LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 20
- Inicio
- Todas las novelas
- LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
- Capítulo 20 - 20 CAPÍTULO 20 — EL LOBO HAMBRIENTO
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
20: CAPÍTULO 20 — EL LOBO HAMBRIENTO 20: CAPÍTULO 20 — EL LOBO HAMBRIENTO El día en que Kevin finalmente regresó a clases, toda la escuela se agitó.
Los murmullos lo seguían a cada paso: —Allá está Kevin… —¿Qué le pasó?
—Dicen que se cayó en la isla… —Shh, cállate, te puede escuchar… Kevin apretaba los dientes.
Odiaba cada mirada, cada susurro.
Apenas cruzó la reja, los soberanos se acercaron.
—Kevin —dijo Nikolai—.
Cuéntanos exactamente qué ocurrió.
Kevin explotó de rabia: —¡Adán!
¡Ese maldito de mi clase!
¡Tienen que hacer algo!
Nikolai solo lo miró, sin alterarse.
—Tranquilízate.
La palabra cayó como un mandato.
Y Kevin se calmó al instante, tragándose su ira sin poder evitarlo.
Nikolai dio una orden simple, como si solo estuviera pidiendo un favor: —Rei, cuando terminen las clases… ve a buscarlo.
Y destrúyelo.
Rei sonrió, una sonrisa torcida, casi ansiosa.
—Será un placer.
No puedo esperar a jugar contigo, Adán… — Al finalizar las clases, Rei apareció frente a la puerta del aula de Adán.
Toda la clase quedó en silencio.
—Adán —dijo Rei, mirándolo desde la puerta—.
Sígueme.
Los de segundo año no entendían por qué alguien de cuarto buscaba a Adán.
Valeria sintió un escalofrío.
—Adán… no vayas.
Tengo un mal presentimiento.
Pero a Adán no le importó.
Salió sin mirar atrás.
Rei lo guió hasta la azotea del edificio, un lugar silencioso y vacío.
Solo ellos dos.
Rei lo miró con desprecio.
—No me aburras, ¿sí?
Adán lo observó sin emoción.
—Uno de muchos —respondió, como si Rei fuera solo otro obstáculo por derribar.
Rei se enfureció.
No era una burla… era peor: indiferencia.
Se lanzó primero.
Un golpe rápido, firme, experto.
Kickboxing puro.
Pero Adán lo bloqueó sin esfuerzo.
Rei sintió el impacto vibrar en su brazo.
—¿Qué…?
—alcanzó a pensar.
Y Adán contraatacó.
Una lluvia de golpes.
Rápidos.
Precisos.
Demasiado pesados.
Rei trató de responder, pero cada vez que movía un brazo, Adán ya estaba delante de él, cortando su guardia, rompiéndolo.
—¡Aaagh!
Rei retrocedió, frustrado, furioso.
Se obligó a respirar hondo, a concentrarse, y cargó su golpe más fuerte, uno que había usado para derribar a chicos mucho más grandes.
Con un rugido, descargó todo su poder en un único puñetazo directo.
El impacto conectó.
Pero Adán solo retrocedió unos centímetros.
Unos.
Centímetros.
Rei se quedó helado.
—Eso… eso fue mi golpe más fuerte… Adán levantó la cabeza lentamente, como si recién se hubiera despertado.
—¿Eso era todo?
El miedo tocó la nuca de Rei.
Adán avanzó.
Un puñetazo directo a la cara.
Rei alcanzó a cubrirse, pero el impacto atravesó su defensa, le recorrió todo el cuerpo y lo dejó paralizado por un segundo eterno.
Y allí empezó la masacre.
Golpes secos.
Cortos.
Casi clínicos.
Cada uno hundiendo carne, torciendo huesos, robando aire.
Rei cayó al suelo, sangrando, sin poder levantarse.
Adán se detuvo frente a él, respirando tranquilo.
Se agachó y lo tomó del mentón, obligándolo a mirarlo.
—Mírate —susurró sin emoción—.
Patético.
Pero justo en ese instante, otra presencia apareció detrás de él.
Una patada directa a la cabeza, rápida y silenciosa, buscando arrancarle la cabeza de un solo movimiento.
Adán no se sorprendió.
No necesitó mirar.
Su brazo subió y detuvo la patada como si fuera un simple estorbo.
Kevin abrió los ojos, atónito.
—¿Tú… cómo…?
Adán se puso de pie, dejando caer a Rei como un trapo.
Se giró apenas, lo suficiente para ver a Kevin, que retrocedió un paso por instinto.
La sombra de Adán parecía más grande, más pesada.
Una presencia que aplastaba el aire.
Y con voz baja, casi calmada, dijo: —¿También querías intentarlo?
Kevin sintió un escalofrío subirle por la espalda.
Recién ahora entendía algo que ningún rumor había dicho: El lobo al que acababa de atacar… no estaba satisfecho.
El lobo… seguía hambriento.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com