La prisionera del Alfa - Capítulo 79
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
79: Capítulo 79: Incomodidad 79: Capítulo 79: Incomodidad —¿Lance?
—llamó Violeta tras unos segundos de pura incomodidad.
Era como si ambos estuvieran congelados, simplemente mirándose.
Tuvo que hacer algo para romper ese gélido momento antes de empezar a reír.
El hombre parecía haberse despertado de un sueño muy profundo.
Parpadeó un par de veces al darse cuenta de la situación.
Y entonces pareció extremadamente avergonzado.
Igual que Lucinda.
Violeta miró de uno a otro, sintiendo que estaba en el lugar equivocado.
Era realmente extraño estar en medio de un momento muy íntimo, aunque nunca pudo imaginar que algo así pudiera suceder.
—Violeta —respondió finalmente Lance, acercándose, pero aun asegurándose de no hacer ningún movimiento brusco y que fuera malinterpretado por alguna de ellas.
Lucinda seguía callada, pero Violeta se dio cuenta ahora de que sus mejillas estaban muy rojas.
Pero en cuanto se recompuso, volvió a su postura de guardia, asegurándose de intimidar a cualquiera de los presentes con su mirada.
Lance miraba de Violeta a Lucinda, claramente agitado por un sentimiento desconocido.
Sin embargo, Violeta sabía exactamente cómo se sentía.
Pero ella tenía cosas más importantes que hacer en ese momento, así que todo el tema del vínculo de pareja tendría que esperar.
—¿Cómo te sientes?
—preguntó, escudriñando su cuerpo por primera vez.
Tenía muchos moretones en los brazos y la cara, pero ella no podía ver si había algo peor bajo su ropa.
Probablemente, sí, porque no tenía muy buen aspecto.
Sus ojeras eran muy evidentes, estaba más delgado que cuando se había encontrado unos días ante, y parecía extremadamente cansado.
—Debo confesar que he tenido días mejores —dijo con una suave sonrisa.
Algo que Violeta estaba segura de que haría que el corazón de Lucinda se acelerara incontroladamente.
Pero evitaba mirar a su amiga, porque el momento ya era suficientemente incómodo sin que ella se entrometiera.
—¿Y tú?
—añadió.
—Estoy como nueva.
Pero tú tienes un aspecto terrible —respondió ella con una sonrisa de satisfacción.
Lance retribuyó con una mueca.
Lucinda parecía incómoda formando parte de aquella conversación y justo entonces Violeta se dio cuenta de que no los había presentado.
—Oh…
¡Lo siento mucho!
Estaba tan metida en el momento que no los presenté.
Lance, esta es Lucinda.
Lucinda, este es mi hermano Lance.
La incomodidad volvió como una bola de demolición.
—Es un placer conocerte, Lucinda —dijo Lance y asintió con la cabeza, claramente molesto por no poder acercarse a estrechar la mano de Lucinda.
Pero como eso podía considerarse un acercamiento peligroso, e interpretarse como un ataque, decidió quedarse quieto.
Lucinda también negó con la cabeza, muy avergonzada, pero sin perder la compostura.
—Para mí también —murmuró de vuelta.
Violeta decidió volver a romper el hielo.
—Entonces, ¿qué pasó?
—dijo Violeta, haciendo la pregunta que la carcomía por dentro.
Quería saberlo todo.
—Sinceramente, no sé cómo se enteraron de nuestro encuentro ese día.
Deben haber seguido a alguien.
Esa es la única explicación —comentó.
Violeta también había pensado en eso y había llegado a la misma conclusión.
Era la única explicación a que alguien supiera que iban a volver a reunirse en ese momento y lugar, porque lo decidieron mientras hablaban en el bosque.
No había ninguna prueba que pudiera ser robada y nadie más que lo supiera.
—Estaba escondido en un almacén abandonado a pocos kilómetros de aquí, e iba a salir un poco antes para encontrarme contigo.
Pero cuando salí, estaba rodeado de lobos.
Reconocí a algunos de ellos al instante, pero me superaban claramente en número.
Violeta empezó a imaginarse la escena dentro de su mente.
—Me transformé lo antes posible, pero me atacaron, todos a la vez.
No tuve ninguna oportunidad.
Pero no sé por qué no me mataron.
No tenía sentido para mí —continuó Lance.
Violeta frunció el ceño.
—En fin…
tampoco entiendo por qué no mataron a ninguno de nosotros —volvió al tema principal.
—Tal vez solo fue una advertencia de Arden.
Imagínate.
He oído que está intentando volver —continuó Lance.
—¿También te has enterado de lo de Gwen?
Hablé con ella por teléfono y le pregunté si los rumores eran ciertos.
Dijo que realmente quiere construir el muro de nuevo y básicamente me pidió que desapareciera de su vida —explicó Violeta.
Lance bajó la mirada, y Violeta pudo sentir que él estaba pensando lo mismo que ella.
—Es extraño, ¿verdad?
¿Cómo nuestras vidas cambiaron tan drásticamente de repente?
—preguntó—.
No puedo negar que es triste ver que Gwen haya cambiado así.
—Sí…
De todos modos, quería hablarte de algo.
Pensaba llevarte a la mansión, pero Jack no está dispuesto a creerte, como te dije antes —continuó Violeta—.
Sugerí que te mantuviéramos bajo vigilancia hasta que pudieras, ya sabes, ganarte la confianza de todos.
Lance asintió, siguiendo la reflexión y dándose cuenta de algo.
—Le contaste lo de nuestro casi matrimonio, ¿verdad?
—preguntó Lance con una sonrisa de satisfacción.
Violeta pudo sentir a Lucinda jadeando a su lado, a pesar de que Violeta se lo había mencionado antes.
Pero quizás a Lucinda le pilló desprevenida al igual que a Violeta, ya que tampoco se imaginaba que Lance sacaría ese tema de conversación de repente.
¿Qué iba a decir?
Sobre todo, ahora que al parecer, había encontrado a su pareja y ella estaba frente a él.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com