LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 24
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- Capítulo 24 - 24 Capítulo 24 — El Verdugo en la Sombra
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24: Capítulo 24 — El Verdugo en la Sombra 24: Capítulo 24 — El Verdugo en la Sombra Adán seguía en la habitación, con el olor metálico de la sangre aún fresco, y observó su propia mano.
Sus dedos temblaban apenas, no por miedo… sino por la intensidad de lo que acababa de hacer.
—Si convertirme en un monstruo significa hacer el bien… entonces seré un monstruo —murmuró, como si lo estuviera aceptando por primera vez.
Antes de irse, algo llamó su atención.
Sobre el escritorio del padre de Kevin había una carpeta llena de documentos.
Pagos.
Contactos.
Acuerdos.
Nombres.
Toda la podredumbre que se escondía detrás de una fachada de “ciudadanos respetables”.
Y entre esos papeles, había conexiones peligrosas: mafias de China y Japón, vínculos profundos, favores compartidos, protección ilegal.
Adán frunció el ceño.
Sabía que, tarde o temprano, tendría que enfrentarse a ellos en el futuro.
Pero esta noche no era esa batalla.
Lo que realmente necesitaba estaba al fondo del montón: pruebas claras de la corrupción del director de la escuela.
Sacó esos documentos y los guardó en su bolsillo.
El resto lo dejó extendido, expuesto, como si hubiese sido revisado con desesperación.
Era un desvío perfecto para los investigadores.
Luego salió de la casa igual que entró: sin ruido, sin testigos, sin dejar un rastro que pudiera ser rastreado.
— A la mañana siguiente Las sirenas rompieron el silencio del barrio dormido.
Patrullas.
Detectives.
Camarógrafos.
Curiosos.
Toda la calle estaba llena de gente y cintas amarillas bloqueando el paso.
La noticia se había regado como gasolina encendida.
Las cámaras de televisión grababan desde la vereda, mientras los vecinos susurraban en masa: —Dicen que fueron mafias… —¿Los mataron mientras dormían?
—¿Viste la pared?
Quedó destrozada… Dentro de la casa, el jefe detective caminaba por la escena con el ceño fruncido.
Su ayudante, con una libreta en la mano, le daba el informe inicial.
—Señor Roldán —creemos que fue un ajuste de cuentas entre mafias.
Encontramos documentos que comprometen a personas poderosas, conexiones con China y Japón… Además, el hombre tiene un corte limpio en el cuello, hecho con precisión quirúrgica.
Y la mujer… fue golpeada contra la pared con tal fuerza que murió en el acto.
Roldán extendió la mano.
—Dame un cigarro.
El ayudante se lo entregó, temblando ligeramente.
Roldán encendió el cigarro, dio una calada profunda y exhaló el humo mientras analizaba la escena.
—Por la ferocidad… y por la exactitud del corte… diría que esto lo hizo un lobo con alma de verdugo.
—¿Un asesino profesional?
—preguntó el ayudante.
—Profesional… pero no común —respondió Roldán.
El detective pateó uno de los papeles caídos en el suelo.
—Aunque presentemos estos documentos, los altos mandos van a borrar cada rastro.
—¿Entonces qué hacemos, señor?
—Seguimos investigando… en las sombras.
Hasta que algo encaje.
El ayudante respondió firme, aunque nervioso: —¡Sí, señor Roldán!
Fuera de la casa, mientras las cámaras grababan, mientras los vecinos comentaban nerviosos… nadie sabía que el verdadero verdugo ya había desaparecido, caminando entre ellos como un estudiante más.
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