LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 2
- Inicio
- Todas las novelas
- LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
- Capítulo 2 - 2 CAPÍTULO 2 - EL GRITO QUE ROMPIÓ EL TIEMPO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
2: CAPÍTULO 2 – “EL GRITO QUE ROMPIÓ EL TIEMPO” 2: CAPÍTULO 2 – “EL GRITO QUE ROMPIÓ EL TIEMPO” Oscuridad.
Silencio.
Ni siquiera el dolor lo acompañaba.
Adan abrió los ojos lentamente.
El techo, la lámpara, las paredes… todo le era extrañamente familiar.
Se incorporó de golpe.
Estaba en su habitación.
Su antigua habitación.
Corrió hacia el espejo con pasos temblorosos y, cuando vio su reflejo, sintió cómo el aire se le escapaba del pecho.
Su cara.
Su cuerpo.
Su edad.
—No… esto no es posible… Retrocedió un paso, luego otro.
Su corazón latía tan fuerte que pensó que explotaría.
Pero la incredulidad se transformó en algo más oscuro.
Algo que llevaba años encerrado.
Una sonrisa nació en su rostro.
Una sonrisa rota, llena de veneno acumulado.
—Volví… —susurró—.
VOLVÍ.
Apretó los dientes con tal fuerza que su mandíbula crujió.
—Yo acabaré con todos… —susurró primero, y luego gritó con una furia que parecía incendiar el cuarto—.
¡YO SERE LA JUSTICIA!
¡YO SERÉ EL JUEZ!
¡YO SERÉ EL VERDUGO!
¡YO DECIDO QUIÉN SUFRE!
El eco de su voz retumbó en toda la casa.
Respiró hondo.
Calmó su mirada.
Faltaban dos meses para comenzar el segundo año de secundaria.
El año en que todo comenzó a desmoronarse.
Recordó los rostros.
César.
Pedro.
Kevin.
Los tres riéndose de él, siempre juntos, siempre crueles.
—Los visitaré pronto… —murmuró con una sonrisa torcida—.
Uno por uno.
Pero antes de que la venganza comenzara, Adan sabía que necesitaba algo: Fuerza.
Preparación.
Control.
Ese mismo día salió a correr.
Corrió hasta que sus piernas dejaron de responderle.
Golpeó el aire hasta que sus nudillos ardieron.
Buscó videos de boxeo, de karate, y decidió que combinaría todo.
Que lo dominaría todo.
—Si me canso ahora… no cambiará NADA —gruñó mientras sentía su cuerpo flaquear.
Pero no se detuvo.
Gritó.
Luchó contra su propio límite como si intentara borrar con sangre todo su pasado.
Hasta que, finalmente, su cuerpo colapsó y se desplomó en el suelo.
La oscuridad lo envolvió.
Cuando despertó, estaba en su cama.
Cada músculo le dolía como si lo hubieran golpeado con barras de hierro.
Su padre estaba sentado a su lado, preocupado.
—Adan, ¿qué estás haciendo contigo mismo?
Te encontré tirado.
Parecía que tu vida dependía de ese entrenamiento… Adan respiró hondo.
No podía decir la verdad.
—Tengo que hacerlo —respondió con una calma que no coincidía con su mirada destrozada—.
Si no me esfuerzo ahora… nada va a cambiar.
Su padre no entendió, pero tampoco preguntó más.
—Tu madre está preocupada.
Ve a verla cuando puedas.
Al día siguiente, Adan se levantó aun con dolor, pero determinado.
Saludó a su madre, ocultando perfectamente la tormenta en su interior.
Y salió a entrenar otra vez.
Un mes pasó.
Un mes de dolor, sudor y odio transformado en disciplina.
Un mes en el que Adan dejó de ser una víctima… …y comenzó a convertirse en alguien capaz de destruir a quienes lo destruyeron a él.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com