La prisionera del Alfa - Capítulo 67
- Inicio
- Todas las novelas
- La prisionera del Alfa
- Capítulo 67 - 67 Capítulo 67 Otro punto de vista
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
67: Capítulo 67: Otro punto de vista 67: Capítulo 67: Otro punto de vista Lance salió de detrás de un arbusto y se quedó mirando a Violeta sin decir nada.
Mientras tanto, en un espacio de fracciones de segundo, Violeta consideró sus opciones.
No quería esperar a ver si él estaba ahí para atacarla de nuevo, así que trató de pensar en cómo podía salir de ahí y volver sana y salva a la mansión.
De lo contrario, tendría que luchar contra él y no estaba de humor para eso.
«El día era demasiado bueno para ser verdad», se dijo.
Al darse cuenta de lo que Violeta estaba haciendo, Lance estiró las manos frente a él en señal de rendición y la miró a los ojos.
—No voy a hacerte nada.
Solo quiero hablar.
Ella levantó las cejas hacia él, desconfiada.
—¿Hablar?
¿De qué podrías querer hablar conmigo?
¿Estás aquí para tenderme una emboscada o qué?
¿Quién más está contigo?
—preguntó mirando a su alrededor, intentando intuir si había alguien más allí, escondido y esperando para atacarla cuando estuviera distraída.
—Te juro que no he venido a atacarte.
También me estoy escondiendo de ellos.
Violeta, lo único que te pido es que me escuches unos minutos, ¿vale?
—rogó y Violeta sintió un calor en su corazón.
No parecía estar mintiendo.
Pero ¿debía confiar en él tan rápidamente?
Él la había atacado cuando intentó escapar de la manada Diamante.
Todavía no lo había olvidado.
—¿Por qué debería creerte?
Me atacaste y no quisiste confiar en mí —preguntó aún en posición defensiva.
Sus hombros estaban tensos y no podía dejar de mirar a su alrededor.
—Lo sé —asintió bajando la cabeza, demasiado avergonzado para mirarla ahora—.
Y la verdad es que, me arrepentí en cuanto lo hice.
Y tu novio me hizo pagar por ello.
Me dio una buena paliza.
—Sí, ¿quieres que me compadezca de ti?
—comentó burlona.
—No, Violeta…
No he venido hasta aquí para que sientas pena por mí.
He venido a pedirte disculpas.
Ahora sé por qué hiciste lo que hiciste.
Te creo.
Ella lo miró sorprendida e incrédula.
¿Estaba siendo sincero?
—Solo lo hiciste después de que soltara las pruebas.
No tenías otra opción.
—¿Puedes culparme?
¿Cómo esperabas que me creyera eso?
Si te lo hubiera dicho, te habrías reído de mí.
Tienes que admitir que solo la idea es una locura.
Tenía razón.
Ella misma casi no se lo creía, incluso con todos esos documentos delante.
¿Podía realmente culparlo?
—Supongo que estaba más disgustada porque no pudiste confiar en mí, aunque te rogué que lo hicieras…
—murmuró ella.
Lance dio dos pasos hacia delante, pero se detuvo en cuanto ella abrió los ojos.
Ella aún no estaba preparada para confiar en él, así que decidió quedarse donde estaba.
—Lo siento de verdad.
No podía dejar de maldecirme por no confiar en tus palabras.
Supongo que estaba demasiado ciego para verlo.
Era como si me hubieran lavado el cerebro, Violeta.
Es ridículo, lo sé, pero no consideras las otras posibilidades.
—Sé lo que quieres decir.
Es difícil imaginar que Arden sea ese tipo de persona.
Pero yo era la que siempre estaba en la oscuridad, nunca participé en la acción real.
Tú sí.
Has luchado al lado de Arden durante mucho tiempo.
Lance asintió.
—Lo he hecho, pero él nunca me mostró su verdadero lado.
Quiero decir, él es inteligente.
Nunca mostraría que es un monstruo, ¿verdad?
Solo sus aliados lo sabían.
Yo era su hijo, así que ¿por qué iba a mostrarme eso?
De hecho, Arden era alguien a quien realmente admiraba.
La voz de Lance sonaba triste y decepcionada.
Violeta sabía exactamente lo que debía estar sintiendo, porque ella sentía lo mismo.
—¿Por qué te escondes de ellos?
—preguntó Violeta.
—Porque he cambiado de bando y sé demasiado.
Ya no confío en ellos y no quería hacer el trabajo sucio de Arden—.
Cuando se difundió la noticia, Arden escapó enseguida.
Pero lo escuché hablar primero con algunos de sus aliados, diciendo que se pondría en contacto con ellos cuando hubiera encontrado un lugar donde esconderse.
—¿Por qué cambiaste de bando?
—preguntó Violeta queriendo saber.
—Le pregunté qué había pasado, si todo era cierto.
Pensé que intentaría explicarme lo que había pasado.
Que no era lo que creíamos.
Pero no lo negó.
Dijo que hizo lo que tenía que hacer.
No había remordimiento en sus ojos.
Entonces no supe qué hacer.
La gente podía suponer que yo también formaba parte de sus planes, así que hui —explicó Lance y Violeta se sintió realmente mal por él.
Gwen le había sugerido que hiciera eso, enfrentarse a Arden.
Y entonces Lance lo hizo y el resultado fue aún peor de lo que ella podría haber imaginado.
Violeta se sentó en una roca junto al río, poniéndole atención, mientras seguía alejada de él.
Todavía estaba decidiendo si era de fiar o no.
Lance también se sentó para continuar su historia.
—Acampé en un bosque del Oeste y cambiaba de lugar cada dos días, temiendo que alguien pudiera encontrarme.
Entonces me enteré del juicio del Sr.
Brown.
No pude verlo, pero oí a algunas personas hablar de ello cuando fui a la tienda a comprar algunas provisiones.
—¿Escuchaste lo de Gwen?
¿Lo que hizo?
Violeta no sabía si debía traer ese tema a su conversación, pero se moría por hablar con alguien de eso.
Alguien que también conociera a Gwen.
Lance asintió con una expresión molesta.
—Sí.
Qué sorpresa, ¿eh?
Nunca pensé que Gwen pudiera hacer algo así —respondió.
—Lo sé.
Pero también debe estar pasando por muchas cosas.
Tal vez se arrepintió —dijo Violeta, aun tratando de encontrar algo a lo que aferrarse.
Se quedaría con cualquier cosa que le diera la mínima esperanza sobre Gwen.
Cualquier cosa que demostrara que Gwen no estaba perdida para siempre.
Lance la examinó.
—Sé que debe estar pasando por muchas cosas.
No puedo ni empezar a imaginar.
Pero no creo que se arrepienta, Vi.
Gwen es amable y dulce, pero también es muy racional e inteligente.
Por mucho que odie admitirlo, tiene algo que me recuerda a Arden.
Violeta abrió la boca, pero no salió ninguna palabra.
Nunca había visto a Gwen de esa manera.
Pero tal vez no había estado poniendo atención al lado feo de su hermana.
Siempre había dado glamour a Gwen, como si fuera la persona más perfecta e increíble del mundo.
—Sé que tú no lo ves en ella, pero yo sí.
Siempre lo he hecho.
Pero pensé que ella no podía ser corrompida.
O tal vez eso es lo que quería creer —confesó.
—¿No piensas que podría volver a ser la hermana que conocemos?
—preguntó Violeta, sintiendo que la última hebra de esperanza desaparecía frente a sus ojos.
Lance apartó la mirada.
—Sinceramente, no.
Aunque espero equivocarme.
Violeta se quedó mirando el agua mientras todo aquello era digerido por su mente.
Pasaron unos minutos mientras permanecían en silencio, solo pensando y escuchando el canto de los pájaros.
—¿Por qué no volviste al palacio?
—preguntó de repente—.
Podrías haberla ayudado.
Lance la miró.
—Ya no pertenezco allí.
Necesito encontrar mi propio lugar ahora.
Pero antes de eso, necesito vengar a mis padres.
Y también vengarme a mí mismo.
Arden me traicionó a mí, a ti y solamente Dios sabe a cuántos más.
No puedo dormir pensando que fui demasiado estúpido para verlo.
¡Pero ahora se acabó!
Pagará por lo que nos hizo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com