LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO - Capítulo 33
- Inicio
- Todas las novelas
- LA SEGUNDA VIDA DEL ODIO
- Capítulo 33 - 33 Capítulo 33 — Las piezas que desaparecen
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
33: Capítulo 33 — Las piezas que desaparecen 33: Capítulo 33 — Las piezas que desaparecen Camila se dirigió al lugar indicado sin decirle nada a nadie.
El pasillo estaba vacío, demasiado silencioso para esa hora.
Cada paso resonaba más de lo normal, pero su excitación y su ira nublaban cualquier señal de alerta.
—Así que este es el trato… —murmuró, sonriendo.
Al llegar, no encontró a nadie.
Frunció el ceño.
Y entonces… su vista se nubló.
Un golpe seco y preciso impactó directamente en su cuello.
Camila no tuvo tiempo de gritar.
Su cuerpo cayó al suelo sin fuerza, completamente inconsciente.
Tadeo apareció detrás de ella, impasible.
No había emoción en su rostro.
Solo ejecución.
—Perdóname… —susurró, sin saber si hablaba con ella o consigo mismo.
Sacó una navaja.
Con absoluta frialdad, realizó cortes superficiales y deliberados en las muñecas de Camila, hechos exclusivamente para simular un intento de suicidio.
No buscaba matarla, sino construir una escena creíble, marcas visibles que cualquiera interpretaría como autolesiones.
Luego añadió algunos cortes más en los brazos, reforzando la apariencia de un acto desesperado cometido por ella misma.
Todo estaba calculado.
Preciso.
Limpio.
Sin errores.
Recordó las palabras de Adán días atrás.
“Quiero que desaparezca de mi vida.
Para siempre.” Para evitar cualquier sospecha, Tadeo la cargó y se dirigió al baño de mujeres.
A esa hora no había estudiantes.
Solo una persona seguía en el edificio: el director.
Dejó el cuerpo apoyado contra la pared, la navaja cerca, la escena completa.
Las piezas… volvían a moverse.
— Minutos después, una profesora de quinto año entró al baño antes de retirarse.
El grito fue inmediato.
—¡¡DIOS MÍO!!
Retrocedió, llevándose las manos a la boca, temblando de pies a cabeza.
Su respiración se volvió errática, los ojos abiertos de par en par.
—¡ALGUIEN AYUDA!
¡LLAMEN A UN MÉDICO!
¡RÁPIDO!
El caos se desató.
El director llegó corriendo, seguido por personal médico.
Al ver a Camila en el suelo, la sangre, los cortes… algunos profesores no pudieron evitar apartar la mirada.
—Esto… esto es terrible… —murmuró uno de los doctores, pálido.
—¿Cómo nadie notó algo así?
—dijo otro, con voz quebrada.
Camila fue trasladada de urgencia al hospital.
— En la habitación, el director se mostró preocupado.
Demasiado preocupado.
—Siempre fue una chica inestable… —dijo con tono grave—.
Últimamente mostraba conductas preocupantes.
Hablaba sola, se obsesionaba con ciertos compañeros… Los padres de Camila quedaron helados.
—¿Nuestra hija…?
—susurró la madre, llevándose la mano al pecho.
—¿Por qué no nos dijeron nada antes?
—preguntó el padre, furioso y confundido.
—Lo siento… —respondió el director—.
Pensé que podría superarlo.
Cuando Camila despertó, el infierno comenzó.
—¡YO NO FUI!
—gritó, desesperada—.
¡PADRE!
¡MADRE!
¡NO FUI YO!
Intentó levantarse, arrancarse las vías, tirar todo lo que tenía cerca.
Los médicos entraron de inmediato.
—Tranquila… tranquila… —dijo uno, sujetándola—.
Respire.
—¡ME QUIEREN CULPAR!
¡YO NO HICE NADA!
—gritaba fuera de sí.
El doctor miró a los padres con cansancio.
—Todas las personas dicen lo mismo en estos casos… —dijo con voz dura—.
Lo siento, pero su hija necesita ayuda psiquiátrica urgente.
Camila rompió en un ataque violento.
Gritó.
Golpeó.
Maldijo.
Fue sedada.
Los padres, destrozados, tomaron la decisión final.
Internarla.
Un lugar donde estaría medicada las veinticuatro horas del día.
Sin visitas.
Sin explicaciones.
Sin volver a cruzarse con Adán.
— Muy lejos de allí, el tablero seguía en movimiento.
Y una pieza más… había sido retirada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com