, aunque en realidad no tenía otra opción.
Morgana la había obligado a ir.
—Bueno, he escuchado que estabas en el bosque hablando con alguien.
Y no era solo alguien, ¿verdad?
Era el Beta de la Manada Diamante, ¿no es así?
—gritó Jack.
La manera en que sus ojos la miraban fijamente hizo que Violeta quisiera llorar.
Ella no lo reconocía.
La miraba con desprecio.
Abrió la boca para responder, sin embargo, no salió ningún sonido de ella.
—E imagina mi sorpresa cuando también me enteré de que ustedes dos estaban tramando matarme.
Nuevamente —continuó Jack sonriendo con desdén.
—Yo no estaba…
—dijo Violeta, pero Jack la interrumpió.
—No intentes negarlo.
Estaba cansada de que le hicieran daño.
Estaba cansada de ser manipulada, de tener que demostrarle que merecía su confianza.
Él también había accedido a que iban a intentar que funcionara.
Que estaban dispuestos a renunciar a sus orgullos y permanecer juntos.
Entonces, ¿por qué se echó atrás a la primera oportunidad que tuvo?
—¡Yo no lo hice!
Morgana claramente me inculpó —dijo intentando explicarle.
—¡Sí, claro!
Ella estaba vigilando a ese tipo para utilizarlo y convencerte de que me mataras —resopló Jack.
—No seas estúpido.
Sabes lo que quería decir.
Me llevó a practicar y me dejó sola en el bosque durante horas.
No sabía que él iba a aparecer.
¿Cómo iba a saberlo?
—¡No tengo idea!
—exclamó Jack frustrado.
Violeta creyó notar un rastro de tristeza en sus ojos—.
¿Cómo podría saber cómo hacen los negocios en su estúpida manada?
—¿No piensas que ya te habría matado si realmente quisiera?
Si no recuerdo mal, ¡tuve la oportunidad de hacerlo mientras dormías a mi lado!
No necesitaba una maldita daga —gritó Violeta.
Ahora estaba realmente enojada.
¿Cómo podía dudar así de ella?
—¡Dijiste que estabas dispuesto a confiar en mí, Jack!
¡Y a la primera oportunidad que tienes, me acusas de estupideces de las que ni siquiera tienes pruebas!
Jack se quedó callado ante su arrebato.
Tal vez no esperaba que ella fuera tan activa en la conversación.
—Podría haber escapado con él.
¿No supusiste eso?
Estaba sola, ya que Morgana vino corriendo a hablar contigo —dijo Violeta al darse cuenta ahora de lo que había hecho la tora mujer.
El ruido que había escuchado debía ser el de Morgana dejando caer los troncos al ver a Lance ahí.
Así que se fue corriendo en busca de Jack en lugar de enfrentarse a ellos.
Si Violeta escapaba, Morgana ganaría, porque por fin se libraría de ella.
Si volvía, Jack ya no confiaría en ella.
Así que ella también ganaría.
Al final, no tenía ninguna posibilidad.
—¡No sabía que estaba ahí, pero me negué a volver!
Por ti.
Porque te amo.
Sin embargo, eres demasiado estúpido para darte cuenta de eso, ¿no?
¡Solamente sabes acusarme de cosas que ni siquiera he hecho!
—gritó Violeta con decepción y rabia.
Jack la miró atónito y con intensidad.
—¿Qué has dicho?
—preguntó en un susurro.
Era evidente que estaba desconcertado.
La conversación había tomado un rumbo que él no esperaba.
Que no esperaban, en realidad.
Violeta no podía creer que esas palabras hubiesen salido de su boca.
¿Por qué había dicho que lo amaba?
¿Especialmente cuando él la culpaba de algo que no había hecho?
Ella tampoco quería ser la primera en decir eso.
¿Y por qué ahora?
Le dio la espalda, no quería repetirlo.
Le dolía físicamente defenderse de sus acusaciones.
Sabía que él tenía sus razones.
De hecho, eran fuertes.
No sabía si sería tan condescendiente con él si la situación fuera al revés.
Pero se habían puesto de acuerdo.
¿Eso no significaba nada para él?
—Violeta, ¿qué acabas de decir?
—preguntó nuevamente Jack, dando unos pasos hacia delante.
—Ya escuchaste lo que dije —respondió ella, aún de espaldas a él.
No quería enfrentarse a él—.
Estaré en mi habitación si quieres castigarme o lo que sea —continuó con la mano ya en la puerta.
Quería que él la llamara por su nombre, que le agarrara la mano y le diera el beso más apasionado que pudiera darle.
Sin embargo, nada de eso ocurrió.
De hecho, salió de la habitación sin escuchar una sola palabra de él.
Y llegó a su dormitorio sin ver nada, porque las lágrimas le nublaban la vista.
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