La prisionera del Alfa - Capítulo 38
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- Capítulo 38 - 38 Capítulo 38 Una propuesta diferente
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38: Capítulo 38: Una propuesta diferente 38: Capítulo 38: Una propuesta diferente —¡Oh, Dios mío!
¡Violeta!
—exclamó la mujer corriendo con los brazos abiertos para abrazar a Violeta.
Esa acción casi hizo que Violeta quisiera llorar.
Gwen era la única que realmente podía hacerla sentir querida dentro de esas paredes.
Violeta no tenía muchos amigos en realidad, eran solo ellas dos y Lance.
Pero su relación con Lance era torpe y a veces incómoda, así que Gwen era la única que le quedaba.
—No creí cuando me dijeron que habías vuelto —comentó Gwen retirándose del abrazo.
—Sí, de hecho, acabo de llegar a casa.
—No puedo ni imaginar por lo que has pasado.
Sin embargo, Violeta no estaba de humor para contar nada.
Así que se limitó a asentir, intentando fingir que estaba cansada.
—Date un baño y descansa un poco —dijo Arden detrás de ellas.
Ella se giró para mirarlo nuevamente, aun digiriendo su indiferencia hacia ella desde que había vuelto.
Violeta volvió a mover la cabeza en señal de afirmación.
—Hagamos una fiesta el sábado por la noche para celebrar tu regreso —añadió Arden mientras Violeta se dirigía a la puerta.
Ella se quedó helada de sorpresa.
No esperaba ese tipo de cosas.
Supuso que todo volvería a la normalidad en cuanto pusiera los pies en el palacio.
Pero, por supuesto, Arden no dejaría escapar una oportunidad así.
¿Qué mejor motivo para mostrar a sus miembros que su Alfa estaba más que feliz que su hija adoptiva había vuelto a casa sana y salva?
—¿Tenemos que hacerlo?
No estoy de humor para fiestas…
—comentó Violeta tratando de convencerlo.
—¡Claro que sí!
Tenemos que celebrar que estás libre de las manos de esos monstruos.
Violeta se estremeció de indignación.
Escucharlo hablar de esa manera de Jack realmente la enojaba.
Decidiendo no continuar con esa conversación, Violeta se dio media vuelta y tomó el camino hacia su habitación.
Estaba exactamente como la había dejado.
Sin embargo, no se sintió para nada en casa una vez que entró.
De hecho, casi podía ver su habitación en la mansión de Jack frente a ella; su cama con él durmiendo plácidamente en ella.
Violeta cerró los ojos, tratando de juntar el valor que tenía cuando dejó la mansión.
La bañera estaba llena y el agua estaba realmente caliente, lo que hizo que Violeta se sintiera realmente cómoda.
Tan cómoda que incluso durmió una siesta dentro de ella.
Ese día no tenía ganas de salir de su habitación, así que fingió que le dolía la cabeza y dijo que no quería que la molestaran.
En algún momento de la tarde, alguien entró y dijo que Arden había contado a toda la manada lo de la fiesta para celebrar el regreso de Violeta.
Ella asintió y cerró la puerta, no se sentía nada feliz.
¿Cómo iba a seguir con su plan?
No tenía ni idea de por dónde empezar.
El único lugar que se le ocurría para encontrar algo incriminatorio era el despacho de Arden, pero era casi imposible encontrar esa habitación vacía.
Siempre estaba ahí, teniendo reuniones o simplemente pensando con su cigarrillo.
¿Cómo iba a encontrar un momento para entrar y buscar algo?
Especialmente algo que ni ella misma sabía qué era.
Arden no era el tipo de hombre que escondía cosas confidenciales en su habitación.
Y Violeta recordaba haberlo visto guardar muchas cosas dentro de sus cajones y en el mueble detrás de la mesa de su despacho.
Debía tener algo ahí que la ayudara.
Empezó a pensar demasiado, considerando lo que pasaría si realmente encontraba algo.
¿Qué pasaría con la Manada Diamante?
¿Creerían que Arden no era la persona ideal para gobernarlos?
Además, no quería pensar en Gwen ni en Lance.
¿Y si creían que Violeta era una traidora y una hija desagradecida?
Ella no quería hacer nada malo con Arden.
Por eso insistió en que Jack le prometiera que no mataría a nadie.
En el fondo de su corazón, Violeta opinaba que Arden era un buen hombre, de lo contrario nunca la habría adoptado.
Tal vez simplemente no era un buen líder.
Ella solo quería encontrar algo que lo demostrara.
Si no encontraba nada, quizá no hubiera nada que encontrar.
Entonces tendría que figurarse en una manera de volver a Jack.
Pero reflexionándolo, se dio cuenta de que la fiesta era una buena excusa para que la oficina de Arden estuviera vacía.
Siempre se mostraba a los invitados en estos eventos.
Si tenía la oportunidad de salir de la fiesta sin ser descubierta, tal vez podría tener algún éxito con la misión.
Unos golpes en la puerta sacaron a Violeta de sus pensamientos.
—Adelante —dijo, con mucha flojera de levantarse de la cama.
Lance apareció con su uniforme habitual y su pelo perfectamente peinado.
—Hola —saludó cerrando la puerta tras de sí—, Gwen me acaba de decir que has vuelto.
¿Cómo te sientes?
Violeta se sentó en la cama para mirarlo.
—Estoy bien, solo un poco cansada.
Él asintió y se sentó al otro lado de la cama.
A Violeta le caía muy bien Lance.
Siempre había sido muy amable con ella, pero el hecho de haber sido criado por Arden, hacía que Lance se pareciera demasiado a él.
Lo que Violeta no creía que fuera algo bueno.
Lance era un hombre muy emocional, pero Arden era frío.
De alguna manera, Lance aprendió a cambiar sus emociones por frialdad, tal vez una manera de ocultar sus verdaderos sentimientos.
Parecía ser alguien que se dejaba llevar por sus sentimientos en una pelea, algo que a Violeta le parecía realmente peligroso.
En ese sentido, Lance era muy parecido a ella.
Siempre dejaba que sus sentimientos hablaran más fuerte que su lado racional.
—Sabes, Vi, ahora que has vuelto, tenía muchas ganas de hablar contigo de algo —comentó con la cabeza baja.
No tenía el valor de mirarla a los ojos y ella se preguntó por qué.
—¿De qué se trata?
—preguntó Violeta con curiosidad.
—Supongo que siempre has imaginado lo que siento por ti.
No, no, no.
Él no iba a…
—Y me he arrepentido todo este tiempo de no haberte hablado de esto antes de que te fueras a tu misión…
—continuó Lance.
Violeta no se dio cuenta de lo tensa que estaba solo por esperar la conclusión de esa frase.
—Quería decirte que realmente quiero casarme contigo.
Y no solamente porque Arden quiera que lo hagamos, sino porque creo que podríamos ser realmente felices juntos.
Oh, mierda.
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