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LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 110

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Capítulo 110: capitulo 110 — El recuerdo de lo que fuimos

Adán se dirigía hacia la casa de la persona que más quería. Las calles estaban silenciosas, con el mismo silencio que reinaba en la habitación donde su alma sufría desesperadamente. Mientras caminaba, observaba la luna; bajaba la mirada y volvía a levantarla. De pronto, alzó ambos brazos, queriendo sujetar la hermosa luna, y sonrió mientras decía: —No sé qué quieres de mí, pero espero que me apoyes.

Adán fue hacia la parte trasera de la casa. Allí, a través del cristal, veía dormir a Valeria. Qué lindo duerme…, pensó. Toc, toc. Dio unos toques suaves en la ventana. Valeria se despertó asustada, pero al ver que era él, se calmó rápidamente. Abrió la ventana y le preguntó: —¿Qué haces aquí, Adán? —Vine a dormir contigo.

Valeria se quedó gélida por un segundo, pero Adán la abrazó intensamente y le susurró: —Lo siento si a veces soy muy frío. —No me importa —respondió ella—. Te amo como eres.

De forma firme e inquebrantable, las palabras de Valeria tocaron el alma de Adán. Él sonrió, ella también, y ambos se acostaron. Valeria se acurrucó mientras Adán pasaba su brazo sobre ella; estaban pegaditos.

—¿Estás segura de que quieres acompañarme a Alemania? —preguntó Adán nuevamente. —Sí, Adán. —Entiendo —dijo él, aunque la preocupación se notaba en su mirada—. Valeria, ¿puedo hacerte una pregunta?

Valeria le respondió que no hacía falta pedir permiso. Adán le preguntó sobre su otra vida: —Si yo sufrí mucho y volví… ¿cómo es que tú, que siempre fuiste feliz y nadie te molestaba…?

La mirada de Valeria dejó de ser reluciente. Miró hacia abajo y rodeó con su brazo a Adán, abrazándolo con fuerza, como si lo que estuviera por contar la desgarrara por dentro. —Mis padres murieron cuando yo tenía 21 años. No murieron por un accidente, sino por enfermedad. Primero fue mi padre. Mi madre no soportó estar sin él; eran muy unidos. Cuando murió mi padre, intenté ser fuerte por ella, aunque me rompía por dentro. Yo le daba fuerzas para seguir adelante, pero a mí… nadie me daba esa fuerza. Empecé a sentirme sola, esforzándome por mirar hacia adelante.

Valeria apretó aún más el abrazo. —Luego de un mes, mi madre murió. No soportó lo sucedido; el doctor me dijo que murió de tristeza. Después de eso, dejé de comer, dejé de salir… dejé todo. Ni siquiera dejaba entrar el sol. En mi último respiro, me acosté en el piso y cerré los ojos. Cuando desperté, estaba en mi habitación, pero con cambios. Me alegró volver a estar aquí; es por eso que en esta vida voy a disfrutar al máximo con ellos.

Adán la miró y ambos ojos se encontraron. Él le sonrió y, por un segundo, ella no supo cómo reaccionar. Adán, con sus manos, recorrió las mejillas de Valeria, dándole su calor. Se acercaron más y más, hasta que ambos labios terminaron chocando en un beso.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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