LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 29
- Inicio
- Todas las novelas
- LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
- Capítulo 29 - 29 Capítulo 29 — El Encuentro Bajo la Lluvia
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
29: Capítulo 29 — El Encuentro Bajo la Lluvia 29: Capítulo 29 — El Encuentro Bajo la Lluvia La reunión terminó con una decisión que podía cambiar el rumbo del país.
Albert, con los ojos encendidos, asentía mientras Adán explicaba cada detalle.
—Crearemos el Proyecto Reyes de Infraestructura Social Nacional —dijo Adán, serio, firme—.
Los inversionistas quieren estabilidad y reputación.
Démosles ambas.
Albert respiró hondo.
—Hospitales, escuelas, centros de ayuda… Adán, esto es gigantesco.
—Precisamente por eso funcionará.
Inversionistas extranjeros, nacionales, instituciones privadas… todos querrán entrar.
Y el gobierno no podrá frenarte sin quedar como monstruos ante la opinión pública.
Albert apoyó la frente en sus manos.
Era demasiado… pero al mismo tiempo, era perfecto.
—Adán —dijo levantando la mirada—.
¿Hasta dónde piensas llegar?
Adán, con un tono tan tranquilo que casi daba miedo: —Hasta donde sea necesario.
La decisión estaba tomada.
— Adán dejó la oficina de Albert cuando el cielo ya estaba completamente oscuro.
Las calles estaban extrañamente silenciosas… incluso para esa hora.
Ni autos, ni voces, ni pasos lejanos.
Solo un viento pesado y frío que presagiaba tormenta.
Unas primeras gotas comenzaron a caer, golpeando el suelo con un ritmo inquietante.
Luego más… y más… hasta que la lluvia se volvió un velo espeso.
Adán caminaba sin prisa, sin paraguas, dejándose mojar como si no importara.
De pronto, sin detenerse, habló al aire: —…¿Vas a atacar o no?
Las sombras se tensaron.
Un chico de su misma edad salió entre dos edificios, empapado por la lluvia, sorprendido al verse descubierto.
Tadeo.
Había estado ocultándose, camuflando su presencia con precisión quirúrgica.
No había hecho ruido, no había dejado un solo indicio… O eso creía.
Adán lo miró con calma, una media sonrisa cortándole el rostro.
—Tus pisadas son demasiado fuertes.
Difícil no notarte.
Eso sacudió a Tadeo por dentro.
Porque… él sabía que no cometía ese tipo de errores.
Pero lejos de molestarse… sonrió.
Una sonrisa afilada, sincera, emocionada.
Adán respondió con otra sonrisa.
No porque le divirtiera el momento.
Sino porque, por primera vez, delante de él había alguien de su misma edad… que no era basura… y que claramente no sería un rival simple.
Tadeo llevó una pierna hacia atrás, inclinó el torso y levantó los puños: su postura de combate, limpia y mortal, entrenada desde la infancia.
Adán soltó el aliento, relajando hombros, abriendo ligeramente las piernas, listo para avanzar.
La lluvia caía cada vez más fuerte.
Los charcos se agitaban.
El aire se tensaba como una cuerda a punto de romperse.
Dos monstruos juveniles.
Dos destinos destinados a colisionar.
Y así, sin una palabra más… La batalla estaba por comenzar.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com