La prometida del General Divino - Capítulo 7
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7: Ataque sorpresa 7: Ataque sorpresa Luego de un leve suspiro, “dentro de tres o cuatro meses, encontraré una excusa y conseguiré el divorcio.
Te recompensaré generosamente para que no tengas que preocuparte por el resto de tu vida”.
Armand estaba sonriendo, “quizá dentro de tres meses, seas tu la que no quiera dejarme”.
Luna encontró gracioso su comentario y espetó, “sigue soñando, pequeño pueblerino, ni en mil años podrías estar con alguien como yo”.
Armand simplemente se relajó, “Quiero el 5%”, para ver la reacción ante el plan supuestamente impecable de Luna.
Le molestaba demasiado su actitud, así que no tenía nada que perder, de todos modos, había venido aquí por orden de su maestro, así que no le importaba molestar a Luna para bajar su altanería.
Luna frenó de manera intempestiva y con la mirada sombría, “Teníamos un trato, ¿Por qué estas queriendo sacar provecho de esto?” Armand respondió: “¿Qué tal una apuesta?, si en menos de un mes, puedo estar con cualquier señorita que tu elijas, me quedo con el 10%, sino te los entrego y me voy de tu vida”.
Percibió una mirada tan gélida, “de acuerdo, pero no quiero que te arrepientas luego”.
“De acuerdo, tu te encargas de elegir a la más adecuada, es más podría elegirte a ti” Su confianza hizo que Luna lo mirara de otra manera, incluso su actitud glacial se calentó levemente.
Luego agregó “¿Qué haremos con nuestros hijos?
“Estaba pisando el acelerador y de pronto se detuvo nuevamente y Armand sintió que el vehículo se congelaba, no quiso mirar a Luna pero sintió la mirada helada que lo dejó con una sonrisa quieta.
Luego el Ferrari se alejó a toda velocidad de la mansión de Luna Crown.
La mansión de Luna se encontraba en el Paseo de La Alameda.
El lugar contaba con algunos de los inmuebles más caros de toda la ciudad.
Los que podían permitirse comprar una propiedad en el Paseo de la Alameda eran los más poderosos o ricos.
Había una mansión de dos pisos en la ubicación privilegiada del Paseo de la Alameda.
El Ferrari de color rojo ardiente ingresó por el portón delantero.
Luna deslizó sus bellas y largas piernas fuera del coche “Esta es mi casa, espero lo encuentres cálido y no te acostumbres mucho”.
Armand pensó, ¿Después de todo, ahora me esta bromeando?
Luna entró a la villa con Armand, en la sala de estar se sentó tranquilamente en el sofá, “Ya que te quedarás aquí por un tiempo, voy a establecer algunas reglas de convivencia en esta casa”.
“Regla número uno: Soy muy exigente así que tienes que mantener la casa limpia como está en todo momento, y tienes prohibido fumar”.
“Regla número dos: Hay muchas cosas antiguas, delicadas y caras.
No las toques por nada”.
“Regla número tres: Tu habitación está en el primer piso, la mía en el segundo.
Sin mi permiso, no tienes permitido subir allí, ni siquiera pienses en pisar el primer peldaño de la escalera” Luna miró a Armand con sus hermosos ojos claros y dijo indubitablemente: “¿Entendido, señor Armand Moore?” Los ojos de Armand parpadearon impetuosos mientras sus labios se movían un poco.
Refunfuñó: “¿Todas las mujeres ricas de la ciudad son así de difíciles?” Luna lo quiso fulminar nuevamente con la mirada, se mostraba cada vez más sombría.
Armand, levantó la mano en un saludo militar, “Sí, mi comandante”.
Luna soltó una risita dulce por primera vez desde que la conoció, respiró fuertemente.
Se levantó moviendo su cabeza con una sonrisa y se dirigió a las escaleras.
Antes de subir, se dio la vuelta y le recordó a Armand: “Ah, y solo estamos fingiendo ser una pareja de casados, tienes derecho a citas y buscar a tu verdadero amor si deseas, pero no puedes dejar que nadie de la familia lo sepa, ¡incluida yo!”.
Entrecerró sus hermosos ojos, “ya pensaré en alguien para lo de la apuesta” “¡Aún no te dije mis condiciones!” Armand fue bajando su volumen de voz hasta casi un susurro.
Mientras Luna subía las escaleras, hizo caso omiso a sus comentarios, sus esbeltas y hermosas piernas, envueltas en un par de medias negras, apareció en el campo visual de Armand.
Sus piernas eran un regalo de Dios.
¡Perfectas!
¡Esbeltas!
¡Hermosas!
Incluso un caballero como él no pudo evitar echar un par de miradas más a esas piernas.
Cuando ella desapareció de su vista, Armand comenzó a desempacar sus pocas pertenencias en su habitación designada.
Luego se tumbó en la espaciosa y cómoda cama, sacó su teléfono inteligente personalizado, donde tenía avisos de mensajes no leídos.
Se puso atento para revisar los informes en su correo, porque aunque se encontraba de licencia por salud, todos se mostraban muy preocupados en el frente occidental.
Antes de abandonar el cuartel general de la Línea del Frente Occidental, había encargado a su mano derecha Tigre que se ocupara de los asuntos cotidianos, y él seguiría tomando las decisiones sobre los asuntos más importantes, ya que era el Comandante en Jefe, pero debido al accidente todo el trabajo de dos semanas se había acumulado.
Cuando terminó de revisar la última tarea, Armand vio que algunas decisiones eran un poco complicadas y necesitaba más información, por lo tanto dejó varios pendientes; De pronto como estaba cerca de la ventana, empezó a disfrutar del panorama en la oscuridad.
La luna llena en el cielo oscuro era como un espejo, derramando su brillo sobre los rascacielos de la ciudad.
Salió al patio para hacer algunos ejercicios, según los recuerdos de Armand para alinear su cuerpo y su mente, estuvo buen tiempo practicando hasta que decidió ir a ducharse.
Ya era tarde y Armand saliendo de la ducha dejó el teléfono luego de responder un mensaje urgente, porque quería meditar un poco más y pensar en como manejar todo este asunto, si tenía que actuar enérgicamente para solucionar varias situaciones peligrosas para Luna y finalmente poder seducir a esta mujer hermosa, pero fría como un glaciar.
De repente, sus sentidos agudos percibieron una presencia con intenciones asesinas en el exterior de la casa, vio que la silueta se dirigió al segundo piso con rapidez.
Armand también subió sin pensar a la zona prohibida por Luna, pero cuando llegó a la sala, se dio cuenta que la sombra lo había emboscado, entrecerró los ojos y cuando el objetivo estuvo cerca la golpeó con la palma y la sombra voló hacia la pared.
La silueta recuperó el equilibrio con una patada contra la pared y luego comenzó su ataque hacia los puntos vitales con golpes simples y precisos tal cual un soldado bien entrenado del ejército.
Los movimientos eran muy hábiles y rápidos como un ataque felino, pero Armand fue más rápido y atacó a la sombra hasta que la silueta chocó su puño con la palma de Armand; Julián se sorprendió por lo poderoso que debía ser Armand, ya que poco a poco sintió que estaba sincronizando su mente con este nuevo cuerpo.
¡Bam!
La silueta salió de despedida hacia atrás y Armand llegó pronto hasta el balcón.
Antes de que la silueta recuperara el equilibrio y viendo que era una mujer la abrazó por la cintura y pudo susurrarle “¿En verdad quieres continuar con esto, aún sabiendo que no ganarás?” Armand vio la hermosa figura atlética de la silueta y desde que percibió su presencia y aroma, recordó quien era, pero quiso saber su propósito y descubrió a la sombra oscura, luego la miró desde un ángulo condescendiente.
“Hola capitán” Bajo la suave luz de la luna, la silueta oscura se revela como una mujer de piel morena y con un cuerpo muy bien proporcionado, el cabello blanco, los hermosos ojos claros y la tez tan fina que haría palidecer a cualquier estrella de cine.
Inicialmente era un soldado muy fuerte, finalmente fue elegida por Armand y llegaría a ser su capitán de la guardia personal.
Se rascó torpemente la cabeza y soltó una risita.
“Jejeje ¡General Divino!” resaltando la palabra divino.
El nombre en clave del capitán era Storm, también apodada “La Capitán Pantera” porque era bastante ágil, sigilosa y despiadada con sus enemigos.
Era el capitán de los Felinos Protectores, que eran los guardias personales del General Divino.
Julián vio el hermoso rostro y empezó a recordar todo sobre Storm, la miró a los ojos para decirle.
“¿Qué haces aquí?”.
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