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LA REENCARNACIÓN SUPREMA - Capítulo 30

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  4. Capítulo 30 - 30 Capítulo 5 Insondable Parte 5 – Maestro
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30: Capítulo 5: Insondable (Parte 5) – Maestro 30: Capítulo 5: Insondable (Parte 5) – Maestro Al día siguiente, Kai y Zhen regresaron a la cueva de Asher.

Esta vez habían traído consigo un pequeño cofre repleto de joyas y tesoros de incalculable valor.

—Saludos, señor.

Por favor, disculpe nuestra grosería de ayer.

Acepte este presente y acéptenos como sus discípulos —dijo Kai con tono humilde, ofreciendo el cofre.

Asher apenas les dirigió una mirada cargada de pena.

Con un simple movimiento de su mano, hizo aparecer de la nada una montaña de tesoros que eclipsaba por completo el pequeño cofre de los visitantes.

Su valor era, como mínimo, cien veces mayor.

—Tengan.

Cómprense algo bonito —dijo Asher, como si le acabara de tirar una propina a una prostituta, antes de dar media vuelta para entrar nuevamente a su cueva.

La vena en la frente de Zhen comenzó a palpitar, hinchándose ante la humillación, pero su cólera se disipó tan rápido como llegó al ver el brillo de los objetos en el suelo.

Recogió los tesoros rápidamente, con un profundo brillo de codicia en sus ojos.

«Parece ser que no le interesa la riqueza mundana…

Intentemos algo diferente», reflexionó Kai, rascándose la barbilla pensativo.

Al día siguiente, ambos regresaron a la entrada de la cueva de Asher.

Esta vez, llevaban consigo una serie de materiales valiosos para el cultivo.

—Saludos, señor.

Por favor, acepte este presente y acéptenos como sus discípulos —dijo Kai mientras se inclinaba con respeto.

En su poder habían varios tipos de plantas y materiales de cultivo valiosos.

—Mmm, bueno, veamos qué trajeron —dijo Asher, sentándose con desgana para examinar el botín.

Tomó una hoja que brillaba con un tono metálico.

—Una Hoja de Escama de Dragón.

Pero fue extraída incorrectamente, dañando sus venas, por lo que conserva menos de un quinto de sus propiedades.

Basura —sentenció, lanzándola al aire sin miramientos.

Tomó una flor delicada.

—Los Lotos de Hoja Celestial son muy buenos en general.

Lástima que están imbuidos con veneno de pantano.

Inservibles también —otra planta fue lanzada sin cuidado.

—En cuanto a esta raíz…

Supongo que pensaron que era una Planta de Arteria Celestial, pero en realidad es una hierba parásita que crece en el estiércol de jabalí.

Se parecen mucho, pero esta no sirve ni para abono —dijo negando con la cabeza.

Asher se puso de pie y se sacudió las manos como si hubiera tocado algo sucio.

—Todo lo que traen es basura.

Ya sospechaba que eran alguna clase de vagabundos, pero no sabía que su pobreza llegaba a este nivel.

Díganme, ¿tienen siquiera un lugar donde vivir?

¿O duermen debajo de un puente?

—terminó de decir Asher, mirándolos con ojos llenos de una lástima genuina y dolorosa.

Al escuchar esto, Kai ardió en indignación por dentro.

«¡¿Cómo se atreve a llamarnos vagabundos con esas fachas que lleva puestas?!

¡¿Acaso no se ha mirado en un espejo?!

¡Además, él es quien vive en una cueva!», pensó furioso, mientras tenía que sujetar físicamente a Zhen, quien había agotado su escasa paciencia y estaba a un paso de lanzarse a golpear a Asher.

—Deben saber que esto no es la beneficencia, así que, por favor, retírense —se burló Asher antes de caminar hacia la oscuridad de su hogar.

—¡Espere!

¡Por favor!

—gritó Kai, desesperado, soltando a Zhen—.

Solo queremos aprender de usted.

Es obvio que vive aislado y no se relaciona con nadie.

En cuanto su tiempo acabe, su vasto conocimiento se perderá.

¿No quiere tener a alguien que lo respete y herede su legado?

¿No es ese el deseo de todo artista marcial que ha alcanzado la cúspide?

¡Por favor, díganos qué tenemos que hacer para ser sus discípulos!

¿Dejar un legado?

Asher se detuvo.

Nunca había pensado en eso.

Las personas normales no podían llevarse sus conocimientos a la otra vida, pero él era diferente, él recordaba todas sus vidas sin problema.

Aun así, no se trataba de egoísmo.

El verdadero problema era su suerte.

No podía relacionarse con nadie porque no quería cargar con la culpa de causar la muerte de aquellos que se le acercaban con buenas intenciones.

Pero al ver el tono suplicante y la terquedad de estos dos sujetos, supo que no se rendirían fácilmente.

—Está bien —suspiró Asher, dándose la vuelta y adoptando una actitud seria—.

Les haré una pregunta.

Si encuentro su respuesta satisfactoria, los aceptaré.

Sus ojos se clavaron en ellos con una intensidad que heló el aire.

—¿Qué harían si, después de volverse mis discípulos, sus vidas cambiaran de repente, causando que desgracias inexplicables les sucedieran a diario?

¿Hasta el punto de poner en peligro sus vidas?

¿Seguirían queriendo ser mis discípulos sabiendo que soy la causa de esa situación?

—No creemos en ese tipo de supersticiones…

—comenzó Kai.

—No fue eso lo que pregunté —interrumpió Asher con voz serena.

Sin embargo, hubo un cambio sutil en su tono, una vibración que evidenciaba que su actitud relajada había desaparecido por completo.

La atmósfera dio un giro brusco, volviéndose pesada y solemne.

«¿Ah, quizás tiene un enemigo muy poderoso y está preocupado de que lo abandonemos?», pensó Zhen, reflexionando sobre las implicaciones de esa pregunta.

«En ese caso, lo mejor sería hacerle entender qué tan comprometidos estamos», concluyó Kai antes de dar su respuesta.

—Si nos acepta como sus discípulos, enfrentaremos cualquier dificultad a su lado sin pestañear, incluso si su enemigo es capaz de tapar el cielo con su mano.

Asher entendió que habían malinterpretado la intención de su pregunta, pero no se apresuró a aclararlo y continuó con su siguiente interrogante.

—¿Y si esta situación no solo los afecta a ustedes?

¿Qué harían si sus seres queridos también fueran afectados, poniendo sus vidas en peligro?

¿Los implicarían solo por el hecho de ganar más poder?

Ante esa pregunta, tanto Zhen como Kai guardaron silencio, reflexionando.

Kai estaba especialmente meditabundo.

«¡Ah!

¡Esta pregunta es mucho más difícil!

¿Estará probando nuestro sentido de justicia?

¿O quizás quiere saber qué tan determinados estamos por perseguir el camino marcial?

¡Maldición!

¡Sea cual sea la respuesta que demos podría ser un error fatal!» A él realmente no le importaba ponerse en peligro para conseguir que este hombre se volviera su maestro.

Después de todo, era muy común que los artistas marciales arriesgaran sus vidas para avanzar.

Pero implicar a otros…

eso era una decisión mucho más complicada.

Sus pensamientos eran cada vez más caóticos, cuando de repente, una voz fuerte y sin vacilación sonó a su lado.

—¡Lo haré!

—exclamó Zhen.

—Oh…

—Asher entrecerró los ojos—.

¿Así que lo que quieres decir es que no te importaría poner en peligro a otros con tal de obtener más fuerza, correcto?

—preguntó Asher, su mirada volviéndose más fría.

«¡Maldición!

¿Esa era la respuesta incorrecta?», pensó Kai, dudando si debía retractarse, pero en ese momento, Zhen se giró hacia él, sorprendiéndolo.

—Kai, ¿por qué pareces tan indeciso?

¿Qué razón tenemos para dudar?

¿Acaso dudamos cuando aquellos discípulos envidiosos destruyeron el sustento de nuestras familias?

—¡No!

—gritó Kai, respondiendo a su propia pregunta, y continuó con su discurso—.

¡Entrenamos más duro que nadie, hasta ser capaces de romperles los brazos y las piernas, para que nunca más se atrevieran a hacer algo parecido!

—¿Acaso dudamos cuando esos bandidos secuestraron a tu madre?

—¡No!

—exclamó Zhen respondiendo su propia pregunta —¡Acabamos con su existencia en público, demostrando a todos de lo que somos capaces cuando nos hacen enfurecer!

—¿Acaso dudamos cuando la Secta del Norte casi destruye nuestra escuela marcial?

—¡No!

¡Nos unimos a la lucha y usamos todo nuestro poder para cambiar la situación y salir victoriosos!

—Entonces, ¿qué razón tenemos para dudar ahora?

Kai permaneció en silencio un par de segundos, antes de mirar a Zhen y soltar una carcajada.

—Jajaja.

A veces olvido que, a pesar de lo que aparentas, eres más sabio de lo que pareces.

—¡Por supuesto!

Espera…

¿qué quisiste decir con…?

Kai lo ignoró y miró a Asher con una determinación ardiente.

—Elegiremos seguir el Camino de la Fuerza a pesar de todo.

Esa es nuestra respuesta.

Porque nosotros, más que nadie, entendemos que solo de esta manera podemos evitar caer en el temor y la impotencia que vienen de la debilidad.

Kai dio un paso adelante, su voz resonando con convicción.

—La fuerza nos permitió proteger a nuestras familias.

Nos permitió pararnos delante de nuestros enemigos sin miedo.

Y nos permitió defender nuestra justicia con firmeza.

Hace mucho entendimos que este camino puede ser peligroso para nosotros y para todos los que nos rodean, pero es precisamente por eso que es necesario que lo sigamos.

Esto no se trata solo de conseguir poder puro, sino de tener la voluntad de torcer las circunstancias a nuestro favor.

—Por eso, por favor, acéptenos como sus discípulos —culminó Kai, arrodillándose en el suelo y haciendo una reverencia hasta que su frente tocó la tierra.

A su lado, Zhen también se arrodilló y lo imitó.

Asher los miró con seriedad, reflexionando sobre sus palabras.

La verdad era que no quería reconocerlos como sus discípulos porque temía la influencia que su suerte podría tener sobre ellos.

Pero después de escuchar todo esto, había cambiado de opinión.

«Es cierto.

No puedo seguir huyendo por miedo.

Esta vez usaré toda mi fuerza para derrotar al destino», fue su pensamiento.

Por primera vez en mucho tiempo, decidió establecer lazos con otras personas.

Levantó la mirada, observando fijamente a Zhen y Kai.

—Supongo que no tengo otra elección.

Los aceptaré.

Pero solo si me prometen ser mucho más cuidadosos a partir de ahora.

Zhen y Kai levantaron la vista, emocionados.

—¡Le aseguramos que no se arrepentirá, Maestro!

Unas horas después, en un páramo cercano con escasa vegetación, Zhen y Kai estaban frente a frente en posición de batalla, midiéndose mutuamente.

Asher los observaba desde un lado, sentado casualmente sobre una roca.

Permanecieron inmóviles unos segundos hasta que, finalmente, se movieron a una velocidad inhumana.

¡BOOM!

Un sonido parecido al de una bomba resonó por toda la planicie cuando chocaron, generando ondas expansivas de gran poder.

Por suerte, en este páramo no había árboles cercanos, de lo contrario, hubieran sido arrancados de raíz en el acto.

Incluso Asher habría sufrido el mismo destino si no fuera por su dominio sobre la Ley del Viento y en este momento no sería más que un punto en el horizonte.

La batalla de ambos discípulos continuó, generando enormes cráteres que dejaron rápidamente irreconocible la topografía del lugar.

Pero aunque exteriormente pareciera impresionante y llamativa, la expresión de Asher se tornaba cada vez más oscura.

«Pero cómo puede ser esto…», fue su pensamiento mientras observaba atentamente.

Finalmente, no pudo contenerse más y gritó: —¡DETÉNGANSE!

El grito, cargado de autoridad, causó que Zhen y Kai se congelaran en medio de un ataque.

—Díganme seriamente —cuestionó Asher, escaneándolos con una mirada afilada—.

¿Es esta su verdadera habilidad?

—Em…

¿Por qué lo pregunta, Maestro?

¿Acaso hicimos algo mal?

—preguntó Kai, algo dubitativo.

—¿Que si hicieron algo mal?

Bueno, ¿cómo decirlo?

Creo que sería más fácil señalar si hicieron algo bien.

—Por dónde empiezo…

Ah sí, lo más crítico.

El control de sus energías es basura.

Malgastan cantidades insanas de Ki en cada segundo.

Ver tanto desperdicio me causa urticaria física.

—En segundo lugar, usan sus elementos de las peores formas posibles.

Sinceramente, creo que ni a un cerdo con retraso mental se le podría ocurrir una estrategia peor.

—Y por si fuera poco, no veo ninguna disposición de leer el flujo energético del rival.

¿No entienden que eso causa que sus reacciones sean lentas y torpes?

¿Seguros que llevan miles de años entrenando?

No tendrían por qué avergonzarse si me dijeran que en realidad empezaron la semana pasada.

La vena en la frente de Zhen comenzó a hincharse mientras su expresión se tornaba oscura.

Pero antes de que pudiera decir nada, Kai ya se había adelantado.

—Por favor, disculpe a sus tontos discípulos por nuestra incompetencia.

¡Por favor, guíenos!

—se disculpó Kai mientras hacía una reverencia con las manos juntas.

Zhen, a su lado, suspiró para calmarse e inclinó la cabeza, copiando a Kai.

La actitud humilde de sus nuevos alumnos hizo que Asher se diera cuenta de que había sido demasiado mordaz nuevamente.

—Ah, discúlpenme.

Es un viejo hábito mío tratar mal a aquellos que actúan tan educados conmigo —admitió Asher, rascándose la cabeza—.

Intentaré ayudarlos a resolver esos problemas, pero antes debemos solucionar el problema de sus cuerpos.

—¿De qué habla, Maestro?

Ambos estamos en perfecto estado —preguntó Zhen, confundido.

Asher suspiró al ver la ignorancia en sus rostros.

Les hizo una seña para que lo siguieran y caminó hacia la parte más profunda de la cueva.

Los dos hombres lo siguieron hasta el final del túnel.

—Está bien, quédense donde están y no se muevan —dijo Asher.

—Ah, ¿por qué tenemos que quedarnos parados en este sitiooooo…?

—la frase de Kai se convirtió en un grito cuando un portal se abrió bajo sus pies y lo succionó.

—¡AAAHH!

—gritó también Zhen al mismo tiempo.

Ambos vieron cómo el mundo ante sus ojos cambiaba en un caleidoscopio de colores mientras caían por un túnel dimensional a gran velocidad.

Su viaje apenas duró unos segundos, aunque para ellos se sintió como horas.

Aterrizaron sobre sus espaldas en una enorme sala.

Jadeando, trataron de recuperarse, y después de unos cuantos segundos recobraron la compostura suficiente para analizar su entorno, quedando atónitos ante el escenario que observaban.

A su alrededor, enormes estructuras impresionantes de diferente tipo se alzaban.

Entre ellas pudieron reconocer una Gran Forja cuyo fuego parecía arder con el calor de una estrella.

Sus llamas eternas eran tan poderosas que parecía que podían solidificar el aire en poderosos metales.

Cerca de allí se hallaba una Armería, en la cual se exhibía una pequeña montaña de reliquias marciales.

Ya fueran espadas que destellaban con su propia luz, lanzas que silbaban con el viento, o incluso escudos de metales preciosos.

Cada objeto parecía ser una verdadera obra maestra.

En otro rincón pudieron ver el Salón de Alquimia, un laberinto de brebajes humeantes y recipientes repletos de elixires, cuyo contenido parecía irradiar una energía rara que jamás habían sentido.

En la parte de atrás, un Jardín se alzaba con diversas plantas exóticas y mitológicas que exhalaban naturalmente la energía vital del cosmos.

No había duda de que cualquier artista marcial que las usara se convertiría en un maestro capaz de alcanzar nuevos reinos de fuerza y percepción.

Ante ese espectáculo, la boca de Zhen y Kai se había abierto inconscientemente, mientras se restregaban los ojos sin poder creer lo que veían.

—¿Qué…

qué diablos es este lugar?

—balbuceó Zhen.

—Ah, este es un pequeño Espacio Dimensional que encontré hace algún tiempo.

Aunque no es muy grande, sus leyes son estables, y es fácil acceder a él a través de una formación de teletransporte desde cualquier parte del universo, por lo que lo he estado usando como taller y almacén.

—Pueden curiosear como deseen, pero tengan cuidado con el fuego de la forja; la llama es casi tan caliente como la de una estrella pequeña y es muy peligrosa.

Ah, casi lo olvido, tampoco visiten la habitación del fondo, claro, si aún valoran su integridad mental.

Asher se alejó mientras Zhen y Kai observaban asombrados las maravillas de este lugar.

Las medicinas más milagrosas, artículos con efectos increíbles, formaciones que manipulaban varias leyes a la vez, eran solo algunas de las maravillas que observaron.

Mientras exploraban, la forma en que pensaban de Asher subió a otro nivel.

Después de un largo recorrido lleno de asombro, fueron a buscar a Asher y lo encontraron en el Laboratorio de Alquimia.

—Maestro —dijeron ambos con una pequeña reverencia.

Él no respondió.

Cuando estaban a punto de volver a llamar, vieron cómo su mano se movió rápidamente y, a la vez, varios materiales se elevaron en el cielo.

Todo empezó a girar de manera extraña, cuando cuatro llamas de diferentes colores salieron desde la punta de sus dedos y se mezclaron con los materiales en cuatro grupos diferentes.

Unos minutos después, juntó ambas palmas y los materiales en el cielo se unieron en dos grupos distintos, fusionándose para crear dos tipos de píldoras diferentes.

Kai y Zhen quedaron totalmente anonadados mirando ese espectáculo.

Ellos jamás habían oído de este tipo de método para refinar píldoras.

Solo conocían alquimistas que creaban píldoras en calderos donde se lanzaban cada uno de los ingredientes y se preparaban durante varias horas antes de poder generar una pequeña píldora, desperdiciando gran parte de los materiales en el proceso.

Pero en el método que acababan de ver no había ni siquiera un poco de ineficiencia.

No solo se había demorado menos de 15 minutos en crear las dos píldoras, sino que no había desperdiciado ni siquiera un poco de la esencia medicinal de los materiales.

Por otro lado, las píldoras que flotaban aún sobre sus cabezas emitían un aura mítica que les ponía los pelos de punta.

No tenían duda de que estas píldoras tendrían un precio desorbitante si se colocaban en cualquier mercado de artes marciales.

Poco después, ambas píldoras descendieron del cielo, colocándose delante de Zhen y Kai.

—Tómenlas.

Son suyas.

Estas píldoras ayudarán a reparar los daños que sus cuerpos han acumulado.

—¿De qué habla, Maestro?

—Por favor, no me digan que no han notado que las turbulencias de su deficiente técnica de cultivo han causado varias micro-lesiones en sus circuitos espirituales —explicó Asher con impaciencia—.

Quizás no suponga mucho problema actualmente, pero podría ser peligroso mientras sigan avanzando.

Ahora, no discutan y solo tomen las píldoras.

Ellos obedecieron, observando cómo, a medida que la energía circulaba por sus cuerpos, reparaba las heridas internas que habían acumulado durante sus años de entrenamiento.

Estos efectos eran extremadamente milagrosos por sí mismos, pero de pronto, notaron que su energía se transformaba hasta alcanzar un poder increíble.

El cuello de botella se rompió.

Su cultivo acababa de alcanzar el Reino Semidios (Clase S).

Pero esto no terminó ahí; siguió elevándose a un ritmo constante hasta alcanzar el umbral superior del primer nivel.

Asombrados, continuaron observando cómo su fuerza seguía creciendo.

Un fuerte sonido resonó de repente cuando su cultivo pasó al Segundo Nivel del Reino de Semidioses.

Incapaces de creer lo que acababan de vivir, se quedaron ahí parados, mirándose mutuamente con caras de idiotas, sin poder procesar que una simple píldora les había dado lo que mil años de entrenamiento no pudieron.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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