Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

La prisionera del Alfa - Capítulo 35

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. La prisionera del Alfa
  4. Capítulo 35 - 35 Capítulo 35 No puedes ir
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

35: Capítulo 35: No puedes ir 35: Capítulo 35: No puedes ir —Estás bromeando, ¿verdad?

—exclamó Jack incrédulo— ¡No puedes hablar en serio!

—No, nunca he hablado más en serio en toda mi vida.

Si Arden es alguien malo como dices que es, debe tener algo que demuestre sus actos.

Puedo encontrarlo y traértelo —explicó Violeta.

Jack la soltó de sus brazos con incredulidad.

—Tienes que dejarme ir.

Te prometo que volveré —continuó Violeta—.

Les diré que me he escapado e intentaré encontrar cualquier cosa que pueda usar para quitarle el poder.

Jack se quedó sin palabras.

Sabía que era un movimiento audaz y que Jack no estaría de acuerdo en un principio, pero lo convencería.

Era la única oportunidad que tenía de estar en paz con él.

Si Arden era tan malo, ella tenía que hacer algo.

—Tienes que prometerme que no matarás a nadie.

Solo tienes que derrocarlo.

Con una buena prueba, no tendrás que matar a nadie.

—Debes estar loca para pensar que alguna vez te permitiré ir a una misión suicida como esa.

—¿No confías en mí?

Volveré contigo —dijo Violeta agarrando su cara.

—Eso no es lo que me preocupa, Violeta.

Esto es demasiado peligroso.

Si descubre que intentas robarle algo, te matará.

En un santiamén.

No importa si eres su hija adoptiva o no —respondió Jack desesperado.

Violeta abrió más los ojos.

—Él no…

Él nunca me mataría —dijo en voz baja, porque realmente estaba dudando de sus palabras.

¿Podría Arden realmente matarla?

Ni siquiera podía imaginarse que le hiciera daño y mucho menos que la matara.

—No opines demasiado bien de él.

Sé quién es.

Y te puedo asegurar que ni siquiera dudaría —continuó Jack.

Levantó las manos, revolviendo impotentemente su cabello.

—Jack, por favor.

Nunca te pediría este tipo de cosas si no estuviera segura de poder encontrar algo bueno.

¿No era esto lo que querías toda tu vida?

¿Demostrar que Arden no es un buen líder?

—Sí, pero no quiero arriesgarte por eso.

No vale la pena —gritó—.

Nunca te pondría en peligro para demostrar nada.

¿Te imaginas cómo me voy a sentir si te pasa algo por eso?

—preguntó mirándola con los ojos llorosos— No podría vivir conmigo mismo, Violeta.

—Todo irá bien.

Y podemos idear un plan.

Si pasa algo, puedes enviar refuerzos.

—Violeta, por favor, no me pidas eso.

No puedo permitir que te vayas.

La tristeza en sus ojos era clara como el agua ahora.

—Tienes que hacerlo, Jack.

No puedo vivir como tu prisionera para siempre.

Tienes que confiar en mí y dejarme ser libre.

Y nunca confiarás plenamente en mí si no hago algo así.

Necesito demostrarte mi lealtad volviendo a ti.

—¡No, no tienes que hacerlo!

Sí confío en ti.

Solo me comporté como un idiota antes.

Ya me disculpé por eso —declaró intentando desesperadamente convencer a Violeta de que cambiara de opinión.

Pero por primera vez en su vida, estaba más que segura de lo que tenía que hacer.

Tenía que elegir su lado.

Para vivir en paz consigo misma y con Jack, Violeta tenía que ver por sí misma las cosas malas que Arden estaba haciendo.

Y Jack tenía que ver con sus propios ojos que ella lo había elegido a él, en lugar de a Arden o a cualquier otro.

Únicamente de ese modo podrían vivir una vida feliz.

—Jack, he tomado una decisión.

Si no quieres mantenerme aquí como tu prisionera, tienes que dejarme ir.

Solamente necesito entrenar un poco más, para poder usar mis poderes para protegerme.

Jack la miró sin decir una palabra.

Ella dudaba que tuviera algo que decir realmente.

—No confío en Morgana.

No obstante, sé que ella es la única que puede ayudarme ahora.

Así que debes tener una pequeña conversación con ella.

Necesito una tregua por el momento —explicó Violeta.

Esa era la única forma en que podría defenderse de la Manada Diamante si intentaban hacerle algo.

No quería creer que Arden hiciera algo para dañarla, pero no podía arriesgarse ahora.

Había mucho en juego.

Jack resopló por sentirse impotente.

Debía ser él quien se arriesgase para dar a Violeta y a los hombres lobo la mejor vida que pudieran tener.

No al revés.

Sabía que ella era poderosa y capaz de manejarse sola.

Sin embargo, no quería quedarse sentado esperando a que ella arriesgara su vida sola.

¿En qué lo convertía eso?

Violeta no parecía dispuesta a renunciar a esa idea.

Lo cual era muy bueno.

Él nunca podría poner sus manos en algo comprometedor para incriminar a Arden desde fuera de esos muros.

Tampoco le pediría nunca algo de ese tipo a Violeta.

Era su familia, después de todo.

El hecho de que ella quisiera tirar todo eso por la borda para quedarse con él significaba mucho.

—Estaré en guardia por cualquier cosa.

A la menor señal de que estés en peligro, invadiré esas paredes, ni siquiera me importa a quién tenga que matar para sacarte —dijo con firmeza.

Violeta sonrió suavemente.

—Pensé que habías prometido no matar a nadie.

—No prometí nada.

Y si hay que elegir entre tú y alguien más, no creo que tenga que decirte siquiera cuál sería mi elección.

—De acuerdo, tenemos un trato entonces.

Tú hablas con Morgana y yo intento darte un mapa del palacio.

No conozco las posiciones de todos los guardias, pero opino que puedo ayudarte diciéndote cómo funcionan las cosas dentro, si necesitas entrar.

No puedes hacer nada en un impulso, porque podrías arruinar el plan —explicó Violeta.

Jack asintió, sin que se le ocurriera algo agradable que decir.

Todavía estaba tratando de digerir lo que estaba pasando.

—Ahora, deberías irte a la cama, porque mañana tienes que hablar con Morgana.

No podemos perder el tiempo —dijo Violeta, empujándolo hacia la puerta.

—¿Qué?

¿Ni siquiera me dejas dormir contigo?

—preguntó Jack con ojos de cachorro.

Violeta puso los ojos en blanco.

—Jack, estoy agotada.

No me dejarás dormir si te quedas aquí, así que…

Deberías ir a tu dormitorio —afirmó Violeta.

Solo que Jack no parecía convencido.

—No haré nada.

Te lo prometo.

Me tumbaré aquí y dormiré como un angelito —bromeó, tirándose en su cama.

Violeta sonrió y fue hacia él.

—Jack, vamos.

Sabes que no podrás cumplir esa promesa.

Él levantó la cabeza para mirarla con una sonrisa traviesa.

—No haré nada a menos que tú quieras.

Y una vez más, Violeta no fue capaz de resistirse a él.

Y mientras apoyaba la cabeza en su pecho para finalmente dormir, se dio cuenta de que nunca querría renunciar a eso.

Durmiendo cerca de él cada noche es como ella quería pasar cada día por el resto de su vida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo