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LA REENCARNACIÓN SUPREMA - Capítulo 17

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17: Capítulo 3: Muerte (Parte 4) – 6 en 1 17: Capítulo 3: Muerte (Parte 4) – 6 en 1  La astuta mente de Élis, que había estado analizando a su rival desde que comenzó la batalla, vislumbró un detalle importante.

En su mente ella recordó uno de los entrenamientos de Einar.

—Hay varias diferencias en el combate contra bestias y seres inteligentes, pero ¿Cuál creen que es un oponente más difícil de vencer?

—preguntó Einar.

—Pues obviamente, es más difícil de vencer a los seres inteligentes —respondió Siena con confianza.

—Explica tu punto.

—Es simple, aunque las bestias tienen ciertas ventajas naturales, no se comparan a la ventaja que puede dar una estrategia de batalla —explicó Siena.

—Tienes razón, un ser inteligente puede crear estrategias, hacer emboscadas, hacer uso del engaño y otros métodos para confundir a su rival, pero aún así yo creo que ciertos seres inteligentes pueden presentar una debilidad que los hace más vulnerable que cualquier bestia —dijo Einar haciendo una pausa.

—Este punto débil es tan grave que, si lo explotan bien a su favor, pueden vencer incluso a alguien que los supere ampliamente en fuerza, ¿Saben cuál es?

—cuestionó Einar.

Luego de un breve silencio alguien por fin habló —La arrogancia —dijo Aren mientras suspiraba como menospreciándose a sí mismo.

—¡Exacto!

—exclamó Einar, dándole una mirada de aprobación.

—La mayoría de las bestias no son lo suficientemente inteligentes como para ser arrogantes, e incluso si lo son, es más predominante su instinto de supervivencia.

Pero en los seres inteligentes, la arrogancia los hace confiados, nubla su juicio y hace perder el enfoque, dando paso a que cometan errores.

Además siempre son volubles y fáciles de enojar, si logran enfurecerlos un poco se volverán aún más descuidados —continuó explicando Einar con tono firme.

—Pero lo más importante es que recuerden que la mejor forma de aprovechar la arrogancia de su rival, es hacerles creer que tiene el dominio total sobre ustedes, para luego en el momento indicado, acertar un golpe crítico.

Mientras más arrogante sea su enemigo, mayor será su descuido, así que aprovechenlo y nunca hagan suya esta debilidad.

Una lágrima se estaba formando en el ojo de Élis mientras recordaba a sus amigos, pero rápidamente sacudió la cabeza para recuperar la claridad.

Cuando por fin se concentró, su mirada se fijó en Tian mientras comenzaba a emitir un Aura diferente.

Se paró firmemente separando ambos pies con las piernas ligeramente flexionadas.

Luego juntó ambas manos delante de su cabeza como si estuviera rezando para mejorar su concentración.

Poco después la tierra comenzó a temblar a su alrededor.

Al segundo siguiente varios objetos empezaron a levitar, entre ellos habían algunas rocas, pedazos de raíces y hasta un gigantesco árbol que fue arrancado durante la batalla contra el dragón.

Todos estos objetos se movieron alrededor de Élis girando como un torbellino.

Al ver esto Tian lanzó un silbido de admiración falsa, mientras sonreía.

De pronto la mano de Élis se extendió y los objetos comenzaron a volar hacia su objetivo con una velocidad abrumadora.

—¡Eres una tonta si creés que un ataque tan ridículo puede tocarme!

—exclamó Tian mientras movía ligeramente el cuello esquivando una roca.

Él al fin se puso en movimiento, esquivando elegantemente cada ataque por el espesor de un cabello.

La sonrisa en su rostro revelaba que no se sentía presionado en lo más mínimo.

De pronto escuchó una frase que le pareció familiar.

—Lo haces muy bien, aumentemos un poco la dificultad.

Era la misma frase que le había dicho hace algunos momentos.

«Como se atreve un ser inferior a provocarme» La furia de Tian comenzó aumentar peligrosamente haciéndole perder la calma, por lo que no noto a una pequeña piedra que venía desde un punto ciego.

La piedra cubierta de tierra golpeó su mejilla, manchándolo en el proceso.

El golpe no lo dañó en lo más mínimo, pero lo que realmente lo molestó fue la humillación de tener su cara cubierta de suciedad.

—Hija de p*rra —gritó con una ira asesina.

Un ser inferior se atrevió a manchar su rostro, para Tian eso era totalmente inaceptable.

«Es ahora, esta es mi oportunidad», pensó Élis en el momento que vio la reacción de Tian.

Luego de esto envío a atacar a el gigantesco árbol mientras se escondía detrás.

El enorme árbol se precipitó hacia Tian a gran velocidad, cubriendo toda su visión.

El brazo de Tian empezó a brillar mientras golpeaba su tronco.

Casi al instante, la fuerza de su ataque lo desintegró en pequeños pedazos.

De pronto notó como el pequeño cuerpo de Élis aparecia detrás de él, mientras se disponía a lanzar un ataque con su puño.

Al mismo tiempo sintió un poder qué trataba de contener sus movimientos.

«¡Si eso es todo lo que tienes estás muerta!» pensó Tian mientras lanzaba un ataque con la intención de destruir su cráneo.

La mente de Tian observaba en cámara lenta como su puño se acercaba a la cabeza de Élis y cuando estaba a solo una pulgada, esbozó una sonrisa macabra y gritó —!Muere!

Pero cuando esperaba sentir huesos triturándose, solo rozó el aire.

«¿Qué diablos?» pensó, luego notó que había una raíz que había levantado ligeramente su pie derecho alterando la trayectoria de su ataque.

La sorpresa le impidió reaccionar a tiempo y una décima de segundo después el puño de Élis estaba en frente de su cara.

En pánico lo único que pudo hacer fue transferir la mayor parte del Ki que cubría su cuerpo para cubrir su rostro.

«Idiota, no hay forma que tú débil fuerza pueda atravesar mi Ki, cuando tu puño me toque todos tus huesos se romperán» pensó Tian mientras se regocijaba interiormente.

Pero entonces sintió una sensación de malestar, su percepción logro notar que algo lo atacaba desde su espalda.

Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando se dió cuenta que no podría evitar el ataque, aún así hizo lo mejor que pudo para tratar de girarse.

La lanza de Élis impactó en la espalda de Tian atravesando su piel y causando graves daños en su cuerpo.

Pero lamentablemente había fallado su objetivo principal.

«Maldición, casi lo tenía si no se hubiera movido ese ataque habría perforado su corazón» pensó Élis con frustración.

«No importa cuánto menos uno de sus pulmones debe estar seriamente dañado, debo acabarlo rápido» pensó Élis mientras continúo con su golpe de puño hacia Tian.

Pero entonces una onda expansiva con una fuerza tremenda la empujó, mandándola a volar varios pasos atrás.

Su lanza también fue destrozada en el proceso quedando inservible.

Cuando levantó la vista, unas marcas de color negro cubrían gran parte del rostro de Tian.

Tenían una forma parecida a llamas y se extendían por su cuello ocultándose entre su ropa.

«Parece que esto ya se acabó, es una pena por esa joven, pero ya no hay forma de que pueda pelear contra Tian» Pensó Meír.

El recordaba como Tian había usado está técnica una vez en su primera pelea contra Xeltar.

En ese entonces sus niveles de poder estaban igualados, por lo que Xeltar había logrado a duras penas resistir contra Tian.

Pero entonces Tian se impacientó y esas marcas negras cubrieron su cuerpo.

Desde ese momento la fuerza, velocidad y resistencia de Tian subió hasta tal punto que Xeltar no pudo dar ningún tipo de resistencia.

—!Muere!

—dijo Tian de manera escalofriante mientras sus ojos miraban con extrema furia a la Hume que lo había lastimado.

Luego de eso su figura desapareció de la vista de Élis sin que pudiera reaccionar, lo siguiente que entró en su visión fue un puño que se acercaba a su cabeza a una velocidad a la cual le era imposible esquivar.

La cara de Élis se volvió extremadamente pálida, su piel sudaba por cada poro y un pensamiento asaltó su cerebro.

«Estoy muerta» pensó.

—¡No te rindas!

—Otra voz resonó en su cabeza sobresaltándola.

Ella no notó que el orbe de su mano izquierda había comenzado a brillar «¿Liam?» Está vez Élis estaba segura de que esa voz era la del delgado Geólogo de su equipo.

El golpe de Tian golpeó el rostro de Élis, él estaba seguro que la fuerza de ese puño podría moler el cráneo de la Hume en polvo, pero cuando impactó, sintió como si su puño golpeara una burbuja de aire.

Élis salió volando varios cientos de metros antes de poder parar la fuerza de su impacto, para su sorpresa, todavía tenía la cabeza unida a su cuerpo.

Aunque parecía que no se había roto ningún hueso, su frente sangraba y se sentía algo mareada.

—¿Qué …?

—Tian estaba algo sorprendido de que la Hume hubiera podido sobrevivir a su ataque, pero al ver que Élis seguía viva, se lanzó nuevamente hacia ella.

Está vez apunto su puño hacia su corazón, quería asegurarse de matarla.

Élis, aún seguía confundida por lo que no pudo reaccionar y fue golpeada nuevamente.

Pero cuando este golpe que parecía que podía destruir una montaña golpeó su pecho.

Una especie de burbuja de aire apareció en el medio amortiguando el impacto nuevamente.

Ahora ella lo pudo ver claramente, este poder era definitivamente el que Liam usaba para protegerse, entonces ¿por qué aparecia ahora?

El golpe le quitó todo el aire y la hizo volar nuevamente.

Ella tenía muchas dudas en su cabeza pero ahora no era un momento adecuado para reflexionar sobre ellas, por lo que simplemente lo dejo de lado mientras se enfocaba en utilizar su telekinesis para recuperar el equilibrio.

Rápidamente se estabilizó levitando en el aire, luego trató de poner cierta distancia con Tian, vigilándolo con cautela.

—¡Maldita basura, así que también puedes controlar la ley del viento, pero ni siquiera eso te salvará!

—dijo Tian con furia.

Luego de eso se lanzó nuevamente a atacar a Élis, al igual que antes su velocidad era tan rápida que Élis no era capaz de responder.

Tian otra vez sintió esa extraña sensación de golpear una burbuja de aire.

Pero está vez no se detuvo y cuando Élis fue mandada a volar ya se había movido detrás de ella para golpearla nuevamente, pero como siguió sintiendo la misma sensación se enfureció y repitió el mismo proceso varias veces.

Élis estaba siendo golpeada de lado a lado como si fuera una pelota de pimpón y aunque cada golpe estaba siendo amortiguado, aún recibía lesiones considerables de cada uno de esos ataques.

—¡AAAhh!— gritaba mientras se veía sumida en un huracán de golpes que no parecía acabar.

«Maldición es demasiado rápido» pensó.

—¡Yo me encargo!

—Está vez se escuchó la voz de Drake y a la vez el Orbe de la mano derecha de Élis comenzó a emitir un tenue brillo.

De pronto Tian sintió una presión enorme que lo empujaba hacia abajo, su cuerpo antes ligero ahora le parecía pesar una tonelada.

Se detuvo de golpe y pisó fuertemente el suelo formando varias grietas enormes.

—Esto es…

¿ley de la gravedad?

—Pensó Tian asombrado.

Aunque la telekinesis de Élis podía también presionar el cuerpo de una persona contra el suelo, la presión que ejercía era muy diferente a la de la gravedad.

La diferencia más grande radicaba en el hecho de que la presión que ejercía la telekinesis, podía ser disipada por otros tipos de energía como el Ki de Tian, pero la fuerza de la gravedad simplemente no podía ser disipada.

Es decir que la única manera de luchar contra ella era la fuerza bruta.

—¿Meír, no dijiste que era muy raro que los individuos de tu raza despertaran algún tipo de habilidad especial?

—dijo Tian apretando los dientes.

—Correcto, cada individuo de nuestra raza generalmente no despierta ningún poder, solo tenemos alguna afinidad que nos permiten mediante el uso de un exotraje controlar un solo elemento o ley —respondió Meir.

—Entonces, ¿Por qué está Hume tiene tres habilidades?

—preguntó Tian con recelo.

—No lo sé, su caso parece ser extremadamente especial, si decides no matarla puedo realizar varios experimentos para tratar de entender la razón de su anormalidad— dijo Meír mientras se tocaba la barbilla en un gesto de curiosidad.

—Olvídalo, no la perdonaré, hoy será el día de su muerte —dijo Tian con odio en su voz.

—Tonta hume, si crees que con esto puedes retenerme estas muy equivocada —rugió Tian, desbordante de furia.

Una espesa capa de Ki envolvió su cuerpo, y sus músculos comenzaron a aumentar de volumen, hinchándose con una energía desbordante.

Con un impulso que partió el suelo bajo sus pies, creo un cráter mientras su cuerpo salía disparado contra Élis a una velocidad aterradora.

Ella lo observó y trató de esquivar, pero la velocidad de Tian seguía siendo espantosa.

La lluvia de golpes se reanudó, enviando a volar nuevamente su pequeño cuerpo «Maldición si tan solo pudiera ver sus ataques» pensó con impotencia, mientras su cuerpo era golpeado sin piedad.

—Si puedes —le dijo una voz confiada mientras el orbe de su frente se iluminaba.

«¿Aren?» El mundo frente a sus ojos cambió de repente.

Por primera vez, pudo ver los movimientos de Tian con claridad.

Observó cómo su adversario se acercaba y, con un movimiento rápido, inclinó su cuello, esquivando el puño de Tian por apenas un milímetro.

Tian paso de largo y se asombró un poco.

«¿Esquivo mi ataque?

No, solo debió haber sido suerte, no hay forma de que sea capaz de reaccionar a mi velocidad» Se lanzó nuevamente para lanzar una serie de golpes al cuerpo de Élis, pero entonces su puño que estaba a punto de impactar con su estómago golpeó nuevamente la nada.

Enojado, Tian reanudó su ataque lanzando una serie de golpes, pero solo conseguía sentir el aire.

—¿Por qué?, ¿Por qué ahora puede esquivar mis golpes?

—dijo Tian mientras la ráfaga de puños y patadas fallaban a su objetivo.

Élis se movía con una gracia increíble, ahora podía ver cómo Tian se movía, nunca en toda su vida se había sentido tan ligera y ágil.

Sus movimientos se hacían cada vez más rápidos hasta el punto que le resultaba fácil esquivar los ataques.

Sus pies apenas rozaban el suelo mientras esquivaba los ataques de Tian, cada vez con mayor facilidad y su velocidad aumentó a otro nivel, hasta el punto que dejaba imágenes residuales en toda su trayectoria.

«Ahora es mi momento de atacar» pensó mientras esquivaba un puño de Tian y lanzaba un puñetazo a su barbilla.

Pero cuando su puño impactó…

—¡Aahhh!

—un alarido de dolor salió de la boca de Élis.

—Idiota, no tienes oportunidad no importa lo buena que seas esquivando, no puedes causarme daño con un ataque tan débil —dijo Tian con actitud presumida.

Aunque su tono era condescendiente, en su interior, Tian escondía una furia implacable.

Sin embargo, antes de que pudiera moverse de nuevo, un extraño espasmo recorrió su cuerpo, haciéndolo estremecer.

—¿Qué decías?

—dijo Élis con sarcasmo cuando vio como un espasmo de dolor hacía que la expresión de Tian cambiara.

Rayos se arremolinaban alrededor del puño, con el que había golpeado a Tian.

«¿También controla el rayo, pero qué clase de monstruo es?» pensó a un lado Meír, mientras observaba.

Ni siquiera las razas más afines a los elementos y leyes fundamentales, tenían tantas habilidades, entonces ¿Por qué un hume, que era la raza con peor afinidad a poderes sobrenaturales, tenía tantas habilidades?

Meír incluso no sabía que Élis tenía otra habilidad en sus ojos, o de lo contrario se habría sorprendido aún más.

Por otro lado, Tian estaba igualmente sorprendido, normalmente este nivel de poder no debería de ser suficiente para hacerle daño, pero el rayo era un elemento que viajaba por todo el cuerpo de su adversario y había encontrado la herida en su espalda, dañando sus órganos internos.

—Maldita Zorra, ahora veamos si puedes escapar de esto.

Con una explosión de Ki, cientos de espadas energéticas se formaron en el aire, tapando gran parte del cielo.

Con un gesto de Tian, se lanzaron hacia Élis a una velocidad abrumadora, dispuestas a destrozarla.

—Me toca —se escuchó en la cabeza de Élis cuando la voz de Siena resonó mientras el orbe de su hombro izquierdo empezaba a brillar.

De pronto Élis sintió que la tierra comenzaba a temblar nuevamente.

Trozos de escombros se alzaron en el aire, disparándose hacia las espadas de Ki con una precisión milimétrica.

Los proyectiles chocaron en el aire, destruyéndose mutuamente en una serie de explosiones controladas.

Ninguna de las espadas de Tian logró alcanzar su objetivo.

Al instante siguiente uno de los iris de Elis se convirtió en una estrella de 4 puntas, haciendo que su visión se transformara.

Ella podía ver unos pequeños puntos rojos distribuidos por todo el cuerpo de Tian.

Inmediatamente después, una serie de rayos se condensaron delante de Élis y se lanzaron en su dirección.

Tian aún estaba perplejo por la forma en que habían interceptado su ataque anterior, por lo que fue lento en su próxima reacción.

—¡Aaaarrgh!

—El grito de Tian desgarró el aire.

Los rayos de Élis, guiados por la precisión de Siena, impactaron simultáneamente en sus puntos de presión, colapsando sus defensas internas.

El impacto lo envió volando, desapareciendo entre los escombros.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Daoist_CGCA ¡Gracias por leer, si te gustó por favor compartelo!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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